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10 de julio de 2017

Agua letal: peces de ríos bonaerenses están contaminados con hasta 5 pesticidas





Lo develó un estudio llevado a cabo por científicos del INTA y el CONICET. En un curso cercano a Pergamino ubicaron hasta 17 plaguicidas en diversos tejidos analizados. Insecticidas piretroides y organofosforados, fungicidas y herbicidas como la atrazina, entre los compuestos más detectados.

Por Patricio Eleisegui
Twitter: @Eleisegui

Ocho de cada diez peces monitoreados en aguas del norte de la provincia de Buenos Aires dieron positivo en contaminación con agroquímicos. Los análisis arrojaron presencia de 17 pesticidas diferentes en los diversos tejidos analizados y en algunas muestras se llegó a ubicar hasta 5 plaguicidas concentrados en un mismo ejemplar.

Los agrovenenos más detectados correspondieron a insecticidas piretroides y organofosforados, compuestos fungicidas, y también se ubicaron trazas de herbicidas como la atrazina.

Estos y otros resultados surgen de un estudio que, llevado a cabo por científicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), acaba de ser divulgado por la revista internacional Chemosphere.

El trabajo en cuestión, al que este periodista accedió en las últimas horas, señala que la mayor concentración de pesticidas se ubicó en ejemplares de la especie Jenynsia multidentata, más conocida como "madrecita" u "overito".

La experiencia científica, expone Chemosphere, fue desarrollada entre los años 2011-2012 pero deja en evidencia prácticas de contaminación que no han hecho más que intensificarse sobre todo en las últimas dos décadas.

Acotada a las aguas del arroyo Pergamino, aunque vista como un ejemplo de lo que viene ocurriendo con los caudales que atraviesan las zonas de mayor actividad agrícola, la medición reportó la presencia de químicos como el diclorvos y el pirimifos metil en todo el caudal.

Ambos productos, reconocieron en el INTA, sólo pueden ser aplicados sobre granos almacenados en silos previa autorización de organismos de control como el SENASA. Su presencia en el agua revela un escenario de envenenamiento del líquido vital.

Zona de estudio:



"El tejido del 81% de los peces capturados contiene al menos una molécula de pesticidas. Insecticidas piretroides se encontraron en el 41,8% de las muestras analizadas. De los 17 plaguicidas ubicados, 12 fueron insecticidas, 3 fungicidas y 2 herbicidas", detalla el documento expuesto por Chemosphere.

"Los peces comúnmente tenían varias moléculas de pesticidas de forma simultánea. El 58% presentaba en tejidos más de un plaguicida, y un 11% presentó cuatro plaguicidas o más. En un mismo pez se encontraron hasta 5 moléculas diferentes de pesticidas", añade. Quien aquí escribe replicó las conclusiones de esta investigación en un artículo publicado en el portal de noticias Adelanto 24.

El arroyo Pergamino nace de una sucesión de bañados y lagunas ubicados en la provincia de Santa Fe y atraviesa la ciudad homónima hasta depositar sus aguas en el río Arrecifes. Su trazado comprende una extensión superior a los 100 kilómetros y su curso recorre algunas de las tierras agrícolas más cotizadas de la provincia de Buenos Aires.

Insecticidas detectados en el área monitoreada:



En esta primera nómina de pesticidas se destacan compuestos cancerígenos como el endosulfan -de uso prohibido en la Argentina desde mediados de 2013-, y otros tan o más letales como es el caso del carbofurano.

Este último es el ingrediente principal del furadán, insecticida utilizado hace muy pocos días para exterminar a más de 220 perros, además de caballos, gatos y liebres, en la localidad de Ignacio Correas, distante 19 kilómetros de La Plata.

Otros dos compuestos a resaltar del listado anterior:

•Clorpirifos: uno de los plaguicidas más utilizados en la agricultura de la Argentina. Dow, su desarrolladora, fue multada en 1995 y 2003 por ocultar casi 250 casos de intoxicación con ese agroquímico sólo en los Estados Unidos y continuar publicitando al insecticida como producto “seguro”. En la sumatoria de ambas sanciones, Dow culminó desembolsando a modo de pena más de 2,7 millones de dólares. Ya en 2011, un estudio concretado por la universidad norteamericana de Columbia vinculó al insecticida con numerosos casos de niños afectados con retrasos mentales y físicos en zonas cercanas a Nueva York.
•Malation: insecticida organofosforado. Disruptor endocrino.

A continuación, detalle de los herbicidas y fungicidas ubicados en la misma zona:


De los nombres anteriores vale destacar la relevancia de la atrazina, un herbicida que llegó a la Argentina en 1960 y que en Europa carga con un largo prontuario por su comprobado efecto nocivo sobre poblaciones de, justamente, peces, aves y reptiles. En el Viejo Continente, la aplicación del plaguicida está vetada desde 2004.

En 2010, el químico en cuestión fue presa de una controversia internacional producto de un estudio de la universidad estadounidense de Berkeley que comprobó nuevos efectos sobre los anfibios.

La investigación de Berkeley arrojó que cuando los machos de los anfibios -se utilizaron ranas para la muestra- son expuestos a pequeñas cantidades de atrazina, el 75% de ellos queda estéril mientras que un 10% se convierte en hembra. Este herbicida hoy ocupa el puesto 3 detrás de los más utilizados en el agro de la Argentina, sólo detrás del glifosato y el 2,4-D.

De regreso en lo constatado en Pergamino, publicaciones internas del INTA agregan que "el equipo liderado por Julie Brodeur -autora principal del trabajo e investigadora del CONICET- estudió el impacto de los fitosanitarios en anfibios, peces y aves como indicadores de calidad ambiental y salud en los agroecosistemas. El trabajo evidencia que la acumulación de pesticidas impacta en la salud y crecimiento de los peces."

"Brodeur explicó que relevaron la presencia de los insecticidas -diclorvos y pirimifos-metil, sustancias autorizadas solamente para el acopio de granos- que no deberían llegar a los cuerpos de agua bajo ninguna circunstancia, debido a que son muy tóxicos para la fauna acuática", amplían.

El trabajo dado a conocer por Chemosphere aporta nueva evidencia a un escenario dramático en términos sanitarios que, a excepción de los actores del agronegocio, muy pocos se animan a discutir. La exposición de este monitoreo, llevado a cabo por uno de los organismos que más promueve la utilización masificada de agroquímicos en la Argentina, deja en claro que los niveles de envenenamiento de aguas y tierras son tan amplios que resulta absurdo intentar ocultarlos.

La falta de acciones políticas para contrarrestar esta problemática continúa siendo la asignatura pendiente ante un devenir atado a un ambiente que, en estos tiempos, sólo es noticia por estar cada vez más contaminado.

Artículo de difusión o reproducción libre siempre que se mencione la fuente
Patricio Eleisegui
Email: patricio.eleisegui@gmail.com


Publicado hace 3 days ago por Patricio Eleisegui

8 de agosto de 2016

El problema del uso continuo de glifosato en la agricultura


Análisis. Para estudiar las características fisiológicas que le confieren una sensibilidad diferencial al herbicida
Análisis. Para estudiar las características fisiológicas que le confieren una sensibilidad diferencial al herbicida, se analizó la dinámica enzimática, la absorción y traslocación.

universidad nacional del litoral, santa fe, argentina


La utilización repetida de glifosato como herbicida modifica, entre otros aspectos, la composición relativa de la flora de malezas en un área determinada, aumentando la frecuencia de individuos con baja sensibilidad al mismo

 Esto trae como consecuencia la selección de biotipos tolerantes o resistentes al herbicida, cuestión que se ha transformado en un grave problema para la agricultura.

En un trabajo de investigación desarrollado en la Facultad de Ciencias Agrarias se caracterizaron los mecanismos de tolerancia al herbicida glifosato en algunas malezas caracterizadas por ser de difícil manejo como Petunia axillaris, Parietaria debilis y Verbena litoralis, tomando como especie comparativa a Amaranthus hybridus. También actualmente se están estudiando biotipos resistentes comoSorghum halepense, Coniza sp. y Lolium multiflorum, con el fin de establecer los mecanismos que le confieren la baja sensibilidad al herbicida.

 
´Sorgo de Alepo´ (Sorghum halepense) 

´Rama negra´ (Conyza bonariensis)

Para estudiar las características fisiológicas que le confieren una sensibilidad diferencial al herbicida a las especies mencionadas, se analizaron la dinámica enzimática, la absorción y translocación del herbicida, como así también las características morfológicas y anatómicas. Los análisis confirmaron diferentes grados de resistencia, tolerancia y sensibilidad al glifosato. En las malezas que resultaron más tolerantes, como fue el caso de Petunia axilaris y Parietaria debilis, en las cuales se observó una menor retención foliar del herbicida. Además, en Parietaria se midió una reducida absorción y limitada translocación del herbicida. En Petunia axilaris la mayor tolerancia fue debido a un mayor tiempo de absorción y mayor cantidad de ceras en la cutícula. En el caso de Verbena litoralis, como así también de Amaranthus hybridus ambas resultaron sensibles al glifosato, y se confirmó la acción de este herbicida sobre una ruta metabólica, conocida como delácido shikímico.

Considerando que aquellos individuos que toleran o resisten la aplicación del herbicida, pueden producir flores y semillas, posibilitando así la perpetuación de los genotipos menos sensibles. Por este motivo, los resultados de esta investigación realizada por el Dr. Ignacio Dellaferrera, docente de la cátedra de Cultivos Extensivos resultan de gran importancia para comprender los mecanismos morfo-fisiológicos en la tolerancia de algunas malezas al herbicida, lo que explica el desarrollo de progenies con resistencia al glifosato, y el incremento del problema de control mediante el mismo herbicida.

Fotografías: gentileza Dr. Ignacio Dellaferrera


REPUDIO AL XXIV CONGRESO DE AAPRESID

Ante un nuevo encuentro de la Asociacion Argentina de Productores en Siembra Directa (más conocida como AAPRESID) en la ciudad de Rosario, desde la Campaña Paren de Fumigarnos, expresamos que:

Probablemente nunca como ahora están quedando expuestos los daños que el modelo agrario importado de los EEUU en los '90, basado en semillas patentadas y agrotóxicos, ha traído al país y a su pueblo.

El cáncer y otras enfermedades asolan a las poblaciones asentadas en lo que antaño fueran las tierras más fértiles del país, hoy totalmente degradadas, inundadas, deforestadas, con una biodiversidad reducida a expresiones mínimas que las agencias estatales ni siquiera se atreven a relevar mientras la apicultura es una práctica en extinción, no solo por la ausencia de flores sino por la masiva mortandad de abejas en paralelo a la desaparición de productores de miel, entre otras calamidades.

A la actividad tambera no le va mejor, en franco retroceso, acentuada por el inédito ascenso de napas freáticas provocado por el mismo modelo que ha depredado lombrices y fauna edáfica, tal la comprobación científica de investigadores de nuestra provincia, adicionado a la constatada desaparición de árboles, la impermeabilización de suelos por el uso de químicos y maquinaria pesada y la ausencia de pasturas verdes la mayor parte del año, como institutos nacionales especializadas lo han revelado públicamente.

Pero aun en ese contexto de desastre generalizado las corporaciones transnacionales productoras de transgénicos están acentuando la presión para obtener el pago de regalías hasta en la siembra de semillas propias e incrementar el uso y precio de sus insumos químicos por la inevitable aparición de resistencias, lo que "obliga" a utilizar más y más venenos que, de forma circular, genera "necesidades" de nuevos eventos transgénicos capaces de soportar fumigaciones con glifosato, dicamba, 2,4 D, glufosinato y tantos más cócteles y experimentos "en estudio", nada menos que en la región más densamente poblada del país.

Todo ello no hace sino aumentar el proceso de concentración de la tierra en cada vez menos manos, como revelan las implacables estadísticas, no ya como consecuencia accidental sino como efecto buscado. Este modelo de producción agraria no necesita trabajadores ni habitantes en el campo, cada vez más confinados en las urbes. Es una agricultura sin agricultores.

Adicionalmente, esta "ONG sin fines de lucro" denominada AAPRESID, en su 19º Congreso del año 2011, encontraba a su presidente reclamando al Ministro de Educación de la Nación, Gobernador e Intendente rosarino de entonces, frenar la distribución de los Manuales de Educación Ambiental para Docentes porque informaban demasiado.

Esta concurrencia político-partidaria nada tiene de protocolar. El actual modelo no sobreviviría sin el permanente soporte de las arcas públicas en forma de decenas de subsidios abiertos o encubiertos y la creación de herramientas legales para sostenerlo en nuestras provincias, el intento de modificación de la ley de semillas para facilitar el cobro de regalías a transnacionales o para obtener cortes "obligatorios" de biocombustible impuestos a toda la población, como forma de ampliar el mercado para un campo que supo producir alimentos sanos y en cantidad, hoy reducido a una factoría de forraje para animales y alimento para motores.

Desde la Campaña “Paren de Fumigarnos” repudiamos la presencia de esta elite que ha escogido a nuestra provincia como base de operaciones desde este miércoles 3 de agosto y convocamos a nuestros representantes a no convalidarla con su presencia, atendiendo a las demandas de la mayoría de su enferma población.

Santa Fe, 3 de agosto del 2016.
Campaña Paren de Fumigarnos – Santa Fe

FUENTE: 



RELACIONADO: 
Revelan que la cuenca del ‪#‎RíoParaná‬ está contaminada con glifosato►http://bit.ly/29YBqJM

Encontraron glifosato en algodón, gasas, hisopos, toallitas y tampones. ►http://bit.ly/1jARrKk


21 de marzo de 2012

Prof. Gilles-Eric Séralini: El maíz GM y los herbicidas a base de glifosato


El maíz GM y los herbicidas a base de glifosato: estudios de salud
12/09/11 Por Prof. Gilles-Eric Séralini

El 97% de los OGM comestibles son cultivados en Sudamérica y Norteamérica. Todas estas plantas han sido modificadas para tolerar y/o producir uno o más plaguicidas y, por lo tanto, contienen residuos de éstos. Los residuos provienen principalmente de Roundup, un herbicida tolerado por 80% de los OGM; también provienen de toxinas insecticidas Bt modificadas, directamente sintetizadas por las plantas GM a partir de los transgenes. En realidad, para analizar los signos toxicológicos subcrónicos y crónicos, es más informativo concentrarse en estudios que incluyan diversos parámetros de sangre y órganos.



Introducción y contexto

Luego de 15 años de la liberación comercial de los organismos genéticamente modificados (OGM) usados para la alimentación y forraje, el debate sobre su inocuidad sigue siendo muy activo alrededor del mundo. Desafortunadamente, aunque algunos de los actores asumen la existencia de una historia de uso seguro de los OGM, no existen estudios epidemiológicos en humanos o animales para sustentar esa aseveración, en particular debido a la falta de etiquetado o de trazabilidad en los países productores de OGM. En realidad, el 97% de los OGM comestibles (soya, maíz y colza, excluyendo algodón) son cultivados en Sudamérica y Norteamérica. Todas estas plantas han sido modificadas para tolerar y/o producir uno o más plaguicidas y, por lo tanto, contienen residuos de éstos en diferentes niveles. Los residuos provienen principalmente de Roundup, uno de los herbicidas más importantes usados mundialmente y tolerado por 80% de los OGM; también provienen de toxinas insecticidas Bt modificadas, directamente sintetizadas por las plantas GM a partir de los transgenes. En realidad, para analizar los signos toxicológicos subcrónicos y crónicos, es más informativo concentrarse en estudios que incluyan diversos parámetros de sangre y órganos. La mayoría de estos estudios son análisis de 90 días con ratas alimentadas con maíz o soja GM. Los datos brutos de las compañías sobre estos análisis fueron lo que atrajo nuestro interés sobre el caso; datos brutos que obtuvimos a partir de una orden de la corte con la ayuda de abogados (dado que los datos se conservaban confidenciales). Re-analizamos los datos y detectamos diferencias estadísticas significativas (~9%) concentradas principalmente en hígados y riñones. Estos efectos significativos fueron interpretados por las compañías como irrelevantes para la inocuidad de los OGM, así como por las autoridades oficiales competentes que dieron su aprobación (EFSA por ejemplo). Si bien los requisitos para estudios más largos y más detallados cambiarían la rentabilidad de los OGM, estos estudios protegerían la salud humana y de mamíferos, que es esencial para nosotros.

Debate sobre las insuficiencias en el montaje experimental

Todos los estudios alimentando ratas por 90 días con OGM han sido construidos usando el mismo esquema. Las insuficiencias del diseño experimental pueden ser descritas de la manera siguiente:

a) Un número muy pequeño de animales estudiados: diez individuos de 20 en cada grupo fueron medidos en sus diferentes parámetros bioquímicos. Esto puede ser considerado un experimento a largo plazo, pero no en un período tan corto de tiempo. Un pequeño número de efectos o de baja amplitud son inducidos, de manera similar al caso del lento desarrollo de una patología crónica. Estos distintos tipos de protocolos pueden resultar en análisis con un débil poder estadístico y por lo tanto dar muchos resultados falsos negativos (por ejemplo al rechazar erróneamente un efecto posible del consumo de OGM). En tales condiciones, será difícil que los efectos observados puedan constituir una imagen clínica suficientemente coherente y consistente para que las autoridades se preocupen.

b) Demasiadas ratas usadas como control: adicionalmente, el número de controles fue cuatro veces superior en estos experimentos regulatorios, que han sido utilizados por todo el mundo para autorizar los OGM más importantes. Este desequilibrio entre el número de ratas de control y tratadas, oculta efectos observables. El principio fue aceptado por los comités oficiales; de las 400 ratas usadas en el estudio solamente 80 fueron alimentadas con OGM (y solamente 40 fueron analizadas bioquímicamente), de este modo cuatro grupos de diez animales, con dos dosis (11 y 33 por ciento de OGM en una dieta equilibrada), y dos tipos de análisis de sangre por grupo (después de cinco y de 14 semanas).

c) Demasiados tratamientos de control: Los 320 animales que no fueron alimentados con OGM fueron tratados en realidad con siete diferentes dietas que suponían representar una variabilidad del régimen posible. Seis constituían los llamados grupos de “referencia” con alimento que no fue demostrado ser substancialmente equivalente. Además, dos dosis en los grupos de control fueron químicamente equivalentes a las dietas GM; fueron hechas con el maíz isogénico o con un maíz cercano a la variedad GM.



d) Las ratas fueron los únicos mamíferos en ser alimentados con OGM por tres meses.

e) El experimento fue realizado en una sola ocasión para cada OGM que será posteriormente consumido en todo el mundo.

f) La duración de 90 días es el experimento más largo que se haya realizado y se hace solamente con mamíferos adultos jóvenes; esta duración no es suficiente para observar efectos crónicos.

g) La falta de análisis reproductivos, de desarrollo, así como crónicos y multi-generacionales es la fuente de un fuerte debate sobre los OGM que ya se encuentran comercialmente disponibles.

Este protocolo experimental de parte de Monsanto ha sido aceptado sin cuestionamiento alguno por parte de las autoridades competentes en el mundo, mayoritariamente de manera confidencial. Nosotros nos encontramos en desacuerdo con este diseño. Además, remarcamos los efectos indirectos preocupantes sobre la fisiología de hígado y riñón en particular, debido a que estos son los órganos detoxificantes más importantes que reaccionan en el caso de intoxicación por alimentos.

Interpretaciones biológicas divergentes

Las interpretaciones biológicas son cruciales después de un acuerdo estadístico global. Dos opciones posibles han surgido aquí: la demostración de inocuidad (la opinión de Monsanto et. al.), o disrupciones preocupantes a las que hay que dar seguimiento con estudios a largo plazo, antes de cualquier liberación comercial (nuestra opinión). Las diferencias más importantes entre las conclusiones biológicas de Monsanto y las nuestras, a partir de las diferencias estadísticas de los parámetros bioquímicos y de órganos, son las siguientes:

a) Nos gustaría manifestar que debe ser colectado anticipadamente cualquier signo de diferencia para poder tener una idea global de la fisiología animal después del consumo de OGM. Es realmente imposible en 90 días, con un solo experimento en el mundo y con un número tan reducido de ratas, obtener una idea toxicológica consistente. Este punto es importante dado que nos preocupamos por las posibles patologías crónicas. Algunos de estos efectos podrían todavía no ser de una amplitud importante, sin embargo, algunos sí lo son. Por ejemplo, el aumento del peso del corazón en 11 por ciento de los machos consumiendo NK603 o el 40 por ciento de aumento en los triglicéridos plasmáticos en hembras consumiendo MON863 (junto con un perfil pre-diabético), podría ser suficiente para provocar una moratoria. En realidad, Monsanto no repitió sus estudios.

b) Las diferencias estadísticas son normalmente comparadas con los grupos tratados con OGM y los llamados “estándares históricos de la especie” los que quedan sin definición, así como queda sin definición el “rango normal”. Esto permite considerar simplemente las grandes variaciones como normales debido a razones subjetivas. Las diferencias deben de ser consideradas primero con el grupo de control más cercano: la variedad de control isogénica. Sólo después puede ser posible comparar con grupos experimentales de referencia (Monsanto et. al. hicieron eso desde un principio), los cuales han recibido una dieta que no es equivalente (por ejemplo en los niveles de sales y azúcares). Recordemos que los grupos de referencia siguen siendo demasiado numerosos en comparación con las ratas tratadas.

c) Los efectos significativos son tomados en consideración por Monsanto et. al. solamente si son similares para ambos sexos. Esto es la negación de conocimiento científico general. Las patologías crónicas, así como las alteraciones endócrinas o algunos cáncer, son usualmente relacionados al sexo y no son proporcionales a la dosis carcinógenica expuesta durante un periodo corto.

d) Para Monsanto et. al. la ausencia de efectos dependientes de la dosis es una razón para negar las diferencias significativas. Esto es absolutamente inaceptable, debido a que, por ejemplo, se debe tomar en consideración las acciones posibles del antagonista disruptor endócrino. Debe ser subrayado además que esta dependencia en la dosis no puede ser analizada con un estudio de dos dosis, como los que son presentados a las autoridades por Monsanto (11 y 33 por ciento de OGM en las dietas).

e) Debido a que las lesiones anatómicas-patológicas pueden surgir mucho tiempo después del inicio de un tratamiento o de alteraciones bioquímicas plasmáticas, la necesidad de correlaciones entre estas diferencias estadísticas y los descubrimientos histopatológicos (generalmente dentro de tres meses) no puede ser presentado para concluir sobre un signo preocupante, en contraste con lo que defienden Monsanto et. al. Además, los cortes histológicos y los órganos embebidos son propiedad de la compañía, y no tienen una revisión por parte de los comités oficiales o por autores independientes. Solicitamos una contra experticia, en particular de los riñones de los machos en estos estudios, a los que se les encontró una concentración de más de 43 por ciento de parámetros modificados, en un meta-análisis de todos los datos publicados sobre OGM comercialmente disponibles. Esto ya lo conocemos para MON863, aquí Monsanto subrayó los signos anatómicos de una “nefropatía crónica progresiva” en riñones de las ratas macho. Sin embargo, Monsanto no consideró que estos signos fuesen de importancia debido a que, de acuerdo con ellos, es bien sabido que estos signos ocurren frecuentemente en ratas Sprague-Dawley. Pero estas ratas tenían solamente cinco meses de edad, y seguían siendo jóvenes al final del experimento. Estos signos anatómicos-patológicos en riñones no fueron encontrados en los estudios con maíz NK603 o MON810, aun cuando las ratas tenían la misma edad y eran de la misma variedad.

f) La composición química de la alimentación es un indicador importante, sin embargo, no son evaluadas todas las toxinas insecticidas, los residuos de herbicidas y los metabolitos desconocidos o inesperados (debido por ejemplo a la mutagénesis insercional o a nuevos metabolitos); de esta forma la equivalencia sustancial con los productos no OGM no puede ser una prueba de inocuidad.

g) Una tendencia de las interpretaciones biológicas, puede ser observada en el hecho de que los estudios toxicológicos son presentados a las autoridades y comentados solamente por las compañías desarrolladoras de productos industriales. Una propuesta para estudios independientes por parte de las compañías para contener este problema ha sido realizado para el Consejo Europeo de Ministros.

Conclusiones y perspectivas

Como conclusión, hacemos un llamado a la promoción de estudios de salud sobre los productos nuevos que sean transparentes, independientes y reproducibles, dado que su diseminación implica consecuencias a una larga escala. Los estudios de por vida para animales de laboratorio que consumen OGM deben de ser realizados, en contraste con lo que se realiza actualmente, como acontece con los estudios usando ratas sobre algunos plaguicidas o medicamentos con una duración de dos años. Estos experimentos pueden estar asociados con estudios de investigación transgeneracional, reproductiva o endócrina. Las deficiencias en los diseños experimentales pueden plantear preguntas más importantes en otras autorizaciones químicas. www.ecoportal.net

Prof. Gilles-Eric Séralini - Universidad de Caen, Francia

Los coautores son: Dominique Cellier, Christian Vélot, Emilie Clair, Robin Mesnage, y Joël Spiroux de Vendômois

Literatura:

* de Vendômois, J.S., Roullier, F., Cellier, D. & Séralini G.-E. 2009. A comparison of the effects of three GM corn varieties on mammalian health. Int. J. Biol. Sci. 5(7): 706-726. http://www.biolsci.org/...

* Monsanto. Focus on MON 863/YieldGard® Rootworm. http://www.roundupag.com/...

* Séralini, G.-E., Cellier, D. & de Vendômois, J.S. 2007. New analysis of a rat feeding study with a genetically modified maize reveals signs of hepatorenal toxicity. Arch. Environ. Contam. Toxicol. 52: 596–602. http://www.springerlink.com/...

* Séralini, G.-E., de Vendômois, J.S., Cellier, D., Sultan, C., Buiatti, M., Gallagher, L., Antoniou, M. & Krishna R. Dronamraju. 2009. How subchronic and chronic health effects can be neglected for GMOs, pesticides or chemicals. Int. J. Biol. Sci. 5(5): 438-443. http://www.biolsci.org/...

Publicado en: Avanzando en el conocimiento sobre bioseguridad. Conclusiones cinetíficas. 7 - 9 octubre 2010, Nagoya. / RALLT Bol. 440

14 de julio de 2011

Glifosato: científicos comprobaron sus efectos nocivos en arroyos y lagunas



TRABAJO DE EXPERTOS DE LA FACULTAD DE CIENCIAS EXACTAS Y NATURALES DE LA UBA


Por Susana Gallardo (Área Medios de Comunicación - Ciencias Exactas - UBA)

Un equipo de investigadoras demostraron que el herbicida inhibe el crecimiento y la producción de clorofila en las algas que habitan cursos de agua y que son la base de la cadena alimentaria de los peces y otros animales.



Los herbicidas y pesticidas que se aplican en el campo suelen ser arrastrados por el viento hacia arroyos y lagunas, poniendo en riesgo la vida que allí se desarrolla, como el conjunto de algas (fitoplancton) que viven dispersas en el agua y efectúan fotosíntesis. Esas algas forman la base de la cadena alimentaria, y son el alimento de los peces y otros habitantes de esos cursos de agua.
Un equipo de investigadoras de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEyN) de la UBA probó en un alga cuál es el efecto de una de las formulaciones más usadas de glifosato, que se aplica en la Pampa húmeda para el control de las malezas. La acción de este herbicida, que se emplea especialmente en los cultivos de soja resistente al compuesto, consiste en inhibir la producción de una enzima que participa en la fabricación de proteínas fundamentales para la vida de la planta.
Se creía que los organismos que no poseen esa enzima, como por ejemplo los animales, no se verían afectados por la toxicidad del compuesto. Sin embargo, los investigadores demostraron que el compuesto produce efectos que también alcanzan a los organismos que no son el blanco del herbicida.
“Expusimos una cepa del alga unicelular Chlorella kessleri a una dosis de glifosato, y tras 96 horas observamos que se inhibía el crecimiento celular”, explica la doctora María del Carmen Ríos de Molina, investigadora del CONICET y directora del Laboratorio de Enzimología, Estrés y Metabolismo (LEEM) de la FCEyN.
La cepa del alga fue aislada de una laguna de aguas muy ácidas, y mostró alta tolerancia a ciertos pesticidas y metales como el cromo y el cobre. Sin embargo, no pudo hacer frente al glifosato.
“Lo primero que vimos fue una caída en la producción de clorofila”, relata Ríos de Molina, y agrega: “Creemos que, en general, el efecto en los organismos que no son el blanco del herbicida se debe a mecanismos diferentes a lo que sucede en las malezas”. Por ello, las investigadoras postularon que la causa podría residir en la generación de sustancias muy reactivas que atacan a las proteínas celulares y al ADN. Es lo que se denomina estrés oxidativo.
Para confirmar si fue eso lo que inhibió el crecimiento del alga, se midió el contenido de clorofila y de proteínas, así como los niveles de las enzimas antioxidantes. “Todos los parámetros de estrés oxidativo estaban alterados”, confirma Delfina Romero, primera autora del trabajo publicado en Ecotoxicology and Environmental Safety, realizado bajo la dirección conjunta de las doctoras Ríos de Molina y Ángela Juárez, docente del Departamento de Biodiversidad y Biología Experimental de la FCEyN y miembro del LEEM.
Las investigadoras confirmaron el efecto tóxico del herbicida, porque midieron una mayor producción de enzimas antioxidantes y una disminución de la clorofila.
Luego de haber demostrado las consecuencias letales del glifosato en un alga, los investigadores actualmente analizan bivalvos, para determinar qué les pasa cuando se alimentan de fitoplancton que ha sufrido la acción del herbicida. Las etiquetas de los envases del glifosato suelen afirmar que el producto es inocuo para los animales. Sin embargo, muchos organismos se alimentan de plantas y algas que pueden estar afectadas.
Por ello, Ríos de Molina advierte: “La legislación no contempla los fenómenos a largo plazo de los herbicidas y pesticidas, ni la acumulación y magnificación de efectos, y tampoco las consecuencias de la acción conjunta de diferentes contaminantes”. <


Fuente:
http://tiempo.elargentino.com



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