BLOG VECINAL ORIENTADO A LA DEFENSA DE LA CALIDAD DE VIDA DE QUIENES VIVIMOS EN EL NOA Y EN PARTICULAR EN LA HERMOSA CIUDAD DE SALTA "LA LINDA".
Contra los monocultivos y minería contaminantes y a favor de la Soberanía Alimentaria y de un Proyecto Nacional Sustentable

Mostrando entradas con la etiqueta agricultura. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta agricultura. Mostrar todas las entradas

1 de agosto de 2015

Por desmontes el suelo del NOA se torna infertil



El NOA pierde fertilidad y microorganismos por desmontes y la agricultura

Fecha de Publicación: 01/08/2015
Fuente: InfoCampo
Provincia/Región: NOA

Dos estudios recientes detallaron los problemas que afrontan las tierras del NOA por la incorporación de nuevas tierras a la agricultura.
Los microorganismos del suelo perdieron diversidad y funciones en el NOA, debido al desmonte y la siembra de cultivos. Productores e investigadores advierten que disminuyó la fertilidad. En la Región Pampeana estudian el efecto de los insumos tecnológicos.

Durante muchos años la comunidad científica se refirió al suelo como "la caja negra", debido a que se sabía muy poco sobre la estructura y la función de los microorganismos que lo habitan. Aún hoy se logró aislar y caracterizar menos del 10% de estas poblaciones microscópicas, pese a su relevancia ambiental y a los servicios ecológicos que brindan, pero afortunadamente existen distintas investigaciones que apuntan a revelar sus secretos.

Desde la cátedra de Microbiología Agrícola de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA), dos estudios recientes avanzan sobre el conocimiento de los microorganismos del suelo en el NOA, donde encontraron grandes modificaciones debido al desmonte y a la incorporación de nuevas tierras a la agricultura, y en la Región Pampeana, donde el uso de tecnologías orientadas a aumentar el rendimiento de los cultivos también genera un impacto sobre el ambiente.

"Los microorganismos cumplen un rol muy importante en todos los ecosistemas", advirtió Luciana Di Salvo, docente de Microbiología de la FAUBA. "Las nuevas tecnologías moleculares, en especial la metagenómica, permitieron hacer grandes avances. Sin embargo aún queda mucho por conocer, especialmente la relación que tienen estas poblaciones con el funcionamiento del suelo", agregó Micaela Tosi, ayudante de la misma cátedra.

Las Yungas, muy comprometidas

"En el NOA, donde en las últimas décadas se introdujeron grandes disturbios en las tierras prístinas de las Yungas por la incorporación de cultivos, encontramos alteraciones muy grandes en las comunidades microbianas de suelos que fueron desmontados y sembrados, principalmente durante los primeros años de agricultura. Hallamos una reducción drástica en la cantidad de microorganismos respecto de los suelos vírgenes, que no se restableció con los años que llevan bajo el manejo agrícola en la zona", explicó Tosi, quién estudió la problemática en el norte del país para su tesis de doctorado.
Además, en su investigación encontró una menor actividad de los microorganismos del suelo y una posible pérdida de eficiencia que, a su vez, podría relacionarse con una caída de la materia orgánica observada en lotes con muchos años de agricultura. "Estos cambios afectan el ciclado de la materia orgánica y la disponibilidad de nutrientes para los cultivos, influyendo directamente en la fertilidad de los suelos", afirmó.

Según la docente de la FAUBA, la acumulación de varios años con agricultura afectó a la estructura de los suelos de la región, sobre aspectos vinculados con la aireación y la retención hídrica, que también podrían estar relacionados con la menor presencia y actividad de los microorganismos. Al respecto, Tosi destacó que existe preocupación entre los productores de zonas agrícolas como Las Lajitas, Salta, por los procesos físicos que se están generando en el suelo, debido a que ya están perdiendo rendimientos en sus cultivos.

Menos abundancia, diversidad y actividad

Dentro del mismo grupo de investigación de la FAUBA, dirigido por Olga Correa, se realizaron otros estudios en el NOA, en las provincias de Jujuy y Salta, sobre ambientes muy contrastantes que van desde lotes sembrados con caña de azúcar de hasta 100 años y otros con monocultivo de soja, pasando por ambientes vírgenes de selva pedemontana y montana de Yungas, a 1000 metros sobre el nivel del mar.

En todos los casos se encontraron pérdidas en abundancia, diversidad y actividad microbiana en respuesta al desmonte para el cultivo. "La ecorregión de Yungas se destaca como reservorio de biodiversidad y aún es escasa la importancia que se le da a la diversidad microscópica", dijo Tosi.
"Después de 30 años de agricultura, las comunidades microbianas de distintos suelos llegan a ser muy similares entre sí y a comportarse muy parecido. Creemos que si el paisaje se volvió homogéneo (por la pérdida del bosque y la historia agrícola prácticamente invariable), los microorganismos respondieron del mismo modo, adaptándose a este nuevo escenario", concluyó.

El impacto de los agroinsumos

¿Qué sucede con los microorganismos en otros ambientes donde la agricultura tiene una larga data, como en la Pampa Húmeda? En su tesis de doctorado, Luciana Di Salvo estudió los efectos en la biodiversidad microbiana provocados por la aplicación de insumos tecnológicos, a partir de ensayos realizados en el centro-norte de la provincia de Buenos Aires, donde se ubica la zona núcleo de cultivos extensivos de verano, y en el oeste arenoso, donde en las últimas décadas el avance de la frontera agrícola desplazó a la ganadería.


"El objetivo fue analizar el impacto sobre los microorganismos del suelo generado por la fertilización química y la inoculación con bacterias promotoras de crecimiento de los cultivos (con cepas de Azospirillum brasilense) en lotes sembrados con trigo y maíz", detalló. Sucede que si bien están muy difundidos los beneficios de estas prácticas sobre el rendimiento de los cultivos, hasta ahora no se conocía el efecto de ambas tecnologías simultáneas sobre las comunidades microbianas.

"En líneas generales, tanto la inoculación con esta bacteria como la fertilización química, en las dosis evaluadas (acordes a las utilizadas a campo), provocarían cambios en las comunidades que duran muy poco tiempo, ya que se observan sólo en las primeras etapas de los cultivos. Incluso estos cambios son de menor magnitud que los generados por el mismo cultivo a medida que se desarrolla y modifica las comunidades microbianas asociadas", señaló.

"Aún no sabemos si los cambios son positivos o negativos, pero podemos afirmar que todas las decisiones agronómicas tienen un impacto sobre los microorganismos y sus funciones. Y creemos que es fundamental mantener la diversidad, porque si la perdemos estamos perdiendo funciones importantes en el suelo que favorecen el ciclado de nutrientes, por ejemplo. La idea es que las practicas de manejo que implementamos mantengan esa diversidad para asegurar una producción de alimentos sustentable".

Si bien queda mucho por investigar antes de conocer el verdadero impacto de estos cambios, las investigadoras advierten que una menor diversidad de comunidades microbianas, así como una población más baja o que pierde funciones específicas como el ciclado de nutrientes, podría provocar un impacto negativo sobre la producción de alimentos y el ambiente.

18 de julio de 2012

La agricultura de Argentina no es sustentable

16:45 | Publicado por ecositio-noticias |
El Inta de Casilda advierte que la soja está destruyendo el suelo de Santa Fe

Fecha de Publicación: 10/07/2012
Fuente: La Capital
Provincia/Región: Santa Fe

l ingeniero agrónomo Fernando Martínez sostiene que la explotación de los campos no prevé la restitución de nutrientes esenciales. "La diferencia de nuetra tierra con otras es que se la aguanta", dijo
"Lo que se hace en esta zona es explotación agropecuaria. Explotar es destruir y lo que se destruye es el suelo, despacito, pero se lo va destruyendo. Este es un modelo del que no podemos jactarnos los argentinos". La reflexión pertenece al ingeniero agrónomo Fernando Martínez, titular del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) de Casilda, quien manifestó que la explotación de la tierra que se hace en la actualidad no prevé la reposición de los nutrientes que se extraen por ese cultivo.
En declaraciones al programa "La barra de Casal" de La Red, el especialista aclaró que la pampa húmeda "tardará siglos en convertirse en un desierto" porque la característica principal de esta tierra "es que se la aguanta".
"Los suelos se van quedando cortos de nitrógeno. Podemos cultivar soja porque la soja independiza nitrógeno del suelo, pero la soja se lleva fósforo, azufre y magnesio. Esto lo designamos en Casilda como costos ocultos porque no aparecen en la contabilidad de nadie. Se sacan nutrientes de los sueños como si fuera una cuenta bancaria con fondos ilimitados", manifestó el ingeniero agrónomo.
El especialista encuentra las explicaciones a este proceso de degradación muy atrás en el tiempo. "Ese es el modelo agrícola de 1880. Saquémosle el jugo al suelo y después nos volvemos a Italia. Lo último no funciona porque no podemos volver a Italia, esto lo digo sin apuntarle a ninguna colectividad. Pero desde las asociaciones gremiales de productores hasta propietarios de campos, dicen que tienen una explotación agropecuaria. A esa gente habría que sacarle el campo porque no entienden nada. El suelo no se explota. Se puede utilizar, pero no explotarlo como un yacimiento de algo hasta que lo agotás. Al suelo tenés que hacerle cultivo que le aporten rastrojo en superficie y raíces por dentro del suelo para mantener el nivel de materia orgánica".

----------------------------------------------------------------------------------

La Argentina sólo repone el 37% de los nutrientes del suelo

Fecha de Publicación: 10/07/2012
Fuente: Biodiversidad en América Latina y El Caribe
Provincia/Región: Nacional


En cada barco de 40 mil toneladas exportadas de grano de soja se pierden aproximadamente 4.000 de nutrientes. Para los especialistas, es el “costo oculto” de la agricultura argentina.
Un estudio del INTA Casilda –Santa Fe– aseguró que, por cada carguero que lleva soja al exterior, se pierden miles de toneladas de nutrientes de los suelos argentinos; esos nutrientes, además, no son repuestos. Para Fernando Martínez, jefe de esa unidad del INTA, “cada 40 mil toneladas de grano de soja se exportan hasta 8.700 de fertilizantes, de las que sólo se reponen el 37 por ciento”.
La especialista Graciela Cordone, también del INTA Casilda, detalló que en un barco cargado con 40.000 toneladas de soja se exportan 3.576 toneladas de nutrientes. Si la carga es de trigo, los nutrientes se cuentan por 1.176 toneladas y, en el caso del maíz, 966.
Los especialistas coinciden en que las 3.576 toneladas de nutrientes extraídos –nitrógeno, fósforo, azufre, potasio y magnesio– se equiparan a 8.735 toneladas de fertilizantes –urea, superfosfato simple, cloruro de potasio y sulfato de magnesio–. Una tonelada de fertilizante tiene un costo promedio de unos 450 dólares, lo que generaría una descapitalización de, al menos, 3 millones de dólares por barco.
La técnica de Casilda graficó la pérdida: “Necesitaríamos 300 camiones para cargar los fertilizantes que contienen los nutrientes que se exportan en cada barco: de cada tres unidades de nutrientes sólo se repone una”.
“Hay que generar conciencia y cuantificar el valor económico de los recursos naturales a partir del cuidado de la materia orgánica del suelo que es un componente y a la vez un indicador de su calidad. Esto aún no es considerado como un hecho preocupante debido a las excelentes condiciones productivas del suelo argentino”, advirtió Cordone.
En esta línea, Martínez agregó: “Tenemos un suelo tan fértil que no se toma conciencia de la importancia de mantener la fertilidad mediante el agregado de nutrientes que comienzan a faltar. Mientras el negocio sea rentable, no se dimensionará que todo se termina y el suelo, que es el gran soporte de la agroindustria, también se terminará”.
“La materia orgánica es un factor fundamental en la cadena agroindustrial”, aseguró la técnica del INTA. Por esto llaman ‘costo oculto’ a las pérdidas de producción, industrialización y de derechos de exportación ocasionadas por la disminución de materia orgánica y nutrientes en el suelo.
En este contexto, el jefe del INTA Casilda comparó la situación nacional con la de Brasil y aseguró que allí “un productor sojero debe invertir más de 400 dólares por hectárea en fertilizantes para producir 4.000 kilos de la oleaginosa en un suelo rentable. Un argentino logra el mismo rendimiento por hectárea con 40 dólares, un costo 10 veces menor”.
http://noticias-ambientales-argentina.blogspot.com.ar/2012/07/la-agricultura-de-argentina-no-es.html?spref=fb
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...