BLOG VECINAL ORIENTADO A LA DEFENSA DE LA CALIDAD DE VIDA DE QUIENES VIVIMOS EN EL NOA Y EN PARTICULAR EN LA HERMOSA CIUDAD DE SALTA "LA LINDA".
Contra los monocultivos y minería contaminantes y a favor de la Soberanía Alimentaria y de un Proyecto Nacional Sustentable

3 de junio de 2011

El Rio Pilcomayo sin agua



Dramática situación en Formosa: desaparecieron localidades porque el río Pilcomayo no les lleva agua

Un asesor del gobierno formoseño aclaró que “de ninguna manera” esa situación se genera porque la provincia haya dejado de hacer los trabajospertinentes. Además, dijo que por los inconvenientes “varias localidades desaparecieron”.
El asesor del gobierno formoseño en materia hídrica y ambiental, el ingeniero Horacio Zambón, explicó las causas que incidieron en que el río Pilcomayo, que comparte ese estado norteño con la República del Paraguay dejara de regar con sus aguas a la provincia de Formosa, produciendo severos problemas en el normal proceso migratorio de la fauna ictícola de la cual dependen económicamente comunidades bolivianas y salteñas.
En principio, aclaro que “de ninguna manera la situación se genera porque Formosa no hizo los trabajos que correspondía, como se dijo en Parguay, sino que este problema se dio a partir de las millones de tonelada de sedimento que el río depositó sobre la cuenca del curso en territorio formoseños”.
Explicó que este curso “es uno de los más importantes no solo en Argentina sino en el mundo por sus características particulares en cuanto a su manifestación dentro de los procesos erosivos en la alta cuenca y el transporte de sedimentos en volúmenes cuantiosos y su depósito en la baja cuenca” -de entre 100 y 120 millones de toneladas de sedimento-.
Reveló que “el depósito de tamaña cantidad de sedimentos e incluso grandes árboles que arrastra el curso se da básicamente en Formosa, porque si bien Salta se encuentra en la baja cuenca, allí no se han manifestado los procesos de sedimentación en la magnitud que desde hace unos cuantos años viene sufriendo nuestra provincia”.
Para graficar el escenario expuso que “tamaña cantidad de sedimento hizo que varias localidades desaparecieran y debieran ser restablecidas en otros lugares”, dado que el agua primero las inundó y cuando se retiró dejó las casas cubiertas de varios metros de sedimento.
Zambón expuso que ese comportamiento errático del Pilcomayo “hace que se lo deba atender permanentemente todos los años y ocupándonos de las diferentes facetas. Esto es, ejecutar trabajos de canalización para que el agua escurra y al mismo tiempo defensas que protejan a las comunidades de desbordes cíclicos que se dan entre diciembre y marzo de cada año”.
Además, advirtió que la situación actual se dio a partir de que este ciclo hidrológico fue “muy pobre en cuanto a caudales, algo que hace tres semanas ya se manifestara y ahora terminó por acentuarse. El pequeño hilo de agua de unos 80 metros cúbicos por segundo que escurre a la fecha va todo a territorio paraguayo,y al lado argentino, absolutamente nada“.
Marcó justamente el contraste con los primeros meses del año donde ingresaron caudales de hasta 1800 metros cúbicos por segundo, aunque advirtió que junto a esas riadas también vino una carga sólida de sedimentos que se depositó en el fondo del cauce, produciendo una obstrucción que impide que el agua ingrese a territorio formoseño. “Y esto afecta a la fauna ictícola, especialmente el sábalo que es una especie emblemática en toda la región del Pilcomayo, porque le da sustento económico a vastas regiones de Bolivia y en nuestro país, ya que impide que este pescado pueda cumplir su ciclo natural de nadar aguas arriba para el proceso de desove”.
Lo que se necesita
Lo que se plantea como solución inmediata es la necesidad de trabajos de canalización de un tramo de 17 kilómetros en la zona crítica que se encuentra colmatada.
De no efectuarse estas labores se tendrá que esperar hasta la próxima crecida del río, que se da a partir de diciembre de cada año, es decir, aguardar siete meses cuanto menos, aunque se confía que en la reunión de este viernes de la comisión Binacional del río Pilcomayo (Argentina y Paraguay), se tendrá el visto bueno de la nación guaraní “para ejecutar las tareas en la zona compartida del curso, ya que dentro de territorio formoseño ya se están haciendo las canalizaciones. De ser así, en tres semanas se podría estar solucionando el problema”.



Desvío del Pilcomayo afecta a 5 mil familias

03 de Junio de 2011, 08:30
Tarija - Bolivia.- Cerca de cinco mil familias de 52 comunidades que viven en las riberas del río Pilcomayo en el lado boliviano serían afectadas por el desvío de las aguas que paulatinamente está provocando la desaparición del sábalo, mientras autoridades de Tarija esperan una reunión de la Comisión binacional Bolivia-Paraguay prevista para hoy en Villamontes.

La comunidad indígena más castigada es los weenhayek, conocidos como matacos, que habitan en las orillas del Pilcomayo, cuyas aguas se redujeron al mínimo porque fueron desviadas por el Paraguay y la Argentina para actividades de riesgo, agua potable y la ganadería de la zona.

Para el diputado Willman Cardozo es importante que esa comisión conformada por, Bolivia, Argentina y Paraguay tome decisiones urgentes para evitar un desastre en miles de familias indígenas que viven de la pesca.

La Cancillería espera la conformación de una comisión binacional Paraguay-Argentina para hoy con el fin de tratar esta problemática y adicionalmente fue citada para el 13 de junio una reunión extraordinaria de la Comisión Trinacional de la Cuenca del río Pilcomayo para a un tratamiento integral del problema.

DESESPERACIÓN

Los habitantes expresaron su desesperación porque en los actuales afluentes del río ya no existen peces que es su principal fuente de alimento y de ingresos económicos, en las riberas y en el curso natural del río sólo existen lodo, piedras, palos y sólidos.

Uno de los líderes de los weenhayek, Moisés Capiranda, manifestó que son 52 comunidades que aglutinan alrededor de 5 mil familias que vivieron y se alimentaron siglos de la pesca y que por culpa de Argentina y Paraguay, “se acaban las esperanzas de comer pescado”.

Según el dirigente, algunos originarios ya están pensando en otra alternativa de fuentes de trabajo para dar de comer a la gente, porque será difícil dar una solución al conflicto en el corto plazo.

Los efectos de la escasez del sábalo de Villamontes comenzaron a sentir también en los mercados de Tarija y Santa Cruz donde los comerciantes ratificaron que “los peces desaparecieron del comercio” y en su lugar llegaron los sábalos argentinos.

Los comunarios denunciaron la erosión y el transporte de sedimentos de la Cuenca alta del río Pilcomayo, que impide la migración del sábalo. Los indígenas acusan a Paraguay y Argentina de desviar el curso de las aguas para impedir que los peces suban al lado boliviano para su reproducción.

TRABAJOS

De acuerdo con medios televisivos locales, Argentina habría iniciado trabajos en el río con una sola máquina que estaría avanzando un kilómetro por día, labor que aún no es suficiente por la magnitud del sedimento que se debe remover.

REUNIÓN

Para hoy se ha confirmado la reunión entre los cancilleres de Bolivia y Paraguay en Villamontes, encuentro que tendrá la finalidad de analizar el problema de la contaminación del río Pilcomayo e iniciar una serie de acciones que pongan fin a esta situación que afecta más a las familias bolivianas que viven de la pesca

La muerte del bosque


Córdoba: la opinión de un investigador del Conicet.
Marcelo Cabido, doctor en Ciencias Biológicas, asegura
que la provincia está a la cabeza del desmonte en el país.
Marcelo Cabido es doctor en Ciencias Biológicas, profesor titular de la Cátedra de Biogeografía de la UNC e investigador del Conicet en el Instituto Multidisciplinario de Biología Vegetal. Junto al biólogo Marcelo Zak realizó una investigación difundida a fines de 2009 que puso en evidencia el lapidario estado de los bosques nativos en Córdoba y la velocidad récord con la que se llevó a cabo el desmonte irracional. En esta entrevista con Veintitrés, Cabido asegura que Córdoba está a la cabeza del desmonte en la Argentina, sostiene que vamos hacia la “desaparición definitiva de las poblaciones campesinas” y advierte que los sectores agropecuarios están buscando hacer aún más permisiva la actual ley de bosques.

–Dentro de un par de meses va a cumplirse un año desde que se aprobó la ley de bosques, también conocida como “ley de desmontes”, y se habla poco del tema. ¿En qué situación le parece que estamos?

–Bueno, es un tema muy importante que sigue siendo de absoluta actualidad, sin duda. Recordemos que al proyecto de ley que se había consensuado después de un proceso enormemente participativo y democrático, la noche del 4 de agosto, vaya a saber uno cómo y de qué manera, se le introdujeron algunas reformas que fueron votadas al día siguiente. Y así salió esta ley, traicionando el espíritu de la ley nacional por un lado, y traicionando también el espíritu de lo que iba a ser la ley provincial, consensuada por distintos sectores de la provincia. Esta ley, que demoró bastante tiempo en ser reglamentada, fue reglamentada hace unos meses nomás, y en principio está vigente. Pero ya han surgido algunas voces en su contra desde los sectores agropecuarios, que pretenden que la reglamentación de la ley se modifique y particularmente que la tarea de inspección sea más liviana. Aparentemente el gobierno de la provincia ha dicho que no va a modificar la reglamentación de la ley, pero...

–Los sectores vinculados a los agronegocios no están conformes con la “ley de desmontes”. ¿Piden más?

–Están pidiendo más, sí. Pretenden un control más leve, y también una aplicación de lo que son las políticas de multas y sanciones más leves. Básicamente una disminución de las penalidades ante el incumplimiento de la ley. Hubo encuentros de la Sociedad Rural en Cruz del Eje, en Deán Funes, en los cuales los productores del norte se han plantado y pretenden modificaciones. Esto es reciente, tiene una semana, diez días. Y la Secretaría de Ambiente ha dicho que no va a haber modificaciones en la reglamentación de la ley, pero bueno, el que se quema una vez con leche… Así que estamos a la expectativa.

–¿Cuáles son los puntos más perjudiciales de la ley aprobada?

–Hay varios puntos de la ley sancionada que deberían ser revisados porque no responden al espíritu de la Ley Bonasso, que proponía la conservación, la regeneración y en definitiva la expansión de la superficie cubierta por bosques. Esta en cambio permite que, en la medida en que demuestre que tiene la infraestructura apropiada o posibilidad de desarrollar estructura para riego, los espacios que están en el mapa pintados de rojo, que son de alto valor de conservación y que no deberían ser tocados, pueden ser convertidos de zonas rojas a zonas verdes. Es decir, pueden aprovecharse y los pocos bosques que queden en el territorio pueden ser eliminados. Eso quiere decir que a poco de andar, la mayoría de los bosques van a ser totalmente eliminados. Esa es la principal traición al espíritu de la ley original. También hay otras, como la no consideración de las poblaciones locales.


–Se refiere a las poblaciones campesinas.

–Sí, desde mi punto de vista eso es dramático, porque nos lleva en un lapso relativamente breve a la desaparición de las poblaciones campesinas del oeste y del norte de Córdoba. Y esto no es nuevo: en la historia ecológica del mundo han desaparecido enormes culturas, desde los mayas hasta los indios anasazi en el sur de Estados Unidos. Lamentablemente, si seguimos de esta manera, yo predigo la desaparición de nuestra cultura campesina, básicamente porque van a desaparecer sus hábitats, van a desaparecer todas las metodologías de aprovechamiento de recursos. Desde la explotación de cabritos hasta la utilización de productos forestales. La velocidad con la que estamos perdiendo los bosques pone en colapso casi definitivo a las poblaciones campesinas de Córdoba.

–Ustedes hicieron justamente una investigación que da cuenta de la impresionante velocidad con la que vienen acabando con los bosques en Córdoba. ¿Cómo y por qué se llega a esto?

–Si nos centramos en el territorio cordobés hay que decir que carecemos, tanto a nivel provincial como de los municipios, de políticas ambientales adecuadas. El ambiente de Córdoba está casi a la deriva. Cuando los europeos llegaron a Córdoba, y esto está reflejado en mapas realizados por botánicos a principio del siglo XX, casi el 70, 75 por ciento del territorio provincial eran bosques. Bueno, si en 1900 teníamos el 75 por ciento de la provincia cubierta de bosques, hoy tenemos menos del 5 por ciento. Toda la provincia tiene 160 mil kilómetros cuadrados. Vale decir que había unos 110 mil, 120 mil kilómetros cuadrados de bosques, y de eso hemos perdido prácticamente 100 mil kilómetros cuadrados. Pero más allá de la superficie, porque a escala mundial puede parecer poca, la velocidad con la que lo hemos perdido figura entre los récords más altos del mundo. Esto quiere decir que el proceso de deforestación en Córdoba, desde 1960, ha sido absolutamente irracional. La mayor parte ha sido erradicada para agricultura, y en menor medida por incendios y otro tipo de aprovechamiento, sobre todo en las sierras. Los bosques de llanura los hemos perdido a tasas de entre el 4 y el 6 por ciento. Pensemos que la velocidad con la que se han perdido bosques tropicales en la selva amazónica, en las selvas de África, de Asia, ha sido menor al 2 por ciento en cualquier caso. Nosotros, repito, los hemos perdido a una velocidad del 4 al 6 por ciento anual. Y de ladera de montaña, casi al 9 por ciento anual en los casos más extremos. Esto significa que si estas tasas continúan, en 10 años perdemos el 60 por ciento y en 15 años perdemos prácticamente todo.

–¿Se puede discriminar cómo fueron variando las tasas dentro de ese período?

–La tasa que nosotros hemos medido es entre los ’60 y los 2000, pero te puedo decir con seguridad que el pico de esas tasas ha sido entre los años ’90 y los 2000. Entre 1994, 1995 y la actualidad. En el año 2005 Córdoba sancionó una ley, que se llama ley de desmonte total. Lo que hace es prohibir el desmonte total. Es decir que si un productor presentaba un expediente solicitando autorización para desmontar el 100 por ciento de sus superficies de bosques, no podía hacerlo, no le era permitido. Pero si desmontaba el 30 o el 40 por ciento, sí. Porque al prohibir el desmonte total, implícitamente estás autorizando el desmonte parcial. Yo a eso lo conozco perfectamente porque el proyecto de esa ley lo escribimos con dos amigos que trabajan en la Secretaría de Ambiente en la computadora de mi casa. Ese proyecto de ley tenía una cláusula que decía “Prohíbase el desmonte total y/o parcial por el plazo de 10 años”. Había una veda de desmonte hasta que se realizaran inventarios, se dijera cuál es la situación actual de los bosques y demás. Ese artículo lo quitaron y se sancionó de la noche a la mañana. Sergio Nirich era en ese momento el presidente de la agencia Córdoba Ambiente.

–¿El caso de Córdoba es el más grave en todo el país?

–Córdoba lleva la delantera, va a la cabeza de los desmontes, sin duda. Por ahí la gente no lo entiende, pero una tasa de 9,4 por ciento de pérdida de bosque anual significa que en 10 años perdiste el 94 por ciento, o sea, casi todo lo que te queda. Eso es dramático. Y la ley aprobada permite eso, en la medida en que se pueda demostrar desarrollo en infraestructura de riego.

–¿Y quién regula esto?

–La Secretaría de Ambiente. Una de las quejas de los productores y de las entidades que agrupan a los productores es que pretenden que el control y establecimiento de estos criterios lo tenga Agricultura y Ganadería, y no Ambiente.

–¿Además de todo el desmonte que permite la nueva ley, sigue habiendo tanto desmonte ilegal o se mejoraron los controles?

–Los controles son absolutamente insuficientes. Los desmontes en Córdoba no sólo han sido por ineficiencia y falta de recursos sino que también han sido casos rayanos a la corrupción.

–Varias provincias del norte también están padeciendo esta problemática de los desmontes.

–El proceso de expansión de la frontera agropecuaria va teniendo un sentido sur-norte, pero en algunos sectores de Santiago del Estero o en el oriente de Salta, por ejemplo, ha habido un proceso de deforestación increíble. Ocurre en todas las provincias que tienen lo que los botánicos llamamos bosques chaqueños de llanura. Con esto digo: una buena parte de Santiago del Estero, el este de Salta, la provincia de Chaco, la de Formosa, diría incluso también que la cuña boscosa de Santa Fe. Zonas que históricamente han sido áreas marginales para la agricultura. Este proceso quizás ha sido disparado por un incremento en las lluvias desde la segunda mitad del siglo XX, a partir de los ’60, ’70, que permitió la entrada de la soja y de otros cultivos. Paralelamente se han ido produciendo cambios tecnológicos: la tecnología de Roundup Ready, es decir, le echás a la soja transgénica un herbicida que mata todo excepto la soja; el precio internacional, la demanda de China, de India y de otros países. Todo esto disparó el proceso.


–Es decir que invariablemente, el desmonte del que estamos hablando tuvo y tiene como causa la producción de soja.

–Sí, básicamente la expansión de la frontera agropecuaria en detrimento del bosque ha sido para la soja. Además ocurrió que hubo un cambio en los sistemas de tenencia de la tierra. Muchos productores de la pampa húmeda, del sur de Córdoba vislumbraron rápidamente que comprando tierras en el norte de Córdoba a 20, 100 dólares la hectárea, estaban ampliando sus posibilidades de hacer agricultura a un costo muy bajo. Incluso hasta comprando hectáreas en la región de Santa Cruz de la Sierra en Bolivia. Y este proceso de expansión en Bolivia lo están haciendo argentinos. En Oncativo, Oliva, por ejemplo, hay gran cantidad de productores que han comprado en el sur de Bolivia. Este cambio de la tenencia de la tierra ha significado implícitamente la expulsión de pobladores locales. La soja es muy poco demandante de mano de obra. Cuando dicen que la agricultura en esos territorios ha implicado una mayor mano de obra y demanda de trabajo, es falso. Un tipo puede trabajar mil hectáreas de soja con tres o cuatro empleados.

–¿Cómo nos afecta a quienes vivimos en la ciudad?

–De diversas maneras. Desde el punto de vista ambiental, al perder bosques perdemos la protección del suelo de las cuencas que son las encargadas de captar el agua. Córdoba se nutre casi totalmente del agua que produce la cuenca que alimenta el Lago San Roque y Los Molinos. Cuando la cubierta vegetal de esas capas se deteriora, la captación de agua por parte de los embalses es mucho menor, las laderas empiezan a tener procesos erosivos, esos sedimentos se depositan en el fondo de los lagos, estos pierden así capacidad de almacenar agua y eso nos repercute directamente. La producción de agua es un aspecto fundamental que va de la mano de la destrucción de bosques. Eso nos afecta a todos. Y lo estamos viviendo. Ya hay poblaciones de las sierras chicas al norte de la ciudad que están teniendo problemas terribles con el agua. La mitad de la población de la provincia se nutre del agua que es captada en las sierras.

–Las voces que defienden este modelo de producción sostienen que trae desarrollo, progreso, que se gana mucho dinero, pero ¿cuánto se pierde, cuánto pierde un Estado a mediano y largo plazo dilapidando así los recursos naturales?

–Yo creo que es el punto central de esta discusión. Esto de aceptar el costo que lleva implícito el desarrollo a cualquier precio va de la mano de un concepto de desarrollo que no es ambientalmente sustentable. Tenemos sobradas evidencias de la desaparición de culturas enteras, que en algún momento fueron muy prósperas, precisamente por problemas ambientales. El deterioro ambiental en pos de este tipo de desarrollo no es gratuito sino más bien todo lo contrario. Es fundamental replantearnos cuál es el modelo de desarrollo que queremos. El monocultivo puede traer consecuencias dramáticas en un año en la que la cosecha no se dé.

–Existe por estos días un proyecto de reforestación en la provincia, al que desde algunas organizaciones ambientales le critican el uso de las especies exóticas. ¿Cuál es su opinión?

–Las especies exóticas que se están usando para proyectos de forestación en Córdoba gastan mucha más agua que las especies nativas. Desde el punto de vista hídrico no hay duda de que es perjudicial. Y también pueden desencadenar procesos de invasión biológica. Es fundamental que, si se hacen finalmente, estos proyectos sean encarados con especies nativas. Las sierras deben ser consideradas básicamente como fábricas de agua.

–¿Cuál es su opinión acerca de los pocos espacios verdes que quedan en la ciudad de Córdoba?

–La relación espacio verde por habitante que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) es 15 metros cuadrados por habitante. Y cuando vos empezás a ver, Córdoba tiene un promedio de 8, pero Amsterdam tiene por ejemplo 25 metros cuadrados por habitante y Nueva York 23. Y estamos hablando de ciudades densamente pobladas. Y si comparamos algunos barrios cerrados o barrios del norte, como Las Delicias que tiene 720 metros cuadrados por habitante, Villa Walcalde que tiene 258 o Jardín Hipódromo que está en 59, en contraposición con algunos barrios del sur, como barrio Jardín, que tiene 1,1 metros cuadrados por habitante, o Jardín Espinosa que no llega a 0,7, o Juniors con 0,6, vemos que es preocupante. Para la OMS, la cantidad de espacios verdes que tenés por habitante es un aspecto fundamental de la calidad de vida. No solamente de la salud física sino también de la salud psicofísica.

–En este sentido, ¿cómo ve la posibilidad de que pueda perderse el espacio verde del ex batallón 141?

–Creo que todos estos barrios del sur que estamos viendo que tienen tan poco espacio verde van a perder para siempre la oportunidad de mejorar su condición con respecto a la disponibilidad de verde por habitante. No tenemos en el departamento capital otro espacio con esas condiciones. Es decir que, perdido el ex batallón 141 como espacio verde, no tendríamos retorno. Si finalmente se cambia la ordenanza que determina que el ex batallón 141 debe ser un área verde, en pos de un desarrollo inmobiliario, esto va a sentar jurisprudencia sobre lo que puedan ser los otros espacios verdes de la provincia y eso es muy peligroso. Ya se sentó jurisprudencia cuando el gobierno de la provincia eliminó el decreto que creaba la Reserva del Suquía. El gobierno de De la Sota derogó por decreto esa ley y directamente eliminó la reserva que había sido creada 



La Rioja: Ganó el Kirchnerismo M.


La Rioja: Ganó el Kirchnerismo M.
 

Ayer se celebraron dos elecciones importantes. En La Rioja, el gobernador Luis Beder Herrera obtuvo su reelección por amplio margen. Las Asambleas ya habían dado su posición: "Gane quien gane, aquí no habrá minería". En Chubut, triunfó el dasnevismo (ver recuadro).

 
El factor "M". Beder Herrera obtuvo casi el 70 por ciento de los votos, a través de un complejo sistema de ingeniería electoral, con el que su candidatura se repitió en varios departamentos, incluyendo la lista Menemista de "Lealtad y Dignidad". Sin embargo, no es este dato el más preocupante para hablar de una continuidad del "Kirchnerismo M" en La Rioja, sino que el gobernador reelecto manifestó en varias ocasiones su intención de desarrollar la Minería a cielo abierto, aún cuando llegó al poder en el 2007 utilizando el discurso de las Asambleas.


Ya en el 2008, ComAmbiental publicó la crónica de la presentación del documental "Cielo Abierto" , que cuenta la historia de la resistencia del pueblo de Famatina contra la corporación Barrick Gold. En la misma película, se ve a Beder Herrera, cuando era vicegobernador, defendiendo los argumentos de los asambleístas, en el proceso que terminó con el juicio político al entonces gobernador, Ángel Maza . Luego, las caras cambian en sorpresa e indignación cuando el mismo político traiciona ese mandato y alienta las inversiones mineras. No sólo la minera canadiense, sino que también capitales chinos están en la zona.

Documental "Cielo Abierto " vía Vimeo .


Frente a esta situación, las Asambleas Ciudadanas por la Vida, lanzaron este año el lema "Gane Quien Gane, Aquí No Habrá Minería", demostrando a la vez la firmeza de su decisión y la apatía ante el proceso político. En realidad, la mayoría de la oferta electoral no representaba un cambio genuino en la política minera, excepto tal vez por el candidato radical Julio Martínez que expresó como su 1° propuesta  "Luchar en defensa de la vida, respetando el principio inalienable de Autodeterminación de los pueblos", pero que no terminó de convencer a las asambleas. Por su parte, tanto Beder Herrera como Maza son a la vez cercanos al kirchnerismo a nivel nacional, y al menemismo a nivel provincial. 

Partidocracia. Maza fue el secretario de Minería de Carlos Menem, presidencia bajo la que se votó el Código Minero que avala el actual modelo de saqueo, y luego gobernador de La Rioja de 1995 a 2007. Beder Herrera fue el vicegobernador de Maza durante esos 12 años. Entre ellos hubo una disputa de poder en el seno del Partido Justicialista, algo similar al panorama político de Salta, entre el romerismo provincial y el kirchnerismo nacional, y los dos candidatos justicialistas que disputaron las elecciones.

Ahora, el pacto político de Beder Herrera con Lealtad y Dignidad  incluiría apoyar una candidatura a senador del ex-presidente Menem para octubre, quien viene declarando que Cristina Fernández de Kirchner ganará la reelección, porque es "la más capacitada" y la oposición no tiene con que superarla. El gobernador ha dicho , por su parte, que "Menem trabaja por la patria y está más allá de los partidos" además que expresó que ha sido útil al kirchnerismo en el Senado. La intención sería quedarse con las tres bancas para el justicialismo en sus distintas expresiones, como ocurre en la actualidad.


Asambleísmo. Por ello se explica el lema de las Asambleas: "Todos prometen y después pocos cumplen con poco de todo lo que prometen. Y así nos envuelven en `cuentos chinos´ hasta las próximas elecciones y, mientras tanto, nuestro pueblo sabe bien que nada cambia si no nos movemos, salimos a la calle y les exigimos a nuestros funcionarios que respeten a este pueblo en sus decisiones. Por eso `Gane Quien Gane, Aquí no habrá minería´, es nuestra postura frente a estas elecciones".


A diferencia de la realidad de Catamarca o Chubut, donde parte de los asambleístas estuvo involucrado en el proceso político- electoral, en La Rioja -seguramente por aquella traición de Beder Herrera- no hubo tal participación. De este modo, no debería entenderse del todo este resultado como un mandato para avanzar en el modelo minero, sino que justamente "gane quien gane" se deberá negociar esa política con la resistencia ciudadana. Esto fue demostrado también el 25 de Mayo, cuando los asambleístas participaron del bloqueo regional a la minería, que se extendió unos días más entre Belén y Andalgalá, hasta que intervino la policía .


Kirchnerismos. Dentro del panorama electoral, no hubo una candidatura de Proyecto Sur, que de hecho articuló parte de la demanda de los asambleístas en Andalgalá y Esquel, como ya fue comentado . Sí hubo dos propuestas de kirchnerismo crítico, que rechazaron fuertemente el pacto de Beder Herrera con Menem. Ellas fueron el Frente Grande (Por el Proyecto Nacional y Popular) y el Nuevo Encuentro- Partido Socialista, que juntas representaron el uno por ciento de los votos. Cinco veces más, casi, fue el número de votos en blanco, que se convirtió así en la cuarta fuerza provincial, luego de los dos justicialismos y el radicalismo.


En la plataforma de Nuevo Encuentro  (Partido Humanista y Partido Comunista), aliado al Partido Socialista, se leía: "Con respecto al medio ambiente reclama que se termine la megaminería contaminante, la elaboración de una nueva normativa para el desarrollo de una actividad minera responsable". Desde el espacio apoyan la reelección de Cristina Fernández. Sin embargo, no recibieron respaldo desde el gobierno nacional, que en la última semana tuvo presencia, de la propia Presidenta, del Ministro Amado Boudou y en los festejos del Ministro Florencio Randazzo.


En Chubut, se realizaron las elecciones complementarias, a través de las impugnaciones realizadas por el candidato kirchnerista Carlos Eliceche. No obstante, no alcanzó ayer a descontar las diferencias. Por lo tanto, Martín Buzzi, el candidato del actual mandatario Mario Das Neves, será el nuevo gobernador. Está por verse, también, si se confirma el temor de los asambleístas, acerca de un plan para relanzar los emprendimientos mineros en Chubut , en especial en la meseta central.


Ver también:
La Rioja contaminada .
ComAmbiental: "Política y Minería: Catamarca, Chubut y La Rioja "
ComAmbiental: "El famatina a Cielo Abierto " (junio de 2008)

1 de junio de 2011

Debemos tomar conciencia sobre el cuidado de la biodiversidad


 Debemos tomar conciencia sobre el cuidado de la biodiversidad
 Por Cristian Frers

No es posible concentrarse en mejorar el rendimiento de las cosechas sin tomar en cuenta la fertilidad del suelo, malezas, plagas, patógenos y animales polinizadores. La tala de árboles, la desecación de humedales, la fumigación en laderas, entre otros, pueden significar impactos irreversibles sobre el ambiente.
En la actualidad, existe un motivo común de inquietud, es el hecho que las actividades humanas han reducido la diversidad biológica a escala mundial, nacional y regional y que esta tendencia no ha mostrado signos de modificarse. Esto se manifiesta en la pérdida de poblaciones de animales y vegetales, en la extinción y agotamiento de los recursos y en la simplificación de ecosistemas y comunidades.
Un problema frecuente es la falta de información básica sobre los recursos de cada nación o región, muy pocas tienen inventarios o estudios biológicos básicos y muchas carecen de un simple mapa ambiental del área. La mayoría carecen de planes de gestión específicos o adolecen de falta de medios económicos y personal especializado, aparte de una escasa organización institucional. Es por esto, se requieren estrategias adecuadas en materia de planificación y manejo de recursos, que permitan por un lado revertir la degradación de los ecosistemas y por el otro asegurar el aporte que estos hacen al bienestar humano.
La extinción de especies vegetales y animales es uno de los síntomas más preocupantes, ya que constituye un proceso irreversible que nos priva para siempre de un material genético único e irremplazable del que tal vez ni siquiera sepamos aún que aplicaciones prácticas podrá tener en beneficio de la misma humanidad que los destruye. Este tal vez sea el concepto más fácil de comprender en el mundo materialista e interesado en que habitualmente nos movemos, pero no es el único motivo que aconseja la conservación de especies. Efectivamente ya tendría que bastarnos el solo hecho de no alterar sustancialmente la delicada trama que une a los seres vivos entre sí, y que nos recuerda que cada especie ocupa un nicho ecológico peculiar que, con su extinción, o bien queda vacante o es ocupado por otras especies más ubicuas. Con lo cual se simplifican o desaparecen cadenas alimenticias singulares, y como si esto fuera poco, el solo derecho a coexistir en el planeta Tierra en las especies vegetales y animales debería erigirse como el principal argumento para evitar la extinción por todos los medios.
La preocupación no viene por el hecho de que desaparezca alguna especie, sino porque se teme que estamos asistiendo a una masiva extinción. Lo que preocupa, y muy seriamente, es la posibilidad de provocar una catástrofe que arrastre a la propia especie humana.
Los organismos que han habitado la Tierra desde la aparición de la vida hasta la actualidad han sido muy variados. Los seres vivos han ido evolucionando continuamente, formándose nuevas especies a la vez que otras van desapareciendo. Se calcula que sólo sobreviven en la actualidad alrededor del 1% de las especies que alguna vez han habitado el planeta.
Si calculamos la tasa de extinción de este momento, basándonos en los números de especies por área, teniendo en cuenta la pérdida de bosques tropicales (aproximadamente 1/3 en los últimos 40 años), se extinguen 50.000 especies por año (sólo 7.000 de ellas conocidas). Esto representa 10.000 veces la tasa natural de extinción y significa un 5% del total de especies por década. De mantenerse estos números, a fines del siglo XXI habrán desaparecido dos tercios de las especies de la Tierra.
Es necesario tomar medidas y realizar acciones decisivas para conservar y mantener los genes, las especies y los ecosistemas, con miras a una gestión y utilización sostenible de los recursos biológicos. El gobierno nacional, los gobiernos provinciales y las municipalidades debían emprender un camino conjunto en preocura de establecer metas que posibilitaran un mejor conocimiento de la realidad biológica y el diseño de estrategias adecuadas para que se pudieran utilizar en forma sostenida los recursos. En este sentido, es importante implementar planes y programas que desarrollaran la evaluación, el estudio y la observación sistemática de la biodiversidad. Algunas de las medidas a tener en cuenta, serían:
-Promocionar un desarrollo económico ambientalmente adecuado, en base al uso sostenible de los componentes de la biodiversidad, fomentando la participación del sector privado y público para estos fines.
-Fortalecer la coordinación entre las partes interesadas, así como el fomento a las normas y prácticas comerciales que promuevan la utilización sostenible de la diversidad biológica.
-Obtener recursos financieros y promoción de la participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de la utilización de la diversidad biológica, incluyendo bienes y servicios ambientales.
-Seleccionar y seguir proyectos referidos a: identificación y valorización de los componentes de la biodiversidad, rehabilitación y restauración de ecosistemas degradados, entre otros.
-Asegurar que todo uso de especies y de ecosistemas sea sustentable.
La Argentina como integrante de esta misma nave espacial, el planeta Tierra, donde los hombres crean frontera y la naturaleza se encarga de eliminarlas, no ha permanecido al margen del problema de la extinción, que si bien no alcanzó características catastróficas, se agudiza día a día. Falta la toma de una real conciencia pública de la cuestión por parte de todos los sectores para que realmente se pegue un giro brusco de timón que nos aleje del peligro de perder en los próximos años los más significativos exponentes de nuestra flora y fauna autóctona.
Por suerte, la inmensidad del país y las vastas extensiones que cubren la mayor parte de sus ambientes naturales han permitido aún salvaguardar en nuestros días la mayoría de nuestros exponentes florísticos y faunísticos, aunque estamos lejos ya de aquella idea de virginidad ambiental que imperaba hasta hace pocos años. Estos recursos han sido aprovechados irracionalmente en los últimos 50 años, causando la pérdida de un alto porcentaje de sus componentes. Lo más lamentable, es que se desconocen las verdaderas potencialidades que los ecosistemas albergan en su integridad.
Argentina presenta una diversidad natural y cultural extensa y variada que debe conocerse y preservarse para estas generaciones y las futuras. Se deben integrar en los procesos de desarrollo a todos los sectores y actores sociales que estén involucrados, con el fin de respetar la identidad cultural de cada región. La utilización-conservante de los recursos biológicos y genéticos que diferentes biomas contienen, desempeñará un papel primordial a la hora de establecer las pautas de mejoramiento progresivo de las condiciones socioeconómicas que nuestra población posee.
El principal beneficio de la biodiversidad no es el uso directo de las especies, sino el funcionamiento equilibrado de los ecosistemas. La provisión de agua potable, la regulación del clima, el control de la erosión y de la desertización, la fertilidad de los suelos, el reciclaje de nutrientes, el combate a las plagas, el mantenimiento de los pastos, la renovación de la pesca y el tratamiento de desechos, así como otros servicios ambientales intangibles del tipo de prevención de desastres naturales, las opciones para el ocio y el turismo o la propia capacidad de la naturaleza para regenerarse, todos dependen de las funciones del planeta, de mantener las funciones básicas de unos ecosistemas que han encontrado su equilibrio a lo largo de los siglos. Todos los niveles de biodiversidad están relacionados entre sí. No es posible concentrarse en mejorar el rendimiento de las cosechas sin tomar en cuenta la fertilidad del suelo, malezas, plagas, patógenos y animales polinizadores. La tala de árboles, la desecación de humedales, la fumigación en laderas, entre otros, pueden significar impactos irreversibles sobre el ambiente y su aprovechamiento. Conservar la biodiversidad significa saber gestionar la naturaleza de una forma sostenible, para nosotros y para las futuras generaciones. www.ecoportal.net
Cristian Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social
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