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24 de abril de 2018

Las Corporaciones: Monsanto-Bayer y la "ciencia" transgénica... Silvia Ribeiro




Las Corporaciones: Monsanto-Bayer y la "ciencia" transgénica... Silvia Ribeiro*

Silvia Ribeiro*

La adquisición de la megaempresa transgénica Monsanto por la vieja fabricante de venenos y farmacéuticos Bayer fue aprobada en marzo de este año por la Dirección General de Competencia de la Unión Europea y la semana pasada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Aunque falta la aprobación de otros países, estas decisiones marcan la consolidación de la última de las megafusiones de las industria de semillas y agrotóxicos que comenzó en 2015. Las otras fueron la de las trasnacionales estadunidenses Dow y DuPont, que formaron una nueva división agrícola para sus negocios de semillas y agrotóxicos llamada Corteva Agrisciences y la de la trasnacional de origen suizo Syngenta con la empresa nacional de ChemChina, que planea fusionarse además con Sinochem, otra estatal china.

Las oficinas de competencia consideraron que las tres fusiones eran problemáticas, pero especialmente la de Monsanto-Bayer. Para aprobar las fusiones, plantearon a todas que debían deshacerse de parte de sus negocios para evitar el dominio del mercado, una expresión a todas luces retórica y sin sentido real.

En efecto, quien ha cosechado las actividades de las que se han ido desprendiendo las otras empresas ha sido BASF, otra rancia trasnacional alemana fabricante de venenos químicos.

Bayer accedió a vender a BASF su negocio de semillas y una parte del negocio de agrotóxicos, especialmente glufosinato, ya que varias de sus semillas transgénicas son tolerantes a este herbicida. Pero de ninguna manera abandona el terreno: seguirá con el negocio de semillas transgénicas y nuevas biotecnologías –como CRISPR-Cas9– que tiene Monsanto, y agroquímicos aún más tóxicos como Dicamba, también de Monsanto.

Quedan así solamente cuatro megaempresas que tendrán entre ellas más de 60 por ciento del mercado global de semillas comerciales, 100 por ciento del de semillas transgénicas y más de 70 por ciento del mercado global de agrotóxicos. Las supuestas condiciones de las oficinas de competencia parecen más bien una broma, ya que en realidad engordaron a BASF, la única empresa de agrotóxicos y transgénicos que quedaba fuera de la ronda de fusiones que inició en 2015.

Otro motor de las fusiones ha sido acaparar el manejo de datos masivos (big data) agrícolas y climáticos. Por esta razón, Estados Unidos le planteó a Bayer que debía vender parte de sus activos en agricultura digital, cosa que finalmente Bayer accedió, pero manteniendo la licencia de uso de éstos. Básicamente, todas los probables movimientos que anunció el Grupo ETC desde 2015 sobre las fusiones se han cumplido. Sigue ahora la próxima ronda de fusiones, en la cual las empresas de maquinaria –como John Deere, AGCO y CNH– probablemente se tragarán a las cuatro anteriores, para pasar a tener control de todos los primeros eslabones de la cadena agrícola: semillas, agrotóxicos, maquinaria, datos agrícolas y climáticos, y seguros. (https://tinyurl.com/y9dnpano)

Este es el contexto real de las semillas transgénicas: cuatro empresas gigantes y sin escrúpulos, cuya fuente principal de lucro ha sido fabricar venenos, y todas con con un historial negro de crímenes contra el ambiente y la salud, incluyendo catástrofes como el derrame químico en Bhopal, India, que mató a miles de personas y envenenó a casi medio millón.

Es un contexto que no se puede olvidar, no sólo porque son las mismas empresas y el mismo afán de lucro a cualquier costo, también porque significan una garra de acero cada vez más apretada sobre los mercados agrícolas en todo el planeta.

Cualquiera que defienda las semillas transgénicas sin referirse a este contexto está ocultando la realidad. No existen semillas transgénicas en el mercado que no sean propiedad de esas cuatro megaempresas. Es tan claro que su interés es la venta de agrotóxicos, que por ello la aplicación de éstos, sobre todo glifosato, ha crecido exponencialmente, más de mil por ciento en los pasados 20 años en los países donde se producen más transgénicos, como Estados Unidos, Argentina y Brasil.

Es por ello falaz y cínica la charla de Francisco Bolívar Zapata en el reciente seminario Los alimentos transgénicos a debate (UNAM, 11-13 abril, https://tinyurl.com/y9hq2y84), en la que afirma que el uso de transgénicos disminuye el uso de agrotóxicos. Se refiere en forma notablemente anticientífica a datos parciales para falsear conclusiones: asegura que el maíz transgénico Bt, usa menos herbicida que el convencional. Oculta decir que la cifra total de agrotóxicos (herbicidas, funguicidas, etcétera) en maíz de Estados Unidos aumentó con el uso de transgénicos y que las empresas de transgénicos ahora venden maíz Bt con tolerancia a herbicidas, con lo que el aumento de uso de agrotóxicos está asegurado.

En el mismo debate, Rosaura Ruiz, quien moderó la mesa, afirmó que disentir en ciencia es sano y que cada uno seguirá luchando por su posición. Por supuesto, la duda y el debate honesto es la base de la ciencia. Pero para que eso sea válido la premisa debe ser que no se libere ningún transgénico al ambiente ni al consumo hasta que exista consenso sobre sus riesgos. De lo contrario, no es un debate científico, sencillamente se está usando a la población, la biodiversidad y la naturaleza como conejillos de Indias de cuatro megaempresas trasnacionales y unos cuantos científicos que se alquilan para ellas.

*investigadora del Grupo ETC: Silvia Ribeiro es la Directora de América Latina para el grupo ETC. Ella tiene su base en México. Tiene experiencia como periodista y activista ambiental en Uruguay, Brasil y Suecia. Ella tiene una amplia experiencia en defensa social y ambiental. Como representante de la sociedad civil, ha asistido y seguido las negociaciones de varios tratados ambientales de las Naciones Unidas. También ha sido conferencista invitada en muchos eventos de la sociedad civil en todo el mundo que hablan sobre las nuevas tecnologías transgénicas y otras, la concentración corporativa, la propiedad intelectual, los derechos de los indígenas y los agricultores. Silvia también ha producido una serie de artículos relacionados con estos temas, que han sido publicados en revistas y artículos de América Latina, Europa y América del Norte, así como capítulos en varios libros.

vía:
http://www.jornada.unam.mx/2018/04/14/opinion/021a1eco

26 de febrero de 2017

LA GENÉTICA ES LA NUEVA EUGENESIA: CÓMO LOS TRANSGÉNICOS REDUCEN LA POBLACIÓN HUMANA


Flickr.com/Miran Rijavec (public domain)
25.02.2017

LA GENÉTICA ES LA NUEVA EUGENESIA: CÓMO LOS TRANSGÉNICOS REDUCEN LA POBLACIÓN HUMANA
Alemania
F. William Engdahl

Lo siguiente es la transcripción de una entrevista

El año pasado, tuvimos una serie de fusiones en las corporaciones mundiales de transgénicos. Esto ha creado una concentración alarmante de poder corporativo en las manos de básicamente tres grupos empresariales.

El primero es Bayer AG de Alemania, que hizo una adquisición amistosa de Monsanto. La razón para esto fue que Monsanto se identifica en la mente colectiva como la pura maldad y todo lo malo sobre los transgénicos. Esto se convirtió en una carga sobre todo el proyecto de transgénicos. Así, Bayer entró en juego, que tiene una imagen amigable de una amable empresa, inocua, de aspirinas, pero de hecho es la compañía que inventó la heroína en la década de 1880 y fabricó el gas para los hornos de Auschwitz durante la IIGM. Es una de las compañías de industria agropecuaria más sucias en el mundo, con una serie de homicidios y pesticidas que exterminan las colonias de abejas y otras muchas cosas que son esenciales para la vida y la naturaleza.

ChemChina -el gigante químico estatal chino- por alguna razón adquirió Swiss Syngenta, que fabrica herbicidas.

Entonces, Dow Chemicals y DuPont fusionaron sus negocios de transgénicos.

Así, tenemos tres grupos corporativos gigantescos a lo largo del mundo que controlan parte de lo genéticamente modificado en la cadena alimentaria humana. Tan peligrosos como son los cultivos transgénicos y cuanto más venden, se torna cada vez más obvio que son los químicos que por contrato deben ser aplicados a dichas semillas transgénicas por las corporaciones. Ellos demandan que si compras semillas de soja o maíz, debes usar los herbicidas de Monsanto (ahora Bayer).

Por tanto, esto está dando más poder empresarial a la industria de los transgénicos que nunca antes en la historia y que esto es una tendencia alarmante. Están presionando a la burocracia en Bruselas. Un ejemplo: Hubo una masiva campaña pública contra la renovación de la licencia de la Comisión Europea para el Glifosato. El Glifosato es el herbicida más ampliamente usado en el mundo. El Glifosato es el principal ingrediente en el herbicida de Monsanto. Los otros ingredientes son secreto corporativo de Monsanto, pero la combinación de ellos es uno de los herbicidas más mortíferos.

El organismo responsable de la Organización Mundial de la Salud para valorar los peligros genéticos, tomó la decisión el pasado año de que el Glifosato era un probable agente causante de cáncer.

La licencia se acercaba a una renovación automática el pasado año, una licencia de 15 años. La comisión de la UE para la salud estaba preparada para renovarla automáticamente por un periodo de 15 años. La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (AESA), que es responsable supuestamente por la salud y la seguridad de los ciudadanos europeos, recomendaba la aprobación basada en un estudio alemán por la Agencia de Seguridad Alimentaria Alemana, ¡que simplemente fue plagiado de los estudios dados por la corporación privada Monsanto! Así, toda la cadena estaba corrupta desde el principio y toda la información estaba manipulada. Pruebas reales han mostrado que en minúsculas concentraciones, más bajas que los niveles recomendados en Europa y los EEUU, el glifosato causa enfermedad renal, enfermedad hepática, y otras enfermedades que son potencialmente fatales.

Ahora, el Glifosato ha aparecido en pruebas de orina, en agua potable urbana, en jardines, en aguas subterráneas, etc. Y que entra en el sistema de las mujeres embarazadas, por ejemplo, con un embrión. ¡Está en todo esto!

La comisión de la UE, a pesar de millones de peticiones y a pesar de las recomendaciones de importantes científicos de todo el mundo para no renovar la licencia, hizo un compromiso bajo la presión de la gran industria y lo renovaron durante 18 meses. ¿Por qué lo renovaron para ese tiempo? Porque al final de los 18 meses, les dijeron por Bayer y Monsanto que la fusión de esas dos gigantescas corporaciones estaría completada y Bayer iba a reemplazar el Glifosato con otra toxina, probablemente más mortífera, pero no tan bien conocida como el Glifosato. Así que ellos simplemente compraron tiempo. Y este es solo un ejemplo.

Esta agenda de los transgénicos no solamente es sobre la salud y la seguridad; no es sobre incrementar el rendimiento de los cultivos, que es una mentira que ha sido demostrada en pruebas repetidas en Norteamérica y por todo el mundo. El rendimiento de los cultivos para los granjeros, usando plantas transgénicas, puede incrementarse ligeramente durante el primer y segundo año de cosechas, pero finalmente declina tras el tercer y cuarto año. ¡Y no solo eso! Nos han prometido desde Monsanto y otros gigantes de transgénicos que el uso de los químicos será menor, debido a esos rasgos “maravillosos” que las plantas transgénicas resisten. De hecho, las malas hierbas se vuelven más resistentes y tienes súper-malas hierbas, que son como de 5-6 pies de alto y ahogan todo. Es una catástrofe. Así, los granjeros terminan usando nuevos herbicidas para matar a las súper-malas hierbas. Todo este juego de locura en torno a la composición genética de la naturaleza es un desastre desde el principio.

La agenda real de los transgénicos, que he documentado a gran detalle en mi libro “semillas de la destrucción”, viene desde la fundación Rockefeller. Surge del movimiento eugenésico de las décadas de 1920 y 1930. La Fundación Rockefeller durante la década de 1930, hasta el estallido de la segunda guerra mundial, cuando también se volvió políticamente embarazoso, financiaba los experimentos eugenésicos nazis del instituto Káiser Wilhelm en Berlín y Múnich. ¿Por qué hicieron esto? Su objetivo era la eliminación de lo que denominaban como “comedores indeseables”. Que se denomina reducción de la población.

Tras la guerra, el jefe de la Sociedad Eugenésica Estadounidense, que era un buen amigo de John D. Rockefeller, en la conferencia anual de la Sociedad Eugenésica Estadounidense dijo: "Desde hoy, el nuevo nombre de la eugenesia es la genética”. Es más, si tienen eso en mente –la ingeniería genética, el proyecto del genoma humano, etc.- todos son fraudes científicos. Científicos rusos han demostrado que todo el proyecto del genoma ignoró absolutamente el 98% de los datos científicamente valiosos a favor del 2% que era completamente absurdo y supuso un desperdicio de miles de millones de dólares.

Por tanto, han estado obsesionados con la idea de cómo reducir la población humana en un sentido que no fuera tan obvio como simplemente salir y realizar una campaña de esterilización masiva.

Realmente, han hecho eso en América central junto con la Organización Mundial de la Salud por dar ciertas vacunas que habían preparado para tener efectos abortivos. Por tanto, las mujeres en edad fértil en América central fueron suministradas con esas vacunas contra el tétano. La organización de la Iglesia Católica tuvo sospechas, debido a que las vacunas sólo eran dadas a mujeres, no a los hombres. Y encontraron que había un efecto abortivo en las vacunas que hacía imposible que las mujeres concibieran y tuvieran niños. Todo esto es una reducción encubierta de la población.

Esos son los patriarcas occidentales que se creen dioses, sentados en el trono con gran dignidad, controlando la humanidad. Creo que son un manojo de idiotas, pero tienen esta agenda de manipulación genética. Es contra natura, es químicamente inestable. Y tengo que felicitar a la Federación de Rusia porque tuvieron el coraje y la preocupación moral por su población y prohibieron los cultivos transgénicos en toda Rusia. Este fue un paso adelante para la humanidad. Tengo la esperanza de que Rusia use su influencia para conseguir que China haga algo similar, porque su agricultura está en terrible necesidad de algunos aportes saludables rusos. Pero este paso por Rusia, para hacer una agricultura libre de transgénicos, es un gran paso para la humanidad.


8 de abril de 2016

Bióloga del Conicet: "Los Transgénicos son Genocidas y Ecocidas"


Alicia Massarini, Dra. en ciencias Biológicas de la Universidad de Buenos Aires

 

El problema con esta tecnología es que no puede ser usada para el bien porque está diseñada, pensada y usada para maximizar la ganancia económica de corporaciones extranjeras.[...]


Alicia Massarini, Dra. en ciencias Biológicas de la Universidad de Buenos Aires que se desempeña como investigadora adjunta del CONICET, coautora de la séptima edición deBiología de Curtis, caracterizó a los productos transgénicos como "ecocidas y genocidas".


La científica propone que lo mejor es dejar atrás este modelo y "recuperar las producción diversificada de alimentos".


El modelo transgénico -que sigue Argentina- produce "commodities y no alimentos".


La científica fue entrevistada por La Gaceta, oportunidad en la cual advirtió que los transgénicos "no mejoran su valor nutricional", y que no solo afectan al medio ambiente y salud por el uso de agroquímicos, sino que ya existen estudios experimentales probando que su consumo a largo plazo produce enfermedades, en incluso muerte prematura.


La propaganda de Monsanto y sus cómplices es que los transgénicos "mejoran" el producto.Pero la realidad es otra.


"El discurso de quienes promovían esto fue que se mejoraría la calidad del producto, pero los transgénicos en el mercado confieren una ventaja económica al productor. No son amigables con el medio ambiente ni son alimentos", indicó la experta.


Economía


El problema con esta tecnología es que no puede ser usada para el bien porque está diseñada, pensada y usada para maximizar la ganancia económica de corporaciones extranjeras. Los cultivos orgánicos son más rentables.


"Todo lo demás se considera daños colaterales", sostuvo la Dra. En una medición realizada en el año 2014 por ArgenBío, la superficie total sembrada con transgénicos en Argentina fue de 24,3 millones de hectáreas. La científica explico que "Esto que producimos no son alimentos, sino commmodities para exportar y alimentar el ganado de los países centrales y de China. Es una falacia que se hable de que estamos contribuyendo a paliar el hambre del mundo, porque el hambre es cada vez más notable".


En una carta abierta, 1.381 científicos denunciaron el boicot de Monsanto contra el primer estudio de Gilles Eric Séralini, por lo que fue republicado en junio de 2014; ahora están investigando los graves efectos metabólicos evidenciados.


Pese a las falacias de "monsantontos" y promotores corporativos de Monsanto, en este momento los científicos no solo corroboran sino que además amplían el estudio que realizara primeramente el biólogo molecular Gilles Eric Séralini sobre la toxicología a largo plazo del maíz genéticamente modificado y su herbicida Roundup.


La transgénesis es peligrosa


"Se rompe la armonía que tiene ese genoma como sistema integrado. Esto puede traer efectos laterales no previsibles y no mensurables. Por ejemplo, la producción de proteínas o de sustancias que en el metabolismo se alteren y que funcionen como toxinas, que se puedan acumular", explicó Alicia Massarini.

Fecha Artículo: 8.7.15 Publicado por: Jorge Ramos

Fuentes
La Gran Epoca
EcoPortal

BWN Argentina
http://www.preparemonosparaelcambio.com/2015/07/biologa-del-conicet-los-transgenicos.html

http://despiertaalfuturo.blogspot.com.ar/2015/07/biologa-del-conicet-los-transgenicos.html 

RELACIONADO:
ENTREVISTA RADIAL (21.03.2015)
ALICIA MASSARINI (*)


(*) Doctora en Ciencias Biológicas de la Universidad de Buenos Aires. Investigadora Adjunta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (CONICET). Profesora de la Maestría en Política y Gestión de la Ciencia y la Tecnología de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Profesora de la Maestría en Enseñanza de las Ciencias en la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM). Desde abril de 2011 Coordinadora de la Diplomatura Superior de “Enseñanza de las Ciencias. Enfoques para la Democratización del Conocimiento Científico y Tecnológico” en la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). Autora de numerosos artículos publicados en revistas internacionales en el área de la Biología Evolutiva y de libros, capítulos de libros, artículos y materiales para la formación docente orientados a la enseñanza de la biología con un enfoque CTS.

26 de agosto de 2015

ARGENTINA: La Justicia admitió una demanda colectiva ambiental contra los transgénicos


UNA BUENA DE LA JUSTICIA CONTRA LOS TRANSGÉNICOS





ARGENTINA: La Justicia admitió una demanda colectiva ambiental contra los transgénicos.

La demanda ordena al Poder Ejecutivo Nacional a suspender provisionalmente la liberación incontrolada a campo abierto de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) como la comercialización de la soja RR 2 PRO / liberty, en violación de la ley de semillas vigente, como así también se disponga el “etiquetado” de los productos que los contengan.


El Juzgado Federal de Primera Instancia en lo Contencioso Administrativo Nº3 de la Capital Federal, a cargo de Claudia Rodríguez Vidal, declaró admisible una demanda colectiva ambiental sin precedentes por sus implicancias sociales, políticas y económicas.


La demanda ordena al Poder Ejecutivo Nacional a suspender provisionalmente la liberación incontrolada a campo abierto de Organismos Genéticamente Modificados (OGM) como la comercialización de la soja RR 2 PRO / liberty, en violación de la ley de semillas vigente, como así también se disponga el “etiquetado” de los productos que los contengan.


Desde el 21 de diciembre de 2012, la Corte Suprema de Justicia de la Nación argentina (CSJN) tiene en sus manos una demanda colectiva por daño ambiental contra el Estado nacional y las compañías multinacionales productoras de OGM y el paquete de agrotóxicos asociados a ellos que se utilizan en el modelo productivo agroindustrial argentino desde principios de los 90. El fallo es considerado histórico.


La resolución dictada en la causa caratulada “Gimenez Alicia Fanny otros” (Expediente original Nº 22339/2014) reconoce idoneidad y representación para actuar en nombre de la totalidad de la ciudadanía argentina a un pequeño grupo de afectados directos de las fumigaciones con agrotóxicos, como así también afectados en su carácter de consumidores de alimentos transgénicos.


Los demandados son el Estado nacional, por incumplimiento del deber de control, y un grupo de empresas multinacionales por su acción contaminante (Monsanto, Syngenta, DuPont, Novartis, Nidera, Dow Agrosciences, Pionner, Agrevo, Ciba Geigy y Bayer, entre otras), productoras de OGM, principalmente semillas de soja, maíz,algodón, arroz y el paquete químico atado a su uso (glifosato, sales derivadas del mismo, surfactantes y coadyuvantes).





La modificación artificial del genoma de una planta, o “evento” en la jerga de estas empresas, fueron aprobados en la Argentina desde 1996, por lo que se sembraron y se siembran en la actualidad sin control a gran escala y sin evaluación de impacto o riesgo ambiental alguno, más de treinta millones de hectáreas.


Además, se vierten más de trescientos millones de litros de agrotóxicos (veneno) al ambiente por campaña y, en algunos casos, sobre los habitantes, a sabiendas de las consecuencias dañosas que ello acarrea al ambiente, los ecosistemas, la salud y el patrimonio cultural de las personas.


La demanda atacaba principalmente a los OGM y a sus características asociadas, las que derivaron en la tendencia al monocultivo, el método de siembra directa con la consecuente reducción de mano de obra rural, la concentración económica en manos de pocos productores y pooles de siembra, el meganegocio de las empresas multinacionales oligopólicas y el i impacto sobre la salud de las poblaciones rurales y el medio ambiente.


Demanda. La demanda fue presentada por los abogados especialistas: Jorge Mosset Iturraspe, Daniel Salaberry, Graciela Cristina Vizcay Gómez, Miguel Araya, Horacio Belosi y Santiago Kaplun. La misma sostiene que “se suspenda, también, la aplicación de los agrotóxicos utilizados para su cultivo hasta tanto se determine científicamente la inocuidad de los mismos para el ambiente, los ecosistemas, la biodiversidad, la salud de los seres vivos, el patrimonio cultural de los argentinos y, sobre todo, la sostenibilidad de dicho modelo de producción.


“Se exhorta al Poder Legislativo a dictar una ley de bioseguridad y de presupuestos mínimos para uso del recurso suelo y que se condene a las empresas demandadas a “recomponer” o “reparar” el ambiente y ecosistemas dañados (flora y fauna) mediante la reimplantación de cultivares convencionales, la fertilización de suelos y el repoblamiento de especies”, sostienen los abogados demandantes en su presentación.

“Para el caso de que ello no fuese posible, se las condene al pago de una suma de dinero a determinar por alguno de los sistemas de monetarización del daño ambiental de uso internacional y, a tal fin, conformar un Fondo de Compensación Ambiental o Fideicomiso, en concepto de resarcimiento”, sostiene la resolución.


Los casos

► Caso Sandoval (Bandera, Santiago del Estero) La niña Julieta Sandoval falleció a los siete meses de vida en el 2010. Nació con múltiples malformaciones atribuidas al uso de agroquímicos en su entorno. Su abuelo materno y su padre eran fumigadores y utilizaban glifosato, insecticidas y fungicidas. Alicia Fanny Giménez es la madre de la beba fallecida y ahora respalda el amparo.


► Caso Ayelén. Una niña de cinco años, también residente en Bandera que padece leucemia cuyo origen se relaciona con los agroquímicos.


► Caso Tomasi. Fabián Tomasi, se desempeñó como fumigador en Basavilbaso, Entre Ríos, desde que tenía 23 años. Hoy sufre graves afecciones asociadas a la exposición a los agroquímicos.


► Oscar Lescano. Médico rural y ex intendente de Basavilbaso. A partir de su experiencia en el consultorio se convirtió en uno de los más férreos denunciantes del problema en su provincia.


► Caso Milesi. (Mercedes, Buenos Aires) Allí vive el matrimonio conformado por José Milesi y Silvina Picchioni y su hijo Juan. En 2008, cuando el menor tenía dos años, fué rociado en el patio de su vivienda por un avión fumigador. Tiempo después le diagnosticaron al niño leucemia linfoplástica.

Fuente: Diario La Capital

13 de junio de 2015

Bióloga del Conicet: "Los transgénicos son genocidas y ecocidas"



Alicia Massarini, Dra. en ciencias Biológicas de la Universidad de Buenos Aires que se desempeña como investigadora adjunta del CONICET, coautora de la séptima edición de Biología de Curtis, caracterizó a los productos transgénicos como "ecocidas y genocidas".

La científica propone que lo mejor es dejar atrás este modelo y "recuperar las producción diversificada de alimentos".

El modelo transgénico -que sigue Argentina- produce "commodities y no alimentos"

La científica fue entrevistada por La Gaceta, oportunidad en la cual advirtió que los transgénicos "no mejoran su valor nutricional", y que no solo afectan al medio ambiente y salud por el uso de agroquímicos, sino que ya existen estudios experimentales probando que su consumo a largo plazo produce enfermedades, en incluso muerte prematura.

La propaganda de Monsanto y sus cómplices es que los transgénicos "mejoran" el producto. Pero la realidad es otra.

"El discurso de quienes promovían esto fue que se mejoraría la calidad del producto, pero los transgénicos en el mercado confieren una ventaja económica al productor. No son amigables con el medio ambiente ni son alimentos", indicó la experta.

Economía

El problema con esta tecnología es que no puede ser usada para el bien porque está diseñada, pensada y usada para maximizar la ganancia económica de corporaciones extranjeras. Los cultivos orgánicos son más rentables.

"Todo lo demás se considera daños colaterales", sostuvo la Dra. En una medición realizada en el año 2014 por ArgenBío, la superficie total sembrada con transgénicos en Argentina fue de 24,3 millones de hectáreas. La científica explico que "Esto que producimos no son alimentos, sino commmodities para exportar y alimentar el ganado de los países centrales y de China. Es una falacia que se hable de que estamos contribuyendo a paliar el hambre del mundo, porque el hambre es cada vez más notable".

En una carta abierta, 1.381 científicos denunciaron el boicot de Monsanto contra el primer estudio de Gilles Eric Séralini, por lo que fue republicado en junio de 2014; ahora están investigando los graves efectos metabólicos evidenciados.

Pese a las falacias de "monsantontos" y promotores corporativos de Monsanto, en este momento los científicos no solo corroboran sino que además amplían el estudio que realizara primeramente el biólogo molecular Gilles Eric Séralini sobre la toxicología a largo plazo del maíz genéticamente modificado y su herbicida Roundup.

La transgénesis es peligrosa

"Se rompe la armonía que tiene ese genoma como sistema integrado. Esto puede traer efectos laterales no previsibles y no mensurables. Por ejemplo, la producción de proteínas o de sustancias que en el metabolismo se alteren y que funcionen como toxinas, que se puedan acumular", explicó Alicia Massarini.

Fuentes:


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Massarini, Alicia:
Dra. en ciencias Biológicas de la Universidad de Buenos Aires. Investigadora Adjunta de Conicet. Profesora de la Maestría en Política y Gestión de la Ciencia y la Tecnología (UBA). Profesora de la Maestría en Enseñanza de las Ciencias (UNSAM). Coautora de la 7° edición de Biología de Curtis. Es co-coordinadora de cursos a distancia sobre Evolución, y Biología y sociedad de CePA- Escuela de Capacitación Docente del Ministerio de Educación de la Ciudad de Bs. Autora de numerosos artículos publicados en revistas internacionales en el área de la Biología Evolutiva y de libros, capítulos de libros, artículos y materiales para la formación docente orientados a la enseñanza de la biología con un enfoque CTS.

2 de septiembre de 2013

Dr. Mercola "Argentina es uno de los países más afectados por los transgénicos"


Entre decenas de miles de sitios web de salud natural, el sitio web Mercola.com es el más visitado del planeta, y es también uno de los más visitados a nivel Salud General, abarcando todas las categorías.

Por su experiencia y conocimientos en diversas áreas de la medicina, el Doctor Mercola colaboró con programas de televisión, radios y revistas de alcance nacional en Estados Unidos, incluyendo: Today Show, CNN, ABC's World News Tonight, The Dr. Oz Show, The Doctors, CBS, NBC y ABC, Time Magazine, Forbes Magazine, y docenas de programas radiales. El Dr. Mercola es también autor de los best sellers del New York Times: The Great Bird Flu Hoax (La gran estafa de la Gripe Aviar) y The No-Grain Diet (La dieta sin granos).

Su visión sobre Argentina

El Dr. Mercola comentó en Twitter que Argentina es el país más afectado por los transgénicos, enlazando un informe especial de Mercola.com con un vídeo que expone el incremento en las tasas de cáncer, abortos y malformaciones fetales, en el norte del país, pero también a la corrupción del gobierno y los crímenes de Monsanto, una corporación que contrata matones para golpear, intimidar, robar y asesinar personas que se oponen a los transgénicos.

Cristina Fernández de Kirchner y las mentiras corporativas

Ustedes recordarán el discurso oficial de la Presidente Cristina Fernández de Kirchner, quien alegremente alienta a Monsanto a ocupar más y más territorio nacional con cultivos genéticamente modificados, y al mismo tiempo en otra alocución reconociendo que las tasas de cáncer de cuello uterino son mayores en el norte del país, cuando todos sabemos que el cáncer no elige áreas geográficas especificas, salvo que en esas áreas se intoxique a la gente con agentes cancerígenos como el RoundUP (glifosato).



Cuando la Presidente inició su campaña de propaganda para la vacuna infanticida VPH, fabricada por Merck (Gardasil) o Glaxo (Cervarix), se expresó manifestando su conocimiento sobre la existencia de "más cáncer" en el norte argentino, ratificando de esta manera que donde hay más fumigación las tasas de cáncer aumentan.



La falsa solución propuesta por Cristina Fernández de Kirchner para el problema creado en primera instancia por sus negocios personales con Monsanto, fue imponer la obligatoriedad de una vacuna criticada en todo el planeta, que causa desde muerte súbita hasta convulsiones permanentes e infertilidad, y cuyo mayor fabricante (Merck) posee los mismos accionistas que Monsanto.

El articulo del Dr. Mercola:

La Soja Roundup Ready se cultiva a gran escala mundialmente, junto al aumento exponencial del uso del herbicida Roundup. Los granos de soja "Roundup Ready" de Monsanto, se modifican genéticamente para sobrevivir a las dosis letales de glifosato, el ingrediente activo en el herbicida Roundup. Esta practica redunda en ganancias para Monsanto pero perdidas para casi todos los demás. Por no hablar del riesgo que suponen estos cultivos para el medio ambiente, los animales y los seres humanos alimentados con sus "frutos".

Argentina's Bad Seeds (Malas Semillas de Argentina)



Uno de los países más afectados por la soja genéticamente modificada es Argentina, cuya población está enfermándose masivamente por la fumigación con herbicidas. El glifosato, ingrediente principal de Roundup, es la causa del terrible aumento en devastadores defectos de nacimiento y el aumento en las tasas de cáncer.

En la película People and Power - Argentina : The Bad Seeds, el cineasta Glenn Ellis investiga las tendencias destructivas y daños a la salud asociados con el uso creciente de soja genéticamente modificada. Para ello entrevista en la provincia de Córdoba al Premio Nobel Alternativo, profesor Raúl Montenegro, quien explica los problemas asociados con el uso excesivo de pesticidas.

"Montenegro, biólogo de renombre mundial, parecía un expedicionario vistiendo una camisa de color caqui y botas para la selva. 'Tengo pesticidas en mi', dijo casi tan pronto como se abrió la puerta. Aquí todos tenemos pesticidas en nuestros cuerpos, porque la tierra está saturada de ellos. Y es un gran problema. En Argentina la biodiversidad está disminuyendo. Incluso en los parques nacionales, porque los plaguicidas no reconocen los límites de los parques", escribió Ellis.

La soja transgénica de Monsanto ocupa más de 18 millones de hectáreas en Argentina, sobre las cuales se pulverizan más de 300 millones de litros de pesticidas. Los estudios sugieren que el glifosato rociado sobre estos cultivos produce cáncer, deformidades y abortos, y las tasas de estas enfermedades aumentan en las zonas donde se realiza la pulverización.

La esterilidad y los abortos involuntarios también están creciendo. Los expertos advierten que en 10 o 15 años, las tasas de disfunción endocrina, cáncer, e infertilidad podrían alcanzar niveles catastróficos en Argentina .

Malformaciónes de nacimiento en centros agrícolas de Argentina

Ellis se reunió también on el Dr. Medardo Vásquez , especialista neonatal que dirige el Hospital de Niños de Córdoba . El Dr. Vasquez señaló:

"Veo a los recién nacidos, muchos de los cuales malformados. Y tengo que decirle a los padres que sus hijos están muriendo a causa de estos métodos agrícolas. En algunas zonas de Argentina es la primera causa de muerte en niños menores de un año" .

Ellis también muestra un gráfico que sube vertiginosamente, comparando el aumento de plantaciones transgénicas con el aumento en las tasas de cáncer y otras enfermedades. El gráfico evidencia como durante los últimos 15 años los transgénicos crecieron al mismo ritmo que la muerte. En la localidad de Malvinas Argentinas, Córdoba, que está rodeada por plantaciones de soja, la tasa de abortos involuntarios es 100 veces superior al promedio nacional, cortesía del glifosato.

Aparte de fumigación química, los silos contenedores son otro factor importante. El cultivo tratado químicamente produce un polvo tóxico que es ventilado al aire libre sin filtración, por lo cual el viento esparce contaminación sobre los residentes locales.

A pesar de todas las pruebas en su contra, Monsanto continúa declarándose inocente. En una declaración escrita a Ellis, la compañía dijo :

"La linea de herbicidas agrícolas Roundup ® tiene una larga trayectoria de uso seguro cuando se utiliza según las instrucciones de la etiqueta en más de 100 países de todo el mundo. Estudios toxicológicos completos han demostrado que el glifosato, ingrediente activo de los herbicidas agrícolas Roundup ®, no causa defectos de nacimiento o problemas reproductivos".

La verdad sobre los productos de Monsanto

Los estudios favorables al glifosato sobre los cuales habla Monsanto, fueron realizados por Monsanto, todos los demás estudios independientes ratifican que el glifosato es extremadamente peligroso, incluso en dosis insignificantes. Es importante darse cuenta de que los alimentos genéticamente modificados (GM ) NUNCA FUERON PROBADOS COMO SEGUROS para el consumo humano, y mucho menos sus potenciales daños para futuras generaciones. Monsanto y sus defensores afirman que los cultivos transgénicos son "el producto alimenticio más probado que el mundo haya visto jamás".

* La "investigación" financiada por la industria afecta previsiblemente el resultado del juicio. Lo cual fue verificado por docenas de estudios científicos que comparan la financiación con los resultados del estudio. Cuando la investigación sobre un producto es financiada por la empresa que elabora ese producto, está prácticamente garantizado que los resultados del estudio serán positivos. Por lo tanto, son necesarios y vitales nuevos estudios independientes que repliquen y por lo tanto verifiquen los resultados.

* Los "estudios" corporativos relacionados a la alimentación animal, nunca duran más de 90 días. Según la ciencia independiente ha confirmado es un lapso de tiempo demasiado corto. Los estudios reales demuestran que los problemas de salud masivos aparecen a durante y a partir del mes 13, incluyendo daño a los órganos y cáncer.

* Empresas como Monsanto o Syngenta rara vez permiten a los investigadores independientes acceder a sus semillas patentadas, amparandose en la protección jurídica otorgada a estas semillas bajo el control de leyes de patentes. Por lo tanto la investigación independiente es muy difícil o casi imposible de realizar.

Es por esta razón que Cristina Fernández de Kirchner garantizó la aprobación de la ley de patentes sobre las semillas y la vida en Argentina.

* Si los científicos utilizan semillas provistas por los agricultores, Monsanto los demanda utilizando el sistema legal a su favor. Además, casi toda la investigación agrícola académica es controlada por Monsanto, ya que la corporación financia y da créditos a las instituciones educativas, y de paso, soborna "profesores".

En definitiva, no existe control de seguridad.

Una vez que el elemento transgénico fue aprobado, Argentina no realiza ningún tipo de vigilancia ni seguimiento para establecer activamente una revisión de sus efectos para la salud humana o la naturaleza.

Celeste Fassbinder
Twitter: @CelesFassbinder
BWN Argentina

Fuente: Argentina—A Poster Child for the Health Hazards of GMO Crops - See more at: http://bwnargentina.blogspot.com.ar/2013/09/dr-mercola-argentina-es-uno-de-los.html#sthash.7mKrhP1w.dpuf

11 de marzo de 2013

Hacia donde vamos con los transgénicos???

http://www.jornada.unam.mx/2013/02/21/opinion/024a2pol
La Jornada (México), Jueves 21 de febrero de 2013
Cuarenta aniversario de los transgénicos
Ignacio Chapela*
Este año, la transgénesis cumple 40. Son pocos años, si se considera que la manipulación transgénica (la introducción forzada de material genético de varios organismos diversos en otro que los recibe y los reproduce) es una intervención en la biología del planeta sin precedente en los miles de millones de años que ha existido la vida en esta, nuestra esquinita del cosmos.
Pero 40 años son muchos cuando se considera que esta intervención se ha visto distribuida sobre una superficie significativa del planeta. Los humanos hemos mantenido, en promedio, unos 100 millones de hectáreas de cultivos transgénicos cada año desde su primera comercialización oficial en 1996, concentradas principalmente en cinco países. Esto, sin contar liberaciones imprevistas. Lo interesante es que ahora contamos con datos de esta experiencia de 40 años para evaluar la transgénesis.
Algunos piensan que este “experimento” con el planeta demuestra de alguna manera la inocuidad de los transgénicos; argumentan que no ha habido evidencia de daño alguno asociado a la liberación o uso de estos organismos. Otros, como yo, consideran que nunca fue este un experimento, porque nunca hemos hecho lo mínimo necesario para que lo fuera, a saber: mantener controles y observar sistemáticamente los resultados. Los transgénicos se liberan al ambiente sin posibilidad de compararlos con algún control y sin etiquetar. ¡Ningún estudiante de secundaria pasaría la materia si cometiera el error de no incluir un control ni marcar los tubos en su experimento! Tal vez no tengamos un experimento, pero historia, sin embargo, sí tenemos.
Después de su primera generación en 1973, el doctor Paul Berg, junto con otros pioneros de la transgénesis, llamó a una reunión urgente en el centro vacacional de Asilomar, al sur de San Francisco, pidiendo a todos los científicos un periodo de reflexión sobre los posibles riesgos de la transgénesis. El riesgo más importante que ellos podían vislumbrar era el posible escape al ambiente de alguna bacteria con propiedades patogénicas aumentadas, como lo sería una resistencia a los antibióticos. Hoy sabemos que este riesgo se ha convertido en realidad: al muestrear seis de los ríos más importantes de China, un grupo de investigadores demostró que en todos ellos las poblaciones nativas de bacterias han incorporado ADN originado en laboratorios o en campos de cultivo río arriba. Además, las secuencias de ADN transgénico encontradas no son irrelevantes: las bacterias que las llevan se vuelven resistentes a antibióticos.
Esta es, en otras palabras, la demostración de que la peor pesadilla del doctor Berg es ahora una realidad ecológica innegable. Por si hiciera falta resaltar la importancia de este descubrimiento, hay que dejar en claro que sabemos ahora a ciencia cierta que los transgénicos no se quedan inmóviles en el sitio en el que se les libera, sino que se transfieren por mecanismos de transmisión “horizontal” de material genético de las plantas transgénicas a las bacterias de vida libre en el ambiente, de donde pueden continuar, ahora invisiblemente, dispersándose. El hecho de que las bacterias de vida libre desarrollen el fenotipo específico de la resistencia a los antibióticos significa además que estamos “armando,” a través de los transgénicos, a la próxima generación de bacterias patogénicas que encontraremos nosotros, nuestros animales y plantas cultivadas, sin las herramientas que el siglo XX nos dio para defendernos de sus infecciones. Hay que notar que la aparición de bacterias resistentes a los antibióticos es el tema que más preocupa a las instituciones de salud pública de todo el mundo en estos momentos.
El escape de los transgénicos por transmisión génica horizontal se añade a los documentados ejemplos de su escape a través de los mecanismos más conocidos de polinización y movimientos o intercambios de semillas. Sabemos, pues, que la liberación intencional o inadvertida de transgénicos al ambiente tiene consecuencias que van mucho más allá del campo de cultivo en el que se les introduce, y que esas consecuencias durarán muchísimo más tiempo del que pensábamos hace 40 años.
Sabemos más: en los últimos dos años hemos recibido información clara sobre las consecuencias del consumo de transgénicos. Sabemos que el material genético de los transgénicos (sobre todo el ARN) sobrevive a la digestión en el humano en suficientes cantidades como para tener un efecto importante en la salud de quien los consume. Hemos visto los resultados de estudios de alimentación en modelos animales como las ratas, gracias al trabajo de los equipos dirigidos por los doctores Pusztai en Escocia y recientemente de Séralini en Francia. A pesar de las campañas de descrédito en su contra, estos estudios continúan sin refutación científica, indicando que a mediano y largo plazos el consumo de transgénicos puede tener consecuencias importantes en la salud.
Sabemos también que los materiales transgénicos pueden tener comportamientos inesperados, como lo demuestran dos estudios recientes. Primero, una secuencia inusitada encontrada en la mayoría de las plantas transgénicas, el llamado “gen VI”, no sólo contribuye a la activación desmesurada de las regiones genómicas en que se encuentra, sino que también, soprendentemente, parece bloquear la capacidad de defensa de la planta –o cualquier otro organismo– ante ataques de virus. En otro estudio hemos aprendido que la introducción de ARN transgénico en las plantas que forman la dieta humana puede conferir regulación directa de ese ARN sobre los tejidos del humano a varios niveles, alterando su fisiología de maneras complejas. Debe notarse que una “nueva generación” de transgénicos propone el uso del tipo de ARN en cuestión, a través de los llamados ARN de interferencia.
Desde una perspectiva estrictamente biológica, los riesgos de la liberación de transgénicos al ambiente, que ya se podían vislumbrar hace 40 años, son ahora daños reales en la ecología del planeta: contaminación genética, generación de resistencias en malezas, plagas y patógenos, daños por el abuso de los pesticidas asociados, y muchos más. A ellos, la historia continúa agregándoles sorpresas inusitadas: la transferencia horizontal rampante, las alteraciones fisiológicas sutiles pero importantísimas debidas directamente al consumo de transgénicos, la emergencia de nuevas cepas de bacterias resistentes y de cultivos con nuevas susceptibilidades. Tenemos, sin duda, evidencia de prima facie para concluir que los transgénicos, en su 40 aniversario, merecen una nueva evaluación que confronte ya no los riesgos hipotéticos contra los beneficios a futuro, sino los daños demostrados contra las promesas incumplidas de rendimiento y seguridad.
* Profesor de la Universidad de California en Berkeley
http://soclaperu.wordpress.com/2013/02/23/httpwww-jornada-unam-mx20130221opinion024a2pol/

22 de febrero de 2013

Transgénicos, cáncer y corrupción en la ciencia


Transgénicos, cáncer y corrupción en la ciencia. “Mujeres, niños y hombres seremos sus ratas de laboratorio” #BastadeNeoliberalismo #NoAlCapitalismoSalvaje

por Pok
Transgénicos, cáncer y corrupción en la ciencia
Por Silvia Ribeiro* (La Jornada)
Gran parte del maíz transgénico que Monsanto y otras empresas presionan para plantar en millones de hectáreas en México, es el tipo que provocó cáncer y otros daños a la salud (hígado y riñones, infertilidad, muerte prematura) en ratas de laboratorio, según un reciente estudio científico en Francia. El estudio ha sido objeto de muchos reconocimientos científicos y también cuestionamientos. Pese a que las críticas vienen de científicos ligados a la industria transgénica, es muy saludable que se discuta este y cualquier otro experimento científico. Lo que es enfermo y no se justifica en ningún escenario es que mientras tanto, se autorice la siembra y consumo de maíz transgénico, sometiendo a la población a esos riesgos.
Si el gobierno aprueba esas solicitudes, México, por ser uno de los países de más alto consumo de maíz del mundo –comemos maíz cada día, durante toda la vida– se transformará en un gigantesco experimento de las transnacionales, las mujeres, niños y hombres seremos sus ratas de laboratorio. Si comparamos en extensión de vida, el cáncer y otros problemas empezarían a aparecer después de varios años de consumo –probablemente antes en los niños.
Las solicitudes son para Sinaloa y Tamaulipas, estados que como explicó Ana de Ita (La Jornada, 16/10/12) , proveen de maíz a la ciudad de México y otras, por lo que el perverso experimento comenzaría masivamente apenas 6 meses después que se plantara ese maíz. Por ello crece la alerta en las ciudades tanto como en el campo, exigiendo que no se apruebe ningún maíz transgénico.
República bananera (Helguera)
República bananera (Helguera)
El estudio en Francia mostró resultados tan graves, que se ha convertido en un caso paradigmático, tanto sobre los riesgos de los transgénicos, como por revelar la corrupción de científicos y agencias reguladoras, mostrando que el sistema que usan para evaluación de riesgos es altamente deficiente.
En septiembre 2012, Gilles-Eric Séralini y su equipo de la Universidad de Caen, Francia, publicaron los resultados de alimentar durante dos años a ratas de laboratorio con maíz transgénico NK603, resistente al herbicida Roundup, mostrando que produjo tumores cancerígenos y otros daños severos en ratas. Es el estudio más amplio que se ha realizado a nivel mundial y la revista que lo publicó, la más prestigiada en el tema de toxicología en alimentos.
Séralini usó el mismo tipo de ratas y la misma metodología que había usado Monsanto con el maíz NK603, pero empleó un mayor número de ratas y prolongó el estudio durante toda la vida de éstas, mientras Monsanto lo interrumpió a los tres meses. Pero Monsanto afirmó que las ratas no tuvieron problemas y basadas en sus datos, la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) declaró que el maíz era “seguro” para el consumo. Curiosamente, los síntomas de daño aparecieron a partir del cuarto mes, lo que cuestiona el período de tres meses que usó Monsanto, aceptado por la EFSA. La EFSA ha sido objeto de muchas denuncias –incluyendo a la Corte Europea de Auditores- por sus relaciones incestuosas con la industria de transgénicos, de alimentos y de agrotóxicos, incluyendo haber eliminado informes críticos (como hizo con otro maíz transgénico en 2005) y que la mayoría de los científicos que cita y con quien trabaja en temas cruciales de riesgo sobre la salud, tienen conflicto de intereses. (Ver detalles en Corporate Europe Observatory)
semilla-monsantoApenas publicado el estudio de Séralini, un centro de relaciones públicas financiado por la industria biotecnológica y otras industrias contaminantes, que se hace llamar Science Media Centre, (SCM) compiló citas de “científicos” que cuestionaban el estudio de Séralini, alegando problemas de metodología, que las ratas usadas tienden a desarrollar tumores, que eran pocas, que hay animales alimentados con maíz transgénico a nivel industrial pero no se reportan tumores, (ocultando que ni los buscan ni el caso es comparable por ser períodos de vida mucho más cortos). En pocas horas científicos ligados a los transgénicos en todo el mundo, incluso en México, repetían como loros los argumentos que les redactó este centro. Varios científicos citados por el SCM tienen vinculación con Syngenta, Monsanto y otras transnacionales de transgénicos. (Ver informe “Smelling a corporate rat”, 12/12/12, SpinWatch).
La EFSA se pronunció contra el estudio y exigió a Séralini todos los documentos bases del mismo. Séralini demandó que el mismo tipo de documentos debían ser hechos públicos para el estudio sobre NK603 realizado por Monsanto, pero la EFSA se negó, alegando que era “información confidencial” de la empresa, demostrando sus dobles estándares.
A fin de noviembre, la EFSA publicó su informe, cuestionando la metodología de Séralini y afirmando que “no hay que volver a examinar las evaluaciones previas de seguridad sobre el NK603″, citando informes de otros países –todos sospechosamente similares. Pero Séralini usó las mismas ratas y la misma metodología que Monsanto, por lo que la conclusión obvia es que la metodología de Monsanto está errada, y por tanto se debe retirar del mercado todo lo que contenga maíz transgénico. Séralini publicó un nuevo artículo que contesta todos los cuestionamientos.
Pese a que el tema es mucho más grave para México, la comisión de bioseguridad (Cibiogem) solo publica la versión de EFSA, ignorando otros informes científicos que apoyan a Séralini, sus respuestas, e incluso a otras agencias gubernamentales, como la ANSES, Francia. Los científicos de Cibiogem y sus organismos deben declarar sus conflictos de interés y porqué eliminan los datos críticos a los transgénicos.
*Investigadora del Grupo ETC

Unos videos sobre lo que activistas mexicanos hacen para dar a conocer lo dañino de los transgénicos:

Más información en Sin Maíz NO hay País.

17 de enero de 2013

Conoce la Verdad Sobre los Transgénicos

ene 16, 2013 por Joven taoista


Los seudo ciéntificos en la actualidad quieren hacer el papel de DIOS, con esto están infringiendo las leyes naturales y alternando así el intrínsiko orden ke los Elohims Kreadores han puesto a todas las kosas, desde las mas ínfimas, komo ser el mismo orden genétiko ke konforma la vida.

Toda biolación a las leyes de DIOS tiene una sanción kósmika, la naturalesa misma, devido a sus Leyes inmutavles estavlese en los humanos toda clase de desarreglos, como por ejemplo aparecen nuevas enfernodades incurables devido a la manipulación genética y no es posible que la medicina natural y la medicina alópata pueda solucionar estas terribles concecuencias de las biolaciones que comete el ser umano contra las Leyes kreadas por DIOS.

Las concecuencias en el amviente son demasiadamente graves, amenazando la divervidad viológika y sus siklos naturales.

En resumen, los trasgènicos son especies vegetales y animales modificadas su genètica original introducièndole genética animal a especies vegetales o genética humana a ciertos animales, un ejemplo es cuando introducen genes de bacterias en el maís para que sirvan como insecticidas contra ciertas plagas.
Al hacer este tipo de alteraciones que no ocurren por sí solas en la naturalesa, probocan serios e irrebercibles daños, pues an roto el respeto natural entre reinos.

Esto causa en el cerebro de quien consuma estos venenos,una confusiòn para poder asimilar algo transgénico que ingresa al organismo, los jugos gástrikos y demás sustansias asimiladoras de los alisiertos /alimentos/ ke komemos,no son capaces de identificar sustancias extrañas para las cuales no existen komponentes ke las puedan deskomponer y asimilar.

Todo esto provoca mal funcionamiento de la mayorìa de òrganos del kuerpo, desencadenando en tumores y cánceres y produciendo infertilidad.



QUÉ SON LOS TRANSGÉNICOS?

Un Organismo Genéticamente Modificado (abreviado OMG, OGM o GMO, este último del inglés Genetically Modified Organism) es aquel cuyo material genético es manipulado en laboratorios donde ha sido diseñado o alterado deliberadamente con el fin de otorgarle alguna característica específica. Comúnmente se los denomina transgénicos y son creados artificialmente en laboratorios por ingenieros genéticos.

Las técnicas de ingeniería genética que se usan consisten en aislar segmentos del ADN (material genético) para introducirlos en el genoma (material hereditario) de otro, ya sea utilizando como vector otro ser vivo capaz de inocular fragmentos de ADN (Agrobacterium tumefaciens, una bacteria), ya sea bombardeando las células con micropartículas recubiertas del ADN que se pretenda introducir, u otros métodos físicos como descargas eléctricas que permitan penetrar los fragmentos de ADN hasta el interior del núcleo, a través de las membranas celulares.

Al hacer la manipulación en el material genético, este se vuelve hereditario y puede transferirse a la siguiente generación salvo que la modificación esterilice al organismo transgénico, una práctica muy común en, por ejemplo, la nueva industria de semillas transgénicas.

Plantas transgénicas: muchas de estas no requieren plaguicidas sintéticos porque contienen genes que producen un insecticida natural, otros cultivos poseen que les permiten resistir sustancias químicas que matan a otras hierbas (entre ellas las llamadas “malas”): por todo esto, se han sucedido numerosas denuncias alrededor del mundo, referidas al efecto dañino de los OGM en la vegetación y fauna, alterando el medio ambiente y la relación entre las especies vivas. Uno de los últimos desarrollos en alimentos OGM, consiste en una planta de arroz que contiene vitamina A, un nutriente esencial para la salud de las personas, sin embargo, sus críticos señalan la existencia de alternativas más económicas ante problemas de la vista, como el arroz integral y los vegetales verdes. En general, todavía existe mucha controversia acerca de que estos nuevos alimentos sean realmente seguros para la salud humana y no produzcan o predispongan a la larga a diversos tipos de enfermedades y/o afecciones.




Animales transgénicos: se han usado animales transgénicos para estudiar genes. Se han producido ratones con genes humanos que hacen que su sistema inmunológico actúe igual al del hombre. Hay ganado transgénico que lleva copias adicionales de genes de la hormona del crecimiento. Esos animales crecen más rápido y producen más carne que los animales comunes. Los investigadores tratan de producir pollos transgénicos que resistan infecciones que ocasionan la intoxicación por alimentos. Varios laboratorios han desarrollado cerdos y ovejas transgénicos que producen proteínas humanas en su leche.

Fuente: wikipedia

EN LOS SIGUIENTES TEMAS KE LES IREMOS PRESENTANDO AVORDAREMOS LAS VERDADERAS INTENCIONES DE LAS GRANDES TRANSNACIONALES Y SU CONTAMINACIÓN CON LAS SEMILLAS TRANSGÉNICAS.


http://stopsecrets.ning.com/profiles/blogs/conoce-la-verdad-sobre-los-transg-nicos

15 de enero de 2013

Transgénicos, cáncer y corrupción en la ciencia.

 “Mujeres, niños y hombres seremos sus ratas de laboratorio” #BastadeNeoliberalismo #NoAlCapitalismoSalvajePOR POK

Transgénicos, cáncer y corrupción en la ciencia

Por Silvia Ribeiro* (La Jornada)

                        

Gran parte del maíz transgénico que Monsanto y otras empresas presionan para plantar en millones de hectáreas en México, es el tipo que provocó cáncer y otros daños a la salud (hígado y riñones, infertilidad, muerte prematura) en ratas de laboratorio, según un reciente estudio científico en Francia. El estudio ha sido objeto de muchos reconocimientos científicos y también cuestionamientos. Pese a que las críticas vienen de científicos ligados a la industria transgénica, es muy saludable que se discuta este y cualquier otro experimento científico. Lo que es enfermo y no se justifica en ningún escenario es que mientras tanto, se autorice la siembra y consumo de maíz transgénico, sometiendo a la población a esos riesgos.

Si el gobierno aprueba esas solicitudes, México, por ser uno de los países de más alto consumo de maíz del mundo –comemos maíz cada día, durante toda la vida– se transformará en un gigantesco experimento de las transnacionales, las mujeres, niños y hombres seremos sus ratas de laboratorio. Si comparamos en extensión de vida, el cáncer y otros problemas empezarían a aparecer después de varios años de consumo –probablemente antes en los niños.

Las solicitudes son para Sinaloa y Tamaulipas, estados que como explicó Ana de Ita (La Jornada, 16/10/12), proveen de maíz a la ciudad de México y otras, por lo que el perverso experimento comenzaría masivamente apenas 6 meses después que se plantara ese maíz. Por ello crece la alerta en las ciudades tanto como en el campo, exigiendo que no se apruebe ningún maíz transgénico.


República bananera (Helguera)

El estudio en Francia mostró resultados tan graves, que se ha convertido en un caso paradigmático, tanto sobre los riesgos de los transgénicos, como por revelar la corrupción de científicos y agencias reguladoras, mostrando que el sistema que usan para evaluación de riesgos es altamente deficiente.

En septiembre 2012, Gilles-Eric Séralini y su equipo de la Universidad de Caen, Francia, publicaron los resultados de alimentar durante dos años a ratas de laboratorio con maíz transgénico NK603, resistente al herbicida Roundup, mostrando que produjo tumores cancerígenos y otros daños severos en ratas. Es el estudio más amplio que se ha realizado a nivel mundial y la revista que lo publicó, la más prestigiada en el tema de toxicología en alimentos.

Séralini usó el mismo tipo de ratas y la misma metodología que había usado Monsanto con el maíz NK603, pero empleó un mayor número de ratas y prolongó el estudio durante toda la vida de éstas, mientras Monsanto lo interrumpió a los tres meses. Pero Monsanto afirmó que las ratas no tuvieron problemas y basadas en sus datos, la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) declaró que el maíz era “seguro” para el consumo. Curiosamente, los síntomas de daño aparecieron a partir del cuarto mes, lo que cuestiona el período de tres meses que usó Monsanto, aceptado por la EFSA. La EFSA ha sido objeto de muchas denuncias –incluyendo a la Corte Europea de Auditores- por sus relaciones incestuosas con la industria de transgénicos, de alimentos y de agrotóxicos, incluyendo haber eliminado informes críticos (como hizo con otro maíz transgénico en 2005) y que la mayoría de los científicos que cita y con quien trabaja en temas cruciales de riesgo sobre la salud, tienen conflicto de intereses. (Ver detalles en Corporate Europe Observatory)

Apenas publicado el estudio de Séralini, un centro de relaciones públicas financiado por la industria biotecnológica y otras industrias contaminantes, que se hace llamar Science Media Centre, (SCM) compiló citas de “científicos” que cuestionaban el estudio de Séralini, alegando problemas de metodología, que las ratas usadas tienden a desarrollar tumores, que eran pocas, que hay animales alimentados con maíz transgénico a nivel industrial pero no se reportan tumores, (ocultando que ni los buscan ni el caso es comparable por ser períodos de vida mucho más cortos). En pocas horas científicos ligados a los transgénicos en todo el mundo, incluso en México, repetían como loros los argumentos que les redactó este centro. Varios científicos citados por el SCM tienen vinculación con Syngenta, Monsanto y otras transnacionales de transgénicos. (Ver informe“Smelling a corporate rat”, 12/12/12, SpinWatch).

La EFSA se pronunció contra el estudio y exigió a Séralini todos los documentos bases del mismo. Séralini demandó que el mismo tipo de documentos debían ser hechos públicos para el estudio sobre NK603 realizado por Monsanto, pero la EFSA se negó, alegando que era “información confidencial” de la empresa, demostrando sus dobles estándares.

A fin de noviembre, la EFSA publicó su informe, cuestionando la metodología de Séralini y afirmando que “no hay que volver a examinar las evaluaciones previas de seguridad sobre el NK603″, citando informes de otros países –todos sospechosamente similares. Pero Séralini usó las mismas ratas y la misma metodología que Monsanto, por lo que la conclusión obvia es que la metodología de Monsanto está errada, y por tanto se debe retirar del mercado todo lo que contenga maíz transgénico. Séralini publicó un nuevo artículo que contesta todos los cuestionamientos.

Pese a que el tema es mucho más grave para México, la comisión de bioseguridad (Cibiogem) solo publica la versión de EFSA, ignorando otros informes científicos que apoyan a Séralini, sus respuestas, e incluso a otras agencias gubernamentales, como la ANSES, Francia. Los científicos de Cibiogem y sus organismos deben declarar sus conflictos de interés y porqué eliminan los datos críticos a los transgénicos.

*Investigadora del Grupo ETC


Unos videos sobre lo que activistas mexicanos hacen para dar a conocer lo dañino de los transgénicos:
Más información en Sin Maíz NO hay País.
http://pocamadrenews.wordpress.com/2012/12/16/transgenicos-cancer-y-corrupcion-en-la-ciencia-mujeres-ninos-y-hombres-seremos-sus-ratas-de-laboratorio-bastadeneoliberalismo-noalcapitalismosalvaje/

16 de diciembre de 2012

Cinco estudios científicos sobre las consecuencias de los transgénicos y sus agroquímicos en la salud

ECO agricultor el 14 octubre, 2012 en Blog, Miscelánea | http://www.ecoagricultor.com/2012/10/cinco-estudios-cientificos-sobre-las-consecuencias-de-los-transgenicos-y-sus-agroquimicos-en-la-salud/


Se profundizó el debate sobre los transgénicos, con sectores que los rechazan rotundamente y otros que aseguran su no toxicidad. Mientras, hay al menos 22 nuevos cultivos genéticamente modificados formando fila para pedir su aprobación en Paraguay, además de la soja y el algodón ya liberados. En esta nota repasamos lo que nos dicen cinco investigaciones difundidas sobre el tema.
1-Paraguay: Stela Benítez Leite

Desde su cátedra de Pediatría de la Universidad Nacional de Asunción (UNA), la médica y docente paraguaya Stella Benítez Leite realizó dos pesquisas, una en el Hospital Regional de Encarnación y otra en el barrio Los Naranjos de Ñemby.
En la primera, ella y su equipo indagó por un año(2006-2007) la realidad de madres embarazadas que llegaban a ser tratadas en el hospital central del segundo departamento más sojero de Paraguay, Itapúa. El trabajo concluyó que aquellas embarazadas que viven en un radio de un kilómetro en torno a campos fumigados de soja, tienen el riesgo de que sus fetos/bebés sufran malformaciones.
En el segundo estudio, el mismo equipo investigador quiso indagar qué posibles daños registraban niños y niñas potencialmente expuestos a pesticidas en el ambiente. Para eso extrajeron muestras celulares de manera comparativa, por una parte de alumnos y alumnas de la escuela San Pedro y San Pablo, lindante a la empresa de agroquímicos Chemtec SAECA, y por otra de población estudiantil de la escuela Rita Surroca, a 5,5 km de distancia de la misma fábrica.
Como resultado, hallaron que aquellos niños y niñas de San Pedro y San Pablo tenían mayor probabilidad de sufrir desórdenes celulares/genéticos, situación de riesgo para contraer enfermedades como el cáncer y otras degenerativas como diabetes e hipertensión.
2- Paraguay: José Luis Insfrán
El docente titular de Semiología Médica de la carrera de Medicina de la UNA, José Luis Insfrán, realiza periódicamente monitoreos con sus alumnos y alumnas en el Hospital-Escuela de Clínicas. Últimamente están investigando sobre el aumento de pacientes con enfermedades hemato-oncológicas (leucemias y linfomas no Hondking), provenientes de departamentos donde se realizan fumigaciones en cultivos transgénicos.
Insfrán explica que cada año 210 pacientes nuevos son atendidos en el hospital por esas enfermedades, que vendrían a ocupar permanentemente 3 de cada 10 camas disponibles. Los enfermos y enfermas de 10 a 15 años atrás se siguen tratando y llegan los nuevos, dice, y empiezan a desbordar la capacidad de atenderlos/as. Así las cosas, la situación cobra magnitud de problema de salud pública nacional.
Hace 10 años, estas enfermedades ocupan el 17º puesto en las principales causas de muerte en el país, ahora ocupan el 3º, y el año que viene ocuparía el 2º, entre los otros tipos de cáncer, como del pulmón y del cuello uterino.
3-Argentina: Andrés Carrasco
Luego de 15 largos años de investigaciones, el doctor Andrés Carrasco, jefe del Laboratorio de Embriología Molecular del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Ténicas (CONICET), de Argentina, publicó en 2010 sus investigaciones.
Tras experimentar en animales y anfibios con la misma mecánica embrionaria y desarrollo genético que el ser humano, Carrasco concluyó que el herbicida glifosato, producto estrella de la soja y la mayoría de los cultivos transgénicos del Cono Sur, genera desórdenes en el embrión humano, pudiendo provocar malformaciones y abortos no deseados.
Como es visible, Benítez Leite con sus métodos y Carrasco, con los suyos, llegaron a una misma conclusión: los agroquímicos utilizados en los cultivos transgénicos, principalmente de soja, generan daños en la salud reproductiva y ponen en peligro la vida de los bebés, cuando sus madres están expuestas a ambientes de fumigación.
4-Canadá: Aziz Aris y Samuel Leblanc
Siguiendo con los estudios de nuestro continente americano, viajamos hasta la ciudad canadiense de Quebec, en cuyo poblado de Sherbrooke existe un hospital y escuela del mismo nombre. En él trabajan los médicos y docentes Aziz Aris y Samuel Leblanc, de los departamentos de Obstetricia y Ginecología, quienes investigaron la exposición de mujeres no embarazadas y mujeres embarazadas con sus fetos a los agroquímicos.
Específicamente el trabajo analizó la exposición a los herbicidas glifosato y glufosinato, y la toxina Bt, esta última incorporada en varios cultivos transgénicos como el maíz o el algodón. En la investigación se volvió a comprobar sobre los efectos del glifosato y el glufosinato en el feto humano: riesgo de malformaciones congénitas y complicaciones en el buen desarrollo del mismo en la placenta.
Sim embargo, lo más revelador de este estudio de principios de 2011 es su otro resultado, que nos habla de que la toxina Bt se encontró en la sangre del 93% de las mujeres embarazadas, en el 80% de los fetos y en el 69% de las mujeres no embarazadas.
Se trata de tal vez de la primera investigación que nos muestra que las toxinas de los transgénicos pueden llegar a nuestro organismo a través de la dieta, por lo que sus consecuencias no solamente están relacionadas a las fumigaciones con los agroquímicos que usan.
El estudio hace un llamado de alarma sobre la dificultad del estómago humano de deshechar esta toxina, que pudo haber llegado a los organismos estudiados -dice- a través del consumo en la dieta de carne vacuna contaminada (el ganado industrial se alimenta a base de forrajes con maíz transgénico Bt).
La pregunta es qué pasa cuando los seres humanos -no a través de las vacas- consumimos directamente el maíz transgénico Bt.
5-Francia: Gilles-Eric Seralini
Lo que saltó a partir de la difusión del estudio de médicos franceses de la Universidad de Caen, Normandía (Francia), tras dos años de investigaciones con ratas, sacudió al mundo entero, y puso en duda y debate la inocuidad de los alimentos transgénicos.
De paso, reforzó lo comprobado por todos los anteriores estudios expuestos en este artículo. El trabajo estuvo comandado por Gilles-Eric Seralini, cuyo equipo alimentó a un grupo de ratas con el maíz transgénico NK 603 de la empresa Monsanto, resistente al glifosato; a otro le dio agua con el herbicida glifosato y a otro grupo alimentó con maíz no transgénico.
Tumores, deterioro del hígado y los riñones y reducción de la expectativa de vida fue lo que saltó a la vista –en mayor porcentaje– en aquellos roedores que se alimentaron con el maíz de Monsanto o consumieron el agua con glifosato. Esto demuestra que tanto el maíz transgénico NK603 como el glifosato son perjudiciales para la salud.

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