BLOG VECINAL ORIENTADO A LA DEFENSA DE LA CALIDAD DE VIDA DE QUIENES VIVIMOS EN EL NOA Y EN PARTICULAR EN LA HERMOSA CIUDAD DE SALTA "LA LINDA".
Contra los monocultivos y minería contaminantes y a favor de la Soberanía Alimentaria y de un Proyecto Nacional Sustentable

Mostrando entradas con la etiqueta Máximo Sandín. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Máximo Sandín. Mostrar todas las entradas

4 de diciembre de 2011

¿PENSAMIENTO ÚNICO O AUSENCIA DE PENSAMIENTO? -Máximo Sandín




Una llamada a la reflexión.
(Julio, 2004) 
Máximo Sandín 
    
"Nada mejor para enmascarar la ausencia de pensamiento que la profusión de 
palabras". Esta frase, o alguna parecida, leída en algún texto poético, puede ser un certero diagnóstico de la crisis intelectual en que parece sumido el Mundo. El 
"pensamiento  único", asumido, al parecer como  único modelo social posible por los dirigentes del "sistema" ha consagrado al "mercado" como el  único agente de regulación social, lo que ha conducido a dejar el destino de la Humanidad al albur de "la mano invisible del mercado" de Adam Smith, un concepto basado en un análisis de la realidad mezquinamente simplista (o simplistamente  mezquino) en el que los verdaderos "productores de la riqueza" son considerados algo menos que materias primas. La consecuencia de esta catástrofe intelectual es que el Mundo ha quedado en manos de personas sin escrúpulos que lo han llevado a una situación límite como consecuencia del expolio de la Naturaleza y de los  pueblos "no competitivos". Un expolio sistemático disfrazado con el nombre de "liberalismo" como falso sinónimo de libertad. Y para conferir un carácter científico a este auténtico yermo del pensamiento se han creado términos, conceptos e incluso teorías igualmente vacíos de los que se habla como si tuvieran una existencia real: "el precio del dinero", los "índices bursátiles", el 
"capital financiero", el "índice de consumo" y algunos tan hipócritas como "la libre competencia" o "la renta per cápita". Con estas bases científicas no resulta extraña la satisfacción de los expertos con la entrada de China en el "libre mercado" porque ya son "6000 millones de consumidores". Esta especie de "pereza mental", de no querer detenerse a reflexionar sobre el camino al que nos está conduciendo "la mano invisible (y rapaz) del mercado" parece un síntoma de decadencia (incluso un indicio de catástrofe) de nuestra "civilización". 
    Pero el pensamiento  único  no se ha detenido en el ámbito de la economía. La 
aparente necesidad de descargar responsabilidades en algún tipo de "poder 
incontrolable" se traduce en la explicación de la Naturaleza mediante la omnipotencia, igualmente aleatoria e imprevisible, de la selección natural: el  único  motor de la evolución de la vida y de las relaciones entre los seres vivos, cuyo fundamento es una competencia permanente de todos contra todos. Y, del mismo modo, la profusión de "términos científicos" creados en torno a ella (la fitness, el "coeficiente de selección", el "valor reproductivo", el "equilibrio genético"...) constituyen los puntales, apoyados en el aire de una Naturaleza inventada, que soportan la base del pensamiento único biológico. 
    No quisiera resultar demasiado cruel, porque comprendo perfectamente las 
circunstancias y las actitudes de los especialistas que han dedicado su vida a explicar (o a entender) la evolución según las hipótesis matemáticas de la Genética de poblaciones, pero ya resulta evidente que los datos reales existentes, especialmente sobre Biología del desarrollo y Genética molecular y la extremada  complejidad de los procesos y fenómenos implicados en la construcción y en las diferencias entre los organismos, llevan, necesariamente, a que se puedan descartar todos los tópicos asociados y derivados de ella (y, en general, de la Síntesis "moderna"). La información genética no se encuentra localizada exclusivamente en "los genes", sino que es el producto de la interacción de ADN, ARN y un gran número de complejísimas proteínas, y está condicionada por el ambiente (Life’s Complexity Pyramid.  Oltvai y Barabasi; Nature, 2003). Es más: Los  Homeoboxes, las duplicaciones (en mayor o menor escala), las remodelaciones genómicas, la transferencia horizontal de genes, los procesos de regulación de la expresión génica, los fenómenos epigenéticos... resultan  hechos observables empíricamente, y no parecen tener la menor relación con las hipótesis de partida, jamás verificadas en la Naturaleza, de la Genética de poblaciones.     En cualquier caso, da la impresión de que la teoría convencional (el pensamiento único) es capaz de "asimilar" todos estos procesos, por complejos que sean, como "una forma más de variación", y sólo con "demostrar" que en la Naturaleza existe algo llamado selección natural, se da la teoría por validada al completo. No me cansaré de insistir en algo que han resaltado muchos (o, al menos, algunos) otros: resulta dudosamente científico pretender explicar el "funcionamiento" de la Naturaleza mediante la extrapolación de unas actividades humanas "antinaturales" como son las de selección forzada, en animales y plantas, de características muchas veces inviables en condiciones naturales. La, ya clásica, "demostración" de la existencia de la selección natural en los textos científicos adolece de una penosa inconsistencia lógica: el supuesto experimento de la famosa  Biston betularia  (no entraremos en la autenticidad del experimento) según el cual las polillas supervivientes a los predadores como resultado de su mejor mimetismo son el resultado de la actuación de la selección natural, es suficiente para dar por sentado que éste es el mecanismo de cambio evolutivo, a pesar de que las polillas supervivientes ya existían antes, exactamente iguales. Y con esta base empírica es posible explicar la enorme diversidad y complejidad morfológica, genética y fisiológica de los seres vivos, simplemente, "con el tiempo", y todo lo que existe (ya sean órganos, estructuras o "simples" proteínas), es "porque ha sido seleccionado".     Pero, dado el carácter "intocable" de este concepto, no voy a hacer perder el tiempo a 
los (hipotéticos) lectores profundizando en su discusión. Si es necesario, haré el (para mí, durísimo) ejercicio intelectual de admitir (por "imperativo categórico") que en la Naturaleza hay unos animales "más aptos" que otros. Que las hembras prefieren los animales "más aptos". Que los machos "más aptos" dejan más descendientes que otros (incluso que los "menos aptos" no dejan ninguno, porque los "más aptos" se quedan con todas las hembras, "aptas" o no). Que en la Naturaleza todos los seres vivos compiten entre sí, permanentemente, incluso las células los  "genes" y las proteínas (me van a disculpar, pero esto último ya es demasiado duro...) ¿Alguien sería tan amable de explicarme qué tiene que ver esta durísima vida (sólo comparable con las de un "ejecutivo agresivo" o un científico "puntero") con las remodelaciones genómicas y embriológicas asociadas con la evolución? 
    Este modo de interpretar las relaciones entre los seres vivos parece ser la herencia de toda una concepción de la Naturaleza con hondas (y  decimonónicas) raíces culturales (compartidas, por cierto, con la teoría "científica" de "la mano invisible del mercado"). 
Pero si se considera científicamente admisible que  la Naturaleza se pueda describir como una especie de infierno (¡la jungla!) plagado de peligros, en el que todos acechan esperando la ocasión para exterminarse (una concepción que me resulta incomprensible en un biólogo amante y admirador de ella) y mediante una gran profusión de metáforas ("la Reina roja", "Barba verde", "el dilema del prisionero"...) y de conceptos económicos (coste-beneficio, explotación de recursos, competitividad, estrategias...), es de suponer que también será dmisible científicamente la posibilidad de interpretarla mediante los conceptos de la Teoría General de Sistemas: Según ésta, un sistema se define como un conjunto organizado de partes interactuantes e interdependientes que se relacionan formando un todo unitario y complejo. Entre los distintos tipos de sistemas, 
los seres vivos se ajustan a las características de los llamados "sistemas organísmicos u homeostáticos" (capaces de ajustarse a los cambios  externos e internos) y están organizados en subsistemas que conforman un sistema de rango mayor (macrosistema). 
Los sistemas complejos adaptativos son, según los físicos, muy estables y no son 
susceptibles a cambios en su organización, pero ante un desequilibrio suficientemente grave, su respuesta es binaria: un colapso catastrófico o un salto en el nivel de complejidad (debido a su tendencia a generar patrones de comportamiento global). Es decir: adaptación (ajuste al entorno) y evolución (cambio de organización) constituyen procesos diferentes. 
    Tal vez les parezca a algunos lectores una interpretación tan metafórica como las citadas (aunque, ciertamente, menos desagradable), pero lo que resulta innegable es que son conceptos aplicables a los  datos biológicos existentes y no a supuestos comportamientos o intenciones. No parece necesario extenderse en la descripción de la Naturaleza mediante estos conceptos: células, órganos y tejidos, organismos, especies, ecosistemas... se organizan de esta manera. Pero sí puede ser conveniente detenernos en el modo en que estos sistemas cambian y en los datos que tenemos sobre la evolución de la vida: los primeros seres vivos de que tenemos constancia son las bacterias (sistemas de un elevado grado de complejidad). Los  datos empíricos han demostrado fehacientemente que las células eucariotas se formaron por integración de bacterias, y los organismos multicelulares están formados por agregaciones de distintos tipos de células, cuya organización viene controlada por un  "programa embrionario". 
Detengámonos un momento en las características de estos programas: el desarrollo embrionario animal y vegetal está coordinado (entre otras cosas) por grupos de genes/proteínas denominados  Homeoboxes  cuyos genes están organizados en "secuencias repetidas en tamden". Sabemos que los responsables de las "repeticiones del ADN" son los denominados retrotransposones (que hacen copias de sí mismos), por lo que la información contenida en los genes homeóticos deriva, obviamente, de la contenida en los  retrotransposones. En cuanto al origen de los  retrotransposones, resulta aplastantemente evidente, tanto por su estructura, como por sus componentes, que son derivados de retrovirus que han perdido, en mayor o menor medida, los genescorrespondientes a la formación de su (complejísima) cápsida. (The bacteriophage O29 portal motor can package DNA against a large internal force. Smith et al., 2001. Nature.) Por otra parte, en lo genomas animales y vegetales existe una considerable 
proporción de "virus endógenos", considerados inicialmente como "parásitos" (en función de las interpretaciones "economicistas" de  la Naturaleza), pero que se han mostrado como parte constitutiva y esencial de los genomas. (Our retroviral heritage. 
Patience et al., 1997. Trends Genet.). No parece absurdo plantear que su información biológica tiene mucho que ver, entre muchas otras cosas, con el origen (por integración de sistemas) de los "elementos móviles", de las "repeticiones" y, por tanto, de una gran parte de los genomas (Transposable elements as source of variation in animals and plants. Kidwell y Lisch, 1997. PNAS). 
    Es evidente que estos planteamientos tan radicalmente diferentes de la visión 
convencional, en la que los biólogos estamos mentalmente "adiestrados", necesitarían, para ser desarrollados, mucho más espacio y mucha reflexión, y no voy a pedir a los lectores darwinistas "convencidos" el sacrificio de perder su "valioso" tiempo en leer, (por ejemplo, en artículos publicados en esta página o en Arbor Nº 677, 2002) argumentos y datos mas elaborados y documentados, porque ni siquiera tengo excesiva confianza en que tengan paciencia para acabar de leer estos. Pero creo que merece la pena, por si a alguien le pudiera interesar, relacionarlos muy sucintamente con algunos fenómenos evolutivos que parecen claramente constatados. Los cambios evolutivos (los grandes  cambios de organización, que no tienen nada que ver con los fenómenos demográficos) se producen siempre en relación con fenómenos catastróficos que suelen 
coincidir con los inicios de los grandes períodos biológicos (que, desde antiguo, han recibido sus denominaciones en función de las faunas distintivas que los caracterizan), unos cambios que han afectado a los ecosistemas en  su totalidad y que han sido descritos como  "remodelaciones radicales de la biota"  (East of eden at the Paleocene/Eocene Boundary.  Beard, 2003. Science). Los cambios de la organización general de un organismo  no pueden producirse gradualmente por un motivo puramente embriológico, y es que los estados embrionarios están organizados de una manera jerarquizada e interconectada (los cambios afectan "en cascada" a la totalidad del organismo), de forma que cuanto mayor sea la diferencia entre un patrón y otro, más temprana es la fase del desarrollo en que se ha de producir el cambio (Developmental Biology: Molecular Feedback. Niehrs y Meinhardt, 2002. Nature). Y esto es lo que nos describe, honestamente, el prestigioso paleontólogo Otto H. Schindewolf:  Nosotros encontramos que la estructura organizadora de una Familia o un Orden no surge como resultado de modificaciones continuas en una larga cadena de especies, sino mas bien 
por medio de una repentina y discontinua remodelación del complejo tipo de Familia a Familia, de Orden a Orden, de Clase a clase (Ekkehard y Saedler, 2002. Annual Reviews of Genetics). Finalmente, estos "saltos evolutivos" tienen su reflejo en los genomas, en los que, cada día se encuentran más evidencias de duplicaciones (en mayor o menor escala) (Extensive genomic duplication during early chordate evolution.
McLisaght et al., 2002. Nature Genetics) y reorganizaciones cromosómicas (Serial delections and duplications suggest a mechanism for the collinearity of Hox genes in limbs. Kmita et al., 2002. Nature) que no tienen la menor relación con las tradicionales "mutaciones (desorganizaciones) graduales y al azar". Por otra parte, el denominado por los partidarios del "gen egoísta" ADN basura, y compuesto por un elevado número de repeticiones, ha resultado (isisto: como era previsible) que no sólo no lo es, sino que es una parte fundamental de los genomas ("Junk" DNA reveals vital role. Pearson, H. 2004. Nature) relacionada (entre otras cosas) con el desarrollo embrionario, y por tanto  de las características distintivas de los organismos (es decir, nos queda la inmensa 
mayor parte de los genomas por secuenciar y comprender). No será necesario recordar, para concluir, que los "elementos móviles" y los "virus endógenos" se pueden activar experimentalmente mediante "agresiones ambientales". 
    Tengo plena conciencia de lo difícil que resulta asumir un cambio tan radical en relación con la concepción convencional de la evolución, cuyo vocabulario y cuyos conceptos son parte constitutiva del lenguaje biológico. La competencia, las estrategias, la fitness, la selección sexual, la especiación, los "eslabones perdidos", el egoísmo y el altruismo... están tan arraigados como "términos evolutivos" que han pasado a formar parte de la "estructura mental" de muchos expertos  en evolución y, precisamente por ello, no cabe esperar una disposición en ellos a un cambio de pensamiento tan drástico (insisto en que comprendo su actitud y sus circunstancias), pero creo que hay motivos para la esperanza en la actitud de los jóvenes científicos (http://www.uam.es/otros/geb/revista/Portada.htm ) que no tienen unas "firmes convicciones" intocables ni una larga carrera ni un "sólido prestigio" que mantener. En definitiva, no habría prisa si sólo se tratase de esperar la llegada de "savia nueva" a la práctica profesional de la Ciencia. 
    Pero, lo que produce una inquietud cercana a la angustia son las consecuencias del mantenimiento de los conceptos (reduccionistas) e interpretaciones (competitivas) derivados de la visión tradicional en la investigación aplicada y en sus posibles repercusiones. Porque no se trata de que se asuma total ni siquiera parcialmente el planteamiento evolutivo que he intentado resumir. Se trata, simplemente, de tener en cuenta datos y fenómenos comprobados experimentalmente, independientemente de su interpretación (por otra parte, imprescindible) en  un contexto evolutivo: Sabemos  que en los genomas existe una alta proporción correspondiente a virus endógenos entre los que se encuentran los implicados en la inmunodepresión en mujeres embarazadas (Boyd et al., 1993. Virology; Harris, J.R., 1998. Bioessays, etc.), lo que implica que los virus responsables del SIDA son, con toda seguridad, virus endógenos de chimpancé y macaco que se han hibridado con sus correspondientes humanos como consecuencia de la elaboración (por científicos "occidentales") de vacunas con tejidos y sangre entera de estos monos, y no a causa del hábito (milenario) de los africanos de comer este tipo de animales ("infectados", según nos quieren convencer los expertos). Un fenómeno semejante es el que explica la supuesta responsabilidad de los virus en enfermedades autoinmunes como la artrosis, y en la enfermedad de Alzheimer o el cáncer (hace tiempo que se ha comprobado que los tumores de mama emiten partículas retrovirales, responsables, sin duda de las metástasis). Es decir no serían causa (no hay epidemias de artrosis o de cáncer), sino  efecto. Los órganos y tejidos dañados por algún tipo de agresión ambiental  emiten partículas virales (Khan et al., 2001. Virus Res.). Por eso resulta muy preocupante la intención de elaborar, por ejemplo "una vacuna contra el 
Alzheimer" o el enfoque de la lucha contra el cáncer, consistente únicamente en el intento de interferir alguno de sus procesos. Tan preocupante como los descubrimientos "de los genes" del lenguaje o de "los genes" del miedo o del comportamiento en general, sobre todo, si se han "encontrado" en ratones o se basan en experimentos "in vitro" (es decir, fuera del organismo al que se pretenden aplicar).     Hasta hace bien poco se publicaba en las más prestigiosas revistas que "un alto porcentaje de insectos está infectado  por bacterias". Hoy  sabemos  que todos los seres vivos tenemos en nuestro interior una numerosa flora bacteriana (entre otros) y que es imprescindible para nuestra vida (iba a escribir "supervivencia"). También sabemos que las aguas, la tierra (incluso el interior de las rocas profundas), el aire, nuestra piel, están repletas de una enorme cantidad de bacterias que realizan funciones fundamentales de "control" de ecosistemas y de transmisión de información genética. Y también que una 
cantidad mucho mayor de virus (de 5 a 25 veces más) se encuentra en los mismos sitios, en la base de la pirámide trófica. Es evidente que  si su carácter natural fuera el de "patógenos" guiados por la "competencia", tendríamos pocas posibilidades de (esta vez sí) "sobrevivir". Que sólo se convierten en patógenos cuando algún tipo de agresión desestabiliza su actividad normal. Por eso, también resulta muy preocupante leer que ante la propagación de la resistencia de las bacterias a los antibióticos, como consecuencia de su uso desmedido, la solución es "hacer más antibióticos", o que se están "creando" cerdos transgénicos que expresan inmunoglobulinas humanas para evitar el "rechazo hiperagudo" en los xenotransplantes, o la lucha contra los virus "emergentes" (o contra los "priones"), previamente  desestabilizados por agresiones ambientales, o que se pretende "fumigar" con virus un bosque para eliminar una plaga, o que la producción de organismos transgénicos no es más que "una aceleración de los 
procesos normales ("al azar") de la evolución", o que la "contaminación genética" producida por sus cultivos es irrelevante, o que un ensayo de "terapia génica" contagia de SIDA, por error, a un enfermo...
    En definitiva, no se trata de un juego intelectual para debatir quién "se sabe" la evolución (¿quién se la puede "saber"?). Se trata de detenerse y reflexionar sobre lo que nos dicen los nuevos datos, que nos están descubriendo otra Biología. Pero, sobre todo, se trata de no contribuir al desastre al que está abocando al Mundo el "pensamiento único" basado en principios tan vacíos como el libre mercado y la libre competencia. Se está haciendo urgente la necesidad de replantearse muchas "verdades indiscutibles". Por favor, pensemos en ello. 


4 de octubre de 2011

Máximo Sandín y La Nueva Biología.



El pasado jueves 17 de diciembre, pude asistir a una charla impartida porMáximo Sandín profesor de bioantropología de la Universidad Autónoma de Madrid. La charla, conferencia o cómo lo que queramos llamar, se enmarcaba en un máster de enfermería y se celebró en el aulario B de la Facultad de Medicina de Zaragoza.
Asistía con interés por ver a uno de estos nombres que ya empiezan a estar referenciados en cantidad de textos, y las ganas por escucharle se fueron agrandando al oír una presentación en la que nos presentaban el concepto de La Nueva Biología, que puede servirnos para ir recogiendo pedacitos de “ese espejo roto que es la realidad”.
Máximo Sandín comenzó presentándonos entre otros el caso de Jessie Gelsinger, un joven que murió tras recibir terapia génica experimental para una enfermedad de hígado hereditaria.
Este inicio subrayaba un mensaje que Máximo Sandín  desarrollaría a lo largo de su discurso, el de creer en una ciencia al servicio del hombre y no del mercado, una ciencia biológica que deje atrás lastres de tinte violento, machista o fascista y que anteponga la idea de Cooperación a la de Competencia.
En esta línea se introduce cuando asalta el tema de la Evolución haciendo un repaso de la figura histórica de Darwin y las condiciones que propiciaron el auge de su best-seller “El Origen de las Especies” que él propone entender como una traducción de las tesis liberales y coloniales al sistema natural.
Un dato curioso que quiero recordar aquí es el subtítulo que Máximo nos descubrió tras el conocido “El origen de las especies por selección natural o la preservación de las razas favorecidas en la lucha por la vida”, un epígrafe que sin duda resultó un buen logo de marketing entre la aristocracia burguesa anglosajona mediado el siglo XIX.
En esta parte de la charla se soltó todo el veneno que se pudo contra la figura deDarwin y sus secuaces contraponiendo por otra parte la figura de Lamarck quién pude ser revisado hoy con las nuevas investigaciones sobre transferencia de información genética gracias a virus mensajeros.
Frente al azar caótico y mutacional propuesto en las teorías de la Evolución comúnmente aceptadas, M. Sandín propone echar un vistazo a las investigaciones punteras en biología molecular que ayudan a ver la vida como una compleja red de interacciones. Murió el dogma “un gen, una proteína” y ya hemos aprendido a hablar de proteoma e interactoma; Ludwig von Bertalanffy trata de poner algo de orden en esto con la interdisciplinar Teoría de Sistemas (general systems theory).
Un interactoma es un complejo de interacción en el cual encontramos genes no lineales ni puntuales, sus RNA se combinan pudiendo dar gran variedad de informaciones finales diferentes. Máximo nos simplificaba esta imagen asimilando estos fragmentos con sílabas y no con palabras como se nos solía contar.
Un par de preciosas representaciones gráficas del interactoma que ilustran la belleza de las teorías de la Nueva Biología.
Y una visita visual virtual a la comlejidad interactiva del interactoma.
“the more expert a scientist is, the less easy it is to be sure about what, if anything, a gene actually is”
La cita creo que corresponde a la revista Nature 5/26/06, referencia tomada aprisa durante la conferencia.
Así con una idea clara de base cooperativa en nuestro origen endosimbionte(Lynn Margulis), y con datos como el de que “hay 10 veces más bacterias dentro del organismo que células”, podemos dar el paso fácilmente a una nueva visión de la vida donde no se culpe a las bacterias y a los virus como malvados, se nos propone que entendamos que este juego de la vida no es una cuestión de polis y cacos.  Según expuso Sandín, un 1.5 de nuestro genoma son exones (ese ADN que hemos secuenciado con gran algarabía), pero es que un 9 % de nuestro mismo genoma son Virus endógenos, más de un 50 %  del genoma corresponde con el mal denominado ADN basura (junk DNA).
Podemos mirar más lejos, estos datos nos llaman a levantar la vista y entender la suma complejidad que hace posible la vida, su delicado equilibrio. Según Máximo Sandín y otr*s autor*s (pues el conferenciante hilaba cada una de sus exposiciones con correspondientes referencias bibliográficas) “El gen egoísta de R. Dawkins es un libro al servicio del dogma darwinista y que entorpece el desarrollo de la ciencia”.
Así pues, Sandín aboga: no por mutaciones y reproducción sexual como principales agentes de progreso evolutivo gradual sino la cooperación con cambios más repentinos por la función de cambios de paquetes génicos por medio de esos Virus que tan mala fama se han ganado por parte de la Biología tradicional. Datos para dar importancia a los virus se expusieron, como el que haya 10000 millones de virus por litro de agua en el mar, o el caso de que los retrovirus endógenos producen la inmunosupresión durante el embarazo.
La conferencia hace una defensa del papel de Virus y Bacterias en el equilibrio de la Naturaleza y de la Vida, Es una llamada a la salud ecológica que tenga en cuenta la importancia de cada elemento de este complejo sistema, de este modo el cariz patológico de virus y bacteria se ve sobrepasado por una visión más amplia que nos hace entender que son las agresiones al medio las que desestabilizan ese rol cooperativo de los microbios.
Reconociendo la importancia de los agentes microbianos en el curso de la historia de la Vida y habiendo intuido mínimamente hasta dónde puede llegar su complejidad y su infinita potencialidad de interacción, Máximo Sandín atacó las reducciones simplistas que nos hagan creer que se ha descubierto el gen de tal o cual enfermedad, o considera igual de necias y simples las tareasreduccionistas de la ingeniería genética que juega irresponsablemente con unas consecuencias que no se pueden prever. A partir de aquí desenmascaró sin ningún tapujo a las empresas farmacéuticas de las que afirmó que eran “la mafia más siniestra que existe  en la Tierra”. A la vez que nos presentó asociaciones como la “american academy of environmental medicine” que clama por una moratoria sobre los organismos modificado genéticamente (OMGs), también nos presentaba estudios respaldando ese riesgo para la salud y el riesgo de transferencia genética horizontal. En el campo de las industrias farmacéuticas (y debo recordar que esta charla se enmarcaba en un master de enfermería) se nos presentaron cantidad de artículos relacionando vacunaciones y posteriores brotes de enfermedad en poblaciones sanas.
Ilustración de elroto.

Las turbias e imbricadas relaciones entre distintos organismos y empresas de este nivel también fueron desveladas sin pelos en la lengua: “La OMS está controlada por la industria farmacéutica”. De idéntica manera se refería al jurado de los Premio Nóbel. Una catarata de datos estremecedores en torno al tamiflu, la vacuna del pailoma, los Rockefeller y su forma de hacer dinero, o el origen del virus del SIDA anunciaban que la charla estaba por concluir.
Así que con la idea de que este es el mundo en el que vivimos, y que conociendo todo esto no hay más que apretar los dientes y soltar la rabia contenida para conseguir cambiarlo, sobreponiéndonos al pesimismo del conferenciante, nos envolvimos en un turno de preguntas e intervenciones que sin duda inundó de energía positiva aquella sala. Personalmente acabé felizmente embriagado por haber presenciado a uno de esos autores que has visto citado como referencia; en su conferencia resulta difícil compaginar  su mensaje de cooperación y equilibrio con un discurso casi violento, no duda en descalificar a científicos que consideramos reputados, a empresari*s, a famos*s …

Pero por otra parteante el conocimiento fehaciente de una realidad tan turbia y fétida no es natural cargarse de odio, o el calificar de natural una respuesta violenta como la del discurso de Sandín va en contra de su propia tesis de equilibrio y cooperación. En fin, me veo enredado en un loop sinfín del que sólo puedo salir recordando lo entrañable y vertiginoso de esa sensación en la que sientes desmoronarse la tarima en la que llevas tiempo subido, lo alegre de esa vivencia en la que el miedo no te puede pues te sabes acompañad* con otr*s tant*s del mismo lado de la trinchera, en esta ocasión, del lado del Equilibrio de la Naturaleza, del lado de  La Nueva Biología, sin duda con Máximo Sandín.
Fotografía tomada de aquí.
  • Algunas conferencias en internet:
  • Artículos de Máximo Sandín – descargables
  • Más sobre Máximo Sandín.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...