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Contra los monocultivos y minería contaminantes y a favor de la Soberanía Alimentaria y de un Proyecto Nacional Sustentable

13 de diciembre de 2011

Maíz transgénico contamina maíz silvestre en Uruguay

Daniela Hirschfeld
5 may 2011 | EN | ES
El polen de maíz GM puede fertilizar plantas no GM

[MONTEVIDEO] La contaminación de cultivos de maíz tradicional plantados cerca de campos de maíz genéticamente modificado (GM) podría ser común en Uruguay, donde el cultivo de maíz GM está permitido desde 2003, señalan científicos.

Un estudio publicado en Environmental Biosafety Research (25 de marzo) halló brotes de maíz GM en tres campos cultivados con maíz tradicional. Se dice que es el primer estudio sobre fertilización cruzada entre maíz GM y no GM en América del Sur.

Otros estudios sobre la presencia imprevista de maíz GM y la contaminación de cultivos no GM en América Latina han generado algunos casos controvertidos, como un estudio mexicano publicado en Nature en 2001 y otro peruano de 2007 que llevó a una demanda por difamación contra uno de los científicos que cuestionó los hallazgos y una posterior campaña por la libertad de expresión para los científicos.

Y el juicio al maíz GM de Monsanto en México recientemente ha reavivado el debate en el país que alberga los recursos genéticos del maíz más diversos.

Pero a diferencia de México y Perú, Uruguay permite el cultivo de maíz GM. Las variedades MON810 y Bt11 fueron aprobadas para el cultivo comercial en 2003 y 2004, respectivamente.

Las reglamentaciones gubernamentales especifican que los campos con cultivos GM y no GM deben estar separados por más de 250 metros para evitar la fertilización cruzada y asegurar la “coexistencia regulada”, y que 10 por ciento del campo no debe ser GM para funcionar como área de refugio para la biodiversidad.

En la reciente investigación, los científicos uruguayos de la Universidad de la República analizaron cinco pares de maizales en los que los agricultores plantaron maíz GM más o menos en la misma época en que plantaron cultivos no GM en campos vecinos.

Estudiar campos comerciales es mejor que usar parcelas experimentales, que pueden no corresponder a situación reales, sostienen los científicos.

En tres casos los científicos detectaron genes de maíz GM, llamados “transgenes”, en los brotes producidos por semillas tomadas de cultivos no GM. Presumiblemente, los transgenes fueron transportados por el viento desde los campos GM.

El porcentaje más alto de brotes transgénicos fue 0,83 por ciento en un campo ubicado a 100 metros de otro con maíz GM.

En uno de los casos, la contaminación cruzada ocurrió a pesar de una barrera de eucaliptos (de 12 metros de alto y 30 de ancho) que separaba los campos, y otro caso involucró la fertilización cruzada entre campos separados por más de 250 metros.

La fertilización cruzada puede ser, por lo tanto, “una situación común en Uruguay", dijeron los autores, añadiendo que la superficie plantada con maíz GM en el país está aumentando.

“Estos resultados también muestran que la normativa vigente en Uruguay es insuficiente y que la actual política de ‘coexistencia regulada’ no es muy conocida entre los agricultores”, dijo a SciDev.Net Pablo Galeano, autor principal del estudio. “Creo que hablar de ‘coexistencia regulada’ sin las herramientas necesarias para hacerlo viable no es más que retórica”.

Pero Galeano alertó que los descubrimientos no necesariamente se aplican a otros cultivos y otros países.

“La fertilización cruzada depende de la topografía, el tamaño y orientación de los campos, el tipo de maíz, la dirección del viento durante el tiempo de floración, temperatura y humedad, por lo que es casi imposible generalizar los resultados a otros cultivos, áreas o países”, agregó.

Daniel Bayce, gerente del Instituto Nacional de Semillas de Uruguay, dijo aSciDev.Net que los resultados no son representativos, porque la fertilización cruzada se ha detectado sobre todo en campos que estaban demasiado cerca, y aun así “la frecuencia de la contaminación transgénica fue muy baja”.

Enlace al artículo completo [225Kb]
REFERENCIAS
Environmental Biosafety Research doi: 10.1051/ebr/2011100 (2011)

Detectan genes transgénicos en algodón silvestre
María Elena Hurtado
13 octubre 2011 | EN | ES

Casi un cuarto de las semillas de algodón evaluadas contenían transgenes de algodón modificado

Flick/Joao de Deus Medeiros

[SANTIAGO, CHILE] Genes de algodón genéticamente modificado han sido encontrados en poblaciones silvestres por primera vez, convirtiéndola en la tercera especie —después de la Brassica (familia de la mostaza) y el bentgrass (pasto usado en campos de golf) — en la que transgenes se han establecido en plantas salvajes.

El hallazgo fue hecho en México por un grupo de seis investigadores mexicanos que estudiaban el flujo de genes hacia las poblaciones silvestres de la especie Gossypium hirsutum
.

Encontraron transgenes de algodón que había sido modificado para resistir insectos, herbicidas o antibióticos en casi un cuarto de las 270 semillas de algodón silvestre analizadas con este propósito.

Una de las semillas contaminadas provenía de una planta silvestre ubicada a 755 kilómetros de la plantación de algodón GM más cercana. Otras eran híbridas más allá de la primera generación, porque contenían transgenes múltiples y diferentes.

De acuerdo con los investigadores, las semillas transgénicas pueden haber sido dispersadas a grandes distancias por camiones que transportaban semillas para alimentar ganado o para extraer aceite; por vientos fuertes o suaves, por agua dulce o salada; o por aves y animales que se las habían comido.

Norman Ellstrand, profesor de genética de la Universidad de California Riverside, Estados Unidos, dijo que este es el primer estudio que identifica transgenes en poblaciones no manejadas de algodón. Añadió que es el tercer sistema, después de la Brassica y el bentgrass, en el que transgenes se han incorporado en plantas salvajes.

“También demuestra que la dispersión de semillas ha sido poco tomada en cuenta como vehículo para el flujo de transgenes”, dijo.

El flujo de genes entre plantas cultivadas de algodón GM o no GM y sus parientes silvestres reduce la diversidad genética de este cultivo. Esto puede acarrear problemas para el medio ambiente, la alimentación y la salud, así como dificultades legales y comerciales.

“Es urgente detener el flujo de genes entre plantas cultivadas y silvestres”, dijo a SciDev.Net Ana Wegier, del Instituto de Ecología de la Universidad Autónoma de México e investigadora principal del estudio.

“Las semillas deben ser destruidas después de las cosechas y México debe contar con programas activos de monitoreo, control y mitigación,” añadió.

Pero Jonathan Wendel, especialista en la evolución del algodón y jefe del Departamento de Ecología, Evolución y Biología de los Organismos de la Universidad Estatal de Iowa, Estados Unidos, mostró cautela sobre los resultados del estudio.

“Las plantas identificadas pueden, por varias razones, no ser realmente silvestres sino derivadas de plantas cultivadas. Si este es el caso, el flujo reportado de genes a larga distancia entre poblaciones transgénicas y silvestres puede deberse a acciones humanas, no naturales,” dijo Wendel aSciDev.Net.

Más del 95 por ciento del algodón cultivado mundialmente fue domesticado de G. hirsutum, que es originario de México y fue diversificado allí. Los primeros permisos para plantar algodón GM en México se otorgaron en 1996.

El estudio fue publicado en la edición de octubre de Molecular Ecology.
Enlace al resumen del artículo en Molecular Ecology

REFERENCIAS
Molecular Ecology (2011) doi: 10.1111/j.1365-294X.2011.05258.x
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