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10 de junio de 2012

Endosulfán y glifosato: en juicio por las fumigaciones

 

Endosulfán y glifosato: en juicio por las fumigaciones

El juicio por las fumigaciones puede sentar jurisprudencia en la que prime la salud por sobre los agronegocios. Darío Aranda resume brevemente los "antecedentes" de dos sustancias químicas discutidas a nivel mundial y ampliamente difundidas en el territorio nacional: el endosulfán y el glifosato.

Por Darío Aranda
Para ComAmbiental

En diciembre de 2008, y luego de una presentación de la Subsecretaría de Salud de la Municipalidad de Córdoba, la Justicia prohibió utilizar agrotóxicos a menos de 500 metros del barrio Ituzaingó Anexo y, si las fumigaciones eran aéreas, la distancia mínima debía ser de 1500 metros. “Fumigar en áreas urbanas viola disposiciones de la Ley Provincial de Agroquímicos y constituye un delito penal de contaminación ambiental, que se pena con hasta diez años de prisión”, explicó en 2008 el fiscal de Instrucción del Distrito III, Carlos Matheu, que determinó la figura penal de “contaminación dolosa del medio ambiente de manera peligrosa para la salud”. El fallo focalizó en dos agroquímicos: endosulfán y glifosato.

El endosulfán es el insecticida más utilizado de Argentina: 5,5 millones de litros por año para la producción de algodón, maíz y soja, entre otros cultivos. El insecticida ya fue prohibido en 74 países y, en junio de 2011, fue incluido en el Convenio de Estocolmo (espacio internacional auspiciado por la Organización de Naciones Unidas que regula el tratamiento de sustancias tóxicas). La Red de Acción sobre Plaguicidas (PAN) –integrada por 600 organizaciones de 90 países– afirma que “los efectos del endosulfán incluyen deformidades congénitas, desórdenes hormonales, parálisis cerebral, epilepsia, cáncer y problemas de la piel, vista, oído y vías respiratorias”.

“Consultado el Ministerio de Salud de la Nación sobre la toxicidad del endosulfán, respondió que tiene propiedades carcinogénicas para los seres humanos”, fundamenta la Resolución 101/11 (de junio de 2011) de la Defensoría del Pueblo, que señala al endosulfán como responsable de alteraciones neurológicas, afección visual, efectos adversos sobre el sistema reproductivo masculino, los riñones y el hígado, entre otros efectos negativos.

La Resolución recuerda que la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificó al endosulfán como “altamente tóxico”. Sin embargo, el gobierno nacional y los provinciales siempre minimizaron los efectos del insecticida. Recién en agosto de 2011, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) anunció la prohibición del uso del insecticida, pero la limitación regirá recién a partir de julio de 2013.

El glifosato es el agrotóxico más conocido de la Argentina. Se comercializa bajo una decena de marcas comerciales, aunque la más conocida es Roundup, de la multinacional Monsanto. Los productores de soja reconocen la utilización, como mínimo, de diez litros de glifosato por hectárea. En la campaña 2011 la soja abarcó 19 millones de hectáreas y los campos argentinos fueron rociados, en un solo año, con 190 millones de litros del herbicida. Ya cuenta con fallos adversos en Formosa, Buenos Aires, Salta, Chaco y Santa Fe.

Ver Informe Especial de Darío Aranda para ComAmbiental:
El modelo agropecuario al banquillo

Las Madres de Ituzaingó y la justicia ambiental
El gobierno y el modelo transgénico
http://www.comambiental.com.ar/

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