BLOG VECINAL ORIENTADO A LA DEFENSA DE LA CALIDAD DE VIDA DE QUIENES VIVIMOS EN EL NOA Y EN PARTICULAR EN LA HERMOSA CIUDAD DE SALTA "LA LINDA".
Contra los monocultivos y minería contaminantes y a favor de la Soberanía Alimentaria y de un Proyecto Nacional Sustentable

23 de julio de 2012

MONSANTO CONSTRUYE EN ARGENTINA LA PLANTA TRANSGÉNICA MÁS GRANDE DE AMÉRICA LATINA

semilla-monsanto

La empresa multinacional Monsanto invertirá $1.600 millones en Córdoba para la selección de semillas de maíz. Según se informó desde el gobierno provincial, Monsanto instalará en la localidad de Malvinas Argentinas la planta “más importante para América Latina”.
En Nueva York, durante la reunión mantenida entre la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner con directivos de Monsanto, éstos le comunicaron su plan de inversiones en Argentina por 1.670 millones de pesos.
El plan contempla la construcción de una planta para la producción de semillas de maíz en Malvinas Argentinas (Córdoba), dos estaciones experimentales y 170 millones de pesos para investigación y desarrollo en maíz y soja. Las estaciones experimentales se localizarían una en Tucumán y la otra en Córdoba.
Los cultivos transgénicos no solamente implican el saqueo a veces irreversible del suelo, y la exportación de “agua virtual” y nutrientes a otros países, sino también la dramática reducción de la superficie cubierta con ambientes nativos.
En una provincia como Córdoba, que tenía 12 millones de hectáreas de ambiente boscoso, queda menos del 5% de bosque cerrado. Si recordamos que Córdoba es una de las provincias con peor gestión ambiental de Argentina (y la primera con mayor superficie dedicada a soja transgénica), y que para el período 1998-2002 tuvo la tasa de desmonte más alta del país (-2,93%, una cifra que contrasta con la media mundial para un período comparable, -0,23%), se entiende cómo llegamos al actual estado de crisis.
Las cuencas hídricas colapsan, pero las exportaciones de soja aumentan. Nuevamente las ciudades, alejadas de los lugares donde se fabrican las crisis, parecen no advertir lo que sucede. Pero los cortes en los suministros de agua durante 2011 y 2012 encendieron una luz roja que todavía sigue encendida.
La respuesta es el silencio. En Argentina ha triunfado hasta ahora el modelo de los agronegocios, no la agroecología sustentable. Aunque podría haberse equilibrado la superficie dedicada a producción con la ocupada por ambiente nativo, gobiernos, corporaciones y hasta sectores universitarios siguen privilegiando la destrucción, el uso de biotecnología y la codicia simplificadora.
Todo lo analizado con anterioridad es un prólogo indispensable para entender las nuevas invasiones de Monsanto en Argentina. Resulta ingenuo asumir que una planta procesadora de semillas es solamente una industria.
También es un acelerador indirecto de los procesos de monocultivo, contaminación y desmonte, y sobre todo, un factor de consolidación del modelo básicamente depredador instalado en este país.
La planta de Malvinas Argentinas, cuya puesta en funcionamiento se prevé para el año 2013, trataría y acondicionaría semillas de maíz hasta lograr una capacidad máxima de producción de 3,5 millones de hectáreas. Argentina tendría las dos plantas más grandes del mundo para el acondicionamiento de semillas, lo cual fortalecería el ya descontrolado modelo extractivo.
Continuamente se registran en Córdoba operaciones de desmonte ilegal para seguir ampliando el área cultivable. Es previsible por lo tanto que las actividades de Monsanto no sólo induzcan la expansión de fronteras agrícolas, sino también procesos de uso más intensivo de los suelos.
FUENTE | agencias de noticias

21 de julio de 2012

Comida envenenada


Mientras que los alimentos sanos y sin tóxicos hay que etiquetarlos –y nos hacen pagar caro por ello– los que son rociados sistemáticamente con venenos pasan por normales y no es preciso declararlo en ninguna etiqueta.

Así se venden los alimentos derivados de la producción con agrotóxicos (eufemísticamente llamados agroquímicos para hacerlos parecer más neutrales y que no protestemos). ¿Quién se beneficia de este engaño al público, de este atropello a la salud y al ambiente, de esquilmar dinero público a gran escala por los costos de contaminación y enfermedades? Las 10 trasnacionales que controlan 90 por ciento de la venta de agrotóxicos a nivel mundial, de las cuales Syngenta, Bayer, Basf, Monsanto, Dow y DuPont son las mayores. ¿Suenan conocidas? Claro, son exactamente las mismas que controlan ciento por ciento de las semillas transgénicas. No es casualidad: ellas crearon los transgénicos para vender más veneno.

Los transgénicos son un ejemplo paradigmático de esta estafa al público: más de 80 por ciento son manipulados para tolerar mayor uso de agrotóxicos, para que todo alrededor de la planta muera, pero que la planta transgénica siga viva luego del baño intensivo de veneno. Que no sólo queda en la tierra y el agua: también deja un alto contenido de tóxicos en la comida que se elabora con ellos. En la mayoría de los países que cultivan soya transgénica, tuvieron que cambiar las leyes de salud para aumentar hasta 200 veces el nivel de residuos de agrotóxicos permitidos en alimentos, de lo contrario serían alimentos ilegales por ser un riesgo para la salud.

El cultivo de transgénicos ha significado el mayor uso del herbicida glifosato en la historia de la agricultura. Como su uso es tan intenso, ha provocado resistencia en las hierbas que dice combatir, encontrándose más de 20 hierbas invasoras que ahora son totalmente inmunes al glifosato. Por eso, las empresas venden el producto cada vez más concentrado, le agregan surfactantes y otros químicos para que penetre mejor (convirtiendo al glifosato, que la industria afirma es moderadamente tóxico, en un veneno de alto poder). Pero ante la ineficacia en aumento, están regando venenos aún más tóxicos en los cultivos (como endosulfán, atrazina, dicamba y el famoso 2, 4 D que es un componente del arma química Agente Naranja). Ahora las empresas van por maíz y soya transgénica resistente a dicamba y 2,4 D, lo cual aumentará más su uso. Como los transgénicos se plantan en grandes áreas, los agrotóxicos se aplican frecuentemente por fumigación área, afectando extensas áreas aledañas y poblaciones cercanas.

En Argentina, tercer productor mundial de transgénicos, se han comenzado a organizar los pueblos de varias provincias contra la fumigación área de las zonas de cultivos transgénicos, situación relacionada al aumento de casos de cáncer y diversas alergias y enfermedades graves, incluyendo deformación de neonatos.

Mientras que en ese país se realizó recientemente el primer juicio contra la fumigación de soya transgénica en Ituzaingó, Córdoba, por las enfermedades y contaminación que se han demostrado, en México se acaba de autorizar la siembra comercial de 235 mil 500 hectáreas de ese cultivo en varios estados de la península de Yucatán, en Chiapas y la región huasteca, condenando a muerte la producción de miel orgánica y el sustento de más de 40 mil familias. A esto se suma la aprobación de nuevas pruebas a campo abierto de maíz transgénico en estados del norte, continuando el ataque contra el maíz campesino en su centro de origen.

Además de los daños directos sobre productores, abejas, polinización, biodiversidad y suelos, la siembra masiva de transgénicos en la península de Yucatán, debido a sus particulares suelos porosos y sistemas cársticos, llevará a la rápida contaminación de los acuíferos y sistemas subterráneos, por lo que toda la población de la península está directamente amenazada de contaminación.

Por estos impactos tan graves y otros, la liberación de soya transgénica tuvo dictamen negativo por parte de la CONABIO (Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad), el INE (Instituto Nacional de Ecología) y la Conanp (Comisión Nacional de Areas Protegidas), instituciones oficiales que deben participar por ley en el proceso de decisión sobre bioseguridad. Pero a contrapelo de abundantes datos y estos dictámenes, fue igual aprobada su liberación. Greenpeace presentó una demanda contra los funcionarios responsables y varias organizaciones de apicultores y campesinos se ampararon contra esta decisión, a todas luces injusta e ilegal. Una decisión contra la salud, la biodiversidad y la economía de la población, solamente para favorecer a una transnacional y unos cuantos industriales.

Este modelo agropecuario basado en agrotóxicos –del cual los transgénicos son su máximo exponente–, el papel de las seis corporaciones que lo detentan, la complicidad de los gobiernos y las muertes y violencia que han generado, fueron presentados a una sesión del Tribunal Permanente de los Pueblos en Bangalore, India, en diciembre 2011. El veredicto concluyó, entre otros puntos, que se trata de un modelo que implica una clara injusticia global, donde seis trasnacionales son responsables por la violación sistemática y ampliamente difundida del derecho a la salud y a la vida, de los derechos económicos, sociales y culturales, así como de otros derechos políticos y civiles, y de las mujeres y los niños.

Para justificar los agrotóxicos nos dijeron que eran para alimentar al mundo, igual que con los transgénicos. Hay más hambrientos que nunca y millones de niños nacen a un futuro tóxico. Pero la mentira está al descubierto y la resistencia sigue creciendo.

Silvia Ribeiro, Investigadora del Grupo ETC
www.etcgroup.org
Fuente: La Jornada

El laboratorio Pfizer creó un sistema de sobornos a los médicos

El laboratorio Pfizer creó un sistema de sobornos a los médicos
Publicado por Miguel Jara el 5 de julio de 2012

El laboratorio multinacional Pfizer ha sido acusado de practicar “una conducta delictiva” y de financiar “un oscuro sistema de coimas y sobornos a los médicos en el marco de la cadena de comercialización de los medicamentos”, según dictaminó el Juzgado Nacional de lo Criminal de Instrucción Número 27 de Buenos Aires (Argentina), durante un juicio contra dos de sus ex jefes de zona del departamento comercial. En el ejemplar fallo que se convierte en un caso testigo por la revelancia de las pruebas, Pfizer quedó envuelto en un escándalo de imprevisibles consecuencias para la multinacional, ya que el juez de Instrucción Alberto Baños y la secretaria del juzgado María Noé Rodríguez recomendaron enviar los antecedentes al Juzgado Nacional en lo Penal Económico Número 8 para que determine la gravedad de las conductas delictivas y las eventuales condenas penales. Así nos ha informado la Asociación de Agentes de Propaganda Médica de Argentina, que aúna a los visitadores médicos del país andino.

El juicio fue iniciado por Pfizer contra los jefes de zona Jorge Capalbo y Oscar Víctor Patrone por conducta “fraudulenta” porque desviaron 24.423 pesos (el euro cotiza a 5,65 pesos por unidad, por lo tanto serían 4.323 euros -una cifra insignificante, por cierto-) destinados al pago de los sobornos, mediante la presentación de facturas apócrifas. Pfizer acudió a la justicia tras fracasar en su intento de que los empleados del laboratorio presentaran “voluntariamente” la renuncia. Pero la demanda de Pfizer se convirtió en un tiro en el pié porque durante el juicio se comprobó que los citados eran apenas parte de un mecanismo tipificado como “conducta delictiva” y en la sentencia judicial –sin excluir del delito a Capalbo y Patrone- se responsabiliza a la empresa de forzar a sus empleados a pagar coimas y distribuir costosos regalos entre los médicos para que receten sus productos.

El citado sistema de coimas se disimulaba “a través de documentación apócrifa” aportada por los acusados pero de la que “las autoridades no podían estar ajenas, siendo aquéllos (Capalbo y Patrone) sólo un engranaje de dicho entramado”. Capalbo y Patrone “colaboraron y/o participaron de algún modo en la confección de los balances falsos de la empresa, que no reflejan obviamente la situación económica real del laboratorio”, falsedad que ha merecido que “se investigue una hipótesis delictual” en la que quedaron salpicados los médicos que recibieron las coimas, las autoridades del laboratorio, una empresa de viajes que funcionaba como “taparrabos” para disimular la ruta de los sobornos y también los visitadores médicos, señaló la sentencia.

Durante el juicio iniciado en 2006 y con sentencia de febrero de este año conocida recientemente, fueron citados a declarar siete médicos y pese a que algunos se mostraron “desmemoriados”, finalmente debieron rendirse a la evidencia y admitir que habían recibido de Pfizer –a través de Capalbo y Patrone- regalos, pago de honorarios por congresos inexistentes o pasajes de avión que en muchos casos jamás utilizaron y que convirtieron en dinero.

La investigación judicial acreditó que el médico Nicolás Luisic recibió una computadora con monitor de plasma, Juan José Bracco fue favorecido con una cámara digital y Emilio Santangelo con un monitor de plasma, pero de las pericias contables ordenadas por el juzgado surgió que “no hay comprobante alguno en la contabilidad de Pfizer” de estos obsequios.

¿Cómo procedían? El laboratorio identificaba a los denominados ‘médicos-negocios’, es decir, aquellos con mayor potencial prescriptor y enviaba a un agente de propaganda médica a captar su voluntad mediante el ofrecimiento de diversos beneficios económicos como puede ser la entrega de un determinado electrodoméstico o un cheque o dinero en efectivo, de tal manera se asegura que aquél recete sus productos. Así lo narra la sentencia sobre Pfizer, aunque es un comentario que podría ser reproducido como mecanismo habitual de la industria que yo he tenido la oportunidad de comprobar y documentar en mi libro Laboratorio de médicos. Exactamente lo mismo que ocurre en Argentina ocurre de manera cotidiana en España con numerosos laboratorios sin que las autoridades judiciales españoles actúen.

Los ex jefes de zona declararon ante la justicia que tenían justificado gastos de hasta 3.000 pesos por mes (540 euros, de nuevo qué ridículo, ríete tú de que lo que disponen aquí muchos visitadores) para sus “atenciones” con los médicos, a los que podían obsequiarle desde libros de medicinas a delicias gastronómicas.

En la sentencia se subraya que no es de su competencia “el análisis del proceder de los médicos, desde el punto de vista moral, pero permítaseme señalar que no cabe duda que ello conspira contra la dignidad de la profesión, constituyendo una clara falta ética”.

En el proceso se han tenido en cuenta informaciones como las publicadas por el diario Clarín titulada Denuncian que hay médicos que recetan mal por los regalos de los laboratorios o la publicada por Noticias bajo el título de Los negocios sucios de los médicos argentinos.
http://www.migueljara.com/2012/07/05/el-laboratorio-pfizer-creo-un-sistema-de-sobornos-a-los-medicos/

18 de julio de 2012

La agricultura de Argentina no es sustentable

16:45 | Publicado por ecositio-noticias |
El Inta de Casilda advierte que la soja está destruyendo el suelo de Santa Fe

Fecha de Publicación: 10/07/2012
Fuente: La Capital
Provincia/Región: Santa Fe

l ingeniero agrónomo Fernando Martínez sostiene que la explotación de los campos no prevé la restitución de nutrientes esenciales. "La diferencia de nuetra tierra con otras es que se la aguanta", dijo
"Lo que se hace en esta zona es explotación agropecuaria. Explotar es destruir y lo que se destruye es el suelo, despacito, pero se lo va destruyendo. Este es un modelo del que no podemos jactarnos los argentinos". La reflexión pertenece al ingeniero agrónomo Fernando Martínez, titular del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) de Casilda, quien manifestó que la explotación de la tierra que se hace en la actualidad no prevé la reposición de los nutrientes que se extraen por ese cultivo.
En declaraciones al programa "La barra de Casal" de La Red, el especialista aclaró que la pampa húmeda "tardará siglos en convertirse en un desierto" porque la característica principal de esta tierra "es que se la aguanta".
"Los suelos se van quedando cortos de nitrógeno. Podemos cultivar soja porque la soja independiza nitrógeno del suelo, pero la soja se lleva fósforo, azufre y magnesio. Esto lo designamos en Casilda como costos ocultos porque no aparecen en la contabilidad de nadie. Se sacan nutrientes de los sueños como si fuera una cuenta bancaria con fondos ilimitados", manifestó el ingeniero agrónomo.
El especialista encuentra las explicaciones a este proceso de degradación muy atrás en el tiempo. "Ese es el modelo agrícola de 1880. Saquémosle el jugo al suelo y después nos volvemos a Italia. Lo último no funciona porque no podemos volver a Italia, esto lo digo sin apuntarle a ninguna colectividad. Pero desde las asociaciones gremiales de productores hasta propietarios de campos, dicen que tienen una explotación agropecuaria. A esa gente habría que sacarle el campo porque no entienden nada. El suelo no se explota. Se puede utilizar, pero no explotarlo como un yacimiento de algo hasta que lo agotás. Al suelo tenés que hacerle cultivo que le aporten rastrojo en superficie y raíces por dentro del suelo para mantener el nivel de materia orgánica".

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La Argentina sólo repone el 37% de los nutrientes del suelo

Fecha de Publicación: 10/07/2012
Fuente: Biodiversidad en América Latina y El Caribe
Provincia/Región: Nacional


En cada barco de 40 mil toneladas exportadas de grano de soja se pierden aproximadamente 4.000 de nutrientes. Para los especialistas, es el “costo oculto” de la agricultura argentina.
Un estudio del INTA Casilda –Santa Fe– aseguró que, por cada carguero que lleva soja al exterior, se pierden miles de toneladas de nutrientes de los suelos argentinos; esos nutrientes, además, no son repuestos. Para Fernando Martínez, jefe de esa unidad del INTA, “cada 40 mil toneladas de grano de soja se exportan hasta 8.700 de fertilizantes, de las que sólo se reponen el 37 por ciento”.
La especialista Graciela Cordone, también del INTA Casilda, detalló que en un barco cargado con 40.000 toneladas de soja se exportan 3.576 toneladas de nutrientes. Si la carga es de trigo, los nutrientes se cuentan por 1.176 toneladas y, en el caso del maíz, 966.
Los especialistas coinciden en que las 3.576 toneladas de nutrientes extraídos –nitrógeno, fósforo, azufre, potasio y magnesio– se equiparan a 8.735 toneladas de fertilizantes –urea, superfosfato simple, cloruro de potasio y sulfato de magnesio–. Una tonelada de fertilizante tiene un costo promedio de unos 450 dólares, lo que generaría una descapitalización de, al menos, 3 millones de dólares por barco.
La técnica de Casilda graficó la pérdida: “Necesitaríamos 300 camiones para cargar los fertilizantes que contienen los nutrientes que se exportan en cada barco: de cada tres unidades de nutrientes sólo se repone una”.
“Hay que generar conciencia y cuantificar el valor económico de los recursos naturales a partir del cuidado de la materia orgánica del suelo que es un componente y a la vez un indicador de su calidad. Esto aún no es considerado como un hecho preocupante debido a las excelentes condiciones productivas del suelo argentino”, advirtió Cordone.
En esta línea, Martínez agregó: “Tenemos un suelo tan fértil que no se toma conciencia de la importancia de mantener la fertilidad mediante el agregado de nutrientes que comienzan a faltar. Mientras el negocio sea rentable, no se dimensionará que todo se termina y el suelo, que es el gran soporte de la agroindustria, también se terminará”.
“La materia orgánica es un factor fundamental en la cadena agroindustrial”, aseguró la técnica del INTA. Por esto llaman ‘costo oculto’ a las pérdidas de producción, industrialización y de derechos de exportación ocasionadas por la disminución de materia orgánica y nutrientes en el suelo.
En este contexto, el jefe del INTA Casilda comparó la situación nacional con la de Brasil y aseguró que allí “un productor sojero debe invertir más de 400 dólares por hectárea en fertilizantes para producir 4.000 kilos de la oleaginosa en un suelo rentable. Un argentino logra el mismo rendimiento por hectárea con 40 dólares, un costo 10 veces menor”.
http://noticias-ambientales-argentina.blogspot.com.ar/2012/07/la-agricultura-de-argentina-no-es.html?spref=fb

“La fumigación aérea es una guerra química contra la población”

                                                        

MEDARDO ÁVILA VÁZQUEZ DISERTÓ EN EL GARRAHAN
“La fumigación aérea es una guerra química contra la población”
El coordinador de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados alertó sobre los efectos nocivos de los agroquímicos en la salud. Junto a otros especialistas, propusieron cuestionar el modelo productivo asociado a la soja transgénica.

La muerte las tomó por sorpresa. El depósito de una avioneta cargada de agrotóxicos se abrió por accidente, derramando endosulfán sobre un campo de la ciudad de Guichón, en Uruguay. Ese mismo día, 9 de abril de 2009, cincuenta vacas perecieron al ingerir pasto contaminado. Pero el problema no terminó ahí. La contaminación llegó a las aguas y, con el correr de los días, murieron también cerdos, gallinas y cientos de bovinos más. “Imaginen si esto era un jardín de infantes o una escuela… ¡Porque, acá, nos fumigan las escuelas!”, cuestionó el doctor Medardo Ávila Vázquez, coordinador de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados, surgida en la Universidad Nacional de Córdoba, quien brindó una charla al respecto en el Hospital Garrahan, donde se atienden periódicamente a muchos niños provenientes de esos pueblos.

Durante la exposición, Ávila Vázquez, médico pediatra, neonatólogo y quien también fuera subsecretario de Salud de la Ciudad de Córdoba, contó a sus colegas las principales conclusiones de los primeros dos Encuentros de Médicos de Pueblos Fumigados (2010/2011): que los herbicidas son tóxicos y enferman; que hay que prohibir las fumigaciones aéreas; y que hay que reclasificar a los agroquímicos como productos de alta peligrosidad.

“Los pesticidas derivan de los gases neurotóxicos desarrollados en la Segunda Guerra Mundial con el objetivo de paralizar a los enemigos”, explicó el coordinador de la Red. “El DDT es el insecticida más famoso del mundo porque creó la “revolución verde”: se suponía que con este agroquímico se iba a poder producir de manera exponencial y solucionar los problemas de hambre en el mundo. Tan exitoso fue que, al doctor Paul Müller, su creador, le dieron el Premio Nobel en 1948. Tiempo después, se demostró que es sumamente tóxico y persistente, y se erradicó de todos lados”.

Los herbicidas, en tanto, fueron inventados por los ingleses. El primero fue el 2-4 D, desarrollado para bombardear las plantaciones de remolacha y batata de los alemanes. Pero los estadounidenses no se quedaron atrás: armaron una división para bombardear Japón y producir una crisis alimentaria al liquidar las plantaciones de arroz. Sin embargo, finalmente no la utilizaron, porque consiguieron algo “mejor”: la energía nuclear, con la que destruyeron Hiroshima y Nagasaki.

“Ya sabemos que los herbicidas son venenosos. El asunto, ahora, es si prohibirlos o no”, completó el doctor Andrés Carrasco, investigador principal del CONICET y director del Laboratorio de Embriología Molecular de la UBA, que estaba presente en el público. Carrasco es autor del trabajo sobre los efectos teratogénicos del glifosato, un agroquímico que, aun hoy, se utiliza tanto en zonas rurales como en urbanas, y que ha despertado polémicas y reclamos desde diferentes sectores de la sociedad.

Además, estuvo presente la doctora Analía Otaño, integrante de la Red de Salud Popular Ramón Carrillo, que trabaja desde hace treinta años en el área de salud pública de la provincia del Chaco.

Un veneno que se esconde en el aire

El modelo productivo actual del país, basado en gran medida en la exportación de soja transgénica, está estrechamente relacionado con el uso de agroquímicos. Según la Red, actualmente se utilizan unos 340 millones de litros, de los cuales 240 millones, es decir, un 70%, es glifosato. No es el más tóxico pero sí el que más se usa. Además, año tras año, la dosis utilizada ha ido en aumento, debido a la progresiva resistencia de las malezas al efecto del agroquímico.

“Hay que prohibir las fumigaciones aéreas y alejar las fumigaciones terrestres de las áreas pobladas”, reclama el ex subsecretario de Salud cordobés. La Unión Europea, por su parte, prohibió las fumigaciones aéreas en los Estados miembro en 2009. “La fumigación aérea es incontrolable, es criminal, es una guerra química sobre la población”, enfatizó Ávila Vázquez. “En Argentina, también habría que prohibirla”.

Al respecto, Silvia Ferreyra, asesora de la diputada nacional de Libres del Sur, Cecilia Merchán, comentó que desde este bloque se presentó un proyecto de ley para prohibir la fumigación aérea y limitar la terrestre; y además, para prohibir el endosulfán, el insecticida de mayor uso en el país. “Es un proyecto muy reticente para todas las bancas, tanto del oficialismo como de la oposición. Es un tema transversal”, aseguró.

“Hemos logrado que Argentina adhiera al Protocolo de Estocolmo para erradicar al endosulfán a nivel mundial”, se alegró Ávila Vázquez. Sin embargo, rápidamente aclaró que el SENASA, el organismo que se encarga del control y clasificación de los agroquímicos, determinó que se va a prohibir recién a partir del año 2013.

Según explicó el médico, el directorio del SENASA está compuesto por representantes de los productores, del gobierno nacional y de la cámara de estos productos. “Ellos determinan qué se usa y qué no, según sus necesidades”, señaló.

Por otra parte, en Canadá, Australia y otros países, la institución que aprueba los agroquímicos responde al Ministerio de Salud o de Ambiente. Entonces, el Ministerio de Agricultura le pasa una lista con los productos que quiere utilizar para que la institución designada decida cuáles aprueba y cuáles no, basándose en los efectos nocivos sobre la salud humana y ambiental. “Acá, en cambio, el león, el tigre y la pantera deciden qué hacer con los ratoncitos”, metaforizó Ávila Vázquez.

Como ratas de setenta kilos

“Lo que tenemos acá es un conflicto de intereses entre la salud de la gente y el sistema de producción del país”, planteó el coordinador de la Red de Médicos, y Carrasco coincidió con esto. “El modelo productivo es un problema de salud. Y no va a haber salud si no cuestionamos el modelo productivo”, advirtió el investigador del CONICET.

Pero, como cambiar el modelo productivo de la noche a la mañana no es posible, lo que reclaman los médicos de los pueblos fumigados es que se reclasifiquen los agrotóxicos según los nuevos datos científicos.

“Actualmente, están clasificados como de baja peligrosidad, pero esto está tomado en base a la toxicidad en ratas. Y hay un trabajo publicado el año pasado en el que se estudiaron los efectos en humanos”, señaló el médico cordobés. “Así, productos que estaban clasificados de baja toxicidad en ratas, tienen una tasa de letalidad del 15 o 17 por ciento en humanos, por lo que tendrían que estar clasificados de altísima toxicidad y ser eliminados”, aseveró.

Finalmente, Ávila Vázquez invitó a sus colegas del Garrahan a que, al ser médicos de pacientes de pueblos fumigados, se unan a la Red y se sumen a la lucha contra los agroquímicos. “Para que no nos consideren más como ratas de setenta kilos”, concluyó.

Fecha de Publicación: 2011-08-12

Fuente: Agencia CTyS

17 de julio de 2012

El gran robo de la leche

GRAIN | 06 enero 2012
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La venta de leche en Colombia.El nuevo informe de GRAIN documenta la importancia de la leche para los modos de sustento y la salud de la gente en muchos países del Sur global. La mayor parte de los mercados de lácteos reciben el suministro de vendedores ambulantes que colectan leche la pequeña producción de campesinos y pastores. Son gente que sufre la amenaza de las corporaciones de lácteos como Nestlé y otros actores, como PepsiCo y Cargill, que intentan apoderarse de los sectores lecheros de estos países —de las granjas a los mercados.

La “leche popular” involucra a cientos de millones de personas por todo el mundo: desde campesinos y pastores que producen en pequeña escala hasta productores de quesos locales y vendedores de leche fresca. Son personas que reparten leche segura, nutritiva y costeable a cientos de millones de familias pobres.

• 80% de los mercados de lácteos en los países en desarrollo son abastecidos por estos sistemas de “leche popular”, a los cuales se les nombra con frecuencia “el sector informal”.
• 15% de la población global está involucrada en la producción de lácteos.
• Los sistemas lecheros de pequeña escala del Sur crean 200 empleos rurales por cada millón de litros por año, a comparación de los sistemas de producción industrial de leche en el Norte que crean apenas 5 empleos rurales por cada millón del litros de leche por año.
• En Pakistán, Kenya y Colombia, la leche popular, fresca, se vende a la mitad del precio que se paga por la leche empaquetada que se vende en los supermercados.

Los campesinos, los pastores y los vendedores hacen un trabajo impresionante al suministrar leche para los crecientes mercados de lácteos en el Sur. El problema es que los intereses corporativos están tras esos mismos mercados y están utilizando pesadas tácticas de mano dura para robárselos a la gente común, y los gobiernos están ayudando a perpetrar este robo.

• Los tratados bilaterales de libre comercio permiten que las corporaciones de lácteos incurran periódicamente en el comercio desleal de leche en polvo subsidiada, lo que socava la actividad de los productores locales.
• Las regulaciones y los estándares privados mantienen un sesgo en favor del sector corporativo y dejan fuera de los muchos mercados la leche popular.

Los inversionistas financieros y las grandes corporaciones lecheras están uniendo fuerzas para instalar mega granjas por todo el Sur. Un fondo de cobertura de Cargill ya compromete 300 millones de dólares en granjas lecheras industriales en China e India. La cooperativa de lácteos más grande del mundo, Fonterra, construye granjas en China, India y Brasil a una escala que jamás sería permitida en su país sede, Nueva Zelanda. Un banco en Vietnam construye una granja para dar alojamiento a 137 mil vacas lecheras. Éstos son desastres sociales y ecológicos que provocarán penurias a millones de personas.

Hay varias medidas y acciones sugeridas para frenar el secuestro corporativo de los mercados lecheros:

• Poner en efecto elevados aranceles integrales para impedir las prácticas desleales de comercio en las que incurren los importadores de polvo de leche y productos lácteos baratos.
• Reorientar la producción de lácteos de los países de exportación hacia los mercados locales mediante programas como la administración del abasto.
• Lograr sistemas de sanidad alimentaria relacionados con las necesidades de la gente y no con los criterios de las corporaciones.
• Impulsar el boicot de las grandes compañías de lácteos y de los supermercados.
• Emprender campañas de disuasión para que los fondos que invierten en la producción de lácteos en el Sur dejen de hacerlo.
• Iniciar una solidaridad entre productores, procesadores, obreros de la industria, vendedores y consumidores de lácteos al interior de cada país y entre países.

La leche popular se contrapone a algunas fuerzas poderosas. Pero la experiencia en Colombia y en otras partes muestra que puede prevalecer debido a que hay tanta gente que depende de ella para su sustento y para el bienestar de sus familias. Éstos son el tipo de sistemas alimentarios que el mundo necesita para lidiar con la pobreza, el hambre y la crisis climática, y todos deberíamos respaldarlos.

Lea aquí el informe completo, El gran robo de la leche : Cómo es que las corporaciones le roban una vital fuente de nutrición y sustento a los pobres

16 de julio de 2012

Los “superbichos” sobreviven después de consumir cultivos transgénicos



Los “superbichos” sobreviven después de consumir cultivos transgénicos


La propia naturaleza se convierte a veces en el mejor oponente de los cultivos modificados genéticamente y de los pesticidas. No sólo las plantas, también los insectos están desarrollando resistencia.

10 de julio| Prof. Norberto Ovando |

Un estudio reciente demostró que los esfuerzos de la corporación Monsanto, un gigante de los cultivos transgénicos, aplicados para evitar el ataque de estos insectos, fueron en vano.

El cultivo transgénico MON 810, de la empresa agraria estadounidense Monsanto, por ejemplo, lleva un gen introducido artificialmente la bacteria de suelo Bacillus thuringiensis. Este gen codifica una proteína tóxica, la llamada toxina Bt. Con este veneno se quiere acabar sobre todo con la plaga piral del maíz (Ostrinia nubilalis), una especie de polilla que se nutre, entre otras cosas, del grano de maíz. Sin embargo, no se ha podido aclarar definitivamente si la toxina Bt no daña también a otras especies de mariposas , escarabajos sanjuaneros y organismos acuáticos.

Hace tiempo que los ecologistas advierten de tal peligro y la Oficina Federal para la Protección del Medio Ambiente de Alemania, sospechan que MON 810 puede representar un peligro para el medio ambiente.

El investigador Aaron Gassmann, de la Universidad de Iowa, dio a conocer que varios agricultores habían descubierto que un gran número de escarabajos sobrevivía después del consumo de los cultivos transgénicos. Gassmann llamó a estos insectos ‘superbichos’.

Unos escarabajos parásitos pueden consumir el maíz modificado genéticamente sin sufrir el menor daño, según revela un trabajo de investigación publicado en el último número de la revista GM Crops & Food. Una muestra de la población del escarabajo de 2010 tiene una tasa de supervivencia 11 veces mayor que la de la población de control. Eso es ocho veces más que el año anterior, cuando por primera vez se identificó a esta especie resistente.

Las plantaciones de maíz modificado serán atacadas por un número creciente de “superbichos”, causando la reducción de la cosecha, aseguran los investigadores. Los hallazgos recientes pueden tener consecuencias devastadoras, tanto para los agricultores como para los consumidores. El aumento de los precios del maíz va a estimular a más agricultores a sembrar maíz, a pesar de los riesgos, y la producción de otros cultivos caerá. Eso impulsará al alza a los precios de prácticamente todos los alimentos, golpeando con fuerza a una población ya dañada gravemente por las dificultades económicas actuales.

Monsanto lanzó su maíz transgénico con la proteína especial insertada en su código genético en 2003. Los recientes hallazgos se produjeron días después de que Monsanto, junto con otras empresas de biotecnología, recibieran el apoyo del Congreso de EE. UU., que dio el visto bueno al establecimiento de los cultivos transgénicos a pesar de los desafíos legales pendientes. Muchas de las demandas a las que se enfrenta Monsanto están basadas en la presunción de que sus cultivos son peligrosos para la salud humana y especialmente para la de los fetos.

Lista de estudios científicos sobre los efectos en la salud de los transgénicos



         

Recopilación realizada por http://www.somloquesembrem.org

MON 810 y otras plantas Bt
TítuloAutor/aDescarga
Intestinal and Peripheral Immune Response to MON810 Maize Ingestion in Weaning and Old Mice – 2008Alberto Finamorefinamore08.pdf
Biological effects of transgenic maize NK603xMON810 fed in long term reproduction studies in mice – 2008Alberta Velimirovforschungsbericht_3-2008(1).pdf
Effects on health and environment of transgenic (or GM) Bt brinjal – 2009Gilles-Eric SeraliniSeraliniberenjenaIndia.pdf
New Analysis of a Rat Feeding Study with a Genetically Modified Maize Reveals
Signs of Hepatorenal Toxicity – 2007
Gilles-Eric SeraliniSeralinietal2007.pdf
A three-year longitudinal study on the effects of a diet containing genetically modified Bt176 maize on the health status and performance of sheep – 2008Massimo Trabalza-MarinucciTrabalzaetal2008Bt176ovejas.pdf
Evaluation of stress- and immune-response biomarkers in Atlantic salmon, Salmo salar L., fed different levels of genetically modified maize (Bt maize), compared with its near-isogenic parental line and a commercial suprex maize – 2007A. SagstadmaizBtsalmon.pdf
A three generation study with genetically modified Bt corn in rats: Biochemical and histopathological investigation – 2008Aysun Kılıc, M. Turan AkayKilic&Akay08BtMaizeFeedingStudy.pdf
Safety assessment of transgenic Bacillus thuringiensis VIP insecticidal protein gene by feeding studies – 2007 – Food and Chemical Toxicology
Donghai PengPeng07FCT(BtVIP).pdf
Characterization of the mucosal and systemic immune response induced by Cry1Ac protein from Bacillus thuringiensis HD 73 in mice – 2000 – Brazilian Journal of Medical and Biological Research
Vazquez-Padron
Vasquez00BJMBR.pdf
Protoxin from Bacil.lus thuringiensis sp. kurstaki HD 73 binds to surface proteins in the mouse small intestine – 2000 – Biochemical and Byophysical Research communication
Vazquez-Padron
Vasquez00BBRC.pdf
Detection of corn intrinsic and recombinant DNA fragments and Cry1Ab protein in the gastrointestinal contents of pigs fed genetically modified corn Bt11
2003. 81:2546-2551
E. H. Chowdhury, H. Kuribara, A. Hino, P. Sultana, O. Mikami, N.
Shimada, K. S. Guruge,
M. Saito and Y. Nakajima
J Anim Sci
detecciopanisBt11tocinosChowdury.pdf
Tracing residual recombinant feed molecules during digestion and rumen bacterial diversity in cattle fed transgene maizeRalf Einspanier · Bodo Lutz · Stefanie Rief ·
Oksana Berezina · Vladimir Zverlov ·
Wolfgang Schwarz · Johann Mayer
detecciopanisBt176vaquesEinspanier.pdf
Soja transgènica
TítuloAutor/aDescarga
A long-term study on female mice fed on a genetically modiWed soybean: eVects on liver ageing – 2008Manuela MalatestafetgeratessojaMalatesta2008(2).pdf
Ultrastructural analysis of pancreatic acinar cells from mice fed on genetically modified soybean – 2002Manuela MalatestaMalatestaetal2002b.pdf
Ultrastructural analysis of testes from mice fed on genetically modified soybean – 2004L. VecchioVecchioetal2004.pdf
Ultrastructural morphometrical and inmunocy tochemical analyses of hepatocyte nuclei from mice fed on genetically modified soybean – 2002Manuela MalatestaMalatesta2002.pdf
Pancreatic response of rats fed genetically modified soybean – 2008Javier A. Magaña-GómezMagañaetal2008.pdf
Proteomic sensitivity to dietary manipulations – 2003 – Biochimica and Biophysica ActaMartinMartin03BBA(feedingtrout).pdf
Herbicida Roundup asociado a las plantas tolerantes a este herbicida (soja transgènica)
TítuloAutor/aDescarga
Differential Effects of Glyphosate and Roundup on Human Placental Cells and Aromatase – 2005Sophie RichardRichardetal2005Roundup.pdf
Glyphosate Formulations Induce Apoptosis and Necrosis in Human Umbilical, Embryonic, and Placental Cells – 2009Nora Benachour / Gilles-Eric SeraliniSeraliniBenachour09.pdf
Time- and Dose-Dependent Effects of Roundup on Human Embryonic and
Placental Cells – 2007
N. BenachourGlyphosate.pdf
Efectos alergènicos y tòxicos de otros transgènicos (patatas, guisantes etc..)
TítuloAutor/aDescarga
Transgenic Expression of Bean r-Amylase Inhibitor in Peas Results in Altered Structure and Immunogenicity – 2005Vanessa E. PrescottPrescottetal2005.pdf
Genetically Modified Foods: Potential Human Healt Effects – 2003A. PusztaiPusztaietal2003.pdf
Nutritional assessment of genetically modified rapeseed synthesizing high amounts of mid-chain fatty acids including production responses of growing-finishing pigs
Archives of Animal Nutrition
August 2007; 61(4): 308 – 316
HARTWIG BOHME1, EIKE RUDLOFF2, FRIEDRICH SCHONE3Bohmeetal2007.pdf
GM (gna lectin) rice fed rats: Poulsen at all – 2007
Fine Structural Changes in the Ileum of Mice Fed on d Endotoxin-Treated Potatoes and Transgenic Potatoes – 1998Nagui H. Fares and Adel K. El-SayedFares&ElSayed1998.pdf
Effect of diets containing genetically modified potatoes expressing Galanthus nivalis lectin on rat small intestine – 1999Stanley WB Ewen. Arpad PusztaiarticlePusztai.pdf
Mutaciones genèticas en el proceso de fabricación de los transgènicos y la impredictibilidad de las plantas OGM en la interacción con el entorno
TítuloAutor/aDescarga
Characterisation of 30 transgene insertion site and derived mRNAs in MON810 YieldGard maize – 2008Alessio RosatiRosati2008.pdf
Detection of RNA variants transcribed from the transgene in Roundup Ready soybean – 2005Andreas RangRangetal2005.pdf
The Mutational Consequences of Plant Transformation – 2006Jonathan R. LathamLathametal2006.pdf
Valoraciones generales del riesgo y otros problemas de los transgènicos relacionados con la salud humana y animal
TítuloAutor/aDescarga
A different perspective on GM food – 2002David SchubertSchubert2002.pdf
The Problem with Nutritionally Enhanced Plants – 2008David SchubertSchubert2008.pdf
In vivo studies on possible health consequences of genetically modified food and feed—with particular regard to ingredients consisting of genetically modified plant materials – 2003Ian f. Pryme / Rolf LembckePryme&Lembcke2003.pdf
Health risks of genetically modified foods – 1999The LancetLancet1999.pdf
Protecting the Food Supply in an Era of Pharmaceutical and Industrial Crops – 2004David Andowpharmacrops.pdf
Critically important antibacterial agents for human medicine for risk management strategies of non-human use – 2005Canberra – AustraliaInformeWHO_genes_marcadores2005.pdf
Presence of the antibiotic resistance marker gene nptII in GM plants for food and feed uses – 2007European Medicines AgencyInformeEMEA_genesmarcadores2007.pdf
Biotechnological, molecular and ecophysiological aspects of nutrition – 2003A.Puztai and S. BardoczPusztai03FoodSafety-book.pdf
Genetically modified foods: Potential Human Health Effects – 2006A. Puztai – S. Bardocz – S.W.B. EwenPusztai06BiolNutr-book.pdf
Transformation-induced mutations in transgenic plants: analysis and
biosafety implications – 2006 – Biotechnology and Genetic Engineering Reviews
Allison WilsonWilson06BGER.pdf
Genome Scrambling – Myth or Reality?
Transformation-Induced Mutations in Transgenic Crop Plants – 2004
Allison Wilson – Jonathan Latham – Ricarda SteinbrecherWilson04-Econexus.pdf
Health Risks of GM Foods: Many Opinions but Few Data – 2000 – Universitat Rovira i Virgili
Vol. 288. no. 5472, pp. 1748 – 1749
DOI: 10.1126/science.288.5472.1748
Letters
Jose Luis DomingoDomingo2000.doc
Toxicity Studies of Genetically Modified Plants: A Review of the Published Literature – 2007 – Critical Reviews in Food Science and Nutrition
47:721–733
Jose Luis DomingoDomingo2007.pdf
Secondary metabolism and the risks of GMOs – 1999 – Department of Biology, University of YorkRichard D. Firn, Clive G. JonesFinn&Jones1999.pdf
Health Risks of Genetically Modified Foods – 2009 – Critical Reviews in Food Science and Nutrition, 49:164–175Artemis Dona, Ioannnis S. ArvanitoyannisDona&Arvanitoyannis2009.pdf
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