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20 de febrero de 2012

Plan para inducir infertilidad en el Tercer Mundo

Informe del Banco Mundial de 1984 bosqueja plan para reducir la fertilidad de países tercermundistas. Por Jurriaan Maessen | En su Informe sobre el Desarrollo Mundial de 1984 (descargar aquí), el Banco Mundial sugiere usar “camionetas de esterilización” y “campos” (instalaciones) para facilitar sus políticas contra la natalidad en países del Tercer Mundo. El reporte también amenaza a las naciones que implementan retrasadamente sus políticas poblacionales con “pasos drásticos, menos compatibles con elecciones individuales y la libertad”.

El documento, literalmente saturado de propuestas deshumanizadoras, está dedicado enteramente a las estrategias de largo plazo que el Banco Mundial posee sobre control poblacional, sin avergonzarse de proponer métodos autoritarios para despoblar el planeta:

“La esterilización masculina y femenina, y dispositivos intrauterinos (DIU), podrían estar disponibles con mayor preparación a través de instalaciones móviles (como camionetas de esterilización en Tailandia) y “campos” periódicos (tales como campos de vasectomía y ligadura de trompas en la India, y “safaris” de DIU en Indonesia)”.

Para ilustrar la seriedad con la que el Banco Mundial está alcanzando sus objetivos estratégicos de control demográfico, el reporte hace uso de amenazas directas:

“La política poblacional tiene un largo tiempo; otras políticas de desarrollo deben adaptarse en el entretiempo. Hoy, la inacción excluye opciones para el mañana, en estrategias generales del desarrollo y políticas futuras sobre población. Lo peor de todo, es que la inacción podría significar hoy que pasos más drásticos, menos compatibles con elecciones individuales y la libertad, parezcan mañana necesarios para reducir el crecimiento poblacional”.

En el prólogo, el entonces presidente del Banco Mundial y asistente de Bilderberg en 1985, A.W. Clausen, afirma:

“(…) aunque costos directos en programas del Banco Mundial para reducir la población no son amplios, un compromiso más grande de la comunidad internacional es muy necesario para asistir a países subdesarrollados en el gran desafío de disminuir su crecimiento poblacional.

“(…) gobiernos pueden usar incentivos y desincentivos como señal de su política sobre el tamaño familiar”, continúa el informe. “A través de incentivos, la sociedad completa compensa a aquellas parejas dispuestas a abstenerse de los beneficios privados de un hijo adicional, ayudando a cerrar la brecha entre las ganancias privadas y sociales de una alta fertilidad”.

Para entregar una ilustración adecuada de la preferencia del Banco Mundial por controles absolutos sobre las personas, y sus intentos por entrometerse en sus decisiones personales, la siguiente cita será suficiente (página 107):

“Poniendo impuestos, y gastando dinero en vías de proveer incentivos y desincentivos específicos para que las parejas limiten su fertilidad, la política del gobierno también podrían afectarla en el corto plazo. El gobierno podría ofrecer ‘recompensas’ a las mujeres que postergan el embarazo, compensar a personas que aceptan la esterilización por pérdida de trabajo y costos de viaje; y podría proveer seguros y regímenes de seguridad de la vejez para padres que restringen el tamaño de sus familias. Cada una de estas políticas públicas funciona a través de señales que influencian decisiones individuales y familiares – cuándo casarse, si usar anticonceptivos o no, cuánto tiempo enviar a los niños a la escuela, la esperanza de vida, y si es que la mayoría de los miembros de familia trabaja o cómo lo hacen”.

Bajo el título “Incentivos y desincentivos” (página 121), el Banco Mundial propone varios ejemplos más de interferencia gubernamental en los asuntos de una humanidad libre:

“Para complementar servicios de planificación familiar y programas sociales que ayuden a reducir la fertilidad, gobiernos podrían considerar incentivos y desincentivos financieros, o de otro tipo, como maneras adicionales de motivar a los padres a tener menos hijos. Incentivos podrían ser definidos como pagos otorgados a un individuo, una pareja, o grupo, para retrasar o limitar la carga de hijos, o bien usar anticonceptivos. (…). Desincentivos son la retención de beneficios sociales de aquellas personas cuyos tamaños familiares exceden una norma deseada”.

El informe usa el ejemplo de China para establecer que tales medidas podrían ser altamente exitosas si los gobiernos están dispuestos a implementarlas:

“Con la posible excepción de China, esfuerzos por elevar la edad del matrimonio mediante la persuasión o el decreto, no han sido particularmente exitosos”.

En la página 124, el reporte del Banco Mundial alaba los éxitos del gobierno chino:

“China tiene el conjunto más exhaustivo de incentivos y desincentivos, designados (recientemente) para promover familias de hijo único. Desde inicios de los setenta, las mujeres sometidas a diversas operaciones relacionadas con la fertilidad han tenido derecho a vacaciones pagadas: en áreas urbanas, catorce días por aborto inducido; diez días por ligadura de tropas; dos o tres días por inserción o remoción de un DIU; y en el caso de esterilización postnatal, siete días extra por encima del normal retiro materno pagado de 56 días”.

Esclareciendo que las estrategias generales de reducción poblacional deben ser implementadas en una manera específica por país, el reporte afirma:

“La agenda específica de medidas para cada país dependerá de su cultura política, la naturaleza del problema que enfrenta, y qué ha sido logrado hasta el momento”.

Lo que debe implementarse globalmente, según el Banco Mundial, es continuar con la urbanización y la compactación de personas en ciudades enormes. El documento explica:

“Vivir en pueblos pequeños hace menos para reducir la fertilidad, que vivir en ciudades más grandes. Que muchos de estos cambios necesiten tiempo en tener un efecto, sólo evidencia la necesidad de comenzarlos ahora. Al mismo tiempo, otras medidas que complementan y aceleran el cambio socioeconómico podrían apresurar un descenso en la fertilidad.”

Este reporte sigue la misma línea de estrategias bosquejadas por la ONU, la Fundación Rockefeller, la Fundación Ford, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el FMI, mientras éstos se movilizan para despoblar la tierra en una coordinación global. Los pretextos mencionados por el reporte para reducir la población, son el “desarrollo sustentable” y la “disminución de la pobreza”. El verdadero objetivo es, como el propio Banco Mundial indica, introducir y desarrollar “políticas para aumentar el bienestar de las personas y también (como medio para ello) reducir la fertilidad”.




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