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1 de septiembre de 2015

ARGENTINA: Uso de plaguicidas en los alimentos y el derecho al agua segura en todo el pais


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El Espacio Multidisciplinario de Interacción Socio Ambiental de la Universidad la Plata (EMISA), que dirige el Doctor Damián Marino, investiga el uso de plaguicidas en los alimentos, como también el derecho al agua segura en cada territorio. Acompañan el trabajo de los consejos escolares y sus autoridades, respecto a las fumigaciones en las escuelas rurales que en palabras de Marino es “es un atentado porque las fumigan sin piedad”. Por Federico Paterno


El grupo de trabajo cuenta con al menos 40 personas de diversas disciplinas, de las Ciencias Sociales y exactas contando con el apoyo económico y político de la Universidad de la Plata.


El trabajo de investigación de EMISA está relacionado en algunos casos con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en lo que respecta a los pequeños agricultores con la labor de la Agricultura Familiar y lo hacen de manera de guía para complementar el trabajo. Otra de las instituciones con las que articulan tareas es la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y la Universidad de Rosario con quién realizan campamentos sanitarios.



¿Qué es un campamento sanitario?


El campamento sanitario es una tarea de campo que llevan adelante los estudiantes de las Universidades en conjunto con médicos y docentes de las mismas. Surge en el 2010 como una evaluación final e integradora del ciclo de la práctica final de la carrera de Medicina. El convenio de trabajo, como sucedió en la localidad de Monte Maíz (Córdoba) , es entre las autoridades universitarias y los funcionarios del lugar.


De los registros epidemiológicos que aparecen luego del relevamiento realizado se llegan a conclusiones como las de Monte Maíz donde los agroquímicos fueron hallados por doquier.


Otro punto importante de los campamentos es la capacitación que brindan a la comunidad donde se efectúa el trabajo territorial. Hay modos de intervención en cuanto a los sistemas de emergencia que deben utilizarse ante cualquier accidente. Sin dejar de hacer mención a los promotores de salud que se crean a partir de los talleres que se brindan, los cuales son todos gratuitos.


LA MESA ESTA SERVIDA




“En la estadística que tenemos, alrededor del 80 % de los productos tienen al menos un compuesto (herbicidas). Alrededor del 70 % tiene al menos tres compuestos, alrededor del 10 % de los productos no cumple con el límite máximo regulatorio, o sea que están fuera de especificación y acá el problema es que para muchos productos no hay límite regulatorio ni en la Argentina ni en el mundo. Se supone que estos compuestos no deberían estar ni en la lechuga ni el tomate, pero hecha la ley hecha la trampa, generalmente son los productos que se encuentran en concentraciones más altas”, explico Damián Marino a Ancap refiriéndose a la presencia de agroquímicos en los alimentos.


Esto surge de la investigación que llevó adelante EMISA en la Ciudad de La Plata; más precisamente en el mercado central con el fin de evaluar qué comida se les sirve a los jóvenes en los comedores infantiles de esta ciudad.


Marino nos explicó también cómo aparece el condicionamiento para con los trabajadores rurales y el uso de los agroquímicos en las cosechas: “vos tenes que aplicar esto sino no te compro la mercadería”, es una de las frases que nos arrojó el Doctor Marino a lo largo de la charla.


ESCUELAS RURALES FUMIGADAS
Marino se refirió a las fumigaciones en las escuelas Rurales como un atentado. Lo hacen sin piedad con los más chicos en los patios de las escuelas y sucede varias veces a la semana.


“Los municipios no dan bolilla a estos reclamos, esto es visible gracias a las directoras que le dedican tanto tiempo a dar clase como a hacer los reclamos, la cuestión es muy grave, en la escuela rural no hay 20 maestras, hay días que está la directora sola dando clase en los distintos grados, los han fumigado y hay casos de chicos que se descomponen, pero la directora no puede llevarlos al hospital, dejando al resto solos. Un papá tarda más de 30 minutos en llegar porque es zona de campo. Los municipios lo ignoran. La escuelas no son consideradas un sitio urbano, por ende son rurales y se las fumiga sin piedad con avión y con mosquito”, advirtió Marino sobre la realidad de las escuelas.


La mayoría de los niños fumigados son hijos o hijas de peones rurales.

El especialista nos brinda una explicación de la expansión del agroquímico en el aire: “En una aplicación de Atrazina hasta el 90 % puede volatilizarse, en un campo lo que se aplique hasta el 90% pasa a la atmosfera. El aire tiene una dinámica tremenda. En el aire de la ciudad de La plata y de grandes ciudades del interior del país y en las zonas rurales las concentraciones aumentan también, el ambiente tiene su dinámica propia. Lo que se usa en los campos, una vez que se inyectó y se volcó, empieza a realizar su ciclo en el ambiente a través del aire; el agua de lluvia lo que hace es lavar, se movilizan las gotas y lo llevan hasta la superficie del cielo. Es una cuestión que se hace de manera natural”. Para tener en cuenta.


Según nos informa Monsanto, Aapresid, Syngenta y las grandes multinacionales del agro la única forma de producción es con los agroquímicos. Sin embargo, el coordinador de EMISA aclara “Nos han convencido que la única manera de producción productiva es el uso de químicos de manera masiva, no hay hoy una salida, ni la intención de generar una agencia nacional desde el punto de vista ambiental, que sería una salida al menos de diagnóstico para ver dónde estamos parados y permita tomar decisiones públicas para ver en qué lugares del país no se pueda aplicar más este tipo de agricultura y, a su vez , en qué lugares aun no han sido impactados y se pueden preservar”.


TODO MIO

Monsanto es dueña del 90% de las semillas transgénicas que se comercializan. Para no perder la memoria recordemos que esta multinacional fue la culpable de fabricar el contaminante PCB, utilizado para los generadores eléctricos que le costó a la empresa 700 millones de dólares tras las más de 3500 víctimas norteamericanas que la denunció.


El Glifosato que produce Monsanto sigue siendo el agroquímico de mayor utilización en Argentina y el Gobierno Nacional continua sosteniendo que no es peligroso ni riesgoso para la salud.


Hay un 35 % de las ganancias (retenciones) que son recibidas por el Gobierno como principal socio a la hora de hablar del monocultivo.


“Queremos ser claros: todos los usos de glifosato incluidos en la etiqueta son seguros para la salud humana, lo que está respaldado en una de las bases de datos de salud humana más extensas en todo el mundo sobre productos agrícolas. De hecho, cada herbicida a base de glifosato en el mercado cumple los rigurosos estándares establecidos por las autoridades regulatorias para proteger la salud humana”, este párrafo es extraído del portal web de Monsanto del pasado mes de Marzo.





EMISA desde la Universidad de La Plata es una de las herramientas de investigación fundamentales para poner el acento en la contaminación que hoy padecemos y nos abre los ojos sobre qué estamos comiendo a la hora de hablar de alimentación.

26 de junio de 2015

Argentina envenenada: proliferan el cáncer y las malformaciones por el uso de químicos para producir alimentos

Argentina envenenada: proliferan el cáncer y las malformaciones por el uso de químicos para producir alimentos
26-06-2015 

Los pesticidas afectan el suelo, agua y aire que se respira. Científicos y organizaciones no paran de advertir sobre la mayor cantidad de casos de cáncer, enfermedades de piel, respiratorias, problemas neurológicos, malformaciones y abortos espontáneos. Un "país fumigado", del que poco se habla



El problema data de hace una década, pero se agravó con marcada intensidad en esteúltimo tiempo.

A punto tal que en mayo, nada menos que 30.000 profesionales de la salud exigieron que seprohíba uno de los productos más utilizados en la producción agrícola: el glifosato.

Nucleados en la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la República Argentina (Fesprosa), sus denuncias no hicieron más que hacerse eco del pronunciamiento de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), que depende de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Según las investigaciones, el glifosato es tan peligroso como el PCB de los viejos transformadores o el virus del papiloma humano (HPV).

La OMS informó que existe evidencia científica suficiente para declarar potencialmentecancerígeno al producto que la multinacional estadounidense Monsanto desarrolló a fines de los años 60.

"El glifosato no sólo provoca cáncer. También está asociado al aumento de abortosespontáneos, malformaciones genéticas, enfermedades de la piel, respiratorias y neurológicas", enfatizaron desde Fesprosa.

La posición de la entidad se basa en el estudio más contundente concretado hasta el momento en lo que hace a demostración de daños derivados del contacto con el químico.

Se trata de un trabajo realizado por Andrés Carrasco, un científico que -fallecido el año pasado- llegó a presidir el CONICET, y que probó que la sustancia produce desde muerte celular hastamalformaciones.

La investigación de Carrasco (disponible en este link) reportó estos daños, con el agravante de que la experiencia científica se llevó a cabo sobre concentraciones de glifosato mucho menores a las que hoy se aplican en los campos.

¿Qué es el glifosato?
El glifosato -según CASAFE, una de las entidades que promueve su uso en el país- "se utiliza para eliminar la competencia de malezas en los cultivos por luz, agua y nutrientes".

El herbicida, autorizado por primera vez en Norteamérica en 1974, combina elementos químicos que inhiben el trabajo de enzimas que permiten a las plantas llevar a cabo procesos esenciales para la supervivencia.

Si bien Monsanto es el principal responsable de su creación, lo cierto que la patente del pesticida se liberó en el año 2000, por lo que su fabricación ya se realiza en distintos lugares en el mundo.

Una de las particularidades de este químico es que no actúa de manera selectiva: elimina toda la vegetación. De ahí la manipulación genética que derivó en el desarrollo de la soja transgénica.

Sólo la incorporación del gen que resiste la potencia del glifosato permite a la oleaginosacontinuar de pie y proseguir su crecimiento luego de las habituales fumigaciones.

El glifosato es el principio componente del herbicida conocido comercialmente comoRoundup, aunque en la Argentina también se ofrece bajo otras marcas.

"Se acaban de difundir los resultados de un estudio que pateó el tablero del modelo deagronegocios. Así, las denuncias que desde hace años vienen haciendo vecinos afectados ycientíficos fuera de las órbitas de las corporaciones cobró un renovado impulso", afirman desde Fesprosa.

"En nuestro país se aplica glifosato a más de 28 millones de hectáreas. Cada año, los suelos son rociados con más de 300 millones de litros, lo que implica 13 millones de personas en riesgo de ser afectadas, según datos de la Red de Médicos de Pueblos Fumigados", enfatizaron desde la entidad.

Y completan: "No sólo la soja es adicta al glifosato: también se usa para el maíz transgénico y una gran variedad de cultivos. Donde cae el glifosato, sólo crecen los organismos genéticamente modificados. Todo lo demás muere".

Con relación a otros estudios vinculados a la toxicidad del producto, distintas experiencias demostraron que el plaguicida atraviesa la placenta, además de persistir en el medioambiente manteniendo su efecto durante meses.

En diciembre de 2008, la revista científica Chemical Research in Toxicology publicó una investigación que constató que es letal para las células humanas.

Según el trabajo, en dosis incluso muy por debajo -diluidas 1.000 veces-, los herbicidas Roundup provocan la muerte celular en pocas horas.

"Esto deriva en malformaciones, abortos, problemas hormonales, genitales o dereproduccion, además de distintos tipos de cánceres", completaron los científicos.

En Francia, investigaciones del científico Gilles-Eric Séralini vienen aportando nuevos argumentos a lo expuesto por Carrasco en la Argentina.

"Hemos trabajado en células de recién nacidos con dosis del producto cien mil veces inferiores a las que cualquier jardinero común está en contacto. El Roundup programa lamuerte de esas células en pocas horas", indicó el profesional galo, especialista en biología molecular.

Este académico -quien además es docente de la Universidad de Caen en Francia y director del Comité de Investigación e Información sobre Ingeniería Genética- recalcó lo riesgoso que resulta para las embarazadas tener contacto o habitar en zonas cercanas a las fumigaciones con glifosato.

Séralini se focalizó en las células humanas de cordón umbilical, embrionarias, y de laplacenta, y descubrió que la totalidad de esas células mueren antes de las 24 horas de exposición específica al Roundup.

Glifosato y muchos más
Son innumerables las investigaciones que hacen referencia a la toxicidad de varios plaguicidas que, curiosamente, son utilizados en la Argentina.

Este problema (del que poco se habla por los intereses en juego) abre la puerta a otra discusión: el modelo de producción agrícola vigente en el país, basado principalmente en elcultivo de soja transgénica.

Esto es, el desarrollo de semillas modificadas con el fin de que puedan resistir determinados pesticidas, la siembra directa y, desde ya, la aplicación intensiva deagroquímicos, incluso sobre los granos ya cosechados.

La magnitud de las fumigaciones es tal que, en la actualidad, según datos de CASAFE -cámara que aglutina a las compañías que elaboran y comercializan químicos-, en las zonas cultivadas se vierten alrededor de 300 millones de litros (algo así como 3,5 litros por argentino) por año.

Todo esto forma parte de una "Argentina envenenada" sobre la que cae una lluvia permanente de plaguicidas. Entre los más utilizados figuran:

• El mencionado glifosato.
• La atrazina, prohibida en Europa desde 2004.
• El 2,4-D, usado en armas químicas por Estados Unidos.
• El endosulfan, prohibido en 60 países incluída la Argentina, aunque aquí se lo sigue aplicando.

El cáncer y las malformaciones, presentes
En este sentido, un relevamiento epidemiológico efectuado por la Universidad de Córdoba (UNC) sobre una localidad sojera -Monte Maíz- arrojó que los casos de cáncer duplican el promedio provincial y nacional.

En esa zona del este cordobés, los tumores aparecen como la primera causa de muerte. No sólo eso: la tasa de mortalidad por cáncer triplica los indicadores de otras zonas y de la Argentina en general.

La experiencia arrojó, además, tasas sustancialmente mayores de otras enfermedades:neumopatías, hipotiroidismo, e incluso malformaciones congénitas y abortosespontáneos.

Medardo Ávila Vázquez, investigador de la UNC -coordinador de la investigación y ex secretario de Salud de la ciudad de Córdoba- dialogó con iProfesional y dio más detalles sobre la incidencia directa de los agroquímicos en la problemática sanitaria local.

"Detectamos glifosato en el 100% de las muestras de suelo y la misma proporción en las cascarillas de los granos que circulan por el aire del pueblo. También ubicamos uninsecticida letal, el clorpirifos, y en el 50% de las muestras se detectó 2,4-D y atrazina",precisa.

"Como parte de la investigación se tomaron a casi 5.000 personas. Los afectados por cáncer duplican a los de otras zonas", dispara.

Entre Ríos, otro ejemplo
Lo descripto en Córdoba es apenas un ejemplo más de lo que sucede en la geografía argentina.

Equipos de las universidades de La Plata y Rosario realizaron un estudio epidemiológico-ambiental en San Salvador, área que antes fuera capital nacional del arroz y ahora cedió terreno a la soja.

Esto, a raíz de las denuncias de proliferación de cáncer elevadas por la organización "Todos por Todos". Con Andrea Kloster como referente, se concretó un muestreo que dio cuenta de que cerca del 45% de los fallecidos entre 2010 y 2013 fue a raíz del cáncer. El promedio nacional no alcanza al 20 por ciento.

"Han tirado de todo en nuestras tierras. Estamos en un pozo, con las industrias arrocerasdentro de la ciudad y rodeados de campo, afectados seriamente por los agrotóxicos", advierte Kloster.

Pueblos fumigados
El cambio en la escala de problemas sanitarios por efecto de los agroquímicos ya acumula años de reclamos. Y viene dando origen a actividades que apuntan a, cuanto menos, poner en discusión la utilización de químicos en el campo.

Por ejemplo, a fines de agosto de 2010 se llevó a cabo en Córdoba el "Primer Encuentro Nacional de Médicos de Pueblos Fumigados".

En dicho evento los académicos vincularon las fumigaciones con el notable incremento de males como las malformaciones congénitas, los abortos espontáneos, las leucemias, distintos tipos de cáncer, afecciones respiratorias, las disrupciones hormonales, anemia odaños en el sistema nervioso central.

Lo que más causa alarma a los médicos de los pueblos fumigados son dos temas:

• Una mayor cantidad de recién nacidos que presentan malformaciones congénitas y una creciente cantidad de abortos espontáneos.

• El gran número de casos de cáncer en niños y adultos, enfermedades severas como púrpuras, hepatopatías tóxicas y trastornos neurológicos.

A través de un documento al que accedió iProfesional, los médicos que tomaron parte del encuentro destacaron que "atienden, en general, desde hace más de 25 años a las mismas poblaciones".

Sin embargo, se vienen encontrando últimamente con situaciones que consideran inusuales producto de las fumigaciones.

Problema extendido
De dicho pronunciamiento médico -revalidado en un nuevo encuentro que se realizó en Rosario- tomaron parte especialistas como Rodolfo Páramo, pediatra y neonatólogo que se desempeña en Santa Fe.

El profesional expuso la alarma que le produjo encontrarse 12 casos de neonatos con malformaciones sobre 200 nacimientos anuales.

En tanto, la doctora María del Carmen Seveso, jefa de Terapia Intensiva de un hospital en Chaco, reportó múltiples situaciones de enfermos con insuficiencia renal y malformaciones congénitas en hijos de madres jóvenes, cáncer en personas de corta edad, abortos espontáneos, problemas de fertilidad, respiratorios y alérgicos.

"Todos ellos derivados del alto nivel de contaminación química, generado por la práctica agroindustrial en la zona", destaca el documento de Médicos de Pueblos Fumigados.

El mismo equipo de salud detectó "numerosos casos de distress respiratorio, compatibles con la inhalación del herbicida paraquat. Además, un fuerte aumento en situaciones dehipertensión inducida por el embarazo, eclampsias (convulsiones en embarazadas) y preeclampsias".

La "Argentina envenenada o fumigada" también fue objeto de notas en medios internacionales.

Recientemente el diario español ABC se refirió al caso de Avia Terai, una pequeña población de Chaco, rodeada por inmensos campos de algodón transgénico.

En este caso, el regado masivo con agroquímicos de esos cultivos viene provocando enfermedades respiratorias y cancerígenas en los vecinos.

El medio ilustró con una niña de tan sólo 8 años que tiene todo su cuerpo cubierto demanchas y verrugas negras. (Ver imagen)


Al menor en cuestión hace pocas semanas le extrajeron cuatro tumores de la espalda. "Antes de la llegada de los cultivos transgénicos nunca se había visto nada parecido", declara la doctora Seveso.

El alimento nuestro de cada día
No es necesario irse a localidades del interior del país para dar con la "Argentina envenenada".

En ciudades como Mar del Plata también se ha confirmado la presencia de agroquímicos letales para el organismo.

En ese sentido, la organización BIOS implementó una campaña a la que denominó "Mala Sangre", que consistió en la realización de extracciones a cientos de personas.

Silvana Buján, directora de BIOS, detalló a iProfesional los alcances y resultados: "Hicimos un muestreo en el que encontramos restos de plaguicidas en casi todos los casosanalizados".

Señaló que en las personas analizadas se encontraron residuos de distintos componentes químicos nocivos que ingresaron por la vía digestiva.

"Detectamos, por ejemplo, productos como el endosulfan, un insecticida que fue prohibido en la Argentina hace tres años. Comprobamos que las verduras incorporadas al organismo habían sido fumigadas con ese químico hace muy poco", destaco.

Las fumigaciones con plaguicidas comprenden a cultivos que van desde la soja al arándano, pasando por algodón, arroz, frutas, hortalizas, papa, maní, maíz, e incluso pasturas y granos almacenados, entre otras producciones.

La perspectiva es alarmante y responde tanto a cuestiones de política productiva como a las ganancias que obtienen las empresas del sector.

Sucede que, en la actualidad, el negocio de vender químicos -con el glifosato a la cabeza- le asegura a Monsanto, Dow y Syngenta, entre otras firmas, una facturación anual, sólo en la Argentina, superior a los 2.500 millones de dólares.

FUENTE

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15 de noviembre de 2011

El almuerzo desnudo (comida industrial)


Los galpones más grandes pueden tener 80 mil, 90 mil, 100 mil pollos que no conocerán en su vida más que un terreno tamaño baldosa rodeado de gritos en un aire irrespirable. Para que no se coman entre sí, se les cortan los picos.















¿Por qué los pollos tienen olor a lavandina y sus huesos se parten como si nada? ¿Cuántos peces mueren por cada plato de sushi? ¿Qué hay dentro de ese impoluto vaso de leche blanca? ¿Por qué todas las hamburguesas tienen el mismo sabor? ¿Sabía que cada vez menos chanchos tienen cola de rulito? ¿Por qué se suicidaron 200 mil agricultores en India? ¿Cuál es ese ingrediente fantasma incluido en el 75 por ciento de los alimentos procesados? Los alimentos y la alimentación es probablemente el tema en el que confluyen casi todos los problemas relevantes del mundo: la corrupción, la experimentación científica, la fuerza o debilidad de los Estados ante las corporaciones, la ecología y la salud de la población mundial. Por eso, son cada vez más los libros y documentales que echan luz sobre ese oscuro entramado que hace de cada plato de comida un expediente X. Radar vio y leyó buena parte de ellos y ofrece una guía y algunas respuestas.


Por Soledad Barruti

El 31 de octubre, Naciones Unidas ungió con el título Ser Humano 7 mil millones a Danica, una bebé filipina. El nombramiento fue por supuesto simbólico: la persona 7 mil millones podría haber nacido bastante antes en una clínica privada, en un hospital público o en una carpa improvisada en las arenas ardientes del desierto africano. En un Estado en guerra o en una democracia reciente. Puede también estar por nacer y saltar inmediatamente al olvido desde el grueso margen de error sobre el que se sostiene este mundo superpoblado. Como sea, el número al que llegó nuestra especie alarma y vuelve la atención sobre cuestiones que van del azar de un nacimiento acontecido en una determinada coyuntura política al bochorno colectivo de un sistema mundial en crisis donde el acceso a la comida y su calidad ocupan el centro de la escena. ¿Estará el ser humano 7 mil millones del lado de los 925 millones de hambrientos que hay según datos de la FAO (Organización mundial de alimentos)? ¿O crecerá hasta volverse uno de los 1500 millones de obesos que estima la ONU habrá para el 2015? ¿Tendrá la mejor de las suertes y será de los que eligen qué y cuándo comer y qué arrojar a la basura, participando del descarte anual de 1300 millones de toneladas que van al tacho, también según la FAO? Y la última: incluso si perteneciera a la franja acomodada, comiendo lo que se come en las grandes ciudades, ¿estaría a salvo?

Teniendo en cuenta que en la actualidad se producen alimentos para que coman 12 mil millones de personas, la comida no tendría que ser un tema. Y sin embargo cada día lo es más. Al margen del fenómeno “gourmet”, la problemática sobre la comida se ha ido complejizando hasta volverse un género de denuncia en sí mismo, al que se vienen dedicando desde activistas hasta periodistas, estrellas de Hollywood, políticos, documentalistas y escritores. En este sistema de producción intensiva hay material para variados intereses: especulación financiera, experimentación biológica, expulsión de pueblos enteros del campo a la pobreza, acopio global de tierras y semillas por gigantes multinacionales, polución, envenenamiento, hacinamiento y tortura de millones de animales; enormes negociados para pocos y un “consumidor” que no tiene idea de qué es lo que se lleva diariamente a la boca.
ESA MALDICION LLAMADA SUSHI

Nada es lo que era. Ni una manzana, ni un vaso de leche. Pero tal vez (quitando el complejo universo de los granos) sea el pescado el alimento que mejor ejemplifique cómo ha cambiado todo.

El salmón es un plato paradigmático: si bien sigue figurando entre los gustos más exquisitos, su consumo se extendió desaforadamente en los últimos años, impulsando la aparición de numerosos bolichones de sushi en casi todas las ciudades del mundo. Este boom ocurrió irónicamente al mismo tiempo que los pescadores locales denunciaban que volvían a la costa con sus redes vacías y los mares eran declarados ecosistemas en crisis. ¿Cómo puede ser que un recurso que escasea y se denuncia en extinción se popularice y disminuya su precio al mismo tiempo? En primer lugar, las megaempresas pescadoras aumentaron el pique doblando la apuesta. Sus barcos adquirieron el tamaño de un estadio, se equiparon con computadoras, rayos infrarrojos y comunicación satelital para detectar a sus presas. Sus bocas de red cuentan con la capacidad para meter adentro trece aviones intercontinentales. Como si con eso no bastara, también se usa cada vez más el sistema de pesca de arrastre: una especie de arado con el que barren el fondo del mar removiéndolo todo y llevándose peces de consumo, especies exóticas que no sirven de nada, delfines, tortugas, aves marinas, corales y millones de etcéteras que después, como no se pueden vender, son devueltos muertos al mar.

Los pescadores locales, sin posibilidad de competencia, se tienen que mudar a las ciudades o emplearse en las empresas que más han crecido al amparo de esta desgracia (y completan el porqué de tanto pescado): las granjas marinas. Con un desarrollo tres veces superior al de la agricultura, del 35 al 40 por ciento del pescado (y casi todo el salmón que comemos) y los crustáceos que se venden en el mundo vienen actualmente de esas granjas líquidas. Enormes jaulas de agua en medio del mar que pueden contener millones de peces que crecen prácticamente inmóviles en aguas que se pudren producto del hacinamiento. Los ojos de estos peces estallan en sangre mientras sobreviven entre parásitos y bacterias. Entre otras porquerías se los alimenta con maíz, y se les suministran antibióticos, alguicidas y tranquilizantes. Las costas que albergan estos emprendimientos se vuelven lodazales, los peces salvajes de zonas aledañas o se mudan o se mueren. Así como están las cosas, “imaginen que les sirven un plato de sushi: si ese plato contuviera todos los animales que murieron para hacerlo, el plato debería medir 1500 metros”, escribe Jonathan Safran Foer en Comer animales (Seix Barral). En este libro de reciente edición en Argentina, Safran Foer recorre el terrible camino que siguen dentro de las granjas industriales no sólo los peces sino todos los animales que van a parar a nuestro plato y cómo eso ha modificado la vida del pescador y el granjero, de las aguas y de la tierra, a la vez que empobrece la comida mientras pone en riesgo la salud del mundo entero.

Comer animales generó debates en todos los países en los que fue presentado y sirvió para volver la atención sobre la inmensa producción de libros, películas y documentales que en los últimos años se arrojaron a desentrañar cómo se producen en la actualidad los alimentos. “La industria no quiere que se sepa lo que estamos comiendo porque si lo supiéramos tal vez no querríamos seguir comiendo.” La frase aparece al comienzo del documental Food Inc. y resume el propósito detrás de cada una de estas investigaciones: correr el velo y descubrir qué hay detrás de esta industria que factura 140 mil millones de dólares al año y ocupa un tercio de la superficie del planeta.

EL OTRO LADO DEL PLATO

Para dimensionar el fenómeno de producción cultural alcanza con intentar recopilarla: en el área de los documentales hay novedades semanales (hablando por supuesto no sólo de películas sino de cortos, animaciones y documentales para Internet). Sólo acotando la elección a los que tienen extensión de película, hay decenas. De 2005 hasta hoy se pueden encontrar desde clásicas deconstrucciones de la realidad alimentaria (un recorrido bastante simple sobre cómo llegamos hasta acá y cuál será el desenlace de no producir un cambio) como la famosa Food inc. o la más reciente Fresh –sobre los sistemas alternativos de producción de alimentos–, hasta joyitas como The Future of Food que devela los peligros –de salud, de medio ambiente y hasta de independencia de los Estados nacionales– detrás de los alimentos genéticamente modificados. Otras como Dying in abundance, que muestran la desalmada especulación financiera que se hace alrededor de los granos en los mercados bursátiles. También intentos de concientización más artie como la alemana Our Daily

Bread que, sin más recursos que una cámara quieta y un micrófono, reproduce las imágenes y los sonidos de este cruel sistema moderno: sólo la imagen y el sonido de pollos recién salidos del cascarón que de a cientos son arrojados como piedras al galpón en el que seguirán creciendo o a la basura porque no nacieron con las condiciones exigidas, es escalofriante. Sólidas investigaciones periodísticas como la francesa El mundo según Monsanto (que recorre la historia de la ominosa compañía que es dueña de la mayoría de las semillas del mundo y consigue acallar a quienes osan iniciarles demandas por problemas económicos, ambientales o de salud), y la inglesa The end of the line: documental sobre la pronta extinción de la fauna marina que advierte sobre aguas sin peces libres en las próximas décadas. También Got the Facts on Milk?: un viaje por las entrañas de la industria láctea y sus siniestros métodos –como vacas con ubres veinte veces más grandes a fuerza de inyecciones de hormonas– para aumentar la producción.

Las crónicas y denuncias periodísticas, por su parte, también se suceden descubriendo para el lector interesado un sinnúmero de aberraciones cotidianas. Hay periodistas especializados en comida que dejaron de hablar de tendencias gastronómicas y se volvieron activistas presentando interesantes campañas, como Hugh Fearnley-Whittingstall de The Guardian, que promovió un petitorio para frenar el descarte de 70 millones de peces que son devueltos muertos por año al mar y que en estos días está trayendo curiosos debates en la Unión Europea (¿está bien regalarles a los pobres el pescado que “sobra”? Si se paga a los pescadores por esas especies cuya pesca innecesaria pone en peligro el ecosistema, ¿no se comenzará a alentar la pesca de animales exóticos o en extinción?). En esa línea de denuncia se mueve también Michael Pollan, escritor del New York Times (con libros como El dilema omnívoro y Food Rules: An Eater’s Manual), que ha utilizado las páginas de ese diario para escribirle directamente a Obama instándolo a modificar un sistema agrícola que sólo beneficia a las grandes corporaciones. “Hay que promover un consumo ético”, dice Pollan, quien no es vegetariano como Safran Foer, e impulsa fervorosamente la ingesta de carne siempre y cuando no provenga de granjas industriales.

Con toda la información que circula, surgen y se nutren movimientos que no son nuevos pero sí cada vez más masivos: carnívoros selectivos y consumidores de carne ética como Pollan (personas que comen sólo sabiendo cómo fue criado y muerto el animal en cuestión), vegetarianos que no comen transgénicos, veganos (que no comen nada de origen animal) y freegans (“veganos libres” o anticonsumistas, que sacan su comida únicamente de las bolsas de basura de los ricos).

Pareciera que una vez que se aborda cualquier asunto alrededor de la comida no hay espacio para la indiferencia. Pero lo más interesante del suceso no es la cantidad de voces que se levantan, sino cómo entre todas logran devolverle visibilidad a un tema tapado a medida que el mundo adoptaba este sistema agroindustrial. Productores en bancarrota por asumir los costos de la bioctecnología y pueblos enteros intoxicados con agroquímicos. Personas que consideran inmoral que el 50 por ciento de los granos que se cultivan sean utilizados para alimentar a animales (que a su vez sólo alimentan a una pequeña porción de la humanidad) y que 100 millones de toneladas anuales de granos sean usadas para crear biocombustibles (un hecho condenado por Jean Ziegler, de la ONU, como crimen de lesa humanidad). Científicos que alertan sobre el consumo de transgénicos, consumidores enfermos o parientes de víctimas directas de la comida y ambientalistas con una denuncia cada vez más atendible: el sufrimiento al que son expuestos miles de millones de animales criados bajo las condiciones más sádicas con el fin de optimizar el tiempo y maximizar las ganancias de las compañías.

LA COMIDA QUE MATA

Soja, maíz, sorgo. Los cereales han aumentado su producción en cantidades aún mayores que los animales. Son tantas las hectáreas que tienen sólo diez empresas semilleras y agroquímicas, que si sumaran sus tierras dispersas y decidieran constituirse como país, serían el más grande y poderoso. Si bien la propuesta con la que han ido avanzando a lo largo del mundo desde su aparición tuvo que ver con paliar el hambre generando cultivos invencibles ante las plagas, lo cierto es que desde la Revolución Verde en los años ’60 hasta hoy se duplicó la producción mundial y el hambre continuó su avance. Los transgénicos no sólo no tienen genes que los vuelvan más ricos en algún nutriente (como se dijo algún día que ocurriría) sino que cada día están más sospechados y relacionados con alergias, enfermedades del sistema inmunológico, nervioso y endocrino y otras patologías. Los alimentos procesados están llenos de rellenadores económicos sucedáneos de la soja como la lecitina o endulzantes como el jarabe de alta, fructosa proveniente del maíz; conocidos como “anti nutrientes”, son responsables entre otras cosas de los altos índices de obesidad y diabetes que hay en las ciudades desarrolladas.

Estos cultivos que ocupan todo también afectan la biodiversidad. De las mil variedades de papas que había en el mundo, actualmente se cultivan intensamente cuatro. De los siete mil tipos de manzanas que nutrían la imaginación del siglo XIX, quedan las cuatro o cinco que se suelen ver. El 97 por ciento de la variedad de vegetales que había al comienzo del siglo XX se extinguió. Los campesinos o pequeños productores independientes desaparecieron o se volvieron empleados de esas grandes compañías. En India, más de 200 mil deudores desesperados (¡200 mil!) que ya no tenían cómo afrontar las deudas a las que se vieron expuestos desde que las multinacionales empezaron a cobrarles por sus semillas, se suicidaron.

En la expansión verde, las vacas se trasladaron del campo a los feedlots, los cerdos de sus chiqueros a galpones de engorde intensivo y los pollos a cámaras oscuras de crecimiento acelerado. La vida de los criadores y la calidad de todos estos alimentos se han empobrecido cuantificablemente: la carne de hoy es más rica en grasas saturadas y remedios. El cambio en sus dietas y los espacios cerrados en donde se hace vivir a los animales cubiertos por sus propios excrementos volvió el terreno propicio para la aparición de virus y bacterias nuevas, o viejas pero mutadas. Es tal la cantidad de antibióticos que se les aplica para que aguanten y sobrevivan y que luego consumimos nosotros en forma de carne que las enfermedades en humanos se han vuelto cada vez más resistentes. Escherichia coli, salmonella, gripe aviar y gripe porcina son riesgos que se relacionan directamente con las granjas industriales. Y la obesidad avanza, y el cáncer avanza y los problemas cardíacos y la infertilidad y una larga lista de etcéteras. Si bien la mayor responsabilidad de este desbarajuste recae en países como Estados Unidos y China, no hay sociedad que esté exenta de sufrir las consecuencias.

¿Existe el modo de salir de esto o la fecha de vencimiento de la humanidad está escrita en letra invisible sobre cada tiquet de supermercado? Uno de los fenómenos más llamativos en la proliferación de estos documentales y libros es que, pese a todo, subyace la esperanza. Porque hay quienes ven en el colapso las semillas del cambio: un modo de leer el presente compartido también por los que en estos meses copan las plazas del mundo protestando contra este sistema tan injusto. Se trata de barajar y dar de nuevo para recuperar las pequeñas producciones locales, redistribuir el consumo globalmente, resignar un poco de confort o del gusto entre los que vivimos en sociedades desarrolladas (disminuir el consumo de carnes, por ejemplo, sería un primer paso) y alentar los nuevos movimientos que surgen en beneficio de las personas y los ecosistemas. Así como estamos hoy, en el tiempo que toma leer esta nota, siete mil personas más están entre nosotros. Si no nacieron en un país en guerra, si llegan a sortear el hambre y la pobreza, si pueden crecer hasta elegir y cuentan con una sola herramienta para seguir adelante, ésa debería ser la información para saber qué es lo que están comiendo, cuál es su origen y el proceso que atravesó antes de llegar a su plato, para no ser uno más de los tantos que sin saber juegan en cada comida a la ruleta rusa.

SUBNOTAS

2 de octubre de 2011

Alimentos: El secreto más grande es expuesto - Alex Jones




Alex Jones explica uno de los modos del poder en la sombra para enfermar y esterilizar a la población mundial, a través de los alimentos y el agua que consumimos diariamente, da igual que sea del grifo o embotellada.



Fuente: 
http://elorodelosdioses.blogspot.com

18 de septiembre de 2011

Tóxicos: Una amenaza silenciosa



Homo Tóxicus: una amenaza invisible


MAY 17


Posted by JalapaRevealed


Documental Homo Tóxicus

¿Podemos encontrar un conejillo de Indias mejor que uno mismo? A los efectos de su último documental, “Homo Toxicus”, la directora Carole Poliquin quería participar en un juego simple y aterrador: un análisis detallado de su propia sangre. Todo lo que ha descubierto podría arruinar la vida al menos paranoico de los hipocondríacos: del bisfenol A en botellas de agua, a los parabenos en cosméticos, los falatos en el vinilo, BPDE en la electrónica … Todos los días estamos expuestos a una multitud de productos químicos que entran en nuestro cuerpo. Esta realidad alarmante es por la que se interesa Carole Poliquin. Directora del documental.

Todos los días, toneladas de productos químicos se liberan al medio ambiente, tóxicos a largo plazo para los seres vivos. La mayoría de las 100.000 moléculas desarrolladas desde la II Guerra Mundial y que están presentes en los productos que usamos a diario nunca se han testado. Algunas de ellas se han introducido en nuestros cuerpos e incluso en los fetos. Hasta 247 sustancias tóxicas se han encontrado en los recién nacidos. Junto a nuestro ADN, estamos legando nuestra carga tóxica a nuestros hijos.

Insecticidas, dioxinas, retardadores de llamas, compuestos plásticos: cada día miles de substancias tóxicas son liberadas al medio ambiente sin que conozcamos los efectos secundarios de largo plazo causados en los seres vivos, y cientos de estos componentes se infiltran y acumulan en nuestros cuerpos. Por medio de una investigación llevada a cabo con rigor y basándose en sus propios análisis de sangre, la directora explora la relación entre estas substancias y el aumento de ciertos problemas de salud como el cáncer, la hiperactividad en los niños y la infertilidad. Los resultados son inquietantes y cuestionan nuestro estilo de vida.

Con esta lista impresionante de tóxicos bajo el brazo, Carole Poliquin ha entrevistado a muchos científicos que, como ella, están preocupados por la creciente presencia de todos estos productos – incluso aquellos que están prohibidos desde hace más de 30 años, como el DDT … - Y, sobre todo, sus efectos perniciosos sobre el desarrollo humano. No hay necesidad de viajar a Bhopal, la India, o cerca de Chernobyl, Ucrania, para ver los efectos de todas estas sustancias, hoy día son comunes en el aire, vertidos en ríos o en nuestros platos de comida diaria.

Porque verás, el enemigo está en todas partes y sus conquistas son cada vez más visibles. Basta con mirar a la subida de los tipos de cáncer, alergias, trastornos por déficit de atención en niños y problemas de fertilidad en los hombres para comprender que la situación es grave, aunque no todo el mundo es capaz de ver la problemática. De hecho, Carole Poliquin está haciendo sonar la alarma sobre un fenómeno preocupante, pero también pone de relieve la negligencia de nuestros gobiernos, más o menos sujetos a los dictados de las grandes empresas, a menudo jugando a aprendiz de brujo con productos de un potencial destructivo desconocido. Y todo esto puede estallar en dos o tres generaciones …




Documental HOMO TÓXICUS - (La Noche Temática en La2 de TVE)

Todos los días, toneladas de productos químicos se liberan al medio ambiente, tóxicos a largo plazo para los seres vivos. La mayoría de las 100.000 moléculas desarrolladas desde la II Guerra Mundial y que están presentes en los productos que usamos a diario nunca se han testado. Algunas de ellas se han introducido en nuestros cuerpos e incluso en los fetos. Hasta 247 sustancias tóxicas se han encontrado en los recién nacidos. Junto a nuestro ADN, estamos legando nuestra carga tóxica a nuestros hijos.
Más información en:
http://jalaparevealed.wordpress.com/2011/05/17/homo-toxicus-una-amenaza-invis...




PIENSA!!! INVESTIGA!!! RAZONA!!! NO HAY MÁS CIEGO QUE EL QUE NO QUIERE VER!!!

LA VERDAD NOS HARÁ LIBRES!!!


Hombres en peligro-La noche tematica:



12 de septiembre de 2011

Salud vs. agroquímicos



SOCIEDAD › UNA RECOMENDACION DE LA DEFENSORIA BONAERENSE


La Resolución 32/11 sienta posición respecto del debate sobre los agrotóxicos y sus implicancias.


Salud vs. agroquímicos
Los municipios fueron informados sobre los gravísimos inconvenientes y recibieron recomendaciones sobre el mayor control de la aplicación de los agroquímicos.



Una serie de denuncias sobre afectaciones a la salud llevaron a que la Defensoría del Pueblo bonaerense recomiende a los municipios que controlen las aplicaciones de agroquímicos, tanto terrestres como aéreas. Como primer paso, el organismo les sugirió a las autoridades locales que revisen las planificaciones territoriales con las que actualmente cuentan. Asimismo, en su resolución, el defensor Carlos Bonicatto anuncia el inicio de una investigación sobre la incidencia de los agrotóxicos en términos sanitarios. La Defensoría planteó que por sobre los agronegocios deben primar “la salud de la población, el cuidado de los alimentos y el medio ambiente”.

Mediante la Resolución 32/11, el defensor sienta posición respecto del debate sobre los paquetes tecnológicos agrícolas y sus implicancias sociosanitarias. Como fundamento, Bonicatto sostiene que los municipios deben impulsar normas que generen “pautas de conducta concretas, claras y precisas” para con el sector agropecuario respecto de la aplicación de agroquímicos.

En diálogo con Página/12, Bonicatto explicó que desde su organismo se hicieron eco de la temática a partir de “denuncias concretas sobre el perjuicio a la salud” y por investigaciones que dan cuenta de “la afectación de cursos de agua”, producto del efecto residual de los agroquímicos. Bonicatto propone cruzar argumentos y buscar “un equilibrio”. Por un lado, las estadísticas marcan que Buenos Aires “produce el 45 por ciento de los granos del país”. Pero ese nivel de producción lleva implícito “algún grado de uso irresponsable de los agroquímicos”. Ante ese cuadro, propuso el funcionario, hay que fomentar un “desarrollo que no esté ajeno a la protección de la vida y el cuidado del ambiente”.
Sobre esa idea, el artículo 1 de la resolución recomienda a los municipios que adopten “medidas pertinentes para un uso responsable de agroquímicos en su territorio”. Para eso sugiere realizar una “adecuada planificación territorial”, que sirva tanto para la aplicación aérea como terrestre. “El principal problema –entiende Bonicatto– es que las ciudades crecen y las poblaciones quedan al lado de los campos.” Esa falta de regulación “es un tema gravísimo”, enfatizó. En ese sentido, “la tarea de los municipios se vuelve central”, porque desde esas instituciones se deben hacer los ordenamientos territoriales en una primera instancia.
Por otra parte, la resolución fue puesta en conocimiento del Ministerio de Asuntos Agrarios bonaerense, que trabaja en la modificación del decreto 499/91 que reglamentó la Ley de Agroquímicos provincial, hace ya veinte años. La responsable del área de Medioambiente de la Defensoría, Carolina Barros Schelotto, señaló que, como les piden acciones a los municipios, también impera “una nueva legislación provincial”. “Los cambios tecnológicos y el avance de hectáreas sembradas dejaron bastante obsoleta la norma actual”, consideró Barros Schelotto.
Uno de los casos que llevó a la Defensoría a dar relevancia al tema fue el de un niño (J.E.M.) de la ciudad de Mercedes, que contrajo leucemia tiempo después de ser rociado con agrotóxicos desde una avioneta, mientras jugaba en el patio de su casa. Además, hubo presentaciones con otras particulares de San Antonio de Areco y Trenque Lauquen. La abogada de la familia del niño afectado, Graciela Gómez, consideró que la resolución del defensor “es un avance muy importante”, ya que “es una palabra de peso” para presentarse ante los municipios a pedir que limiten las pulverizaciones con agroquímicos en cercanías de viviendas, escuelas, y zonas urbanas.
Además de la recomendación a los gobiernos locales, la resolución da cuenta del inicio de una investigación sobre la incidencia de los agroquímicos en la salud y en los alimentos. Con esto, la Defensoría busca hacer “una tarea de seguimiento” sobre un tema que consideran “grave” y del que deben tener “un estudio confiable”, describió Bonicatto. Entre los análisis, habrá pruebas sobre los restos de agroquímicos en hortalizas, algo que actualmente “carece de controles”.
“Esperamos no tener que acudir a la Justicia. Es de buenas prácticas administrativas que los municipios y las provincias acomoden las normas al cuidado de la salud y el ambiente”, advirtió el titular de la Defensoría bonaerense.

1 de agosto de 2011

El brasileño come veneno


ALAI, América Latina en Movimiento 08/01/2011


Brasil

El brasileño come veneno

Aline Scarso

Silvio Tendler El cineasta habla sobre su película / denuncia contra la dirección del modelo adoptado en la agricultura brasileña
 
Silvio Tendler es un especialista en la documentación de la historia de Brasil. Se hizo a partir de Joao Goulart, Juscelino Kubitschek, Mariguela Carlos Santos, Milton, Glauber Rocha y otros nombres importantes. En su último documental, Silvio no define ningún personaje en particular, sino que da la advertencia de un problema grave que afecta actualmente a la vida y la salud de los brasileños: la intoxicación por alimentos.
 
En el veneno está en la mesa , publicado el lunes (25) en Río de Janeiro, el documental muestra que Brasil es el envenenamiento de su gente todos los días del abuso de alimentos agrotóxicosnos. En un ranking de lo que avergonzarse, el brasileño es el plaguicida más consume en el mundo, con 5,2 litros per cápita por año. Las consecuencias, como se muestra en los documentales, son desastrosas.
 
En una entrevista exclusiva para Brasil de Fato, Silvio Tendler, dice que el problema es con el modelo de desarrollo brasileño. Y su película, que es también un producto de los plaguicidas y la campaña permanente contratado por la Vida, dirigido por un docena de movimientos sociales, lleva a una reflexión sobre las instrucciones de este modelo. Cheque.
 
Hecho Brasil - Usted es un experto en ese registro la historia de Brasil, que decidió documentar el impacto de la agricultura y dosagrotóxicos no otra cuestión nacional?
 
Silvio Tendler - Porque desde deagora'm dispuestos a debatir sobre el futuro y no del pasado. Tengo un gran respeto por el pasado, las películas que amo, amo mi trabajo. Además, mis películas no se mira hacia atrás, están orientadas a reflejar que ayuda a construir el presente y, en cierto sentido, el futuro.Pero estoy muy preocupado. De hecho esta película nació de una conversación que tuve con [el periodista eescritor] Eduardo Galeano en Montevideo [Uruguay] de hace unos dos años cuando se discutió el mundo, la vida futura. Galeano y estaba muy preocupado porque Brasil es el más grande del mundo el consumo de pesticidas en el mundo. El mundo está completamente intoxicado por una industria absolutamente innecesario y codiciosos, cuyo único objetivo en realidad es para hacer dinero. Quiero decir, no tiene sentido para la humanidad, para justificar lo que se hace con los seres humanos y la tierra misma. A partir de ahí me decidí a trabajar este tema. Hablé con John PedroStédile [coordinadora del movimiento de Trabajadores Rurales Sin Tierra en], y me dijo que también estaban preocupados por las comisiones. Casualmente, estaba la campaña contra los pesticidas, impulsado por muchas entidades, todos los respeitadase absolutamente respetable. Hicimos la asociación y el conjunto de COU ficción. Es una película que va a tener consecuencias, porque ahora quiero trabajar estos temas.
 
Luego, su siguiente cumentários debería abordar esta cuestión?
 
Para que te hagas una idea, el documental inicialdesse en el contrato que se haría en 26 minutos, pero es mucho que decir. Por lo que fue en el 50 [minutos]. Y cuando la gente vio la película, en lugar de decirme 'es demasiado largo, "dijo" es corto, tiene más quefalar. Quiero decir, tenemos que discutir otros temas, y luego calentado a esta idea y estoy dispuesto a discutir temas relacionados con la destrucción del planeta por un modelo perverso de desarrollo que se está adoptando. Un tema a ser discutido con urgencia se deforma, lo que tiene que ver con la película, es la agroindustria. Es el modelo de desarrollo brasileño. Quiero decir, ¿por qué ponen a los trabajadores fuera de su tierra para vivir en una absolutamente marginal, causando inflamación qualidadede ciudades y la pérdida de vida para todos, desde las cinco en el espacio donde viven, vivirán 15 años? ¿Por qué se planta en Brasil este modelo la expulsión de personas de sus tierras a concentrarse en manos de unos pocos granja, este modelo de desarrollo, toda la mecánica, el trabajo industrializados, los desempleados para que ciertas personas tienen un sentido de beneficio? Y todo está vinculado a la sobre-explotación de la tierra. ¿Por qué tenemos que desarrollar en el mundo, la tierra, Brasil, de acuerdo con los beneficios y no los derechos del hombre y la naturaleza? Estas son las preguntas que quiero discutir.
 
 También demostró que incluso los trabajadores que no fueron expulsados ​​del país se están muriendo para aplicar pesticidas en las plantaciones. El impacto en la salud es muy grande ... dessesagricultores
 
 Es peor que eso. De hecho, se ve obligado a usar el pesticida. Si no hace uso de pesticidas, no se obtiene ningún crédito del banco. El banco no financia la agricultura sin pesticidas. Se incluye un campesino que habla en esta película, Adonai. Dice que el día en que el inspector del banco verificará que la plantación se compró el producto, si usted no tiene las notas de la semilla transgénica, herbicida, etc, que están obligados a devolver el dinero. Así que no es cierto que el campesino se le da el derecho a decir 'no quiero que la planta de GM "," no quieren trabajar con herbicidas "," queremos trabajar con la agricultura orgánica, natural. Debido a que el banco, asegurando que el cultivo no tendrá éxito es el trabajo del campesino y su relación con la tierra, son sustancias químicas que se utilizan para evitar pestes, plagas bajo control. Este modelo es completamente erróneo. El agricultor no tiene ningún tipo de alternativa de crédito que le da el derecho de hacer otro tipo de agricultura. Y luego dejar que la gente muere como empleados por la agroindustria, como Vanderlei, que se muestra en la película. Después de tres años de hacer una mezcla de pesticidas, murió de una enfermedad hepática grave. Hay otra mujer de 32 años que se está totalmente paralizado a causa de su trabajo con los pesticidas en el cultivo de tabaco.
 
 La impresión que da es que los brasileños son sin saberlo, el envenenamiento. ¿Crees que la película puede ayudar a poner el tema en discusión ?
 
 Creo que este es exactamente el debate, la discusión es política. Yo, en cierto modo, para despolitizar el propósito documental. Yo no quería hacer un discurso en defensa de la reforma agraria o en contra de la agroindustria no politizar el tema, no parecen, de hecho, no quiere comer bien, queremos dividir la tierra. ESAO dos cosas, aunque relacionadas, no se abordaron. Yo no quería, por ejemplo asustar a la clase media. Sólo estoy mostrando los efectos negativos que el pesticida causa de la vida de las personas de clase media que se ha convencido de quea quelutar contra los pesticidas, que es una lucha que no es individual, es una lucha colectiva y la política. Hay mucha gente que asume que 'oh, ya sabes, la casa de cerca de niña de las flores tiene un EEU feria orgánica voy a dar la vuelta y comer allí, porque son personas que tienen mayor poder adquisitivo y comprar podía. Pero esta no es la cuestión. La cuestión es política, porque el pesticida se infiltra en nuestra vida diaria, ¿verdad? Ya sea que quiera o no, agrotóxicochega a su mesa a través del pan, pizza, pasta. El trigo es un trigo transgénico y viene a ser tratados con un máximo de ocho cargas de aerosol al año. Usted va a comer pizza en una deliciosa pizza y que no es transgénico. ¿Qué está comiendo en su escritorio es un veneno. Esto es independiente de usted. Hoy en día se escapa nada. Así que, o vas a ser un monje ermitaño Hortinhas su plantación y su antiguo país, o si usted es una persona que va a estar expuesto a esto y tendrá que consumir.
 
¿Cómo evalúa el gobierno Dilma de esta política de exención de impuestos para el uso de pesticidas en el campo brasileño?
 
Déjeme decirle, el gobierno está empezando Dilma, no tiene año, por lo que no puede echarle la culpa por esa política. De hecho, esta película va a servir como una advertencia para ella también. Muchas de las cosas que se dicen en la película, ellos [el gobierno] no tienen conciencia. Esta película no es para vengarse de nadie. Es de advertir. Quiero decir, que en realidad vive en Brasilia, que está lejos del mundo, y alguien te dice 'oh, eso es genial de la izquierda, este problema no existe', y los informes que ponen en su escritorio dejar a las personas que están muriendo al tratar directamente con los plaguicidas. [Muertes] son ​​las comas en las estadísticas, ¿sabes? Creo que es momento de demostrar que muchas vidas no serían sacrificados si partimos de un modelo más humano de la agricultura, base de las aportaciones más natural, manejo de la tierra, en vez de veneno con envenenan los ríos, lagos, lagunas la gente, los niños que viven alrededor, ¿sabes? Creo que sería genial si esta película llegó a manos del presidente y que podría llegar a ser conscientes de este modelo que estamos viviendo, y desde allí comenzó a cambiar las políticas.
 
 En el documental se optó por no hablar de las empresas productoras de pesticidas. Este cou fi idea para otro documental?
 
 Es porque yo no quería hacer una película que abrió un debate técnico. Si las compañías realmente quejarse y pedir la palabra, que he oído. He recibido algunos pedidos y dejó las puertas abiertas. En Ceará, me tiro a un tipo que trabaja con ganado de leche contaminada mueren a causa de una empresa vecina. Me tiro, vecino se quejó y la empresa que dejó la puerta abierta, diciendo 'está bien, así que deja que el trabajo en otra película pronto. " Si las empresas producen el manejo de plaguicidas y me llaman para hablar, lo haré. Y contará con la cuestión científica porque también son estrellas en el curling. Quieren demostrar que usted está comiendo veneno y eso está bien (risas). Y tengo que decir que no los subsidios, que este veneno no es necesario para mi vida. En este primer momento, quise poner la discusión sobre la mesa. Algunas personas han empezado a asustarme ", que se llevará el proceso, pero estoy en la vida para vivir. Si el hombre quiere demandarme por un documental que ha dicho la verdad, porque él tiene el derecho de los procesos. Ahora, tengo derecho como cineasta, para decir lo que pienso.
 
 Esta película se estrenará sólo en Río de Janeiro y en otras capitales, así?
 
También me invitó a ir a Pernambuco en septiembre, pero la película puede ocurrir independiente de mí. Esta película está saliendo con un beso de 'copiar y distribuir ". No se venderá. Vamos a hacer algunas copias y distribuir en el sentido de la multiplicación, en el que las personas reciben las copias, y hacer nuevos distribuir. Lo ideal sería que cada entidad, y más de 20 jugando la campaña, se puede distribuir por lo menos mil unidades. De buenas a primeras que tienen 20 000 ejemplares para distribuir. Y luego tenemos a los estudiantes, movimientos sociales y sindicatos, los maestros. Será un debate en Brasil.Tenemos que llevar este documental a Brasilia, el Congreso, a la presidencia de la República, el Ministro de Agricultura al IBAMA. Todo el mundo tiene que ver esta película.
 
 Y la expectativa es buena, entonces?
 
Sí, soy un optimista. Yo siempre he sido.
 


http://alainet.org/active/48408
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