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3 de octubre de 2015

Mapa del cáncer en Santa Fe: factor ambiental y agroquímicos en debate


Vecinos de diferentes localidades de la provincia están en alerta por la aparición de tumores. Desde una cátedra de Ciencias Médicas de la UNR aseguran que el crecimiento de casos se vincula a la exposición a agrotóxicos. La estadística oficial del Ministerio de Salud indica que los departamentos Caseros, Iriondo y Constitución tienen las mayores tasas de mortalidad. Los números y el análisis

-Tasa de mortalidad por tumores por cada 100 mil habitantes, según departamento de residencia habitual.
-Fuente: Dirección General de Estadística de Salud. Ministerio de Salud de la Provincia. Instituto Provincial de Estadísticas y Censos (Ipec).

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-Tasa de mortalidad por tumores por cada 100 mil habitantes, según departamento de residencia habitual.


-Fuente: Dirección General de Estadística de Salud. Ministerio de Salud de la Provincia. Instituto Provincial de Estadísticas y Censos (Ipec).


La percepción de los vecinos de varias localidades de la provincia sobre el incremento de los casos de cáncer tiene su correlato en las cifras que se manejan en ámbitos universitarios, en base a trabajos de campo realizados en las poblaciones. Las estadísticas oficiales del gobierno provincial indican que los tumores son la segunda causa de muerte en Santa Fe y que los departamentos que registran una mayor tasa de mortalidad por la enfermedad tienen una intensa actividad agroindustrial.


Distritos del sur sojero, como Caseros e Iriondo, superan el pico de 250 muertes por cada 100 mil habitantes, mientras que en el norte, 9 de Julio o General Obligado no llegan a 140 (ver mapa).


Mientras algunos especialistas analizan que la aparición de tumores tiene relación con el modelo productivo que en los últimos 20 años expuso a la población a las fumigaciones con agroquímicos, desde el Ministerio de Salud de Santa Fe asumen que tema comenzó a ser “un problema” sanitario en las últimas décadas. Pero aclaran que se trata de algo “multicausal” y no únicamente asociado a la contaminación del medio ambiente.


Los números

En la provincia, los tumores son la segunda causa de muerte detrás de las enfermedades cardiovasculares y por encima de las afecciones respiratorias y las causas externas (accidentes, homicidios y suicidios). Los 11 departamentos santafesinos que superan la media provincial están en el centro y sur del territorio y los de mayor tasa de mortalidad por cáncer son Caseros, Iriondo y Constitución.


Según datos oficiales del Ministerio de Salud de Santa Fe, en el cordón industrial las localidades de Capitán Bermúdez y San Lorenzo tienen mayores índices de casos de cáncer registrados en general.


La misma estadística muestra que, en particular, Capitán Bermúdez supera la media nacional de muerte por cáncer colorrectal y en San Lorenzo se duplica la tasa de mortalidad por cáncer de páncreas, en comparación con la media del país.


Un estudio sanitario sobre la situación de cáncer en Santa Fe publicado en la web del gobierno provincial analiza que “la ocurrencia de muertes prematuras asociadas a los tumores es un hecho llamativo en las localidades de San Lorenzo y Capitán Bermúdez. En esta última, la incidencia de los tumores colorrectal significó un evento a destacar”.


Los encargados de la estadística aclaran que para el análisis es necesario el uso de tasas ajustadas para comparar entre poblaciones con distinta estructura de edad.


A nivel nacional, los tumores malignos constituyen la principal causa de muerte entre los 40 y los 64 años, la segunda en los grupos de 5 a 39 años y también en mayores de 64. Sin discriminar por sexos, el más frecuente fue el de pulmón, seguido por los de colon y recto, mama y próstata.

http://infogr.am/top_5_causas_de_muerte_sf


-Fuente: Ministerio de Salud

El medio ambiente, los agroquímicos y el modelo productivo

“Hemos estado recorriendo localidades santafesinas de menos de 10 mil habitantes con campamentos sanitarios y en casi todas ha habido un crecimiento exponencial de los casos de cáncer año a año. Ese aumento es coincidente con los cambios en el modelo de producción”, explicó a Rosario3.com Damián Verzeñassi docente de la cátedra de Salud Socio Ambiental de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Para el investigador universitario el uso de agrotóxicos no es el único factor que determina la suba en las tasas de morbi-mortalidad pero “nadie puede negar el impacto que tiene la exposición a las sustancias agrotóxicas”.


Para fundamentarlo, Verzeñassi acude a los relevamientos hechos en 22 pueblos donde estuvo realizando intervenciones casa por casa con estudiantes de los últimos años de la carrera de Medicina. “En 2008 a nivel nacional se registraban 206 casos nuevos de cáncer cada 100 mil habitantes. El promedio de las 22 localidades santafesinas a las que asistimos fue de 368 casos cada 100 mil habitantes, con un pico de 715 en María Susana. Es decir, que en general en la provincia se duplica la media nacional y en algunos lugares hasta se triplican los números”, detalló.


Por otra parte, el docente de la UNR aseguró que mientas “históricamente los casos de cáncer eran habituales en franjas de población que van de los 65 a 70 años, ahora empiezan a aparecer entre personas que tienen entre 20 y 40 años”.


La Multisectorial Paren de Fumigarnos, una organización de vecinos de diferentes localidades de la provincia que exige una ley que limite las fumigaciones con agroquímicos a 800 metros de las zonas pobladas, espera que la Legislatura santafesina sancione una norma que proteja “la salud de los que están más cerca de las fumigaciones”. El tema podría tratarse en la Cámara de Diputados en la próxima sesión, ya que este jueves se pospuso. Los bloques mayoritarios tendrían consensuada una prohibición de fumigar a 200 metros de los pueblos, una distancia bastante menor de la que piden desde la ONG.


Los integrantes de la multisectorial no dudan de los efectos nocivos del uso de agroquímicos en la salud de las personas. “En el país hay 26 millones de hectáreas de cultivos transgénicos. Con ese modelo, pasamos de los 30 millones de litros de agroquímicos en la Pampa Húmeda en los años 90 a los 400 millones actuales. Santa Fe tiene 3,5 millones de hectáreas de transgénicos y 80 millones de litros de agrotóxicos, la mayoría en el centro y salud provincial”, graficó Daniel Romano, integrante de la organización de vecinos.

Problema “multicausal”


El Ministerio de Salud de la provincia define al “cáncer” como un conjunto de patologías y eventos que no son sumables porque incluye más de 200 enfermedades, desde tumores muy comunes como los de mama y pulmón hasta algunos “muy poco frecuentes” como los sarcomas. Las autoridades sanitarias santafesinas sostienen que “es real” el incremento de los casos desde –al menos– los años 70 y lo consideran “un problema de salud”. También sostienen que “es difícil establecer un nexo entre todos los tipos de cáncer con el medio ambiente”.


“El problema del cáncer es multicausal. Puede provocarlo algún factor del medio ambiente pero habría que determinar cuál y separar eso implicaría un estudio prospectivo muy difícil de hacer. Otros factores que influyen son la predisposición genética, los hábitos, si una persona fuma o no, si tiene vida sedentaria, la alimentación. Es un problema que no se puede definir por un patrón de incidencia o únicamente por el medio ambiente”, explicó Luis Fein, coordinador del Programa Provincial de Cáncer.


Glifosato: “El malo de la película”


Los representantes del área sanitaria de la provincia son cautos al momento de analizar el planteo de vecinos y organizaciones ambientalistas sobre la incidencia del uso de herbicidas como factor clave en el desarrollo de tumores. “Es difícil de afirmar que haya una relación directa pero también de negarlo”, responden.


“El glifosato –por mencionar uno de los agroquímicos más conocidos, al que le tocó ser el malo de la película– viene a ser la cara visible de un modelo de producción que ha avasallado formas de vida enteras: campos que tenían frutales o una diversidad de producción ahora sólo tienen soja. Por otra parte, la siembra directa nunca tuvo la rotación de cultivos que propiciaba porque la soja copó el mercado. Todo eso genera un cambio de vida que a la gente la afecta”, opinó Cecilia Moyano subdirectora provincial de Información Epidemiológica.


Agregó que si bien se han detectado problemas de salud vinculados a la exposición a las aplicaciones de agroquímicos, “ninguno ha sido grave y a nivel colectivo no ha significado una situación peor de una localidad a otra”. No obstante, la especialista aclaró que el área de estadísticas tiene una limitación: “Hay personas que no podemos captar porque se atienden en el sector privado que muchas veces ha sido reticente a entregar sus bases de datos”.


Moyano también sostuvo que “el cáncer viene aumentando de manera sostenida desde las décadas del 70 y el 80 y por lo tanto no es tan fácil atribuirlo directamente a este modelo de producción o a los agroquímicos”, que comenzaron a extenderse en la Pampa Húmeda en 1996.


“Algunas toxicólogas de Santa Fe sostienen que en la década del 60 y del 70 se utilizaban órganos fosforados para fumigar que eran mucho más tóxicos y que han quedado en la cadena de ADN de las personas y pasan de generación en generación. Por eso, cómo atribuirle al glifosato algo que en la cadena podría venir desde mucho antes”, aseveró.


El caso de San Jorge


Un estudio solicitado por la Justicia al Ministerio de Salud de la provincia para evaluar el impacto sobre la salud de las personas como consecuencia de la prohibición de fumigar con agroquímicos en una zona de la localidad de San Jorge, puso de manifiesto en mayo de 2011 que hubo “una disminución de las consultas” a los servicios de salud a partir del momento en que se limitaron las aplicaciones.


El estudio oficial demostró también que si bien “la disminución de la demanda fue para todos los motivos de consulta, resultó ser mayor para los grupos de afecciones potencialmente atribuibles a un «irritante externo» (de tipo dermatológicos, conjuntivales y respiratorios) en comparación al resto de los motivos de consulta”.



La investigación concluyó en que “no se pudo concluir de modo irrefutable que la disminución de las consultas se deba a la prohibición de fumigar. Puede que sí, como que no. No obstante, la hipótesis planteada parece ser bastante plausible”.


El cordón industrial


Los datos sobre el incremento de la mortalidad por tumores comenzó a ser una preocupación en los últimos años en el cordón industrial. En Capitán Bermúdez, donde los casos de cáncer colorrectal casi duplican la media nacional, los vecinos se organizaron y exigieron al gobierno local una serie de medidas preventivas que se materializaron la semana pasada con el lanzamiento de una campaña de detección temprana.

http://infogr.am/tasa_cancer_por_localizacion

Tasa cáncer por localización | Create infographics


-Tasa por cada 100 mil habitantes. Fuente: Ministerio de Salud

Vecinos autoconvocados, el Taller Ecologista, Semillas de Futuro presentaron más de 2000 firmas para exigir “que el Estado proteja su salud”.


Cecilia Bianco, del Taller Ecologista, dijo a Rosario3.com que además de las campañas de prevención los vecinos quieren saber los motivos por los que las tasas de morbi mortalidad son más altas en esa localidad.


“Lo que se quiere conocer es si hay un factor ambiental, porque eso esta cada vez más presente en los informes, o si tiene que ver con la alimentación. Pero, ¿qué diferencia puede haber en los hábitos alimenticios de Capitán Bermúdez respecto de otras ciudades vecinas?”, se preguntó Bianco.


Consultados sobre el tema, los representantes del Ministerio de Salud de la provincia respondieron que los estudios de causa efecto para determinar si el cáncer tienen un origen vinculado a las condiciones ambientales, “son muy largos y caros”.


“Hasta que den resultados te perdés de desarrollar acciones preventivas de salud. Son muchos los factores que pueden estar provocando situaciones de cáncer. Lo que sí sabemos es que hay tumores prevenibles y acciones de salud pública para enfrentarlos y en esa dirección vamos. Los estudios epidemiológicos de causa efecto, no están siendo priorizados hoy en la provincia porque se da prioridad a la promoción y prevención de salud”, señaló Cecilia Moyano, subdirectora provincial de Información Epidemiológica.

http://infogr.am/muertes_por_cancer_en_sf


Muertes por cáncer en SF | Create infographics

-Tasa por cada 100 mil habitantes. Fuente: Ministerio de Salud

Infografías: Rosario3.com / Ezequiel Clerici

29 de julio de 2012

Santa Fe: fallo criminal sobre agrotóxicos


"Lo de la Cámara es una vergüenza"

La Sala integrada por Enrique Müller, Cristina de Cesaris y Armando Drago achicó a 500 metros de las viviendas la prohibición de fumigar, al tiempo que sólo menciona el glifosato, y deja afuera los demás agroquímicos tóxicos.

Por José Maggi

La justicia provincial falló en segunda instancia cambiando el emblemático fallo de San Jorge, que establecía la prohibición total de fumigación con todo tipo de agroquímicos a 800 metros de las viviendas. La Sala Segunda de la Cámara de Apelación en lo civil y comercial de Santa Fe, con las firmas de los doctores Enrique Müller, Cristina de Cesaris y Armando Drago, redujo esa distancia a 500 metros, y se limitó a los productos que contengan glifosato. El titular del Centro de Protección a la Naturaleza (Cepronat), Carlos Manessi se quejó del fallo: "Contra lo resuelto antes por la misma Cámara, cuando confirmó lo dicho por el juez Tristán Martínez que prohibió fumigar 'con ningún agroquímico', hoy dice casi con vergüenza (por vía de un accesorio llamado 'aclaratoria') que 'está claro' que sólo hablamos del glifosato. Quedan fuera de la prohibición así más de 100 agroquímicos, según la lista del Colegio de Ingenieros Agrónomos, catalogados como categoría III y IV que ahora podrán usarse legalmente y sin problemas hasta el borde de las casas, igual que antes. Todos, menos glifosato".

"Es curioso además --dijo Manessi-- pensar cómo van a controlar qué ponen dentro de los tanques si ningún municipio tiene ni voluntad ni mucho menos los elementos técnicos para determinarlo. Organoclorados, organofosforados, banda verde o azul --permitidos por ley-- podrán ser fumigados sin problemas. Es un retroceso muy grande respecto del fallo conocido como San Jorge, porque además se redujo de 800 a 500 metros la fumigación terrestre, sin ningún fundamento científico, más diría, contradiciendo el informe del Ministerio de Salud que indicó que disminuyeron las afecciones al aumentar la distancia de fumigación".

Para Manessi "lo de la Cámara es una vergüenza, se tomó más de un año para decir esto, lo que demuestra la capacidad de manipulación que conserva el lobby sojero santafesino. Hoy más que nunca entonces, hace falta la ley que prohíba 'todo tipo de fumigación' en los 800 metros".

Un poco de historia. El 10 de junio de 2009 el juez Tristán Martínez de San Jorge falló "hacer lugar a la acción jurisdiccional de amparo y, en consecuencia, prohibir fumigar en los campos ubicados al límite del Barrio Urquiza, propiedad de los demandados, en una distancia no menor a los ochocientos metros para fumigaciones terrestres, y de mil quinientos metros para fumigaciones aéreas, a contar dichas medidas desde el límite de la zona urbana (Barrio Urquiza), con ningún tipo de agroquímico o producto de los relacionados".

Este fallo fue confirmado en segunda instancia el 9 de diciembre de 2009 por la Sala Segunda de la Cámara de Apelaciones, rechazando el recurso de apelación articulado por la Provincia de Santa Fe. La resolución valoraba el principio precautorio: "Todos conocen los potenciales riesgos de la utilización de agroquímicos, al tomar distintos recaudos en tal tarea y en este punto, la preeminencia no lo tienen los intereses sectoriales de nadie, sino que por el contrario está del lado de la salud pública y del medio ambiente. Por lo que frente a la existencia de la duda relevante, la aplicación del principio precautorio deviene ineludible".

En febrero de 2011, el juez Tristán Martínez ratificó la misma prohibición que regía hasta entonces, lo cual fue apelado por un productor. En el fallo, el magistrado destacaba la relación entre la menor cantidad de consultas médicas de vecinos del barrio San Jorge luego de aplicada la zona de exclusión de 800 metros. Lo hizo después de valorar un trabajo del Ministerio de Salud que decía "que puede plantearse que la disminución de la prevalencia de consultas por los motivos potencialmente atribuibles a un 'irritante externo' en el segundo cuatrimestre del año 2010 en comparación con el resto de los diagnósticos, tanto en adultos como en niños, puede asociarse a la ausencia de un 'factor ambiental' en dicho período".

En ese mismo fallo, el juez transcribió conclusiones del trabajo realizado por la Universidad Nacional del Litoral (UNL): "No existen agroquímicos inocuos. Todas las sustancias de uso fitosanitario, entre las que se incluye el glifosato, presentan toxicidad y por ende algún grado de peligrosidad tanto respecto a la exposición aguda como crónica".

Aclaratoria que oscurece. El juez Martínez resolvió en su momento "prohibir fumigar (...) en una distancia no menor a los ochocientos metros, para fumigaciones terrestres, y de mil quinientos metros para fumigaciones aéreas con cualquier tipo de agroquímico o producto de los relacionados". Esta decisión fue confirmada por la Sala Segunda, sin ninguna distinción de productos, momento a partir del cual la prohibición de fumigar "con ningún tipo de agroquímico" quedó firme. En todo caso, ésa era la oportunidad para plantear alguna eventual "aclaratoria". Ahora bien, puesta la causa a resolver solamente sobre si cabía o no proseguir con la prohibición, la Cámara, excediendo sus facultades y por una vía tangencial como el de una aclaratoria, desvirtúa por completo lo resuelto, al limitar la prohibición sólo al glifosato.

Para el Cepronat "se trata de un caso de arbitrariedad por violación del principio de congruencia, es decir, cuando el juez (la cámara en este caso) resuelve sobre cuestiones no sometidas a su decisión, excediendo sus facultades. La arbitrariedad se agrava al decidírselo por vía de una aclaratoria, instrumento del código procesal destinado a corregir errores materiales u omisiones, pero nunca para decidir. En el caso, por esta vía accesoria, se introduce por la ventana un tema sustancial y que concitaba gran interés para los productores, alterando aquello ya decidido con autoridad de cosa juzgada", dice en su análisis para Rosario/12 esta ONG.

En esta misma línea, la organización ambientalista opinó que "el 'equívoco' de la Cámara contradice incluso su propia decisión anterior, cuando dispuso un monitoreo en la salud de los habitantes del barrio tras la prohibición de fumigar 'con ningún tipo de agroquímico', el cual demostró la reducción de las afecciones".

La reducción de la distancia de 800 a 500 metros (terrestre) sin ningún fundamento científico, también va en contra de las constancias del expediente, en el cual quedó demostrado que los 800 metros constituyeron una protección significativa para la mejoría de la salud de los pobladores. La reducción condena a los vecinos a sufrir una reversión de esa tendencia, en un grado indeterminado. El principio precautorio, pero al revés. Primero enfermamos, luego analizamos", dijo el Cepronat.

Para Manessi, "es prudente advertir que mientras en la franja restringida a partir de ahora sólo rige prohibición de uso de productos con glifosato, otros productos de idéntica categorización toxicológica (clase IV, banda verde) podrán utilizarse sin restricciones y aun productos mucho más peligrosos, como aquéllos de categoría III (banda azul) como atrazina (maíz) o dicamba (trigo), podrán utilizarse hasta el frente de las viviendas, por citar sólo dos de una lista de más de 70 herbicidas, una veintena de insecticidas y más de 40 fungicidas, según el listado confeccionado por el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Santa Fe, que, a partir del fallo de la cámara, estarán habilitados calle por medio del barrio Urquiza".

Advertencia y resistencia. Hasta allí algunas consecuencias inmediatas y formales que la incongruencia de la Cámara producirá. "Pero hay otra realidad --agrega el Cepronat-- que agrava la situación: informes del INTA y distintas organizaciones empresarias ya advierten el retroceso del glifosato en cuanto a su efectividad, frente a la aparición de las llamadas resistencias, es decir, los ejemplares más resistentes que reproduce la naturaleza, para los cuales las multinacionales productoras de agroquímicos tiene bien dispuesto su arsenal y que con frecuencia son aplicados 'mezclados' con otros productos aunque no siempre declarándolo en razón de su elevada categoría toxicológica (2,4 D, endosulfán, entre otros de uso frecuente). Frente a la absoluta imposibilidad de los municipios de controlar los compuestos químicos contenidos en cada 'mosquito' o 'avión' que fumiga con productos teóricamente 'permitidos', la única solución para resguardar la salud de los vecinos era la prohibición de fumigar 'con ningún agroquímico' como resolviera oportunamente Martínez".
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/10-34074-2012-06-03.html

11 de julio de 2012

Inta Casilda advierte que la soja destruye el suelo de Santa Fe

El ingeniero agrónomo Fernando Martínez sostiene que la explotación de los campos no prevé la restitución de nutrientes esenciales. “La diferencia de nuetra tierra con otras es que se la aguanta”, dijo.
Escuchar: Audio La Red, Fernando Martínez en “La barra de Casal”


“Lo que se hace en esta zona es explotación agropecuaria. Explotar es destruir y lo que se destruye es el suelo, despacito, pero se lo va destruyendo. Este es un modelo del que no podemos jactarnos los argentinos”. La reflexión pertenece al ingeniero agrónomo Fernando Martínez, titular del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) de Casilda, quien manifestó que la explotación de la tierra que se hace en la actualidad no prevé la reposición de los nutrientes que se extraen por ese cultivo.

En declaraciones al programa ”La barra de Casal” de La Red, el especialista aclaró que la pampa húmeda “tardará siglos en convertirse en un desierto” porque la característica principal de esta tierra “es que se la aguanta”.

“Los suelos se van quedando cortos de nitrógeno. Podemos cultivar soja porque la soja independiza nitrógeno del suelo, pero la soja se lleva fósforo, azufre y magnesio. Esto lo designamos en Casilda como costos ocultos porque no aparecen en la contabilidad de nadie. Se sacan nutrientes de los sueños como si fuera una cuenta bancaria con fondos ilimitados”, manifestó el ingeniero agrónomo.

El especialista encuentra las explicaciones a este proceso de degradación muy atrás en el tiempo. “Ese es el modelo agrícola de 1880. Saquémosle el jugo al suelo y después nos volvemos a Italia. Lo último no funciona porque no podemos volver a Italia, esto lo digo sin apuntarle a ninguna colectividad. Pero desde las asociaciones gremiales de productores hasta propietarios de campos, dicen que tienen una explotación agropecuaria. A esa gente habría que sacarle el campo porque no entienden nada. El suelo no se explota. Se puede utilizar, pero no explotarlo como un yacimiento de algo hasta que lo agotás. Al suelo tenés que hacerle cultivo que le aporten rastrojo en superficie y raíces por dentro del suelo para mantener el nivel de materia orgánica”.

Fuente: La Capital
http://www.pararelmundo.com/audios/inta-casilda-advierte-soja-destruye-suelo-santa-fe/

30 de marzo de 2012

Santa Fe perdió el 80% del cordón frutihortícola

En sólo 15 años, Santa Fe perdió el 80% del cordón frutihortícola

A fines de los 90 se cultivaban 3.600 hectáreas en el norte de la ciudad. Hoy apenas se superan las 700. Los quinteros hablan de cambios culturales en el consumo y de falta de leyes laborales acordes.

A FINES DE LOS 90 SE CULTIVABAN 3.600 HECTÁREAS EN EL NORTE DE LA CIUDAD. HOY APENAS SE SUPERAN LAS 700

El norte de la ciudad de Santa Fe, Montevera y Recreo fueron zonas tradicionales de la producción de alimentos que terminaban en la mesa de los santafesinos. Sin ser su momento de esplendor, el cordón frutihortícola llegó a trabajar, a fines de los 90, una superficie de 3.600 hectáreas. En 15 años la realidad cambió absolutamente y, hoy, las quintas apenas cubren poco más de 700 hectáreas. En definitiva se perdió más del 80 por ciento del área destinada a la producción de frutas y verduras que eran consumidas en la ciudad y la región.

Guillermo Beckmann, presidente de la Sociedad de Quinteros de Santa Fe, le dijo a Diario UNO que a pesar de esos números producir verdura sigue siendo negocio. “Pero tenemos muchos problemas en contra. Por ejemplo, en el tema laboral. En 2005 tuvimos muchas inspecciones del sindicato Uatre. Fueron tantas las inspecciones que las quintas grandes buscaron empezar con otra actividad. Mientras que los pequeños y medianos productores se desprendieron de personal”.

En ese sentido, el productor añadió: “Por cada persona que no estaba blanqueada, el gremio te cobraba 5.000 pesos. Para cosechar hojas de lechuga en una mañana se pueden necesitar durante cuatro horas 10 personas. Eso equivale a 50 mil pesos de multa. En ese momento todo el mundo se asustó y lo que consiguieron fue que se reduzcan las quintas, que se reduzca la siembra y cuando escasea un poco ya nos quedamos sin producción. Fue todo el efecto contrario”.

Beckmann asegura que hoy esas tierras están en poder de los quinteros, pero se hace alfalfa o soja. “Es posible recuperar las hectáreas de siembra. Necesitaríamos más demanda y que nos den más facilidades para trabajar, porque hoy los quinteros tienen miedo de producir más y ocupar más mano de obra porque le tienen miedo a las multas que son como un cuco. Todo lo que hiciste durante una vida lo perdés en una hora con una inspección. Porque las inspecciones no son para corregir lo que está mal, sino para juntar dinero. El sindicato en una tarde de 2005 levantó 350 mil pesos en multa y de eso los trabajadores no vieron nada. Fue todo a las arcas del sindicato en Buenos Aires. Estoy de acuerdo con los controles, pero trabajemos todos juntos”, expresó.

Mientras que al ser consultado sobre cuál es la solución dijo: “Eso lo sabe el Ministerio de la Producción y los ministerios de Trabajo de la provincia y de Nación. Esto lo estamos tratando a través de Came (Confederación Argentina de la Mediana Empresa) porque es un tema difícil donde hay que juntar a todas las partes y que los senadores se pongan de acuerdo y dicten leyes acordes a la situación”.

Luego el presidente de la Sociedad de Quinteros aclaró: “No nos negamos a pagar los aportes, pero deberían hacerse por día. Si a una persona la utilizás para cortar lechuga una mañana y la tenés que blanquear y después hay que darla de baja, tenemos que andar con un contador a cuestas. Por eso el miércoles (por mañana) vamos a ir con el Ministerio de la Producción a ver una bolsa de trabajo que está cerca de San Pedro para ver si es aplicable a nuestra zona y poder blanquear a los trabajadores”.

“Incluso en el caso de la frutilla, que es más rentable que las hortalizas, los trabajadores no quieren blanquearse por temor a perder las ayudas sociales que tienen. Pero, además, si los blanquean y al otro día otro productor les ofrece unos centavos más se van a otro campo. Es un problema difícil de encuadrar en las economías regionales. Falta cultura de parte de ambos lados”, señaló.

—¿La reducción de la superficie del cordón frutihortícola repercute en el consumo de los santafesinos?

—Acá disminuyó mucho el consumo. Una quinta mediana de Guadalupe producía 60 docenas de paquetes de acelga. Con eso se iba al mercado y se podía vivir. Hoy si lleva 10 docenas no las puede vender. Eso quiere decir que cayó el consumo. Por momentos la verdura no tiene precio porque el cordón se quedó sin y hay que traer de otra zona de la producción. Pero si esto mejora un poquito, con las hectáreas que tenemos es suficiente. La gente no lava más un paquete de acelga, cambiaron las costumbres. El ama de casa, antes, no trabajaba y hoy lo está haciendo a la par del hombre y necesita comidas más rápidas y prácticas. Es más fácil un bife con arroz que cocinar un puchero. Por ahí con la promoción se pueden cambiar algunas costumbres. Queremos que los chicos vuelvan a consumir frutas. Se comen un yogur con sabor a frutilla porque ellos tienen más posibilidades de hacer propagandas que nosotros, pero no es como comerse una frutilla.




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