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Contra los monocultivos y minería contaminantes y a favor de la Soberanía Alimentaria y de un Proyecto Nacional Sustentable

5 de julio de 2015

LA SEMILLA DEL DIABLO LLAMADA MONSANTO.

                         Foto de Germán Junqueras Montalvá.




El glifosato es un herbicida sistémico que actúa en post-emergencia, no selectivo, de amplio espectro, usado para matar plantas no deseadas como pastos anuales y perennes, hierbas de hoja ancha y especies leñosas. El glifosato mismo es un ácido, pero es comúnmente usado en forma de sales, más comúnmente la sal isopropilamina de glifosato, o sal isopropilamina de N-(fosfonometil) glicina. Su nombre comercial más conocido es el Roundup. En Colombia, además de su uso como herbicida en la agricultura, se usa también como desecante de granos y por vía aérea como madurante en la caña de azúcar y en los programas de erradicación de cultivos ilícitos, erradicando simultáneamente cultivos alimenticios y especies silvestres, sin que se hayan estudiado los verdaderos impactos de su utilización sobre la salud de las personas y el medio ambiente.Las ventas mundiales del glifosato, cuyo fabricante básico es Monsanto, superan los 1.500 millones de dólares actualmente y se calcula que crecerán a 2.000 millones de dólares en los próximos 5 años, equivalentes a más de 40.000 toneladas de ingrediente activo (Dinham, 1998). Actualmente las ventas de este herbicida representan cerca del 40% del mercado de agroquímicos a nivel mundial de Monsanto (ventas mundiales totales de 4.032 millones de dólares en 1998, un 23.2% mayores que en 1997). Monsanto en 1998 ocupó el segundo lugar en la comercialización de agroquímicos después de Novartis y el primer lugar en la producción y venta de semillas transgénicas, modificadas genéticamente para que los cultivos sean resistentes al glifosato e incrementar aún más las ventas de este agrotóxico (Dinham, 1999).


Entre 1986 y 1996 el uso del glifosato se triplicó en Estados Unidos y en Europa su uso se incrementó en 129% entre 1991 y 1995, por las declaraciones de Monsanto de que el herbicida no es peligroso para los humanos y que es ambientalmente seguro. Pero de acuerdo con informaciones de Cox (1995) y de Dinham (1998), existen resultados de investigaciones científicas acerca de herbicidas que contienen glifosato, independientes de Monsanto, que contradicen indicaciones de la empresa fabricante del veneno y muestran una visión muy diferente sobre los riesgos de salud y ambientales de estos herbicidas.

Los plaguicidas antes de salir al mercado pasan por el proceso de la formulación, durante el cual los ingredientes activos son mezclados con otras sustancias como solventes, coadyuvantes y otras, denominadas como “ingredientes inertes”, sobre las cuales no se da información en las etiquetas y que en muchos casos son sustancias activas biológica, química o toxicológicamente, que pueden conferir a las formulaciones comerciales, características diferentes a las encontradas en cualquiera de los componentes por separado. Ésto significa que si no se revisan y reconocen las pruebas toxicológicas con los plaguicidas comerciales, como se usan realmente, es imposible evaluar con seguridad sus riesgos sobre el ambiente y la salud de las personas.

La mayoría de productos que contienen glifosato están hechos o se usan con un surfactante para ayudar al glifosato a penetrar los tejidos de la planta, el cual le confiere características toxicológicas a la formulación comercial diferentes a las del glifosato solo. En el caso del Roundup, la formulación herbicida más utilizada, se sabe que contiene el surfactante polioxietileno amina (POEA), ácidos orgánicos de glifosato relacionados, isopropilamina y agua. En el presente estudio se hará referencia a características del glifosato sólo pero también a estudios científicos realizados con el Roundup.

Nombres comerciales

En Colombia el glifosato está registrado por Monsanto (ICA 1998) bajo los nombres comerciales de Roundup, Rocket, Rocky, Faena, Patrol, Squadron, Ranger y Fuete. Pero también otras empresas agroquímicas tienen registradas formulaciones comerciales con base en el mismo ingrediente activo, bajo los nombres de: Batalla (Bayer); Glyfoagri (Disagri); Socar (Agrevo); Crossout, Candela y Glyfosan (Agroser); Glifonox (Crystal); Glifosol (Coljap); Stelar (Dow); Panzer (Invequímica); Glyphogan (Magan); Faena (Proficol); Regio (Quimor); Sunup (Sundat); Glifosato Agrogen (Agroquímicos del Cauca) y Tunda (Fertilizantes Cafeteros).

Modo de acción

La acción herbicida del glifosato probablemente se debe a la inhibición de la biosíntesis de aminoácidos aromáticos (fenilalanina, tirosina y triptofano), usados en la síntesis de proteínas y que son esenciales para el crecimiento y sobrevivencia de la mayoría de las plantas. El glifosato inhibe la enzima 5-enolpiruvilchiquimato-3-fosfato sintasa, importante en la síntesis de aminoácidos aromáticos; también puede inhibir o reprimir la acción de otras dos enzimas involucradas en otros pasos de la síntesis de los mismos aminoácidos, la clorismato mutasa y prefrenato hidratasa. Todas estas enzimas forman parte de la vía del ácido chiquímico, presente en plantas superiores y microorganismos pero no en animales.

El glifosato puede afectar también otras enzimas no relacionadas con la vía del ácido chiquímico. En caña de azúcar reduce la actividad de una de las enzimas involucradas en el metabolismo del azúcar, la ácido invertasa. Esta reducción parece estar mediada por auxinas, hormonas de las plantas.

El glifosato también afecta sistemas enzimáticos en animales y humanos. En ratas, cuando se les inyectó en el abdomen en un estudio, disminuyó la actividad de dos enzimas detoxificantes, el citocromo P-450 y una monooxigenasa; también disminuyó la actividad intestinal de otra enzima detoxificante, la aril hidrocarbono hidroxilasa (Cox 1995).

Formulaciones más tóxicas de glifosato

Investigaciones: De acuerdo con investigaciones en invernaderos en Maryland (Estados Unidos) y de campo en Hawaii, llevados a cabo entre 1995 y 1997, y con la adición de dos surfactantes, AL77 y Optima, al glifosato en la formulación Rodeo, se incrementó cuatro veces la toxicidad del glifosato a la coca, comparado con la formula comercial Roundup: 1.1 kg/ha de glifosato comercial (Roundup) (Collins & Helling).

Supuestamente, de acuerdo con este estudio, la mezcla del herbicida actualmente usada en Colombia para los programas de erradicación de la coca habría sido modificada, con "excelentes" resultados.

Este supuesto cambio de fórmula coincide con denuncias de las comunidades afectadas, en el sentido de que se están causando mas daños a pastos y cultivos alimenticios, y también son más graves los síntomas de intoxicaciones. En realidad no se conoce exactamente que formulación se están utilizando. Los dos nuevos surfactantes propuestos tienen la siguiente composición:

AL77: Mezcla 1:1 en volumen de Agri-Dex y Silwet L-77.

Agri-Dex: mezcla de derivados polietoxilados de petróleo con base en parafina, de alto peso, y emulsificantes con base en sorbitan éster.

Silwet L-77: polialkileneoxido-modificado heptametiltrisiloxano.

OPTIMA: mezcla de alquil aminas polietoxiladas [C8-C18], alquil polioxietilen glicoles, y ácidos orgánicos.

Efectos sobre la salud

Toxicidad aguda: Los plaguicidas que contienen glifosato como el Roundup están registrados en Colombia en la clase toxicológica IV, levemente tóxicos, basados en la DL50 (2) oral a ratas del ingrediente activo, considerada mayor de 5.000 mg/kg (anteriormente se consideraba de 4.320 mg/kg, clase toxicológica III). Pero en Estados Unidos estos herbicidas ya han sido reclasificados por la Agencia de Protección Ambiental EPA en la clase II, altamente tóxicos, por ser irritantes de los ojos (2) (Meister 1995). La EPA lo tiene clasificado como un irritante medio, pero la Organización Mundial de la Salud ha encontrado efectos más serios; en varios estudios con conejos fue calificado como "fuertemente" irritante o "extremadamente" irritante (Cox 1995). El ingrediente activo glifosato solo está clasificado en categoría I, extremadamente tóxico.

Tanto el glifosato solo como los productos que lo contienen son más tóxicos por vía dermal e inhalatoria que por ingestión, las vías comunes en la exposición ocupacional. En varios ensayos, la inhalación de Roundup en ratas causó signos de intoxicación en todos los grupos estudiados y aún en las concentraciones más bajas probadas. Los síntomas incluyeron secreción nasal oscura, jadeo, ojos congestionados, actividad reducida, pelo erizado, pérdida de peso corporal y los pulmones se encontraron congestionados con sangre.

El Roundup está en varios países entre los primeros plaguicidas que causan incidentes de envenenamiento en humanos. La mayoría de éstos han involucrado irritaciones dermales y oculares en trabajadores, después de exposición durante la mezcla, cargue o aplicación. También se han reportado náuseas y mareos después de la exposición, así como problemas respiratorios, aumento de la presión sanguínea y reacciones alérgicas.

En casos de envenenamientos estudiados por médicos japoneses, la mayoría de ellos por ingestión accidental o intencional de Roundup, pero también por exposiciones ocupacionales, se reportó que los síntomas de envenenamiento agudo pueden incluir dolor gastrointestinal, pérdida masiva de líquido gastrointestinal, vómito, exceso de fluido en los pulmones, congestión o disfunción pulmonar, neumonía, pérdida de conciencia y destrucción de glóbulos rojos, electrocardiogramas anormales, baja presión sanguínea y daño o falla renal.

Gran parte de estos síntomas están actualmente siendo padecidos por los indígenas Yanaconas habitantes del Macizo Colombiano en el Departamento del Cauca en Colombia, particularmente niños, quienes están recibiendo fumigaciones indiscriminadas sobre casas de habitación, escuelas y personas trabajando en los campos de cultivo (adicionalmente se están destruyendo los pastos de los que depende la alimentación de los animales, y cultivos de papa, maíz, cebolla, ullucos, cilantro y otros, de los que depende la sobrevivencia de estas comunidades).

Se ha considerado que el surfactante que lleva el Roundup es el causante principal de la toxicidad de esta formulación. El POEA tiene una toxicidad aguda más de tres veces mayor que la del glifosato, causa daño gastrointestinal y al sistema nervioso central, problemas respiratorios y destrucción de glóbulos rojos en humanos. Además está contaminado con 1-4 dioxano, el cual ha causado cáncer en animales y daño a hígado y riñones en humanos.

La EPA ha encontrado que exposiciones a residuos de glifosato en aguas de consumo humano por encima del límite máximo autorizado de 0.7 mg/l, pueden causar respiración acelerada y congestión pulmonar.

Toxicidad crónica: El glifosato también se ha encontrado tóxico a largo plazo en estudios con animales. Con dosis altas en ratas (900-1.200 mg/kg/día), se ha reportado disminución del peso del cuerpo en hembras; mayor incidencia de cataratas y degeneración del cristalino en machos y mayor peso del hígado en machos. En dosis bajas (400 mg/kg/día) ocurrió inflamación de la membrana mucosa estomacal en los dos sexos.

En ratones con dosis altas (alrededor de 4.800 mg/kg/día) se presentó pérdida de peso del cuerpo, excesivo crecimiento y posterior muerte de células hepáticas particulares e inflamación crónica de los riñones en machos; en hembras ocurrió excesivo crecimiento de células de los riñones. A dosis bajas (814 mg/kg/día) se presentó excesiva división celular en la vejiga urinaria (Cox 1995).

Para la EPA, exposiciones continuadas a residuos en aguas en concentraciones por encima de 0.7 mg/L pueden causar daño renal.

Efectos reproductivos: En pruebas de laboratorio con ratas y conejos el glifosato afectó la calidad del semen y la cantidad de espermatozoides (Cox 1995, Dinham, 1998). De acuerdo con la EPA, exposiciones continuadas a residuos en aguas en concentraciones por encima de 0.7 mg/L pueden causar efectos reproductivos en seres humanos.

Acción cancerígena: La EPA tuvo inicialmente clasificado al glifosato como clase “D”: “no clasificable como carcinógeno humano”. Posteriormente, a comienzos de la década de 1990, lo ubicó en clase “C”: “Posible carcinógeno humano. Actualmente lo tiene clasificado como Grupo E, "evidencia de no carcinogénesis en humanos". Cuando se emitió esta clasificación se añadió que la clasificación se basaba en la evidencia disponible hasta el momento y que no debía ser interpretada como una conclusión definitiva de que el producto no fuera un carcinógeno en cualquier circunstancia. Esta afirmación probablemente se debió a que el potencial del glifosato para causar cáncer ha estado sujeto a controversia desde los primeros estudios a comienzos de la década de 1980.

El primer estudio (1979-1981) encontró un incremento en tumores testiculares intersticiales en ratas machos a la dosis más alta probada (30 mg/kg/día), así como un incremento en la frecuencia de un cáncer de tiroides en hembras. El segundo estudio (completado en 1983) encontró incrementos relacionados con la dosis en la frecuencia de un tumor renal raro. Otro estudio (1988-1990) encontró un incremento en el número de tumores de páncreas e hígado en ratas machos, junto con un incremento en el mismo cáncer de tiroides encontrado anteriormente en hembras. Todos estos tumores no fueron considerados por la EPA relacionados con el compuesto: o se afirmaba que no había significancia estadística, que no era posible distinguir consistentemente entre los tumores de la tiroides y el cáncer, que no había tendencia relacionada con la dosis o que no había progresión a la malignidad.

Las dudas sobre el potencial carcinogénico del glifosato persisten, porque este ingrediente contiene el contaminante N-nitroso glifosato (NNG) a 0.1 ppm o menos, o este compuesto puede formarse en el ambiente al combinarse con nitrato (presente en saliva humana o fertilizantes), y es conocido que la mayoría de compuestos N-nitroso son cancerígenos. Y no existe nivel de seguridad frente a sustancias cancerígenas. Adicionalmente, en el caso del Roundup el surfactante POEA está contaminado con 1-4 dioxano, el cual ha causado cáncer en animales y daño a hígado y riñones en humanos. El formaldehido, otro carcinógeno conocido, es también otro producto de descomposición del glifosato.

Acción mutagénica Ninguno de los estudios sobre mutagénesis requeridos para el registro del glifosato ha mostrado acción mutagénica. Pero los resultados son diferentes cuando los estudios se realizan con formulaciones comerciales a base de glifosato: en estudios de laboratorio con varios organismos se encontró que el Roundup y el Pondmaster (otra formulación) incrementaron la frecuencia de mutaciones letales recesivas ligadas al sexo en mosca de la fruta; el Roundup en dosis altas, mostró un incremento en la frecuencia de intercambio de cromátidas hermanas en linfocitos humanos y fue débilmente mutagénico en la bacteria Salmonella. También se ha reportado daño al DNA en pruebas de laboratorio con tejidos y órganos de ratón (Cox 1995).

Efectos ambientales

Deriva: Dosis subletales de glifosato arrastradas por el viento (deriva) dañan flores silvestres y pueden afectar algunas especies a más de 20 metros del sitio asperjado. Al aplicar un plaguicida la deriva es inevitable y dependerá de varias circunstancias, entre ellas la forma de aplicación, terrestre o aérea; la velocidad del viento. Las distancias medidas para las diferentes técnicas de aplicación son las siguientes:

Aplicaciones terrestres: entre 14% y 78% del glifosato aplicado sale del sitio. Especies sensibles murieron a 40 metros. Los modelos indican que especies susceptibles pueden morir a 100 metros. Se han encontrado residuos a 400 metros del sitio de aplicación terrestre.

Aplicaciones con helicóptero: Entre 41% y 82% del glifosato aplicado con helicóptero se desplaza fuera del sitio. En un estudio en California se encontró glifosato a 800 m, la mayor distancia estudiada.

Aplicaciones con avión: Con este sistema ocurre la deriva a mayores distancias. En un estudio en California el glifosato se encontró a 800 m, la mayor distancia estudiada.

En Canadá han calculado que las zonas buffer deben estar entre 75 y 1.200 m para evitar daños a la vegetación que se quiere proteger.

Contaminación del suelo: La información sobre el movimiento y la persistencia del glifosato en suelos es variada. De acuerdo con la EPA y otras fuentes, el glifosato que llega al suelo es fuertemente adsorbido, aún en suelos con bajos contenidos de arcillas y materia orgánica. Por ésto, aunque es altamente soluble en agua, se considera que es inmóvil o casi inmóvil, permaneciendo en las capas superiores del suelo, siendo poco propenso a la percolación y con bajo potencial de escorrentía, excepto cuando se adsorbe a material coloidal o partículas suspendidas en el agua de escorrentía.

Varios investigadores afirman que el glifosato puede ser fácilmente desorbido en algunas clases de suelo, o sea que se puede soltar de las partículas pudiendo ser muy móvil en el ambiente del suelo (Dinham, 1998). En un suelo, 80% del glifosato adicionado desorbió o se soltó en un período de dos horas (Cox 1995).

Las pérdidas por volatilización o fotodescomposición son insignificantes, pero es descompuesto por microorganismos, reportándose vidas medias en el suelo (tiempo que tarda en desaparecer la mitad de un compuesto del ambiente) de alrededor de 60 días (2 meses) según la EPA y de 1 a 174 días (casi 6 meses) para otros. Sin embargo, la EPA añade que en estudios de campo los residuos se encuentran a menudo al año siguiente.

Existen estudios que hablan de una larga persistencia en suelos. Se considera que la degradación inicial es más rápida que la degradación posterior de lo que permanece, resultando en larga persistencia. La persistencia larga se ha encontrado en varios estudios, resultando en 249 días en suelos agrícolas y entre 259 a 296 días en ocho sitios forestales de Finnish; 335 días en un sitio forestal de Ontario (Canadá); 360 días en tres sitios forestales en Columbia Británica (Canadá); y de 1 a 3 años en 11 sitios forestales de Suecia.

No es fácil detectar residuos en laboratorio de sustancias altamente solubles en agua como el glifosato, tebuthiuron e imazapyr, porque en las pruebas de laboratorio se trabaja comúnmente con solventes orgánicos. De ahí que sean importantes las pruebas biológicas o siembra de cultivos susceptibles, los cuales pueden permitir detectar presencia de herbicidas cuando ya no se detecten residuos en laboratorio.

Contaminación de aguas: El glifosato es altamente soluble en agua, con una solubilidad de 12 gramos/litro a 25ºC. De acuerdo con la EPA, puede entrar a ecosistemas acuáticos por aspersión accidental, por derivas o por escorrentía superficial. Debido a su estado iónico en el agua no se espera que se volatilice de aguas ni de suelos. Se considera que desaparece rápidamente del agua, como resultado de adsorción a partículas en suspensión como materia orgánica y mineral, a sedimentos y probablemente por descomposición microbial.

Si se acepta que el glifosato se adsorbe fácilmente a partículas de suelo tendrá poco potencial para moverse a contaminar aguas superficiales y subterráneas. Pero si se desorbe o suelta fácilmente de las partículas de suelo como se mencionó en el punto anterior la situación cambia. Lo cierto es que el glifosato se ha encontrado contaminando aguas superficiales y subterráneas. Por ejemplo, contaminó por escorrentía dos estanques en granjas de Canadá, uno por un tratamiento agrícola y el otro por un derrame; contaminó aguas superficiales en Holanda; y siete pozos en Estados Unidos (uno en Texas y seis en Virginia) se encontraron contaminados con glifosato.

Su persistencia en aguas es más corta que en suelos. En Canadá se ha encontrado que persiste de 12 a 60 días en aguas de estanques pero persiste más tiempo en los sedimentos del fondo. La vida media en sedimentos fue de 120 días en un estudio en Missouri, Estados Unidos. La persistencia fue mayor de un año en sedimentos en Michigan y en Oregon.

En el Reino Unido, la Welsh Water Company ha detectado niveles de glifosato en aguas desde 1993, por encima de los límites permisibles fijados por la Unión Europea.

Contaminación de alimentos: Los análisis de residuos de glifosato son complejos y costosos, por eso no son realizados rutinariamente por el gobierno en Estados Unidos. Pero existen investigaciones que demuestran que el glifosato puede ser tomado por las plantas y movido a las partes que se usan como alimento. Por ejemplo, se ha encontrado glifosato en fresas, moras azules, frambuesas, lechugas, zanahoria y cebada después de su aplicación.

Su uso antes de la cosecha de trigo para secar el grano resulta en "residuos significativos" en el grano según la Organización Mundial de la Salud; el afrecho contiene residuos 2 a 4 veces mayores que el grano completo y no se pierden durante el horneado.

Se han encontrado residuos de glifosato en lechuga, zanahoria y cebada, sembrados un año después de que el glifosato fue aplicado.

Efectos en animales:

Insectos y otros artrópodos benéficos: El glifosato es tóxico a algunos organismos benéficos como avispas parasitoides y otros artrópodos predadores, a artrópodos del suelo importantes en su aireación y en la formación de humus; y a algunos insectos acuáticos.

Peces y otros organismos acuáticos: Diferentes especies de peces tienen diferentes susceptibilidades al glifosato. Las toxicidades agudas en términos de la CL50 oscilan entre 3.2 a 52 ppm, lo cual significa toxicidad moderada. Pero el Roundup es unas 30 veces más tóxico a peces que el glifosato solo, o sea que es desde extremada a altamente tóxico a éstos organismos acuáticos.

Hay factores que influyen en la toxicidad del glifosato y de productos que lo contienen, como a) la especie; b) la calidad del agua (el glifosato en aguas blandas puede ser unas 20 veces más tóxico a la trucha arco iris que en aguas duras); c) la edad también influye, por ejemplo el Roundup puede ser cuatro veces más tóxico a trucha arco iris en estados juveniles que en edades mayores; d) La nutrición influye en la toxicidad, siendo mayor cuando los peces están hambrientos; e) Respecto a la temperatura, la toxicidad aumenta al aumentar la temperatura, siendo mayor el efecto en especies acuáticas susceptibles a estos cambios.

Efectos subletales sobre peces también pueden ser significativos y ocurren a bajas concentraciones en el agua. Por ejemplo, en estudios con trucha arco iris y tilapia, concentraciones equivalentes a la mitad y a la tercera parte de la CL50 causaron nado errático y la trucha también mostró dificultad para respirar. Los cambios de comportamiento alteran su capacidad de alimentación, migración y reproducción y pierden capacidad de defensa.

Aves: El glifosato es moderadamente tóxico a aves. Además de efectos directos puede tener impactos indirectos porque mata plantas, por tanto puede causar cambios dramáticos en la estructura de la comunidad de plantas afectando las poblaciones de aves, porque ellas dependen de las plantas para alimentarse, protegerse y anidar. Esto ha sido documentado con estudios de poblaciones expuestas.

Pequeños mamíferos: En estudios de campo, poblaciones de pequeños mamíferos también se han visto afectadas a causa del glifosato, por muerte de vegetación que ellos o sus presas utilizan para alimentarse o protegerse.

Lombrices de tierra: Un estudio en Nueva Zelanda mostró que el glifosato afecta significativamente el desarrollo y la sobrevivencia de una de las lombrices más comunes en sus suelos agrícolas. Aplicaciones cada 15 días en dosis bajas (1/20 de la dosis normal), redujeron el crecimiento e incrementaron el tiempo de madurez y la mortalidad.

Efectos sobre plantas deseables: El glifosato, por ser herbicida de amplio espectro, tiene efectos tóxicos sobre la mayoría de especies de plantas. Afecta árboles y arbustos de los cercos y cultivos cercanos, e incrementa la susceptibilidad de los cultivos a enfermedades. Puede ser un riesgo para especies en peligro de extinción si se aplica en áreas donde ellas viven.

En un estudio el glifosato inhibió la formación de nódulos fijadores de nitrógeno en trébol durante 120 días después del tratamiento.

Malezas resistentes: En 1996 se descubrió ryegrass resistente a glifosato en Australia.

Flujo de genes de cultivos transgénicos: El flujo de genes en niveles significativos de cultivos transgénicos es inevitable. Se ha comprobado que la dispersión del polen por el viento de campos de cultivo grandes, ocurre a distancias mucho mayores y en mayores concentraciones que lo que se predice a partir de lotes experimentales. Por tanto, es real el riesgo de transmitir a malezas similares, la resistencia a herbicidas introducida por ingeniería genética a los cultivos.

Incremento del uso de herbicidas con cultivos Roundup Ready: Los cultivos resistentes a herbicidas intensificarán e incrementarán la dependencia del uso de herbicidas en la agricultura en vez de disminuirla como dicen los fabricantes, con el incremento de efectos ambientales adversos en suelos y aguas y repercusiones en la salud.

El desarrollo de la resistencia al glifosato en malezas por el flujo de genes, o las prácticas para minimizar los riesgos de la resistencia en las malezas, perpetuarán la práctica de aplicar mezclas de herbicidas. También existe el riesgo de que se reintroduzcan herbicidas para controlar poblaciones feroces de cultivos y malezas resistentes al glifosato.

Incremento del uso de insecticidas y fungicidas: La toxicidad del glifosato a organismos benéficos del suelo, a artrópodos benéficos predadores y su capacidad de incrementar la susceptibilidad de los cultivos a enfermedades, significa que su uso lleva a los agricultores a incrementar el uso de insecticidas y fungicidas.

Fracasos en producción de algodón Roundup Ready: El algodón Roundup Ready resistente al glifosato fue introducido en Estados Unidos en 1997. En la primera cosecha fracasaron 12.000 hectáreas. Una cuarta parte de 200 agricultores con licencia para cultivar el algodón encontraron cápsulas deformadas y pérdida temprana de cápsulas.



1- Ing. agrónoma. Lic. en biología y química. Directora Ejecutiva RAPALMIRA. PAN-Colombia. Cali.
2- La DL50 oral (Dosis Letal 50), es la dosis que al ser ingerida mata la mitad (el 50%) de los animales sometidos a ensayo. A menor DL50 mayor toxicidad.
3- Actualmente se consideran los riesgos corrosivos o irritantes de piel y ojos en animales de laboratorio, para determinar la clasificación toxicológica de los venenos, porque estas son las vías más comunes de exposición de los seres humanos. Se anexan tablas de categorías toxicológicas.
4- Refleja la dosis suministrada a los animales de prueba con base en el peso del cuerpo.
5- Concentración en la dieta. No se relaciona con el peso del cuerpo del animal. Medida de exposición ambiental.
6- Concentración en el agua. No se relaciona con el peso del cuerpo del animal. Medida de exposición ambiental.

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4 de julio de 2015

La erosión, un daño ambiental que vuelve a aumentar

(Clarin.com) - Frente al Día de la Conservación del Suelo que se viene (el 7 de julio), el experto Roberto Casas advierte que el 35% del territorio argentino (unas 100 millones de hectáreas) está afectado por procesos de erosión hídrica y eólica. Las causas y los caminos a seguir.


Uno de los desafíos más significativos que ha afrontado la humanidad a través de la historia, es la degradación de los recursos naturales y principalmente la degradación de los suelos cultivados. Esta correlación es muy bien resumida por René de Chateubriand al expresar que “los bosques preceden las civilizaciones, los desiertos las siguen”.

En vastas regiones de la Argentina se viene observando con preocupación una reactivación de los procesos de erosión del suelo producto principalmente de los cambios producidos en el uso del suelo, simplificación o falta de rotaciones y el sobrepastoreo en regiones secas.

En la región pampeana húmeda y subhúmeda, el abandono de la rotación de cultivos ha generado consecuencias negativas en el incremento de la erosión de los suelos, el balance de la materia orgánica, la fertilidad y la eficiencia hídrica.

En las regiones patagónica y seca occidental, el sobrepastoreo, el desmonte y uso del fuego en los pastizales y bosques secos, conjuntamente con otras actividades antrópicas, tales como la petrolera y la minería, han contribuido a incrementar los procesos de erosión y contaminación en éstas regiones, como parte de una problemática más vasta y compleja como es la desertificación.



En algunos pampeanos, el suelo presenta síntomas de desertificación causada por la erosión eólica.

Se estima que actualmente un 35% del territorio argentino está afectado por procesos de erosión hídrica y eólica, lo cual representa unas 100 millones de hectáreas en total. Al analizar los datos globales de la estimación de erosión hídrica y eólica correspondiente al 2015, se observa un crecimiento de un 80% respecto de la efectuada en 1990.

Se trata de un incremento muy importante de los procesos erosivos, que están conspirando contra la sustentabilidad de los modelos productivos actuales. La erosión hídrica es la que más creció en este último cuarto de siglo, duplicándose, con un incremento de 35 millones de hectáreas, mientras que el crecimiento de los procesos eólicos fue algo menor, aunque importante en términos absolutos (13 millones de hectáreas más de suelos erosionados).



La erosión hídrica es una consecuencia de la falta de rotaciones agrícolas.

En cuanto a los factores causales de erosión y degradación de suelos a nivel de las regiones, en función de la importancia relativa para cada región, se concluye que para las regiones NOA y NEA, las principales causas son el desmonte y expansión de la frontera agrícola, cambio del uso del suelo, simplificación de rotaciones, sobrepastoreo, y labranzas inadecuadas.

En la región pampeana se mencionan el cambio de uso del suelo, simplificación de rotaciones e intensificación agrícola. Para la región de Cuyo los factores causales más importantes son el manejo deficiente del riego, el sobrepastoreo y la minería. En la Patagonia se mencionan como principales factores de degradación, el sobrepastoreo, la actividad petrolera y los incendios de pastizales y bosques.

El 7 de julio de 1963 se instituyó en la Argentina, a través de un decreto, el Día de la Conservación del Suelo en homenaje al Dr. Hugh Bennet, pionero y luchador incansable de la protección de los suelos en remotas regiones del mundo. Decía Bennet hace 70 años que en el cuidado del suelo descansa el futuro de la humanidad. Para la Argentina el futuro es hoy, por lo que debemos obrar en consecuencia.

* Nota de la Redacción: el autor es director del Centro para la Promoción de la Conservación del Suelo y del Agua.

30 de junio de 2015

Otro descubrimiento lleva a los transgénicos al banquillo















Maíz. En problemas.

Descubriendo Entre Ríos: El entrerriano Lajmanovich explica la gravedad del caso. El Conicet y la UNL descubren la toxicidad de una bacteria muy usada para combatir mosquitos, y que fue introducida por manipulación genética en el maíz Bt, de gran distribución en el país

Ciencia. El investigador entrerriano del Conicet subrayó la gravedad de los resultados de los estudios.


Tirso Fiorotto / De la Redacción de UNO
tfiorotto@uno.com.ar

Estimulado por la ganancia, el hombre mete mano en el ecosistema sin saber, y todo lo distorsiona.

Con la excusa de matar mosquitos y controlar mariposas, cuyas larvas se alimentan de hojas o tallos de los cultivos, las empresas terminan afectando vaquitas de San Antonio (los llamados benéficos), ranas, lombrices, generando resistencias en algunos insectos, o impulsando el desarrollo de otros.


Todo ello impacta en la salud de la propia especie humana, y a veces de modo directo, porque esa misma búsqueda de ganancias lleva a cambiar la genética en semillas e incorporarle bacterias que, en última instancia, no se sabe bien cómo evolucionarán, metidas a la fuerza en un lugar que no es el suyo.

Sin contar lo que significa, para el planeta, la contaminación de todas las semillas con organismos modificados por el hombre y la consiguiente pérdida de biodiversidad en el altar de una uniformidad que, gracias a la propaganda del sistema, se va naturalizando.

¿Impacto masivo?

El investigador entrerriano del Conicet Rafael Lajmanovich comentó, ante nuestro pedido, la relevancia de un trabajo de investigación que apunta sobre los transgénicos, justo cuando nuestro país está aprobando modificaciones genéticas en el maíz.

Los científicos, entre los que se encuentra el paranaense, sugieren en esta obra que las toxinas pueden impactar de manera masiva en los ecosistemas, sin excluir daños en los alimentos de las personas.

La sola advertencia, originada en personas que saben, debiera generar respuestas en todos los ámbitos, empezando por los gobiernos y lasmultinacionales.

Lajmanovich es Profesor Titular de la Cátedra de Ecotoxicología de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Litoral. Hace décadas que este entrerriano estudia embriones, principalmente de ranas, y advierte y divulga la incidencia negativa que sufren, de los químicos usados en la agricultura.

También estudia, con otros investigadores, el uso pesticida de bacterias como Bacillus thuringiensis (Bt). El trabajo que señalamos aquí, difundido este mes, fue realizado por los investigadores Celina Junges, Mariana Cabagna Zenklusen, Andrés Attademo, Paola Peltzer, Mariana Maglianese, Vanina Márquez, Alejandro Beccaria y el propio Rafael Lajmanovich.

Sus nombres mismos, y la pertenencia de algunos al Conicet o la UNL, indican que estamos en lo más alto de la ciencia argentina.

En sus conclusiones, los expertos afirman que la exposición a la formulación comercial del bacilo Bti, incluso a bajas concentraciones y por un período relativamente corto, puede inducir genotoxicidad y daño intestinal en renacuajos de la rana común. Ahí está el punto. En un sistema de por sí ya jaqueado por los agronegocios, ¿cuánto más padecerán las especies? ¿Y cuánto debe servir de advertencia, en vistas de la salud del mismo ser humano que respira los químicos rociados, y come las semillas del maíz modificadas, ya con la bacteria metida por la fuerza en el mismo plato de los niños?

Un insecticida a temer

La investigación recuerda que el uso mundial de pesticidas asciende a cerca de dos millones de toneladas por año. La mitad del comercio de plaguicidas implica biopesticidas, y más del 60% de este comercio está relacionado con Bacillus thuringiensis.

Bacillus thuringiensis (Bt) es una bacteria común en el suelo. Sus esporas contienen proteínas tóxicas para ciertos insectos. Estas proteínas, denominadas “Cry” o cristal paraesporal, se activan en el sistema digestivo del insecto y se adhieren a su epitelio intestinal. Así provocan la formación de poros en el tracto digestivo larval, alteran el equilibrio osmótico del intestino. De allí a la parálisis del sistema digestivo del insecto, que ya no se alimenta y muere.

En los últimos años se han utilizado los genes Bt para la producción de organismos genéticamente modificados (OGM), es decir, cultivos resistentes a los insectos. Por ejemplo, el maíz Bt con reconocidas propiedades contra insectos como los llamados barrenadores.

El maíz Bt es hoy uno de los cultivos más extendidos en nuestra región, y en el mundo.

La variedad Bt israelensis (Bti) se utiliza en todo el mundo por su eficacia para el control de mosquitos, y es uno de los métodos más recomendados para el control del vector del dengue.

No es poca cosa. Los científicos recuerdan que en el mundo se usan de 70 a 300 toneladas métricas de producto formulado por año, con ese fin. Hasta ahora, las investigaciones permitían afirmar que Bti era inofensivo para los organismos no objetivo, es decir, aquellos a los que no va dirigido, por su modo de actuar (dentro del intestino).

Sin embargo, otros autores veían ya que los efectos de Bti en anfibios habían recibido poca atención, y señalaban que las pruebas utilizadas para justificar la aprobación para el uso y la liberación de los productos Bt en el mercado, así como los protocolos que se utilizan para evaluar su toxicidad, eran extremadamente superficiales.

Hay un dato adicional: “Productos a base de Bt se distribuyen en diferentes tipos de formulaciones en muchos países. El contenido central se mezcla con aditivos, agentes humectantes, adhesivos, protectores solares y agentes sinérgicos... Estos aditivos enumerados como ingredientes ‘inertes’ en las etiquetas permanecen sumidos en secreto comercial por los fabricantes de los productos”.

Así, las formulaciones contienen mejunjes distintos de Bt que pueden potenciar la toxicidad. “La toxicidad de Bti-AS larvicida puede ser fortalecida por la presencia de componentes peligrosos contenidos en los llamados ingredientes inertes incorporados en las formulaciones de plaguicidas”, se lee.

Daños en renacuajos

“El presente estudio muestra varias alteraciones histológicas del epitelio intestinal en los renacuajos tratados. Dos síntomas histológicos se distinguen en todas las concentraciones Bti-AS: la infiltración en el tejido conectivo subyacente al epitelio y dilatación de los vasos sanguíneos. Ambas alteraciones epiteliales son consideradas como mecanismos de defensa de los organismos contra un factor de estrés. Esta interpretación es apoyada por observaciones en renacuajos sobrevivientes, que mostraron sólo las formas moderadas de displasia intestinal. En muchos casos las reacciones de defensa de las larvas eran insuficientes ... No está claro por el momento si el daño intestinal es reversible en renacuajos”.

Acerca de este último aporte de los científicos, publicado en inglés en Elsevier, una editorial líder en la difusión de investigaciones de salud, dijo Lajmanovich: “demostramos la potencial genotoxicidad y efectos sobre el sistema digestivo de animales del Bacillus thuringiensis. Sus toxinas se usan para el control de larvas de mosquitos y actualmente es parte de los OMG (organismos genéticamente modificados), en especial el conocido maíz Bt.

Existe un intenso debate científico por la potencialidad (del maíz Bt) para producir ‘contaminación genética’ en los maíces criollos, y sobre las toxinas Cry del BT sobre su aparente ‘no inocuidad’ para los vertebrados (animales y humanos)”.

Los estudios realizados en renacuajos de Leptodactylus latrans (rana criolla) resultaron, como se puede observar, de enorme utilidad y provocarán nuevos debates en torno de los insecticidas y la manipulación genética.

Cruzamientos peligrosos

La revista del Grupo Semillas de Colombia publicó un estudio sobre la contaminación genética de las razas del maíz criollo en el norte de Sudamérica.

“El maíz es una planta de polinización cruzada. El polen es viable 24 horas y es dispersado por el viento y los animales. Una planta de maíz libera 14 a 50 millones de granos de polen. Varios estudios realizados sobre la distancia a la cual el polen de maíz es transportado por el viento muestran que con vientos lentos a moderados se presenta alta concentración de polen a 1 metro de la fuente; 2% llega a 60m; 1,1% a 200m, 0,5% a 500m y 0,2 % a 800m.

Si es transportado por insectos: el polen viaja varios kilómetros. Con vientos fuertes el polen puede viajar hasta a 180 km. La Agencia Europea de Medio Ambiente considera que el maíz tiene ‘riesgo medio a alto’ para transferencia de genes hacia otras plantas de la misma especie.

Adicionalmente el Instituto Tecnológico de Gestión Agraria de Navarra (España) encontró dispersión de polen de maíz a distancias por lo menos de 500m. Un estudio de la Unidad Nacional de Investigación sobre polen del Reino Unido señaló que el porcentaje de flujo de polen y cruzamiento de maíz que se presenta a una distancia de 600m es de 0,8% y a 800m de 0,2%”.

“Estos datos evidencian el peligro real que existe de que el polen del maíz transgénico pueda contaminar variedades nativas de los centros de origen, como se presentó en México. También la contaminación de las variedades locales y convencionales de países como Colombia, que son centros de diversidad del maíz. Para el caso de México, varios análisis han mostrado que gran parte de las semillas nativas de las comunidades indígenas y campesinas están contaminadas con maíz transgénico importado de Estados Unidos. Esta situación ha generado una fuerte movilización y rechazo por parte de las organizaciones de México, mediante campañas y acciones en defensa de la cultura del maíz”.

“Colombia presenta gran diversidad de maíces nativos, de los que se han referenciado cientos de variedades pertenecientes a 23 razas, especialmente en la región Caribe y en la región Andina, que son las áreas donde las comunidades indígenas y campesinas las han conservado y manejado (por ejemplo: maíz azulito, cariaco, negrito, piedrita, ojo de gallo, diente caballo, clavito, montañero, puya y chamí, entre otros.) Estos maíces han sido la base fundamental para la soberanía alimentaria, especialmente de las poblaciones rurales. Uno de los principales peligros que tendría introducir maíz transgénico en Colombia, es que los genes modificados genéticamente se transfieran hacia las variedades criollas y las contaminen, perdiéndose así las características originarias de este importante patrimonio genético del país”.

Regalitos del sistema

Monsanto y otras multinacionales son responsables principales, con los gobiernos que autorizan sus patentes, del riesgo ambiental de las manipulaciones genéticas.

“El maíz RoundUp Ready (RR) -dicen los colombianos- ha sido modificado genéticamente para expresar tolerancia al herbicida glifosato de Monsanto. Una de las mayores preocupaciones de liberar este maíz en Colombia, es la transferencia de los genes que dan esta característica de resistencia, hacia los maíces criollos o hacia las malezas de gramíneas cercanas a esta especie, lo que podría generar nuevas malezas resistentes a herbicidas.

Sería casi imposible impedir que esta situación se presente, tanto por condiciones ambientales o por el uso, manejo e intercambio del maíz que realizan las poblaciones rurales. Una vez el maíz transgénico circule libremente dentro del país, bien sea vía alimentos importados o a través de cultivos comerciales, no es posible realizar un control que evite el ingreso de este tipo de maíz a las diferentes regiones y comunidades en las cuales se siembra maíz e inevitablemente, tarde o temprano sus variedades criollas serán contaminadas”.

“El maíz Bt es una variedad a la cual se le ha introducido genes de una bacteria del suelo llamada Bacillus thuringiensis. Esta bacteria produce una toxina que controla algunos insectos plaga de la familia Lepidóptera (mariposas). Cuando se libera comercialmente un cultivo de maíz Bt en un país como Colombia, podrían ocurrir varios eventos, entre los que podremos enumerar: las plagas podrían adquirir la resistencia a la toxina Bt, debido a la exposición permanente a la toxina (durante todo el ciclo de cultivo). Esto ya ha ocurrido en la agricultura convencional debido al abuso de insecticidas, problema que podría agudizarse con el uso masivo de los cultivos Bt”.

“La toxina Bt, en las condiciones de un cultivo transgénico se encuentra permanentemente en la planta. Esto quiere decir que la planta se convierte en un bioplaguicida, que se produce durante todo el ciclo del cultivo y en una mayor concentración que cuando dicha toxina es aplicada de forma asperjada. Además, estamos hablando de la capacidad que tiene la toxina de autorreproducirse dentro de un ser vivo que se transmite de una generación a la siguiente. Por lo anterior, las autoridades competentes en materia de bioseguridad, tanto en Estados Unidos como en Europa, requieren una evaluación mucho más estricta para los cultivos Bt con respecto a otro tipo de cultivos transgénicos”.

“Otro evento que podría ocurrir con un cultivo Bt es que al controlar una plaga primaria, las plagas secundarias que no son controladas por la toxina del cultivo se conviertan en plagas principales. Esto ocasionaría que se tenga que utilizar mayor cantidad de insecticidas para su control, situación ya ocurrida en la China con el cultivo de algodón Bt luego de 5 años de cultivo y evaluación, entre 1997 a 2001”.

“Además, las toxinas que producen estas plantas, pueden afectar a los insectos benéficos que ayudan al control de plagas en los cultivos”.

“En Suiza, un experimento con larvas de Crisopa carnea reveló que la mortalidad de éstas se duplicó cuando consumieron larvas de taladradores alimentados con maíz Bt de Novartis. En el Reino Unido, en un estudio con coccinélidos, que son controladores de plagas, se encontró que fueron afectados por la toxina Cry 1Ab en maíz Bt. Adicionalmente, pueden existir impactos sobre los microorganismos del suelo a partir de los residuos de cosecha y exudados en el suelo de los cultivos Bt. En el mundo, no se han realizado estudios suficientes que evalúen estos posibles efectos y su impacto en los ecosistemas. Un estudio realizado en la Universidad de Nueva York encontró que la toxina Bt permanece activa en el suelo hasta 234 días. Igualmente en Estados Unidos un estudio demostró que la toxina Bt tiene efectos tóxicos en la lombriz Lumbricus terrestres”.

Por supuesto que, luego de diversas consideraciones, el estudio llama a rechazar los patentamientos de semillas, los OGM, y la introducción de semillas transgénicas en el país, sostenido en principios de precaución.

La Argentina, y dentro del país Entre Ríos, han introducido semillas con cambios genéticos sin más análisis que las presuntas ventajas económicas. ¿La biodiversidad, la salud? Bien, gracias.

FUENTE: http://www.unoentrerios.com.ar/laprovincia/Otro-descubrimiento-lleva-a--los-transgenicos-al-banquillo-20141201-0001.html

26 de junio de 2015

Argentina envenenada: proliferan el cáncer y las malformaciones por el uso de químicos para producir alimentos

Argentina envenenada: proliferan el cáncer y las malformaciones por el uso de químicos para producir alimentos
26-06-2015 

Los pesticidas afectan el suelo, agua y aire que se respira. Científicos y organizaciones no paran de advertir sobre la mayor cantidad de casos de cáncer, enfermedades de piel, respiratorias, problemas neurológicos, malformaciones y abortos espontáneos. Un "país fumigado", del que poco se habla



El problema data de hace una década, pero se agravó con marcada intensidad en esteúltimo tiempo.

A punto tal que en mayo, nada menos que 30.000 profesionales de la salud exigieron que seprohíba uno de los productos más utilizados en la producción agrícola: el glifosato.

Nucleados en la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (Fesprosa), sus denuncias no hicieron más que hacerse eco del pronunciamiento de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), que depende de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Según las investigaciones, el glifosato es tan peligroso como el PCB de los viejos transformadores o el virus del papiloma humano (HPV).

La OMS informó que existe evidencia científica suficiente para declarar potencialmentecancerígeno al producto que la multinacional estadounidense Monsanto desarrolló a fines de los años 60.

"El glifosato no sólo provoca cáncer. También está asociado al aumento de abortosespontáneos, malformaciones genéticas, enfermedades de la piel, respiratorias y neurológicas", enfatizaron desde Fesprosa.

La posición de la entidad se basa en el estudio más contundente concretado hasta el momento en lo que hace a demostración de daños derivados del contacto con el químico.

Se trata de un trabajo realizado por Andrés Carrasco, un científico que -fallecido el año pasado- llegó a presidir el CONICET, y que probó que la sustancia produce desde muerte celular hastamalformaciones.

La investigación de Carrasco (disponible en este link) reportó estos daños, con el agravante de que la experiencia científica se llevó a cabo sobre concentraciones de glifosato mucho menores a las que hoy se aplican en los campos.

¿Qué es el glifosato?
El glifosato -según CASAFE, una de las entidades que promueve su uso en el país- "se utiliza para eliminar la competencia de malezas en los cultivos por luz, agua y nutrientes".

El herbicida, autorizado por primera vez en Norteamérica en 1974, combina elementos químicos que inhiben el trabajo de enzimas que permiten a las plantas llevar a cabo procesos esenciales para la supervivencia.

Si bien Monsanto es el principal responsable de su creación, lo cierto que la patente del pesticida se liberó en el año 2000, por lo que su fabricación ya se realiza en distintos lugares en el mundo.

Una de las particularidades de este químico es que no actúa de manera selectiva: elimina toda la vegetación. De ahí la manipulación genética que derivó en el desarrollo de la soja transgénica.

Sólo la incorporación del gen que resiste la potencia del glifosato permite a la oleaginosacontinuar de pie y proseguir su crecimiento luego de las habituales fumigaciones.

El glifosato es el principio componente del herbicida conocido comercialmente comoRoundup, aunque en la Argentina también se ofrece bajo otras marcas.

"Se acaban de difundir los resultados de un estudio que pateó el tablero del modelo deagronegocios. Así, las denuncias que desde hace años vienen haciendo vecinos afectados ycientíficos fuera de las órbitas de las corporaciones cobró un renovado impulso", afirman desde Fesprosa.

"En nuestro país se aplica glifosato a más de 28 millones de hectáreas. Cada año, los suelos son rociados con más de 300 millones de litros, lo que implica 13 millones de personas en riesgo de ser afectadas, según datos de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados", enfatizaron desde la entidad.

Y completan: "No sólo la soja es adicta al glifosato: también se usa para el maíz transgénico y una gran variedad de cultivos. Donde cae el glifosato, sólo crecen los organismos genéticamente modificados. Todo lo demás muere".

Con relación a otros estudios vinculados a la toxicidad del producto, distintas experiencias demostraron que el plaguicida atraviesa la placenta, además de persistir en el medioambiente manteniendo su efecto durante meses.

En diciembre de 2008, la revista científica Chemical Research in Toxicology publicó una investigación que constató que es letal para las células humanas.

Según el trabajo, en dosis incluso muy por debajo -diluidas 1.000 veces-, los herbicidas Roundup provocan la muerte celular en pocas horas.

"Esto deriva en malformaciones, abortos, problemas hormonales, genitales o dereproduccion, además de distintos tipos de cánceres", completaron los científicos.

En Francia, investigaciones del científico Gilles-Eric Séralini vienen aportando nuevos argumentos a lo expuesto por Carrasco en la Argentina.

"Hemos trabajado en células de recién nacidos con dosis del producto cien mil veces inferiores a las que cualquier jardinero común está en contacto. El Roundup programa lamuerte de esas células en pocas horas", indicó el profesional galo, especialista en biología molecular.

Este académico -quien además es docente de la Universidad de Caen en Francia y director del Comité de Investigación e Información sobre Ingeniería Genética- recalcó lo riesgoso que resulta para las embarazadas tener contacto o habitar en zonas cercanas a las fumigaciones con glifosato.

Séralini se focalizó en las células humanas de cordón umbilical, embrionarias, y de laplacenta, y descubrió que la totalidad de esas células mueren antes de las 24 horas de exposición específica al Roundup.

Glifosato y muchos más
Son innumerables las investigaciones que hacen referencia a la toxicidad de varios plaguicidas que, curiosamente, son utilizados en la Argentina.

Este problema (del que poco se habla por los intereses en juego) abre la puerta a otra discusión: el modelo de producción agrícola vigente en el país, basado principalmente en elcultivo de soja transgénica.

Esto es, el desarrollo de semillas modificadas con el fin de que puedan resistir determinados pesticidas, la siembra directa y, desde ya, la aplicación intensiva deagroquímicos, incluso sobre los granos ya cosechados.

La magnitud de las fumigaciones es tal que, en la actualidad, según datos de CASAFE -cámara que aglutina a las compañías que elaboran y comercializan químicos-, en las zonas cultivadas se vierten alrededor de 300 millones de litros (algo así como 3,5 litros por argentino) por año.

Todo esto forma parte de una "Argentina envenenada" sobre la que cae una lluvia permanente de plaguicidas. Entre los más utilizados figuran:

• El mencionado glifosato.
• La atrazina, prohibida en Europa desde 2004.
• El 2,4-D, usado en armas químicas por Estados Unidos.
• El endosulfan, prohibido en 60 países incluída la Argentina, aunque aquí se lo sigue aplicando.

El cáncer y las malformaciones, presentes
En este sentido, un relevamiento epidemiológico efectuado por la Universidad de Córdoba (UNC) sobre una localidad sojera -Monte Maíz- arrojó que los casos de cáncer duplican el promedio provincial y nacional.

En esa zona del este cordobés, los tumores aparecen como la primera causa de muerte. No sólo eso: la tasa de mortalidad por cáncer triplica los indicadores de otras zonas y de la Argentina en general.

La experiencia arrojó, además, tasas sustancialmente mayores de otras enfermedades:neumopatías, hipotiroidismo, e incluso malformaciones congénitas y abortosespontáneos.

Medardo Ávila Vázquez, investigador de la UNC -coordinador de la investigación y ex secretario de Salud de la ciudad de Córdoba- dialogó con iProfesional y dio más detalles sobre la incidencia directa de los agroquímicos en la problemática sanitaria local.

"Detectamos glifosato en el 100% de las muestras de suelo y la misma proporción en las cascarillas de los granos que circulan por el aire del pueblo. También ubicamos uninsecticida letal, el clorpirifos, y en el 50% de las muestras se detectó 2,4-D y atrazina",precisa.

"Como parte de la investigación se tomaron a casi 5.000 personas. Los afectados por cáncer duplican a los de otras zonas", dispara.

Entre Ríos, otro ejemplo
Lo descripto en Córdoba es apenas un ejemplo más de lo que sucede en la geografía argentina.

Equipos de las universidades de La Plata y Rosario realizaron un estudio epidemiológico-ambiental en San Salvador, área que antes fuera capital nacional del arroz y ahora cedió terreno a la soja.

Esto, a raíz de las denuncias de proliferación de cáncer elevadas por la organización "Todos por Todos". Con Andrea Kloster como referente, se concretó un muestreo que dio cuenta de que cerca del 45% de los fallecidos entre 2010 y 2013 fue a raíz del cáncer. El promedio nacional no alcanza al 20 por ciento.

"Han tirado de todo en nuestras tierras. Estamos en un pozo, con las industrias arrocerasdentro de la ciudad y rodeados de campo, afectados seriamente por los agrotóxicos", advierte Kloster.

Pueblos fumigados
El cambio en la escala de problemas sanitarios por efecto de los agroquímicos ya acumula años de reclamos. Y viene dando origen a actividades que apuntan a, cuanto menos, poner en discusión la utilización de químicos en el campo.

Por ejemplo, a fines de agosto de 2010 se llevó a cabo en Córdoba el "Primer Encuentro Nacional de Médicos de Pueblos Fumigados".

En dicho evento los académicos vincularon las fumigaciones con el notable incremento de males como las malformaciones congénitas, los abortos espontáneos, las leucemias, distintos tipos de cáncer, afecciones respiratorias, las disrupciones hormonales, anemia odaños en el sistema nervioso central.

Lo que más causa alarma a los médicos de los pueblos fumigados son dos temas:

• Una mayor cantidad de recién nacidos que presentan malformaciones congénitas y una creciente cantidad de abortos espontáneos.

• El gran número de casos de cáncer en niños y adultos, enfermedades severas como púrpuras, hepatopatías tóxicas y trastornos neurológicos.

A través de un documento al que accedió iProfesional, los médicos que tomaron parte del encuentro destacaron que "atienden, en general, desde hace más de 25 años a las mismas poblaciones".

Sin embargo, se vienen encontrando últimamente con situaciones que consideran inusuales producto de las fumigaciones.

Problema extendido
De dicho pronunciamiento médico -revalidado en un nuevo encuentro que se realizó en Rosario- tomaron parte especialistas como Rodolfo Páramo, pediatra y neonatólogo que se desempeña en Santa Fe.

El profesional expuso la alarma que le produjo encontrarse 12 casos de neonatos con malformaciones sobre 200 nacimientos anuales.

En tanto, la doctora María del Carmen Seveso, jefa de Terapia Intensiva de un hospital en Chaco, reportó múltiples situaciones de enfermos con insuficiencia renal y malformaciones congénitas en hijos de madres jóvenes, cáncer en personas de corta edad, abortos espontáneos, problemas de fertilidad, respiratorios y alérgicos.

"Todos ellos derivados del alto nivel de contaminación química, generado por la práctica agroindustrial en la zona", destaca el documento de Médicos de Pueblos Fumigados.

El mismo equipo de salud detectó "numerosos casos de distress respiratorio, compatibles con la inhalación del herbicida paraquat. Además, un fuerte aumento en situaciones dehipertensión inducida por el embarazo, eclampsias (convulsiones en embarazadas) y preeclampsias".

La "Argentina envenenada o fumigada" también fue objeto de notas en medios internacionales.

Recientemente el diario español ABC se refirió al caso de Avia Terai, una pequeña población de Chaco, rodeada por inmensos campos de algodón transgénico.

En este caso, el regado masivo con agroquímicos de esos cultivos viene provocando enfermedades respiratorias y cancerígenas en los vecinos.

El medio ilustró con una niña de tan sólo 8 años que tiene todo su cuerpo cubierto demanchas y verrugas negras. (Ver imagen)


Al menor en cuestión hace pocas semanas le extrajeron cuatro tumores de la espalda. "Antes de la llegada de los cultivos transgénicos nunca se había visto nada parecido", declara la doctora Seveso.

El alimento nuestro de cada día
No es necesario irse a localidades del interior del país para dar con la "Argentina envenenada".

En ciudades como Mar del Plata también se ha confirmado la presencia de agroquímicos letales para el organismo.

En ese sentido, la organización BIOS implementó una campaña a la que denominó "Mala Sangre", que consistió en la realización de extracciones a cientos de personas.

Silvana Buján, directora de BIOS, detalló a iProfesional los alcances y resultados: "Hicimos un muestreo en el que encontramos restos de plaguicidas en casi todos los casosanalizados".

Señaló que en las personas analizadas se encontraron residuos de distintos componentes químicos nocivos que ingresaron por la vía digestiva.

"Detectamos, por ejemplo, productos como el endosulfan, un insecticida que fue prohibido en la Argentina hace tres años. Comprobamos que las verduras incorporadas al organismo habían sido fumigadas con ese químico hace muy poco", destaco.

Las fumigaciones con plaguicidas comprenden a cultivos que van desde la soja al arándano, pasando por algodón, arroz, frutas, hortalizas, papa, maní, maíz, e incluso pasturas y granos almacenados, entre otras producciones.

La perspectiva es alarmante y responde tanto a cuestiones de política productiva como a las ganancias que obtienen las empresas del sector.

Sucede que, en la actualidad, el negocio de vender químicos -con el glifosato a la cabeza- le asegura a Monsanto, Dow y Syngenta, entre otras firmas, una facturación anual, sólo en la Argentina, superior a los 2.500 millones de dólares.

FUENTE

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MANIFIESTO CONTRA LOS AGROQUÍMICOS



Manifiesto contra los agroquímicos

EL 2 DIC, 2014 • POR REDACCIÓN CUARTO PODER 

Docentes de escuelas rurales de distintas provincias denunciaron el uso irracional de agroquímicos y sus consecuencias negativas para la salud de las personas. Reproducimos el comunicado presentado en el Congreso firmado por diferentes profesionales de la salud, agrónomos, docentes y ambientalistas...

MANIFIESTO CONTRA LOS AGROQUÍMICOS

Docentes de escuelas rurales de distintas provincias denunciaron el uso irracional de agroquímicos y sus consecuencias negativas para la salud de las personas. Reproducimos el comunicado presentado en el Congreso firmado por diferentes profesionales de la salud, agrónomos, docentes y ambientalistas.

El comunicado firmado por profesionales médicos, investigadores, docentes, agrónomos y ambientalistas especializados en distintas áreas fue presentado en una audiencia pública realizada a propósito de las denuncias de docentes de escuelas rurales. Reproducimos a continuación el manifiesto:

“1.Que el empleo generalizado e irracional de agrotóxicos constituye una parte importante de una matriz económica de carácter extractivista, que incluye también la minería a cielo abierto, el petróleo y el gas no convencionales, la práctica del monocultivo de soja y otras actividades depredadoras del medio ambiente, cada una de las cuales merece un tratamiento específico. En esta oportunidad nos concentraremos exclusivamente en las consecuencias de los agrotóxicos.

2.Que los agrotóxicos diseminados masivamente, aunque sea de manera controlada, están constituidos por mezclas en las que el glifosato suele constituir el ingrediente más importante, pero no el único. No existen investigaciones rigurosas para evaluar los efectos adversos de cada una de las posibles mezclas, pero los estudios de campo y los experimentos de laboratorio demuestran de modo irrefutable que cada uno de los mencionados ingredientes producen daños crónicos y agudos directos en los habitantes de los territorios fumigados, y de manera indirecta en los habitantes urbanos que consumen los alimentos contaminados por las sustancias utilizadas en su producción o diseminadas en las inmediaciones de los sembrados. Nuestra hipótesis consiste en que las mezclas pueden potenciar la toxicidad de sus ingredientes.

3.Que indicadores fuertes de estos efectos se evidencian en el aumento significativo producido durante los últimos años de casos de enfermedades relacionadas con los efectos mutagénicos (agentes que dañan el material nuclear y producen células con un genoma nuevo, las cuales en muchos casos resultan origen del cáncer) y teratogénicos (daño que ocurre durante el proceso embriológico que lleva a malformaciones, algunas letales, que producen en tal caso abortos espontáneos) de la exposición continua y sistemática a los agroquímicos, solos o en mezcla, diseminados en dosis crecientes. Los recientes estudios dados a conocer realizados en el “Campamento Sanitario de Monte Maíz”, demuestran el incremento de más de 5 veces la tasa promedio de los casos de cáncer, de más de 8 veces la de nacimientos con malformaciones genéticas, de aumento significativo de casos de enfermedades respiratorias, dermatológicas, abortos espontáneos y autismo. El mayor daño se ubica en la banda etaria de los primeros años de vida.

Que a pesar de las continuas y reiteradas denuncias efectuadas por docentes y vecinos de las comunidades afectadas a los funcionarios e instituciones de los organismos responsables de salud, educación y ciencia y técnica, tanto municipales, provinciales como nacionales, la respuesta hasta el momento ha sido no solamente nula, sino que se expresó con persecución laboral, tanto de los organismos públicos como de las empresas privadas.

Que esto representa una agresión sistemática a la vida de grandes masas poblacionales, con la complicidad de los funcionarios del estado. Podría configurar un crimen de lesa humanidad; seguramente constituye una violación sistemática de los derechos humanos y puede describirse por ello como genocida y ecocida.

Que habida cuenta que estos son eventos intencionales, complejos y dolosos compuestos de múltiples acciones y diversas secuelas y consecuencias, ameritan una forma colectiva de defensa. Tal y como se la define en doctrina Fontan Balestra referida a la agresión física, se libera la posibilidad de ejercer genuinamente el DERECHO DE LEGITIMA DEFENSA.

7.Que debería declararse la emergencia de salud a nivel nacional que contemple las siguientes medidas en carácter inmediato: 

 a) Primera medida: suspensión de toda fumigación como medida cautelar. En las jornadas de docentes de escuelas fumigadas, se mencionó que solo se consiguió a través de la lucha del pueblo en distintas provincias que se aumentara el perímetro de fumigación alrededor sobre distintas escuelas. Sin embargo debemos enfatizar que tal medida es insuficiente y no alcanza para proteger la vida. 

 b) Segunda medida. Establecer diagnóstico de la patología existente a todas las personas con síntomas tóxicos potencialmente derivados de los químicos utilizados, incluyendo los antecedentes ambientales del paciente en cada historia clínica. El mismo debe realizarse en forma gratuita por los organismos públicos pertinentes, (incorporando los datos y antecedentes ambientales a la historia clínica con el fin de establecer análisis epidemiológicos posteriores). Además en el proceso del alta, restablecer a la persona afectada a un hábitat libre del agente causante. 

 c) Tercera medida. Solicitar desarrollos de investigación a las Universidades Públicas y el MinCyT, que profundicen la exploración de la conexión entre los agroquímicos y la prevalencia creciente de enfermedades incapacitantes y letales que están apareciendo cada vez con mayor frecuencia, tal como lo demostró claramente en sus investigaciones el Dr. Andrés Carrasco.

d) Cuarta medida. Realizar análisis de muestras de alimentos en las ciudades porque los mismos pueden estar contaminados con agrotóxicos. 

e) Quinta medida. Etiquetar los alimentos para definir el modo de agricultura empleado para su producción. 

 f) Sexta medida. Exigir a las autoridades universitarias y estatales que informen exhaustivamente los datos en su poder que muestran la toxicidad de los agroquímicos. 

 g) Séptima medida. Denunciar al intendente de Coronel Suarez, Osvaldo Fuentes Lema, por la actitud de perseguir ideológicamente a cualquier persona que realice los presentes cuestionamientos, como actualmente ocurre con Emanuel Garrido, recientemente despedido por denunciar la fumigación sobre las escuelas rurales.

25 de junio de 2015

Neocolonialismo y hambre, los agronegocios de la Soja Transgénica Salta Argentina by Sonia Alvarez Leguizamón

Publicado en Víctor Arancibia y Alejandra Cebrelli 2012 “Luchas y transformaciones sociales en Salta” Salta: Centro Promocional de Investigaciones en Historia y Antropología - CEPIHA, Facultad de Humanidades, UNSA, 300 p. ; 21x17 cm. ISBN 978-987-1602-04-9, ps 15 a 95. Foto de Tapa: Rodrigo Castro. *La publicación no ha incluido los epígrafes ni la mayoría de las imágenes por cuestiones de espacio.*Neocolonialismo y hambre, los agronegocios de la Soja Transgénica Salta Argentina



TUCUMAN: NATURALEZA EN PELIGRO

NATURALEZA EN PELIGRO
La contaminación ambiental y los agroquímicos están acelerando la extinción de las ranas
Un investigador del Conicet y de la Fundación Miguel Lillo explica que estos anfibios están en peligro ¿Qué ocurre en Tucumán?

Martes 03 de Marzo 2015

BIÓLOGO. El doctor Esteban Lavilla.

Al investigador Esteban Lavilla le gusta hacer esta comparación: imaginemos al planeta como una gran media de seda a la que se le salta un punto en un extremo. La media comienza a abrirse y no se sabe hasta dónde puede llegar esa grieta. Cualquier modificación -explica Lavilla- en el ecosistema tendrá consecuencias planetarias, pero es imposible predecir la gravedad. Él es doctor en Ciencias Biológicas, se dedica a estudiar los anfibios en el Instituto de Herpetología de la Fundación Miguel Lillo y es investigador del Conicet. Desde hace varias décadas viene siguiendo la extinción de las ranas, un evento que atraviesa todos los continentes y que provocó la desaparición de especies en varios países.

“En Tucumán se han descripto 26 especies del total de 180 especies de Argentina, pero ya hay dos extintas, la Telmatobius laticeps (endémica del Valle de Tafí) y Telmatobius ceiorum, de las selvas de montaña de los Nevados del Aconquija”, señala el investigador.

El origen
Uno de los primeros síntomas de este problema -relata el investigador- se advirtió cuando investigadores de Estados Unidos comprobaron que en el parque nacional Monteverde, de Costa Rica, había desaparecido una especie entera en solo un año. Comenzó a investigarse como un fenómeno local, pero a medida que se avanzaba se iba descubriendo que lo mismo que ocurría en Latinoamérica estaba sucediendo en otras regiones del mundo. “No sabíamos qué pensar”, reconoce.

En la década del 90 se descubre que había un hongo en la piel de las ranas que estaba causándoles la muerte. “Lo curioso es que estudios posteriores concluyeron que las ranas ya tenían ese hongo en la piel, pero no había sido letal”, comenta.

¿Qué había cambiado? ¿Se trataba de una modificación en el hongo o de un cambio en la resistencia de las ranas?

“Cuando hay un estado de crisis ambiental, la causa no es una sola”, aclara Lavilla. Las hipótesis son varias, pero reconocen un mismo origen: el cambio climático. “La contaminación ambiental, de las aguas, la destrucción de los ambientes naturales y la introducción de truchas para pesca deportiva tienen que ver en la extinción”, señala.

El 70% del oxígeno que ingresa en los anfibios es por la piel. Viven en medios muy húmedos porque lo necesitan para respirar y, además, necesitan que sus defensas funcionen bien para protegerse de todo lo que pueda proliferar en ese ambiente.

Alteración global
“El cambio climático global alteró la temperatura y la humedad en el mundo. No en los valores absolutos, pero sí en su distribución”, comenta Lavilla. Esto significa que aunque en Tucumán siga lloviendo la misma cantidad de milímetros por año, las precipitaciones se concentran en un período diferente al de décadas atrás. Esto puede generar que en septiembre, la época de reproducción, no haya agua necesaria para que las ranas se multipliquen.

Los agroquímicos (herbicidas, plaguicidas y fertilizantes) son letales. “No sólo el principio activo, como el glifosato, sino que el vehículo es un detergente que debe romper la cutícula de la hoja para ingresar. Eso destruye la piel de la rana”, agrega el especialista. A su vez, el fertilizante es rico en nitrógeno y cuando se acumula en el agua, porque la lluvia lava los campos y arrastra el veneno hasta los ríos, lagos o diques, genera la proliferación de algas. Las algas necesitan oxígeno y lo toman del agua. Así, matan la fauna acuática.

Por lo tanto, encontrar una rana en el jardín o en un espacio natural es un buen indicador de que ese sitio está libre de tóxicos.

UNA CADENA QUE SE ROMPE

Aves en peligro
Si las ranas llegan a desaparecer, algunas aves que se alimentan de ellas pueden correr la misma suerte.

Las ranas desaparecen
A causa de distintos factores, las ranas desaparecen en todo el mundo. En Tucumán, al menos dos especies se extinguieron.

Proliferación de insectos
Una consecuencias de la desaparición de las ranas será un incremento de las poblaciones de insectos.

FENÓMENO MUNDIAL

La extinción del las ranas es comparable con la de los dinosaurios
La gravedad de la situación de las ranas es tal que el doctor Esteban Lavilla no duda al comparar su proceso de extinción con el de los dinosaurios, ocurrido en el período cretácico hace, aproximadamente, 65 millones de años. Pero la enmarca en una debacle más grande: la ambiental. “Desde el principio en el mundo han ocurrido extinciones masivas que luego han significado el resurgimiento de un nuevo y más complejo ecosistema”, señaló. La última extinción -y la más popular- fue la de los dinosaurios. Este fin de era posibilitó que los mamíferos comenzaran a poblar el planeta. Gracias a esto los seres humanos estamos aquí. El problema es que esta vez somos nosotros los que estamos causando la degradación del medio ambiente. “Aprendimos a controlar la muerte, pero no la vida”, reflexiona Lavilla. El planeta nos está avisando que estamos llegando al punto de no retorno. “En la naturaleza todo está relacionado y no sabemos cómo va a explotar. Lo que queda del Jardín de la República sólo son las dos cuadras del parque Percy Hill y algo en la reserva de la Florida. El resto se perdió. El crecimiento no es planificado; se rige por lo que ordena el mercado inmobiliario -sostiene-. Lo vemos en la ladera del cerro San Javier”.

CURIOSIDADES DEL MUNDO ANFIBIO

La función de las ranas.- En el perfecto entramado de la naturaleza, las ranas cumplen un papel fundamental porque controlan la proliferación de insectos. Pero también son el alimento de otras aves y animales. “Si se extinguen las ranas en un ambiente natural significa que aumentan los insectos y que otras aves desaparecen”, explicó el doctor Esteban Lavilla.

Una gran farmacia.- “La piel de las ranas es la más completa farmacia”, cuenta el investigador. De allí se pueden sintetizar varias sustancias para uso medicinal, como un potente hipotensor, el más potente analgésico y un veneno 5.000 veces más letal que la estricnina. El analgésico ya fue patentado por un laboratorio norteamericano, pero no se lo comercializa todavía. De hecho, un estudio realizado por investigadores de la Queen’s University concluyó que hay un compuesto en la piel de la rana que podría utilizarse para tratar decenas de enfermedades, incluido el cáncer. Encontraron dos proteínas que regulan la forma en que crecen los vasos sanguíneos en la piel de una especie de rana llamada rana mono encerada. Este hallazgo les significó un reconocimiento en los Premios de Innovación Medical Futures.

¿Una especie inmune?- Hasta el momento se ha descubierto que una especie, la rana toro, es aparentemente la única inmune a la letalidad del hongo que está matando al resto. Es originaria de Estados Unidos, pero se la ha introducido en otros países, porque se usa en criaderos que tienen como destino el consumo humano.

FUENTE

23 de junio de 2015

SALTA. Auditoría para dilucidar si el vertedero San Javier contamina

Un vertedero en Salta va a auditoría



Una auditoría para dilucidar si el vertedero San Javier contamina

Fecha de Publicación: 23/06/2015
Fuente: El Tribuno
Provincia/Región: Salta

Esta tarde, a las 17.30, se reunirán los tres auditores ambientales con una comisión de concejales para delinear el protocolo de estudio del vertedero San Javier y su posible contaminación, según anticipó a El Tribuno el edil José Britos.
Un informe sobre presunta contaminación ambiental desprendida del vertedero San Javier causó alarma en el cuerpo deliberativo de la ciudad de Salta.
El estudio sugiere que los líquidos lixiviados del relleno sanitario no tendrían tratamiento adecuado y podrían afectar aguas subterráneas y superficiales del río Arenales, afluente directo del dique Cabra Corral.
El informe fue encargado por el cuerpo legislativo capitalino y estuvo a cargo del licenciado en Recursos Naturales Lucas Seghezzo, investigador independiente del Conicet y vicedirector del Instituto de Investigaciones en Energía no Convencional (Inenco).
Las conclusiones de Seghezzo originaron un pedido de auditoria sobre el tratamiento de residuos en el relleno sanitario de la ciudad. Así, una comisión de concejales designó a tres especialistas para realizar la auditoría ambiental sobre el relleno sanitario San Javier. Fueron seleccionados el geólogo Carlos Manjarrez, la ingeniera en Recursos Naturales y Medio Ambiente, María Mesilla y la ingeniera química Gloria Plaza.
Seghezzo basó su análisis en datos provistos por Agrotécnica Fueguina. El referente del Inenco infirió, en base a las toneladas de basura que ingresa al relleno, que se producirían unos 50.000 litros de lixiviado por día. De acuerdo con esa estimación, el volúmen de líquido contaminante desprendido de la basura y tratado conforme a normas sería 30.000 litros mayor de lo que declaró la empresa. De ahí surge el interrogante sobre el destino de los supuestos excedentes, que se filtrarían del vertedero y afectarían aguas subterráneas y superficiales. En el informe técnico se destaca además un estudio sobre los ríos Arenales y Ancho, en los que se observa una alta presencia de bacterias coliformes y patógenas, aunque los índices de contaminación no varían significativamente aguas arriba y abajo del vertedero.
Seghezzo estimó que las bacterias "muy probablemente provienen de descargas de líquidos cloacales crudos o parcialmente tratados desde la planta depuradora de la zona sur y descargas ilegales".
Hizo notar, además, que en los análisis se detectaron concentraciones de metales como hierro, aluminio, níquel y zinc que pueden provenir de pilas, baterías desechadas y residuos industriales.

 

13 de junio de 2015

Llegó la hora de la condena al glifosato ¡Los pueblos tenían razón!

Cuando hace 21 años desde estas mismas páginas decíamos “Las nuevas biotecnologías abren otra etapa, prometen un mejoramiento de las condiciones de la agricultura, con la creación de una nueva generación de semillas milagrosas; sin embargo, las mayores inversiones en investigación en este campo, se están realizando en la creación de plantas resistentes a los herbicidas, no a las enfermedades” sabíamos de las amenazas que teníamos por delante pero ni el más aventurado de los responsables podía imaginar lo que vendría.



Sin embargo los peores presagios se confirmaron y fueron, como siempre han sido, los pueblos afectados por las fumigaciones masivas los primeros en dar el alerta. Desde los campesinos colombianos afectados por las fumigaciones masivas contra las “plantaciones ilegales” por el Plan Colombia hasta los pueblos fumigados en toda la “República Unida de la Soja”, impúdicamente bautizada así por Syngenta, se han escuchado durante las últimas dos décadas sus reclamos por todas las vías posibles: cientos de movilizaciones, resistencia en las comunidades, acciones legales, acampes, piquetes y miles de expresiones de creatividad que aun en las peores situaciones los pueblos saben expresar dieron testimonio de una resistencia que ha marcado a fuego estas décadas.

Hoy la Organización Mundial de la Salud ha aceptado darle un poquito de razón a esos pueblos y reclasificó al glifosato como “probablemente cancerígeno”. No es el final de la historia. Pero si es un hito que confirma lo que Andrés Carrasco hace 6 años puso en claro con sus investigaciones y que fortalece las resistencias y sobre todo la necesidad imperiosa de un nuevo modelo agrícola que justamente abreve en los diez mil años de agricultura de nuestras campesinas y campesinos para poder alimentar, ahora sí en serio, al mundo.

Vaya una recopilación, como siempre arbitraria e incompleta, que recorre los últimos 20 años de luchas, investigaciones y búsquedas enfrentando al gran veneno de nuestros tiempos.


Los impactos de las fumigaciones en la frontera colombo-ecuatoriana han sido muy graves. Organizaciones populares, no gubernamentales y, últimamente, representantes de los ministerios de Agricultura y Ambiente de Ecuador, han realizado estudios y misiones de verificación en la zona fronteriza que han permitido recaudar valiosa información sobre los daños humanos y ecológicos causados por las fumigaciones a lo largo de los tres últimos años.

Los surfactantes (POEA + Cosmo Flux 411) provocan la disminución del tamaño de las gotas del glifosato, efecto que permite que éste se sostenga más tiempo en el aire y que la deriva aérea sea importante incluso con escaso viento. Los estudios ecuatorianos han permitido determinar que a cinco kilómetros de los lugares colombianos que son asperjados, entre el 80 y el 100% de los campesinos que se encuentran en territorio ecuatoriano sufre signos de intoxicación aguda por organofosforados (el glifosato). Los signos y síntomas disminuyen conforme se supera la distancia de cinco kilómetros de las zonas fumigadas, lo cual demuestra que esas señales no son la consecuencia de enfermedades naturales. La sintomatología que presenta la población tras las fumigaciones, corresponde a síndromes ocasionados por la inhibición de la colinesterasa y el consiguiente aumento del neurotransmisor acetilcolina en los terminales nerviosos. En particular, las náuseas, los vómitos, los espasmos abdominales, las incontinencias urinaria y fecal, la broncorrea, la tos, la disnea, la sudoración, la salivación y el lagrimeo, que son síntomas del síndrome muscarínico, son ocasionados por la estimulación del sistema parasimpático que, en intoxicaciones graves, puede generar bradicardia, bloqueo de la conducción, hipotensión y edema pulmonar. De otra parte, los signos nicotínicos espasmos y fasciculaciones musculares, debilidad, hipertensión, taquicardia y en casos graves, hipoventilación con insuficiencia respiratoria, son ocasionados por la estimulación de los ganglios del sistema vegetativo y de las terminaciones de los nervios motores. El tercer grupo de síntomas corresponde a efectos a nivel del sistema nervioso central por acumulación de la acetilcolina: ansiedad, intranquilidad, temblor, convulsiones, confusión debilidad y coma.

La sintomatología antes descrita coincide con los reportes médicos encontrados en la población que habita en la zona de frontera. Según los estudios practicados en Ecuador, los síntomas presentes en la población, durante las fumigaciones, son cinco veces más frecuentes que respecto a los encontrados tres meses después de las aspersiones en esas mismas comunidades, lo que redunda en demostrar que son las fumigaciones las causantes de los padecimientos de la población.

Los estudios de sangre hasta ahora realizados han demostrado que la población que vive en la frontera y recibe las fumigaciones, tiene un número de aberraciones cromosómicas que supera al correspondiente de la población no expuesta en un porcentaje que oscila entre mill 200% y mil 700%. En otras palabras, se trata de personas que tienen un riesgo entre 12 y 17 veces más elevado que el común de la gente de padecer cáncer, sufrir mutaciones y presentar abortos o alteraciones embrionarias.

En un estudio reciente realizado con 47 mujeres, la totalidad de ellas que recibieron el impacto de las fumigaciones y sufrieron síntomas de intoxicación, presentaron lesiones genéticas en el 36% de sus células. El daño genético en estas mujeres es de un 800% por encima del grupo control establecido por el laboratorio de Quito y un 500% superior a los daños encontrados en población de similares características en la región Amazónica, a 80km de la zona de estudio.

La población estudiada que recibió los impactos de las fumigaciones, había sido afectada con al menos una fumigación nueve meses antes, por lo que no se puede determinar si las lesiones producidas son efecto del impacto recibido en las últimas fumigaciones o producto de la acumulación de fumigaciones previas. Sin embargo, sí se puede afirmar que someter a la población a más fumigaciones puede aumentar el riesgo de daños celulares y que, una vez permanente, se incrementen los casos de cáncer, mutaciones y alteraciones embrionarias importantes que den lugar, entre otras posibilidades, al incremento del número de abortos en la zona.

En un escenario futuro, la persistencia de las fumigaciones puede traducirse en daños genéticos irreparables para la población que las sufre. En el escenario actual, en la frontera colombo-ecuatoriana se ha registrado la muerte de 12 personas asociada a las fumigaciones. Cada periodo de fumigaciones ha implicado el incremento del número de fallecimientos en la frontera. La mayoría de las personas que mueren son niños, personas ancianas o personas cuyo sistema inmunológico está debilitado, Impactos en la salud ecuatoriana. Adolfo Maldonado, Acción Ecológica, Fumigaciones fronterizas del Plan Colombia, por diciembre del  2004, http://www.biodiversidadla.org/layout/set/print/content/view/full/10999

Las compañías biotecnológicas argumentan que cuando los herbicidas son aplicados correctamente no producen efectos negativos ni sobre el hombre ni sobre el ambiente. Los cultivos transgénicos a gran escala favorecen aplicaciones aéreas de herbicidas y muchos de sus residuos acumulados afectan a microorganismos como los hongos micorríticos o la fauna del suelo. Pero las compañías sostienen que el glifosato se degrada rápidamente en el suelo y no se acumula en los alimentos, agua o el propio suelo. El glifosato ha sido reportado como tóxico para algunos organismos del suelo, sean controladores benéficos como arañas, ácaros, carábidos y coccinélidos o detritívoros como las lombrices y algunas especies de la microfauna. Existen reportes que el glifosato también afecta a algunos seres acuáticos como los peces y que incluso actúa como disruptor endocrinológico en anfibios. El glifosato es un herbicida sistémico y es conducido a todas las partes de la planta, incluidas las cosechables. Esto es preocupante pues se desconoce exactamente cuánto glifosato se presenta en los granos de maíz o soja transgénicos, ya que las pruebas convencionales no lo incluyen en sus análisis de residuos de agroquímicos. Es sabido que éste y otros herbicidas se acumulan en frutos y otros órganos dado que sufren escasa metabolización en la planta, lo que genera la pertinente pregunta acerca de la inocuidad de alimentos tratados, especialmente ahora que más de 37 millones de libras del herbicida son utilizadas solamente en los Estados Unidos (Risller y Mellon, 1996). Aun en el caso de ausencia de efectos inmediatos, puede tomar hasta cuarenta años a un carcinógeno potencial actuar en una suficiente cantidad de personas para ser detectado como un causal, Miguel A. Altieri y Walter A. Pengue, “La soja transgénica en América Latina. Una maquinaria de hambre, deforestación y devastación socioecológica”, Biodiversidad, sustento y culturas, núm 47, enero 2006. http://www.grain.org/article/entries/1090-la-soja-transgenica-en-america-latina-una-maquinaria-de-hambre-deforestacion-y-devastacion-socioecologica

Las comunidades indígenas y los movimientos campesinos en Argentina denuncian desde hace una década los efectos sanitarios de los agrotóxicos sojeros. Pero siempre chocaron con las desmentidas de tres actores de peso: productores (representados en gran parte por la Mesa de Enlace), las grandes empresas del sector y los ámbitos gubernamentales que impulsan el modelo agropecuario. El argumento recurrente es la ausencia de “estudios serios” que demuestren los efectos negativos del herbicida. A trece años de fiebre sojera, por primera vez una investigación científica de laboratorio confirma que el glifosato (químico fundamental de la industria sojera) es altamente tóxico y provoca efectos devastadores en embriones. Así lo determinó el Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet-UBA (Facultad de Medicina) que, con dosis hasta mil 500 veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones sojeras, comprobó trastornos intestinales y cardiacos, malformaciones y alteraciones neuronales. “Concentraciones ínfimas de glifosato, respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión, sugiriendo la posibilidad de que se estén interfiriendo mecanismos normales del desarrollo embrionario”, subraya el trabajo, que también hace hincapié en la urgente necesidad de limitar el uso del agrotóxico e investigar sus consecuencias en el largo plazo. El herbicida más utilizado a base de glifosato se comercializa bajo el nombre de Roundup, de la compañía Monsanto, líder mundial de los agronegocios.

Cuando los embriones fueron inyectados con dosis de glifosato muy diluido (hasta 300 mil veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones), los resultados fueron igualmente devastadores. “Malformaciones intestinales y malformaciones cardiacas. Alteraciones en la formación y/o especificación de la cresta neural. Alteraciones en la formación de los cartílagos y huesos de cráneo y cara, compatible con un incremento de la muerte celular programada.” Estos resultados implican, traducido, que el glifosato afecta un conjunto de células que tienen como función la formación de los cartílagos y luego huesos de la cara.

“Cualquier alteración por fallas de división celular o de muerte celular programada conduce a malformaciones faciales serias. En el caso de los embriones, comprobamos la existencia de menor cantidad de células en los cartílagos faciales embrionarios”, detalla Andrés Carrasco, que también destaca la existencia de “malformaciones intestinales, principalmente en el aparato digestivo, que muestra alteraciones en su rotación y tamaño”.

Carrasco rescata las decenas de denuncias —y cuadros clínicos agudos— de campesinos, indígenas y barrios fumigados. “Las anomalías mostradas por nuestra investigación sugieren la necesidad de asumir una relación causal directa con la enorme variedad de observaciones clínicas conocidas, tanto oncológicas como de malformacionesreportadas en la casuística popular o médica”, advierte el profesor de embriología.

La investigación recuerda que el uso de agrotóxicos sojeros obedeció a una decisión política que no fue basada en un estudio científico-sanitario (“es inevitable admitir la imperiosa necesidad de haber estudiado éstos, u otros, efectos antes de permitir su uso”), denuncia el papel complaciente del mundo científico (“la ciencia está urgida por los grandes intereses económicos, y no por la verdad y el bienestar de los pueblos”) y hace un llamado urgente a realizar “estudios responsables buscando mayores daños colaterales del glifosato”, Darío Aranda, “El tóxico de los campos”, abril del 2009. http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-123111-2009-04-13.html

El glifosato produce malformaciones en embriones anfibios y sus efectos alertan sobre las consecuencias en humanos. Una revista científica acaba de publicar el trabajo del argentino Andrés Carrasco, que estudió el efecto del agroquímico.

“Concentraciones ínfimas de glifosato, respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión (anfibio), interfiriendo mecanismos normales del desarrollo embrionario”, alertó en abril de 2009 el jefe del Laboratorio de Embriología Molecular de la UBA e investigador principal del Conicet, Andrés Carrasco. Fue la primera vez que un estudio de laboratorio de Argentina confirmaba el efecto perjudicial del agroquímico pilar del modelo de agronegocios. Luego del anuncio, Carrasco fue blanco de una campaña de desprestigio por parte de las empresas del sector, medios de comunicación y funcionarios. Aunque el científico aclaró que se trataba de un avance de investigación, el principal cuestionamiento fue la falta de publicación en una revista científica, que —según los sostenedores de los agronegocios y buena parte del mundo académico— sería lo que otorga validez al saber científico. Un año y medio después de aquella alerta, el lunes último, la revista estadounidense Chemical Research in Toxicology (Investigación Química en Toxicología) publicó la investigación de Carrasco, donde se confirma que el glifosato produce múltiples malformaciones y, con análisis científicos como prueba, advierte: “Los resultados comprobados en laboratorio son compatibles con malformaciones observadas en humanos expuestos a glifosato durante el embarazo”.

Las diez páginas de la revista científica están plagadas de términos técnicos que, de distinto modo, dan cuenta del efecto negativo del agroquímico: microftalmia (ojos más pequeños de lo normal), microcefalia (cabezas pequeñas y deformadas), ciclopía (un sólo ojo, en el medio del rostro, malformación conocida en clínica médica), malformaciones craneofaciales (deformación de cartílagos faciales y craneales) y acortamiento del tronco embrionario. Y no descarta que, en etapas posteriores, se confirmen malformaciones cardiacas.

“Los embriones más gravemente afectados carecen de ojos y fosas nasales […] El glifosato interfiere con mecanismos esenciales del desarrollo temprano conduciendo a malformaciones congénitas”, explica la investigación, publicada en la revista científica Investigación Química en Toxicología (Chemical Research in Toxicology), de la Sociedad Americana de Química (ACS, por sus siglas en inglés, entidad con sede en Estados Unidos, que cuenta con más de 160 mil miembros y es una sociedad científica referente a nivel mundial).

“El efecto (del glifosato) sobre embriones abre la preocupación acerca de los casos de malformaciones en humanos observados en poblaciones expuestas en zonas agrícolas”, remarca la revista científica y explica: “Debido a defectos craneofaciales observados en seres humanos de zonas agrícolas decidimos explorar si los genes implicados en el desarrollo de la cabeza son alterados con el agroquímicos. Confirmamos que tanto la marca comercial como el glifosato puro producen defectos cefálicos”.

Los resultados experimentales se realizaron en embriones anfibios y de pollos, modelos tradicionales de estudio en embriología cuando se investigan trastornos en el desarrollo de vertebrados. “Debido a la conservación de los mecanismos que regulan el desarrollo embrionario de los vertebrados, los resultados de ambos modelos (anfibios y pollos) son equivalentes con lo que sucedería con el desarrollo del embrión humano”, explica el profesor de embriología de la UBA e investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet).

La revista científica señala que se avanzó en un hecho inédito, de particular interés para el ámbito científico, que es vincular las malformaciones con la incidencia del glifosato en el aumento del ácido retinoico (derivado de la vitamina A, normal en todos los vertebrados y esencial para la regulación correcta de los genes involucrados en la vida embrionaria). “Pequeñas variaciones de ácido retinoico producen malformaciones. Nuestro trabajo es la primera evidencia de que las malformaciones producidas por el glifosato se asocian con el ácido retinoico”, explicó Carrasco a Página/12.

Luego de detallar hasta el extremo las formas de cómo se realizaron los análisis, la investigación problematiza los aspectos macro de la problemática argentina: “El modelo agrícola basado en el paquete tecnológico de OMG (Organismos Genéticamente Modificados) en la actualidad se aplica sin evaluación crítica, sin normas rigurosas y sin información adecuada acerca del impacto de las dosis subletales sobre la salud humana y el medio ambiente”.

La investigación —que lleva la firma de todo el equipo científico de Carrasco— recuerda que en la última década varios países de América Latina iniciaron estudios sobre las consecuencias ambientales del uso de herbicidas y pesticidas y destaca que en Paraguay un estudio epidemiológico en mujeres expuestas durante el embarazo a los herbicidas confirmó 52 casos de malformaciones.

También remarca que Argentina cuenta con antecedentes que debieran haber llamado la atención de los organismos de control. Destaca el aumento en la incidencia de malformaciones congénitas informado desde hace cinco años por el bioquímico y jefe del Laboratorio de Biología Molecular de la Universidad Nacional del Nordeste, Horacio Lucero, y la situación del barrio cordobés Ituzaingó Anexo (rodeado de soja y donde se detectaron casos de malformaciones y repetidos abortos espontáneos).

“Estos hallazgos se concentran en familias que viven a escasos metros de donde regularmente se rocían los herbicidas. Toda esta información es extremadamente preocupante por riesgo de inducir alteraciones en la gestación humana”, confirma la publicación internacional, recuerda que la literatura científica ya comprobó que los factores ambientales inciden durante el embarazado y, sobre todo, remarca que “la placenta humana ha demostrado ser permeable al glifosato”.

El trabajo del Laboratorio de Embriología de la UBA hace especial hincapié en el “principio precautorio”, legislado en la Ley Nacional del Ambiente, que insta a tomar medidas protectoras toda vez que existan posibilidades de perjuicio ambiental y sanitario. La investigación de Carrasco, que aporta nuevos elementos de prueba, cuestiona que “a pesar de todas las pruebas reportadas en la literatura científica y las observaciones clínicas en el campo, no se ha activado el principio de precaución con el fin de darse cuenta de la profundidad del impacto sobre la salud humana producida por herbicidas en la agricultura basados en OGM”.

Andrés Carrasco insistió en que su publicación científica es, junto a otros estudios ya realizados, “un alerta que reclama la aplicación del principio precautorio en todo el país” y adelantó a Página/12 que puso su investigación a disposición de las autoridades del Conicet y de los ministros de Salud (Juan Manzur) y Ciencia (Lino Barañao). “Esta investigación, junto con otras ya existentes, deben invitar de forma urgente a un debate abierto a la sociedad con las máximas autoridades —reclamó. Es necesario terminar con el silencio, ya que la peor de las situaciones es la negación de lo que está sucediendo en las poblaciones sometidas al impacto de los agroquímicos.”, Darío Aranda, “Deformaciones similares a las de embriones humanos”, Página/12, agosto de 2010. http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-151480-2010-08-17.html

La primera recomendación es que la sociedad, la opinión pública, escuche, reconozca y conozca lo que desde el ámbito académico y científico de la salud afirmamos: los plaguicidas son tóxicos, son venenos y nos están enfermando, las enfermedades que vemos y tenemos no son casuales, son generadas, principalmente, por la fumigación con estos agrotóxicos.

En razón del grave problema que hemos aquí presentado, y en función de la aplicación del principio precautorio, creemos que se deben tomar medidas para garantizar el derecho a la salud y a un ambiente sano para las poblaciones de los pueblos fumigados, nuestros pacientes. Es urgente avanzar en restricciones públicas al uso de los plaguicidas ya que durante al menos 6 meses al año y tres veces por mes se envenena masivamente a las poblaciones de los Pueblos Fumigados de la Argentina. Las fumigaciones realizadas por medio de aviones o helicópteros han demostrado que producen una “deriva” de los venenos que se esparcen de manera incontrolable. De hecho el Parlamento de la Unión Europea a través de su Directiva 128/09 ha determinado su prohibición en todo su territorio, y establecido la exigencia de adecuar las normativas de cada país en ese sentido, ya que pulverizaciones de plaguicidas realizadas en Francia eran detectadas en Islandia a los pocos días.

Es por ello que creemos que, considerando la magnitud de la utilización de agroquímicos en la Argentina y la fragilidad de la salud que se detecta en la población de los pueblos fumigados, es fundamental prohibir, en forma inmediata, toda fumigación aérea de plaguicidas en todo el territorio del país. I Encuentro Nacional de Médicos de Pueblos Fumigados, agosto del 2010, http://alainet.org/es/active/41935

La embajada de los Estados Unidos defendió el uso del cuestionado pesticida glifosato ante autoridades del Senasa, el organismo responsable de garantizar y certificar la sanidad y calidad de la producción agropecuaria. Según un cable diplomático de julio del 2009 filtrado por Wikileaks, al que tuvo acceso Página/12, la embajada tomó la decisión de presentar estudios propios ante el ente regulador que había autorizado el uso del pesticida después de que este diario revelara un estudio científico alertando sobre la posible toxicidad del producto.

El lobbying estadounidense en favor del fabricante del pesticida, la multinacional Monsanto, tuvo lugar seis meses después de que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner ordenara al Ministerio de Salud iniciar una investigación oficial sobre los posibles efectos nocivos del pesticida. El estudio, que aún se está realizando, servirá de base para limitar o eventualmente prohibir el uso de glifosato, si se demuestra que efectivamente afecta la salud de la población, tal como sugiere el trabajo cuestionado por la embajada. Lo realizó el toxicólogo Andrés Carrasco con embriones de pollo. Según el cable, para la embajada, Carrasco es un investigador del “prestigioso” Conicet y de la “muy respetada” Universidad de Buenos Aires. Pero su estudio no sería “científicamente creíble” porque no había sido refrendado por esas instituciones ni incluido en una publicación científica.

“Dentro de los círculos científicos y las agencias regulatorias responsables por la aprobación del uso de glifosato en la Argentina, se acepta que el supuesto estudio no tiene credibilidad científica. Los resultados no han sido presentados para un análisis de metodologías, procedimientos y/o conclusiones”, dice el cable, Santiago O’Donnell, “El glifosato es intocable”, Página/12, marzo del 2011, http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-163729-2011-03-09.html

La Organización Mundial de la Salud (OMS), máximo espacio internacional en materia sanitaria, acaba de alertar sobre la vinculación del herbicida glifosato (el más utilizado en el mundo) y el cáncer. Confirmó que existen “pruebas” de que el herbicida puede producir cáncer en humanos y en animales de laboratorio. “También causó daño del ADN y en los cromosomas en las células humanas”, alerta el trabajo científico y detalla que se detectó glifosato en agua, alimentos, y en sangre y orina de humanos. El glifosato se utiliza de manera masiva en soja y maíz transgénicos (entre otros cultivos) y desde hace más de diez años es denunciado por organizaciones sociales, campesinas, médicos y científicos independientes de las empresas.

A medida que crecía la siembra de transgénicos, y mayor era el uso de agrotóxicos, se sumaban las denuncias por daños a la salud la salud. Caso emblemático de Argentina es el de las Madres del Barrio Ituzaingó Anexo en Córdoba, que incluso llegó a juicio penal con condenas para el productor y el fumigador. Y también se sumaron los estudios científicos que daban cuenta de abortos espontáneos, cáncer, malformaciones y afecciones agudas, entre otras consecuencias.

La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC) es un ámbito especializado de la Organizaciones Mundial de la Salud (OMS). Luego de un año de trabajo de 17 expertos de once países, el 20 de marzo emitió un documento inédito: “Hay pruebas convincentes de que el glifosato puede causar cáncer en animales de laboratorio y hay pruebas limitadas de carcinogenicidad en humanos (linfoma no Hodgkin)”. Detalla que la evidencia en humanos corresponde a la exposición de agricultores de Estados Unidos, Canadá y Suecia, con publicaciones científicas desde 2001. Y destaca que el herbicida “también causó daño del ADN y los cromosomas en las células humanas” (situación que tiene relación directa con el cáncer).

El IARC-OMS recuerda que, en estudios con ratones, la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos había clasificado al glifosato como posible cancerígeno en 1985 pero luego (1991) modificó la calificación. Los científicos del IARC consideran que, desde la reevaluación de la EPA hasta la fecha, hubo “hallazgos significativos y resultados positivos para llegar a la conclusión de que existen pruebas suficientes de carcinogenicidad en animales de experimentación” y afirman que estudios en personas reportaron “incrementos en los marcadores sanguíneos de daño cromosómico” después de fumigaciones con glifosato.

El documento “Evaluación de cinco insecticidas organofosforados y herbicidas”, fue publicado en la sede del IARC en Lyon (Francia) y remarca que las evaluaciones son realizadas por grupos de “expertos internacionales” seleccionados sobre la base de sus conocimientos y sin conflictos de interés (no puede tener vinculación con las empresas).

La organización internacional recuerda que el glifosato es el herbicida de mayor uso mundial. Se utiliza en más de 750 productos diferentes para aplicaciones agrícolas, forestales, urbanos y en el hogar. Su uso se ha incrementado notablemente con el desarrollo de variedades de cultivos transgénicos y precisa que el agroquímico “ha sido detectado en el aire durante la pulverización, en agua y en los alimentos”. Y reconoce que la población “está expuesta principalmente a través de la residencia cerca de las zonas fumigadas”. Precisa que el glifosato se detectó en la sangre y la orina de los trabajadores agrícolas.

Con la nueva evaluación, el glifosato fue categorizado en el “Grupo 2A”, que significa en parámetros de la Organización Mundial de la Salud: “Probablemente cancerígeno para los seres humanos”. Esta categoría se utiliza cuando hay “pruebas limitadas” de carcinogenicidad en humanos y “suficiente evidencia” en animales de experimentación. La evidencia “limitada” significa que existe una “asociación positiva entre la exposición al químico y el cáncer” pero que no se pueden descartar “otras explicaciones”, 
 
 Confirmado: la OMS ratificó que el glifosato de las fumigaciones puede provocar cáncer, Dario Aranda, La Vaca, marzo 2015. http://www.lavaca.org/notas/confirmado-la-oms-ratifico-que-el-glifosato-de-las-fumigaciones-puede-provocar-cancer/

Ecoportal.net

GRAIN

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